TITIRITERA ESCARLATA

Tenía los ojos marrones, su cabello también era oscuro, le caía en torrente a ambos lados de la cara. Le gustaban el café y las películas románticas, en secreto soñaba con encontrar el amor de su vida. Nunca esperó un príncipe azul, esos le resultaban aburridos. Ella buscaba quien la acompañara en su aventura. Pasó muchos años a la espera, buscando en la mirada de los transeúntes ese brillo, pero en vano. Creyó enamorarse de mentes geniales, de cuerpos atléticos, de falsas ilusiones. Nunca salió bien, nunca encontró lo que buscaba. Rompió algunos corazones y el suyo se quebró otras tantas veces. A pesar de todo mantuvo la esperanza siempre, aunque se volvió cauta. Una mañana se topó con ella; sus ojos, ámbar; su cabello, pelirrojo. Le gustaban el té y las canciones tristes, sabía que el mundo era hostil y soñaba con arreglarlo, pero tenía miedo de volar. Las dos se conocieron en un tren. Solo necesitaron una mirada para saberlo, la primera encontró su aventura y la segunda el coraje de emprenderla. Años después recuerdan el momento en que todo empezó mientras admiran el atardecer maravilladas. A su espalda una habitación, sobre la cama un mapa. Frente a ellas un último rayo de luz se extingue mientras el mundo entero se alza.

https://titiriteraescarlata.wordpress.com/

(Un atadrecer, fotografía de José Carlos Calderón)

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