ECONOMISTA

No fue nuestro mejor domingo, cansados, resacosos y con muy mal cuerpo por lo que había sucedido la noche anterior en la boda de la prima de Claudia. Fuimos a buscar a las niñas a casa de mis suegros y pasamos allí la tarde. Nos pareció raro que estuviera con ellos Carlota, que además permaneció callada y con gafas de sol todo el rato, leyendo un libro en el patio.

Por la noche Claudia siguió sin querer hablar nada de lo que había pasado con Gonzalo, tampoco insistí mucho. El lunes iba muy nervioso a trabajar a la fábrica, no sabía que Gonzalo me iba a encontrar, si el amable, el fanfarrón o el patoso de la boda, era totalmente impredecible. Pero no vino, lo que tampoco me extrañó dadas las continuas ausencias que estaba teniendo. Aquella mañana de lunes mi cuñado no fue a trabajar, lo que para mi fue un pequeño respiro, aunque estuve toda la mañana pendiente de la puerta por si lo veía aparecer. Sobre las 12 o así recibí una llamada de mi mujer.

– Esta tarde tenemos reunión familiar en casa de mis padres, algo raro está pasando, me han llamado para que vayamos, me dijo muy nerviosa Claudia.

Después de comer volvimos a casa de mis suegros, durante el camino no dijimos ni una palabra, pero los dos pensábamos los mismo, aquello tenía que estar relacionado con Gonzalo. ¿Habría contado algo de lo que pasó con Claudia?. No podía ser eso, pero ¿y si lo fuera?. Sería muy bochornoso para nosotros, esperaba que Gonzalo no se hubiera ido de la lengua, aunque me esperaba cualquier cosa de él. En ese estado de nervios llegamos a su casa. Ya nos estaban esperando Marina y Pablo, prácticamente la familia al completo, aquello era mas grave de lo que imaginábamos.

Mientras los niños jugaban en el jardín nos sentamos en una mesa grande en el patio toda la familia, Manuel y Pilar, Pablo y Marina, Carlota,Claudia y yo. El único que faltaba era Gonzalo por lo que la reunión tenía que tratar sobre él. Tomó la palabra mi suegro Manuel.

– Bueno familia, nos hemos reunido porque tenemos que dar una noticia que no es agradable para nadie, pero es importante a nivel personal, ya lo del trabajo me da igual, se arreglará como se pueda…
– ¡Me voy a divorciar!, dijo Carlota tomando la palabra mientras se quitaba las gafas de sol.
– ¿Queeeeeeeeeeee?, fue el grito casi unánime de los presentes.
– Si, quiero que lo sepáis vosotros los primeros, ayer estuve hablando con los papás y se lo dije, esta mañana ya hemos estado hablando con los abogados y con Gonzalo y no queremos llegar a juicio ni nada de eso, así que habrá que llegar a un acuerdo. No quiero que siga trabajando en la fábrica ni en ninguna de nuestras empresas, habrá que indemnizarle lo que le corresponda, solo espero que sea rápido y desaparezca cuanto antes, bastante le he aguantado, dijo mi cuñada con tono firme.

Así que era eso, Carlota y Gonzalo se iban a divorciar. Nadie se dió cuenta del detalle pero Claudia se quedó blanca, seguro que estaba pensando que aquello tenía que ver con lo que había pasado el sábado por la noche entre ellos dos. Pero no tardó en comprobar que no.

Cuando terminó la reunión mi mujer estuvo hablando un rato a solas con su hermana Carlota y ésta le confesó que llevaban una larga temporada muy mal, le contó que muchas noches llegaba tarde y pasado de alcohol e incluso lo de otras mujeres, que estaba convencida de que le ponía los cuernos con varias y le habló lo de Cristina, que se les había visto juntos incluso cenando alguna noche. Por suerte no le mencionó lo que había pasado en la boda entre Gonzalo y ella, parecía que su todavía marido no había contado nada.

Al llegar a casa acostamos a las niñas y Claudia y yo nos quedamos hablando en el salón.

– ¿Tu sabías algo de lo que Gonzalo y tu ex novia?, según Carlota lo sabe media ciudad, no me digas que tú no estabas enterado, trabajáis juntos…
– Yo no sabía nada, a ver, ella venía muchas veces a buscarlo por la fábrica, pero no pensé que estuvieran liados, de verdad que no, si no te lo hubiera contando.
– Esa zorra no sé que es lo que pretende con esta familia, menos mal que ya nos trajeron la habitación de Blanca, te lo dije en serio una vez, esa chica no es de fiar, aléjate de esa fulana, no quiero volverte a ver con ella, ¿me has entendido?.
– Que si Claudia, que ya me lo dijiste, no te preocupes por eso, no voy a volver a verla.
– ¡Que fuerte lo de mi hermana y Gonzalo!, no pensé que se iban a divorciar nunca y menos a estas alturas…
– Lo que no sé es como le ha aguantado tanto, Gonzalo es un impresentable…
– Pues si…y yo una…no sé como permití que el sábado pasara…bueno ya sabes, lo que pasó…¿y si ahora cuenta algo Gonzalo?, si se le suelta la lengua, ¡¡me muero de la vergüenza!!…
– Tranquila, no sé que es lo que pasó el sábado entre vosotros, tampoco me lo has contado, pero no creo que Gonzalo diga nada, además diríamos que es mentira, por supuesto, ¡nadie le creería! y eso solo le podría perjudicar en un acuerdo para su divorcio, no va a contar nada…pero a mi si me gustaría saber que es lo que pasó…
– ¿No lo viste?, pensé que nos estabas mirando.
– Si, os tenía controlados, pero no podía ver que es lo que pasaba…
– Pues ya lo sabes mas o menos, había bebido…ehhhhh…Gonzalo me tocó…¡que vergüenza!, dijo tapándose la cara, – por favor no me hagas que te cuente esto…¡es bochornoso!

Pero yo estaba empalmado ante la posibilidad de que lo hiciera, me acerqué a Claudia y la rodee con mis brazos para tranquilizarla.

– Me puedes contar lo que quieras, no me va a molestar…
– Pues dejé que me tocara, no sé que me pasó, de verdad que no lo sé…debí de beber mas de la cuenta…
– Shhhhhhhhh, no pasa nada…yo te dejé que lo hicieras, ¿vale?, lo habíamos fantaseado muchas veces, tu no tienes la culpa de nada…
– ¡¡Por supuesto que no, tu tienes la culpa!!, siempre con esas absurdas fantasías de que quieres verme con otro, dijo Claudia pasando de un tono de pena a uno de reproche y apartándome de su lado.
– Tampoco te pases, además no es que Gonzalo fuera mi candidato para que eso pasara, ¡sabes la manía que le tengo!.
– ¿Y porqué no hiciste nada cuando nos viste juntos?, estabas allí paralizado, mirándonos, seguro que te estaba encantando todo aquello…
– ¡No lo sé, de verdad que no!, no sé porque no hice nada, pero me parece injusto que ahora me quieras cargar a mi todas las culpas…
– ¡Tu eres el que me ha metido estas mierdas en la cabeza!, y también lo podías haber evitado…
– Si, pero no podía moverme Claudia, no sé que me pasaba, me gustaba verte así con otro, aunque fuera Gonzalo, ¡estaba muy excitado!…y creo que tu también lo estabas, podía vértelo en la cara…
– ¿Te gustaba verme así con él?, dijo mirándome a los ojos mientras me sujetaba la cara con las dos manos.
– Si…
– ¡Y seguro que ahora también estás excitado!

Intenté bajar la mirada hacia abajo, pero Claudia me seguía sujetando la cara con las manos.

– ¡Contéstame!.
– Si.
– ¿Quieres saber lo que pasó el sábado?, dijo bajando la mano para agarrarme el paquete con cara de mala hostia.
– Ahhhhhhhhhhhh, siiiiii….
– ¡Puto cornudo!, ven aquí, dijo tirando del elástico del pantalón para sacarme la polla…
– Ohhhhhhhhhh Claudia, gemí patéticamente cuando me la empezó a menear.
– ¡Me metió la mano debajo de la falda!, ¿lo has oído?, ¡¡debajo de la falda!!.
– Ahhhhhhhhhhhhhh…
– ¡Y me metió los dedos!, dejé que me masturbara allí delante de todo el mundo…¡delante de ti!.
– ¡Claudia!…mmmmmmmmmmmmm…¿y te gustó?.
– No sé si me gustó o no, ¡¡pero al final hizo que me corriera!!, ¡¡si, me corrí como pocas veces lo he hecho!!, ¡contigo no me he corrido así en la vida!
– Agggggghhhhhhh joder Claudia…
– Ni se te ocurra echarlo en la alfombra, dijo tirando de mi polla deteniendo la masturbación.

Nos metimos en el baño de la planta baja y me puso de pies sobre la taza, como si fuera a mear, Claudia se puso detrás y reanudó su paja con la intención de que cayera dentro.

– ¡¡Me corrí con Gonzalo, cornudo!!, ¿que te parece?, ¿te pone eso?, ¡¡me metió dos dedos dentro del coño y me llamó zorra!!, luego me dijo que me deshiciera de ti porque me quería follar, ¿me has oído cuñadito?, ¡¡¡ME QUERÍA FOLLAR!!!

Aquello fue demasiado y mi polla explotó mientras Claudia me seguía pajeando desde atrás. No creo que cayera nada dentro del wc, mi semen salió salpicado en todas direcciones en un orgasmo apoteósico. Luego me quedé gimoteando allí de pies con la cabeza agachada.

– Claudia, lo siento…lo siento mucho, no quería que esto pasara…

Cuando me dí la vuelta ella ya no estaba, se había subido a la habitación dejándome allí solo. No entendía muy bien que es lo que acababa de pasar, no sabía si Claudia estaba enfadada, excitada o arrepentida, o las tres cosas a la vez o ninguna de ellas.

Quizás la palabra exacta era otra, no lo vi venir, o al menos que sucediera tan rápido, pero mi mujer estaba ya desatada.

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