ANEIZAR LESTRANGE

Princeps
Ambas nos encontramos en el semisótano del hospital, bajo el
hueco de las escaleras. En el ambiente se podía sentir la
incomodidad de las dos, pero debíamos de estar unidas si
realmente él estaba aquí. Me doy cuenta que en la pared hay un
respiradero, parece tener un buen tamaño, compruebo que va a
presión metido en la pared, tiro de él para poder sacarlo. Es inútil,
sin tener ningún objeto para ejercer presión, no soy capaz de
sacarlo y esperar aquí, a que alguien nos rescate es una tontería,
no tenemos como subsistir. Hago señas a Ane y nos movemos del
lugar, seguimos de frente por un pasillo, todo esta a oscuras, lleno
de camas y aparatos estropeados, y de más cosas cogiendo polvo.
Al final de este vemos lo que parece un ascensor, damos a su botón
varias veces, algo inútil también, no debe de estar en
funcionamiento. Girando a la derecha encontramos una puerta, esta
va a parar a otro pasillo alargado, este sin nada de por medio,
comunicado con muchas otras salas, por lo que parece. Con
curiosidad nos vamos asomando a ver que hay en ellas, sin
encontrar nada, seguimos de frente, encontramos otra puerta, que
comunica con otra salida de emergencias. Tiramos ambas de la
gran puerta de la salida, el aire frio de la calle nos golpea en la
calle, nos miramos y las dos asentimos saliendo al exterior, nos
encontramos en la trasera del hospital, comenzamos a caminar en
busca de alguien que nos pueda ayudar, ninguna de las dos
cogimos nuestros teléfonos. Al dar la vuelta completa, vemos varias
patrullas de policía en la puerta, sin pensarlo, las dos comenzamos
a correr hacia la puerta, ya visualizamos las escaleras de subida
hacia la puerta principal del hospital, antes de llegar a ella, una
furgoneta grande y blanca se para delante de nosotras, se abre la
puerta trasera dejando ver a una persona encapuchada, antes de
que pueda bajarse, ambas cambiamos de dirección y comenzamos
a correr, sin ver hacia donde vamos, seguimos hacia adelante. La
distancia que llevamos recorrida y la velocidad a la que íbamos, ya
no nos da más opción que parar, nos sentimos agotadas. Nos
encontramos en un parque pequeño, rodeado por unos cuantos
edificios, vamos de frente al que tenemos más cerca y tocamos al
primer timbre, no parece que nadie conteste en este y llamamos al
segundo. Después de un rato de intentarlo, deducimos que la gente
no quiere contestar el timbre. Exactamente no sabemos que hora
es, pero tiene pinta de ser muy pronto. Deberíamos de buscar una
comisaria o algún sitio donde resguardarnos hasta que se haga de
día.- Dice Ane, tiene razón, si no encontramos donde pedir ayuda,
por lo menos ponernos a salvo hasta que amanezca.- Lo primero es
ver en que lugar nos encontramos, a mí esta zona no me suena.-
Tampoco podemos andar sin rumbo, si ella tampoco conoce la zona,
andaremos perdidas y seremos una presa muy fácil, si saben donde
buscarnos. – Yo tampoco reconozco el lugar, callejeemos un poco,
intentemos localizar alguna zona conocida y si no, buscaremos un
sitio donde pasar la noche, en cuanto se ponga el sol todo será más
fácil. – Asiento y comenzamos a caminar sin saber exactamente lo
que nos espera. Después de bastantes manzanas recorridas,
encontramos unos soportales donde pasar la noche, no tenemos
nada con lo que taparnos, hace bastante frio y lo único que
llevamos, son las batas y zapatillas del hospital. Después de un
rato, un ruido nos desvelá, un motor, al levantar la cabeza vemos la
misma furgoneta blanca que se paro delante de nosotras en el
hospital, nos escondemos detrás de unos contenedores que
tenemos enfrente y esta pasa de largo. Ya desveladas continuamos
caminando, en dirección contraria a la furgoneta. Salimos de la
zona residencial y ya nos encontramos en un polígono industrial, al
principio de este vemos un gran edificio, cuanto más nos acercamos
mejor podemos identificar el cuartel de la policía. Pero todo volvía a
ser demasiado fácil, y yo no terminaba de creérmelo. No pierdas el
tiempo la furgoneta podría pasar y perder la oportunidad. – No me
puedo creer que siga siendo tan fácil y sé lo repetiré una y otra
vez.- No te das cuenta que es todo demasiado fácil, ¿no lo ves? –
Ella me mira desconcertada, pero sin darme opción tira de mí hacia
la comisaria, solo debemos cruzar la calle, para lo que estaríamos
demasiado expuestas y los que fuesen en la furgoneta, estar
vigilando. – ¡SI ANTES LO DIGO! – Tiro de Ane hacia atrás, cayendo
ambas en unos matorrales, por delante de la comisaria pasa la
famosa furgoneta blanca, cuando se aleje un buen trozo, entonces,
si, será el momento de poder entrar a la comisaria.

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