MOISÉS ESTÉVEZ

– Buenos días capitán, Jones me ha dicho que quería verme. Disculpe el
retraso, pero el tráfico está hoy especialmente horrible. Para una vez que
decido venir en mi coche. –
– Hola Mark. No te preocupes y siéntate. ¿Y tu compañera? ¡Jones! –
Vocifero el oficial sin esperar a la respuesta del inspector. -¡Ven tú también! –
Esta entró en el despacho cerrando la puerta tras de sí, sentándose al lado de
su compañero y confiando en el beneplácito del energúmeno de su jefe para
ello.
– Voy a ir al grano. – Comentó este. – Estoy recibiendo muchas y fuertes
presiones de arriba. Lo del francotirador de ayer ha sido la gota que ha
colmado el vaso, ya que el inspector Gerard ha dado con el motivo que une su
homicidio con nuestro caso, por lo que pasa a ser automáticamente otro más
de nuestro asesino en serie. A partir de ya, es vuestro. Le he dicho a Sam que
nos mande todo lo que tiene, o lo poco que tiene mejor dicho, incluido el
cadáver, para que David se ponga manos a la obra también. –
!
– Perdone que le interrumpa Capitán, ¿pero cuál es la relación de la que
nos habla y que hace que esto sea un suma y sigue? –
– Pues que se trata de otro empleado de International Security. –
– ¡ Joder! Exclamó Jones. Me pregunto cuando va a parar el hijo de puta
que sea que está haciendo todo esto. –
!
– Probablemente cuando dejen de pagarle por ello, por lo que me temo
que, o nos ponemos las pilas o seguramente este no sea el último. Tenemos
claro que es un profesional, por lo que hay alguien que le está encargando el
trabajo. Alguien que por el motivo que fuese le interesa silenciar a unos
cuantos. Esa es nuestra misión, encontrar ese motivo. Cuando demos con esa
conexión tendremos muchas posibilidades de parar esta locura. He hecho
algunas llamadas y he solicitado algunos recursos para darle un empujón a la
historia, y entre otras cosas, mañana mismo nos llega la Unidad de Análisis de
Conducta del FBI. Espero que su trabajo sea de utilidad y arroje un poco de
luz, que falta nos hace, y me deis pronto algo con lo que apaciguar los ánimos
de los jefazos y de camino tranquilizar un poco a la ciudad, que a pesar de lo
caótica e impersonal, no vive ajena a ciertos acontecimientos… –

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