TANATOS12

Caminaba por aquel oscuro pasillo totalmente infartado, diría que hasta superado. Si salieran de alguna de aquellas puertas que veía al fondo me moriría de la vergüenza. Tan acojonado empezaba a estar que me paré a unos cuatro o cinco metros de las puertas. No escuchaba nada más que mi corazón palpitar.

El morbo de nuevo era superior a mí y me encaminé dando otro paso, cuando el rechinar de la madera que pisaba me dejó de nuevo completamente quieto. Me quedé en silencio, tan asustado como expectante, cuando escuché un suspiro en la distancia. Un suspiro de placer que casi hace que se me salga el corazón por la boca. Era imposible sentir más tensión, de pronto mis nervios ya no existían por el riesgo de ser descubierto, si no por el morbo de lo que estaría pasando en esa habitación. Cuando tras aquel suspiro de placer escuché como un quejido, algo gutural, como mezcla de dolor y placer… después otro quejido, un suspiro… mi imaginación empezó a carburar, pareciera que Edu la estaba penetrando… y que ella acogía todo lo que él le daba con placer, pero también con cierta incomodidad o molestia. Yo había visto el pollón de Edu en aquella foto, aquel grosor… y podía entender que al cuerpo de aquella niña pija quizás le costara asumir todo aquello. Otro quejido y un “uff” de placer y de impresión casi hacen que me muera allí mismo, y cuando creía que no podía con el morbo mi imaginación me jugó una mala pasada y se imaginó que la ensartada, la empalada por Edu no era aquella andaluza si no María, y mi polla se movió sola y sentí que me fallaban las piernas.

Escuché un sonido de movimiento de cuerpos y me asusté. Sabía que era poco probable que en plena faena alguien saliera de aquel dormitorio pero me acobardé: retrocedí con pasos cortos y rápidos, de puntillas, intentando no hacer ruido, pero cada “clack” en la madera a mí me sonaba atronador. Cuando me detuve intenté volver a escucharles. Desde mi nueva posición, un par de metros más alejado, tenía que decidir si marcharme o volver a acercarme. Me arrepentí muchísimas veces, pero lo que hice fue marcharme, creo que no era tanto un tema de miedo a ser pillado si no que la imagen de que era María la follada por Edu; que era ella la que podría estar al otro lado de la puerta y que yo la podría escuchar suspirar, gemir, o quejarse por recibir su pollón… era tan fuerte que todo me superó, y tuve que retroceder, hasta llegar el salón y cerrar la puerta con cuidado, yéndome de su apartamento.

En el camino de vuelta a casa intenté tranquilizarme pero no lo conseguía. Me imaginaba que abría aquella puerta y Edu y María estaban en la cama… y María me miraba… y… es que era demasiado, demasiado morbo, demasiada excitación, era lo que más me pudiera excitar en el mundo llevado a otro nivel. Sentía que aquel pasillo me había cambiado, que solo, a oscuras, en aquel pasillo, había descubierto que sí, que era irremediable, que lo quería, necesitaba con todas mis fuerzas que Edu se follara a María en mi presencia. Siempre había sido algo que estaba en algún recoveco de mi mente, algo latente, como en mi subconsciente que yo tenía apartado, algo sobre lo que no quería reflexionar en serio, pero en aquel pasillo descubrí que no me lo podía negar más a mi mismo, que la cosa no iba de excitarme sabiendo que María calentaba a Edu y que me lo contasen. No. Era definitivo. No había vuelta atrás.

Llegué a casa y no me masturbé. En absoluto. Seguía tan bloqueado que ni podía.

***

Al día siguiente llegó María. Estábamos en casa… yo la miraba cuando ella no se daba cuenta. La veía radiante, guapa, morena, exuberante…. y comencé a pensar que era un idiota, que cómo podía querer que el gilipollas de Edu se follara a mi novia… pero mientras lo pensaba la polla se me ponía completamente dura.
El jueves por la tarde María fue al apartamento de Edu y nada más llegar allí me escribió:

-Nati no está, parece que está estudiando en su casa, qué palo.

Yo sabía que se iba a dar esa situación, pero no le había dicho nada. Nati, sin caerle genial a María, parecía ser como su soporte, o su manera de evitar la incomodidad de estar a solas con Edu, la incomodidad aquella que yo interpretaba como tensión sexual. Llegó la noche y cenando con María no le pregunté qué tal con Edu los dos solos, comencé a tener la necesidad de que fuera ella la que diera ese paso. Me subía por las paredes por saber si habían hecho algo, si Edu había intentado algo, pero por algún motivo tenía el pálpito de que era mejor esperar.

El viernes María no fue a su casa, me dijo que quería hacer la maleta para nuestro viaje con calma.
Yo seguía… ya no en shock… pero sí afectado por aquello que había descubierto en mi interior. Tanto era así que en el coche, camino de Cantabria con María, en silencio, pensaba si no sería mejor sacarlo todo, hablarlo, poner todas las cartas sobre la mesa. Le daba vueltas a cómo decírselo a María, cómo hacerlo sin que me mandara directamente a la mierda… pero no era fácil. Cómo decirle a tu novia “Quiero que folles con Edu, y quiero verlo, quiero ver como te folla. Lo siento, pero no puedo aguantar más, y no lo puedo remediar”. Por muchas vueltas que le diera esa era la verdad, y no había forma de plantear aquello con palabras más suaves que aquellas.

No fui capaz, y además no quería joder las vacaciones. Así que decidí post poner mi confesión a otro momento.

Si ese era un problema que yo quería aplazar, había otro que pronto descubriría si había sido un hecho aislado o si verdaderamente podría empezar a catalogarlo como problema; y era una posible falta de apetito sexual de María para conmigo. No había olvidado ni por un segundo como una noche, o quizás dos, María había preferido el consolador a follar conmigo. Aquel consolador iba en mi maleta y María aun no lo sabía.

La primera noche que estuvimos en el hotel en Cantabria me sacó de dudas. Yo mantuve oculto el consolador y María me demostró que de falta de apetito sexual nada de nada, más bien todo lo contrario, a penas nos acomodamos en la habitación y no es que folláramos, es que ella me folló a mí. Me la chupó, me la devoró, se subió encima de mí y me cabalgó sin darme respiro… chilló como si no hubiera nadie en el hotel y yo apenas podía seguirle el ritmo… Pocas veces había visto a María tan cachonda.

A la mañana siguiente estuvimos visitando la ciudad y por la tarde estuvimos en la playa. Seguíamos sin hablar de su último día los dos solos en casa de Edu, pero ese elefante en la habitación no nos impedía sentirnos totalmente a gusto, hasta especialmente cariñosos. Tumbados en la toalla nos besamos varias veces, nos abrazábamos y nos besábamos bastante cachondos y nos metimos mano bastante más de lo que hacíamos cuando no estábamos de vacaciones. Ya atardeciendo nos fuimos a bañar al mar. A mí no se me iba de la cabeza ni un segundo que aquel baño… tenerla tan cerca… mojada… en bikini… también lo había vivido con Edu varias veces. Allí nos besamos, cada vez de forma más guarra. María estaba irreconocible y me rodeaba con las piernas. A mí se me iba a la mente a que esa escena la había visto desde fuera ella viendo a Nati con Edu. Notaba sus tetas en mi pecho, le agarraba el culo y el vaivén de las olas casi hasta me ayudaba a buscar un roce rítmico que nos diera placer. Yo estaba algo empalmado pero la temperatura del cantábrico no ayudaba demasiado… pero veía en los ojos de María que ella quería que allí pasase algo. Ella miraba hacia los lados de vez en cuando, tras morreos especialmente guarros. Si yo sentía frío ella parecía que todo lo contrario… me estaba pidiendo a gritos que me la follase en el mar como seguramente Edu había hecho con Nati. María estaba encendida como creo que no la había visto nunca.

Pero no fui capaz… el agua estaba realmente fría y cuanto más me rogaba con la mirada María más presión sentía y era contraproducente. Acabamos volviendo a las toallas y yo me prometí que acabaría la faena aunque fuera en la arena, cuando la playa se vaciase de gente. Nos dimos caricias, nos sonreímos, nos abrazamos, creo que no hacía falta pactar nada, no hacía falta hablarlo; nos mirábamos y sabíamos que cuando nos quedáramos solos intentaríamos todo lo posible.

Sin embargo no se pudo dar la situación, las familias dieron paso a gente más abrigada paseando o gente que directamente se ponía una sudadera sin ninguna intención de marcharse… tuvimos que abortar misión e ir al hotel. Una vez allí entré en la ducha, y no esperaba que a los pocos minutos de entrar María entrase conmigo, no entró desnuda, entró con el bikini rojo con el que le había pedido que calentara a Edu. En aquel momento no llegué a entender plenamente lo que aquello significaba. Me cogió la polla con fuerza, me besó, ambos debajo del chorro de la ducha, su lengua se movía con más ganas que nunca… y ella misma se quitó la braga del bikini y se dio la vuelta para que me la follara contra la mampara… Echamos un polvazo impresionante, creo que se debieron escuchar sus gemidos dos plantas más arriba y más abajo… Mientras me la follaba empecé a pensar cual era la causa de ese calentón insaciable que tenía María.

Podía pensar que las vacaciones la habían encendido… o podía pensar que Edu tenía algo que ver en todo aquello. Una vez María se quedó dormida le escribí:

-Oye tío, María está a tope, ¿pasó algo el jueves en tu apartamento? – y le puse un emoticono de unos ojos mirando.

Me quedé unos minutos esperando a ver si respondía. Pero no lo hizo. A la mañana siguiente revisé el móvil, y tampoco había contestado. A mí no me escribía, pero a María sí, aquella misma tarde:

Estaba con María en la playa y Edu le escribió. Comenzaron a escribirse, sin hablar de nada demasiado interesante. Mi novia escribía conmigo al lado, dando a entender que no había absolutamente nada que ocultar. Ella estaba sentada y yo me senté tras ella, abriendo las piernas. Quedando su espalda apoyada en mi pecho. Me salió de dentro, sin más ni más:

-Me pone hasta que os escribáis, aunque no os digáis nada.

María no contestó, solo instantes más tarde, se giró un poco para besarme y siguió escribiendo.

-En su apartamento… podías volver a calentarle… -le dije.
-Ay… ya estamos… -me contestó y yo sentí que había roto sin querer el encanto del momento.
-Qué le voy a hacer, María…
-Pero si va a estar Nati…
-Bueno… y qué… si en algún momento os quedaseis los dos solos… incitarle otra vez…
-Que no, Pablo… ya está, así estamos bien.
-A ver, María… nada especial… imagínate que se da el caso que está Nati por ahí y tú y yo en la arena… y que Edu se va a bañar… sería tanto pedir que te fueras a bañar con él…
-Pfff… qué película… -me interrumpió María.
-A ver… que te bañaras con él… y le calentases… y yo lo viera desde la orilla. Es solo un ejemplo.

María no respondió, siguió tecleando unos segundos, hasta que acabó y lanzó el móvil dentro del cesto de la playa. Se giró. Nos besamos… y dijo:

-No sé, Pablo… sigo sin saber a dónde lleva esto. Estamos bien así, no sé para qué quieres más.

Tenía una sensación extraña. Era como si María tuviera tan presente como yo a Edu, pero quería que no se hablara de él. Follar en el agua… el bikini rojo en la ducha… aquello era Edu pero sin hablarlo, sin embargo yo por momentos sí necesitaba que ella fuera más precisa, que le pusiera palabras a lo que estaba pasando.

La última noche fuimos a cenar. Ella llevaba un vestido azul claro con un escote que era para morirse. Si colaba mi mirada de perfil podía verle la mitad de las tetas… era impresionante lo buena que estaba. No fue premeditado pero empezamos a beber vino con la cena más de lo que estamos acostumbrados. En ningún caso pretendía beber para desinhibirnos o para que ella me contara cosas, simplemente la cosa fue surgiendo, sus pupilas se le dilataron, nuestras risas se hicieron más excéntricas y pronto mi mente comenzó a imaginar preguntas que hacerle. Ni recuerdo como salió el tema de Edu, pero si recuerdo que aquello, aquella vez, no mitigó la magia del momento, no hubo mala cara ni un “ya estamos” ni nada parecido, fue tan natural como el vino corriendo por nuestras venas.

Me contó aquel jueves sin Nati, sus paseos, sus conversaciones intrascendentes, pero también reconoció miradas furtivas de él hacia ella y miradas disimuladas de ella cuando él iba o volvía del mar. No quise preguntarle si ella le miraba con deseo, pues temía que me dijera que no. Cuando María acabó por decirme que sí había pasado una cosa que me volvería loco. No se puede imaginar mis ansias porque me lo contara. Creo que María llevaba toda la semana queriéndomelo contar y el vino era no sé si el detonante o la excusa, pero me dijo que Edu era un “puteón” que lo mismo estaba rancio y seco como decía las cosas con una ligereza que aun siendo importantes no lo parecían tanto. Yo no le entendía demasiado hasta que me acabó explicando que estando los dos mojados en la toalla, recién vueltos del mar, Edu le había dicho literalmente que con ese bikini blanco se le marcaba el coño. Me quedé helado, me imaginé los labios húmedos de María marcando coño… a un metro de Edu… y se me endurecía la polla por momentos… Mi novia me contó que se ruborizó y que le mandó a la mierda también medio en broma medio en serio. María estaba bastante borracha para contar aquello con las palabras exactas y yo también como para pedirle lo que le pedí, y es que le dije que le escribiera, que le mandara una foto de ella. Me dijo que estaba loco, que para qué, y le insistí. María se reía y se me acabó ocurriendo que se hiciera una auto foto con cara de pena escribiéndole que se acababa su semana de viaje. Me costó convencerla, pero tras unos minutos y varios intentos, hasta que se vió guapa en la foto, acabó mandándosela. Le pedí que saliera algo más que su cara, que saliera algo de escote, pero a eso no accedió.

Dejó el móvil sobre la mesa y Edu no respondía.

-Cuando responda dile que hoy te pusiste el bikini blanco… el que se te marca.
-Jaja, si bueno… estás loco -respondió.

Salimos de la cena sin que Edu respondiera y nos fuimos al hotel, allí tenía la intención de que María viera lo que había traído en la maleta.

Mientras ella estaba en el cuarto de baño cogí el consolador y me senté en un sillón casi en frente a la cama. Lo oculté un poco y María no lo vio cuando volvió al dormitorio y se tumbó en la cama boca arriba.

-Ha respondido -dijo.
-¿Ah sí? ¿Qué ha puesto?
-“Jaja”.
-Sólo
-Sí, solo… ya ves… a veces es más rancio…
-Ponle lo del bikini. -dije serio.
-Jaja, lo del bikini pero qué, qué le digo.
-Lo que te dije antes. Algo en plan… hoy me puse el bikini blanco… y no se me marca nada.
-No le voy a poner eso… estás loco. Además por soso no le escribo ni eso ni nada.

Nos quedamos en silencio… hasta que acabé por descubrir el consolador y se lo lancé a la cama. Esperaba una cara de sorpresa por su parte, pero me miró seria. Lo cogió. Me miró. Y yo me bajé los pantalones… y los calzoncillos. Tampoco se sorprendió cuando al desnudarme me descubrí completamente empalmado.

Llevé mi mano a mi polla y comencé a acariciarme lentamente, a lo que ella respondió recogiéndose el vestido hasta la cintura. Y cuando esperaba que se deshiciera de sus bragas tiró de ellas ligeramente hacia arriaba. Eran unas bragas blancas que impactaban por su finura y su blancura… y ella al tirar hacia arriba marcaba su coño… de nuevo teletransportándome a lo que Edu había vivido con ella, a cosas que había visto de su cuerpo. A mí se me escapó un “vaya coño tienes María…” y tragué saliva impactado… y comencé una paja mientras ella me clavaba la mirada y seguía jugueteando con aquellas bragas, tirando hacia arriba un poco y bajándolas algo más… con un erotismo… una feminidad tal que casi hacía que me corriera.

Acabó por soltar los tirantes de su vestido y deshacerse de su sujetador. También se quitó las bragas y tan solo cubierta por su vestido anudado en su cintura cogió el consolador con la clara intención de usarlo delante de mí… primero se acarició el coño con cuidado… dilatando… abriendo aquello que yo a dos metros ya lo veía brillar… y pronto se metió la punta soltando un suspiro… sentido y tenue… y yo irremediablemente comencé a imaginar que si ese pollón fuera Edu él no sería tan sutil como ella lo estaba siendo. Así es que mi mente se iba a Edu abriéndose paso en su coño y no tenía la más mínima duda de que ella pensaba lo mismo.

Pronto se metía la mitad de aquella polla y ya no conseguía mantenerme la mirada pues el placer la obligaba a cerrar los ojos. Se metía aquello con una mano y con la otra se acariciaba las tetas… dando una imagen de guarra que yo no sabía donde la tenía escondida. María estaba cachonda como nunca lo había estado… y aquella polla comenzó a aparecer y a desaparecer de su cuerpo mientras yo veía como hasta parecía que sus tetas se enrojecían y se hinchaban, dando una imagen de una mujer total, de una hembra en plenitud, con aquellas tetas colosales y las areolas de sus pezones enormes… Y recordé cuando Edu había dicho que Alicia era demasiado cría para dejarse follar mientras la miran, que cosas así estaban reservadas para mujeres como María… Creo que nunca había visto a una María tan mujer, tan hembra, como aquella noche, estaba impactante, impresionante, exuberante…. Acogía aquel pollón con una entereza tal que comencé a pensar que se lo merecía, que semejante mujer se merecía un pollón brutal que la calmase…

Me puse de pie. Me pajeaba de pie a su lado. La miraba. Me miraba… ella jadeaba desvergonzada y mi paja se aceleraba… yo sentía que me corría cada vez que se lo metía hasta el fondo… comencé a sentir la necesidad de ir hacia ella, de posarme sobre ella, de penetrarla… aminoré mi paja mientras ella sacaba del todo aquello dejando un hueco oscuro en su coño… y le dije:

-¿Voy…?

A lo que ella respondió con ojos llorosos… y volviéndose a meter aquella polla… y negando con la cabeza… Fue ver esa respuesta, sacudirme la polla dos veces y comenzar a correrme sobre el suelo totalmente ido y jadeando como loco… cerrando los ojos y muriéndome de placer…

Cuando estaba acabando mi orgasmo le escuché decir con voz tenue:

-¿Sería así?

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s