ANEIZAR LESTRANGE

Definitivamente todo lo malo que nos ha pasado nos ha hecho ver cosas que no
hay. Me deje llevar por el momento, tanto estrés y la falta de sueño, me hicieron
seguir ciegamente a Ane. La detective nos hecho una buena bronca al vernos
en la comisaria, con nuestra huida habíamos creado mucho revuelo y a un que
le contamos lo de la furgoneta, a ellos les dio igual, no nos creyeron y pensaron
que seria por toda la medicación administrada. Ane estaba más nerviosa que
yo, la única manera de relajar la situación, es que nosotras viésemos con
nuestros propios ojos que Elliot estaba tras las rejas.
Después de un buen sermón de mi madre y varias visitas medicas,
comprobaron que yo ya estaba recuperada, y que ese bajón puntual era normal,
un posible cuadro de estrés. Repito las mismas acciones que la semana
anterior, recojo mis cosas y me acerco a la habitación de Ane, ella no se
encuentra allí, las enfermeras me comunican que ha sido trasladada a una
habitación aislada. Ya me tenia que ir y ningún familiar suyo estaba cerca, luego
les llamaría para preguntar por ella.
Ya en casa, coloco todas mis cosas en su sitio, quito algunas fotos de la pared y
las tiro a la basura. No me encuentro con muchas fuerzas de volver a clase, ni
al trabajo, pero debo volver a mi vida normal. Me doy una ducha caliente y
después me acuesto, mi madre me trae la cena a la habitación, pero yo me
hago la dormida, me encuentro inapetente. Después de muchas vueltas en la
cama, caigo rendida.
“ La bandeja de la comida esta fría, casi congelada. Hoy la comida, si se le
puede llamar así, no tiene forma de nada, ni ningún olor que apreciar que tipo
de alimento es. Sin ningunas ganas, no pruebo ni un poco, la dejo en el mismo
sitio y me quedo en mí rincón, encima del mugriento colchón que debería de
llamar cama, pero que es un foco de infecciones. Con este día, ya son 4 sin
comer, pero da igual cuanto días lleve, sé que al 6 día, despertare como su
hubiese resucitado de entre los muertos, con mucha energía y sin ningún
hambre. Mañana sé que me llevara a una especie de laboratorio que tiene en
este lugar, no sé exactamente que es lo que hace, pero en mi cuerpo se pueden
apreciar pinchazos y pequeños cortes. El portón del zulo se abre de repente, el
me coge del cuello de la camiseta y me arrastra por el pasillo, me resisto e
intento luchar con el, sin esperarme lo que va a hacer saca del bolsillo un
pequeño taser, cuando el aparato me toca, siento como si un cuchillo gigante
atravesase mi cuerpo de arriba abajo. Me quedo totalmente rígida, notando
pequeños espasmos en mi cuerpo y extremidades, casi ya sin sentir ni el
enganche del cuello. Me carga a su hombro y perdiendo prácticamente el
conocimiento, puedo estar segura de que vamos a esa especie de laboratorio.
Al final no aguanto más despierta.
Al despertar me encuentro atada a una camilla, mis extremidades están
completamente sujetas, imposible soltarme, forcejeo y chillo, pero es inútil, el se
comienza acercar con una jeringuilla, me retuerzo, pero el esta cada vez más
cerca, cuanto más cerca lo tengo, más deformado y malvado veo su rostro,
comienzo a tener el pecho acelerado, diría que la ansiedad sé está haciendo
notar”.
Confundida llamo a mi madre, mi localización ha cambiado, ya no me encuentro
en esa maldita pesadilla, reconozco mi habitación y palpo las sabanas de mi
cama, mi respiración se va calmando y va siendo más normal, mi madre entra
en la habitación muy nerviosa, al encontrarme así, me abraza y acuna en sus
brazos como si de un bebe se tratase, pero es reconfortante saber que estoy
con ella y que estoy en casa.
Esta mañana me he levantado más tranquila, la noche la pase mejor y pude
dormir algo. Me preparo y como unos pocos de copos de avena con leche,
recojo mi bolso y espero a mi madre en el coche. Tenemos que volver a
comisaria, me permitirían ver a Elliot, pero a través de cristal y así ver por mí
que lo tienen, y que puedo estar segura. La detective nos encuentra en la
puerta, según entramos nos saluda y nos pide que le acompañemos, al pararse
frente una puerta, antes de entrar se da la vuelta, dirige su mirada a mí.
– Tienes que estar muy segura, si no te encuentras preparada no es obligatorio
que lo hagas. Estate tranquila, el no te vera, sabe que detrás del cristal estamos
nosotros, ya que es un interrogatorio. Pero no se imagina que puedas estar tú u
otra persona ajena a la policía. – Me da una caricia en el hombro, y abre la
puerta, ofreciéndome primero que pasase yo. No hay nadie más en la sala, la
pared de frente esta completamente en negro, pero la detective al darle a un
botón, se vuelve completamente transparente, transformándose en una
ventana. Al otro lado se podía ver a un chico, con un mono gris y unos grilletes
en muñecas y tobillos. No le podía ver el rostro, se encontraba de espaldas a
mí, el color de pelo si podía ser el de él, pero el rostro seguía sin verlo. A la
misma sala que nosotros, entra el otro detective, comienza hablar con ella, de
unos problemas con cierto papeleo, comparten alguna mirada rara, están
hablando en clave para que no sepamos cual es el problema. Dejo a un lado a
los detectives y observo más de cerca una marca que tiene en el cuello ese
chico.-
– ¿Detective? ¿ve la marca del chico? ¿La del cuello? – Ella asiente, yo levanto
mi pelo y dejo ver mi cuello también, justo a la misma altura y zona, tengo la
misma marca y estoy segura de que Ane igual, y de que si buscan en el cuerpo
de Erin, la encontrarían también. –
– ¿Por que? ¿Como es posible que tengáis la misma marca?.- La detective
cambia por completo su expresión facial, se ve el miedo y la confusión en su
rostro. – ¡NO ES EL!.- Su voz deja ver su inseguridad en este momento, su
compañero sale de la sala, y se ve como entra en la otra habitación, levanta al
chico y lo dirige al espejo, sin duda su parecido era casi idéntico, pero como dijo
Ane no era el, Elliot seguía suelto.
– La furgoneta, era el, la furgoneta.- Tiro de la manga de la detective, tal cual
que una niña pequeña cuando quiere algo de un adulto, ella asiente como
haciéndome ver que me entendía, pide varios apoyos en vigilancia constante en
mi casa, no me dejarían sola.

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