TANATOS 12

No le quise enviar la segunda pues se le veía perfectamente todo… todo lo que María albergaba entre sus piernas… y… me parecía demasiado, me parecía una locura mandarle eso… Dudaba entre la primera y la tercera… es que estaba tan cachondo que sopesaba realmente enviarle la tercera… Además, no sabía como explicarlo… pero quería que… no sé, quería su aprobación… que me agradeciera la foto… y que le excitase. Pensé que en la tercera, a pesar de su cara de guarra se tapaba el coño con una mano y con el pelo se tapaba las tetas, y aun cogiéndose una teta con la mano apenas se veía realmente nada; era la foto más morbosa de las tres, pero en esencia era la que menos enseñaba. Así que, finalmente… le envié la tercera foto. Su respuesta no se hizo esperar:

-¡¡¡¡LA MADRE QUE LA PARIÓ!!!!

Le respondí pero él no respondía, hasta pasados unos minutos:

-Así me gusta, Pablito, que te portes bien.
-¿Qué te parece?
-Que me va a parecer… qué cara de puta… si te pone esa cara a ti… la que me pondrá a mi. ¿te imaginas? Jajaja.

Yo hacía tiempo que estaba curado de espanto y totalmente acostumbrado a que hablara así de ella.

-Ya… bueno ¿qué hacemos? ¿Te vas a hacer la paja con la foto? -pregunté.
-Jajajaj, primero háztela tú, yo esta foto tengo que disfrutarla con calma, y mándame foto de tu mini polla. Qué le vamos a hacer, me hace gracia.
-¿Y lo que hicisteis el viernes pasado cuando me lo cuentas?
-En persona, Pablito, un día te pasas por aquí. Hazte la paja ahí en el curro imaginando que me la follo, venga.

Yo no estaba muy convencido, pero quería complacerle. Esperé un poco a que se me bajara la erección y fui hacia los baños del trabajo. Sentado en el inodoro comencé a masturbarme… entre la foto… que él la tuviera… que él estuviera con ella… lo del viernes… no me faltaba material para correrme, pero le hice caso y simplemente imaginé, como tantas veces, que se follaba a María, esta vez que lo hacía en su apartamento esa misma tarde. No tardé en correrme ni dos minutos… Dejé que todo aquel líquido blanco me embadurnase la zona baja del vientre y el vello púbico… y mi polla se recogiese un poco, con cuidado de no mancharme la ropa y le envié la foto.

Tan pronto se la envié supe que de nuevo aquello se me había ido de las manos. Me limpié y me fui a mi mesa inmediatamente. No quise ni mirar el móvil a ver qué me respondía. Sabía que él me estaba puteando con lo de mandarme foto de su paja. Además tenía la foto de mi paja, la foto de María, estaba con ella, seguía sin contarme lo que había pasado el viernes, y yo tenía que concentrarme y volver a trabajar.

Conseguí no mirar el móvil hasta marcharme del trabajo. El muy cabrón no me había escrito y María sí lo había hecho diciéndome que se iba para casa.

Cuando llegué María acababa de salir de la ducha y se estaba secando el pelo, por mera casualidad vi los bikinis que había llevado y, sin ser los que más tetas enseñaban, tampoco eran de los que la tapaban más. En seguida le pregunté qué tal la tarde, intentando que no se notase demasiado mi interés, aunque creo que ambos fingíamos que mis preguntas eran inocentes. Me dijo que lo había pasado bien, que Nati le seguía pareciendo un poco tontita y que él “bien, majo, sin más”.

Me moría de ganas por hacerle otro tipo de preguntas, pero me contuve.

Llegó el fin de semana y el cabrón de Edu seguía sin responderme y yo por momentos me preocupaba porque le enseñara a alguien la foto…

Mis polvos con María seguían siendo bastante insulsos y hasta menos frecuentes. Yo seguía sin pedirle que fantaseáramos con Edu, y nada me lo impedía, pues lo que le había prometido era no pedirle más veces que le calentara, insinuara o provocara, pero necesitaba que lo pidiera ella, aunque el momento no llegaba.

Si en ese sentido la cosa no avanzaba, la otra parte de mi plan si funcionaba mejor, ya que el lunes estuvo en casa, pero el martes por la tarde acabó yendo otra vez al apartamento de Edu. Y el miércoles también, y además por la mañana comerían los tres en la terraza de su casa.

Mi tensión iba en aumento, así como mi déficit de información, ya que Edu pasaba de mi y yo me cortaba de preguntarle mucho a María. Finalmente Edu me escribió diciéndome que tuviera calma, que no iba a hacerme un “report”, palabras textuales, de cada movimiento, que en persona me contaría bien. Le pregunté por su paja y se rió, y me dijo que era una pena que se pusiera el pelo delante de las tetas en la foto, que también lo hacía en bikini y era una lástima, pero que hacía tiempo que no se hacía una paja tan bestial, que la foto era una puta locura, y que sabía que María por mucho que quisiera disimular, de mojigata tenía poco y quedaba claro en la foto.

El jueves por la tarde María había quedado otra vez con ellos y le escribí. Me dijo que Nati se había quedado estudiando en el apartamento y que estaba con Edu en la playa. Yo, de nuevo, sabiendo que estaban solos, me ponía como una moto. Le pregunté si lo tenía allí al lado y me dijo que él estaba en el agua. No pude contenerme más:

-Mira que he sido bueno que ni te he preguntado estas dos semanas qué tal está de cuerpo.
-Jaja, y créeme que me ha sorprendido.
-¿El qué?
-Que no me hayas preguntado apenas nada.
-Bueno, pues eso, ¿qué tal está?
-Está bien.
-¿Sí?
-Si, sí, la verdad es que sí.
-Bueno, ya le habías visto vistiéndose en el hotel.
-Pues sí.
-¿Y te mira mucho?
-Jaja, no.
-¿Cómo que no?
-Pues no sé, lo normal. Además me pongo el pelo hacia adelante, y me tapo así.

Parecía que todos éramos conscientes de que María hacia eso para taparse las tetas, que no era casual.

-No sé para qué haces eso… ¿sigue en el agua?
-Sí.
-Recíbelo sentada… y échate el pelo hacia atrás.
-Jaja. Ya empezamos.
-Vamos, María… es una auténtica chorrada. Solo es poner el pelo normal.
-No sé.
-Venga… échate el pelo hacia atrás… que te mire a gusto.
-Jaja… ¿Y yo qué gano?
-Pues… después en casa te lo recompenso.
-Ya… falta hace… por que…
-Jajaj, ya, venga, ¿lo haces entonces?
-Voy a ver, no sé.

Como a la media hora o algo más le volví a escribir:

-¿Lo hiciste?
-Sí.
-¿Siii?? ¿¿y qué tal??
-Pues bien, miró bastante, después te cuento.
-¿Después?
-Sí, estoy con Nati en la piscina, y estamos hablando.

Me quedé con aquel “miró bastante” en mi cabeza. Volvía a estar empalmadísimo. Si de una cosa estaba seguro era que esa noche follaría con María de una forma bastante diferente a como venía siendo habitual.

Me sorprendió llegar antes que ella a casa, y en seguida le escribí para saber cuando llegaría. Me dijo que llegaría en pocos minutos. Cuando entró en casa yo ya me había puesto cómodo y estaba solo vestido con unos calzoncillos en el sofá. María dejó el cesto de la playa en el otro sofá, llevaba un vestido corto de playa, estampado con tonos naranjas y blancos. Estaba muy muy morena, perfecta, radiante, con el pelo algo húmedo y sin maquillar. Se rió de de “mi pinta” en calzoncillos en el medio del sofá, y, para mi sorpresa, se acercó hasta sentarse a horcajadas sobre mí. Le di un beso y acaricié sus piernas.

-¿Y bien? -pregunté.
-Y bien qué.
-Que cómo fue el show de la playa.

Yo ni me di cuenta, pero mi polla ya estaba palpitando y moviéndose sola bajo mi calzoncillo. María puso su mano ahí y nos besamos. Me sorprendió que fuera tan directa, algo le pasaba. Fue un beso largo y caliente, sus labios sabían a sal y seguía con su mano sobre mi polla y las mías fueron a su culo.

-Pues se puso las botas.
-¿Sí?
-Sí, se quedó de pie en frente de mi, hablando de chorradas, mirándome sin disimular nadita.
-Qué cabrón…

María tenía que estar tan cachonda como yo, o casi, pues en seguida se puso en pié, me quitó los calzoncillos y se quitó el vestido, quedando vestida con un bikini verde que, de nuevo, sin ser de esos de triángulos que se le marca todo, era de copas algo rígidas pero que tampoco le tapaban muchísimo las tetas. Se volvió a sentar sobre mí y yo comencé a juguetear con los cordones de la braga de su bikini para quitárselo.

Pronto María llevó su mano a mi polla desnuda… y comenzó a masturbarme lentamente. Nos besábamos y mis manos se deshacían de su braga de bikini. Tenía la polla durísima y ella la sujetó con fuerza… y comenzó a dirigirla para montarse sobre ella… al principio no conseguía apuntar bien y la punta de mi polla separaba sus labios con algo de torpeza… unos segundos eternos… hasta que encontró el camino y ella comenzó a sentarse sobre ella… a bajar… deslizando mi miembro con lentitud pero facilidad…

Nos fundimos en un gemido y noté que su coño estaba ardiendo y mi polla entraba perfectamente, abriéndose paso en un coño estrecho, pero que se había abierto sin necesidad de masturbarla previamente. Nuestros cuerpos pegados… devorándonos la boca… mis manos a su parte de arriba de su bikini liberando sus tetas… hasta que le dije:

-Joder… cómo ha entrado…
-Sí…
-Venías cachonda o qué…
-Venía con ganas… sí…
-Venías cachonda de mirar su cuerpazo… y de enseñarle las tetas…

María no respondió… y seguimos gimiendo, lentamente, hasta que susurró en mi oído:

-Mmm… dios, qué ganas tenía -dijo rodeándome con sus brazos, y moviendo su cadera en círculos. Sentía cada centímetro de su coño caliente y sentía sus tetas y sus pezones duros en contacto con mi pecho.

-Cuéntame… María… cómo te miraba -sin más ni más habíamos vuelto al juego.
-Mmm… pues… me miraba… me miraba las tetas…
-¿Sí…?
-Síi… joder… me encanta así, despacio…
-¿Y qué más?
-Mmmm… me miraba las tetas y… ufff… se le… se le marcaba…
-Joder… ¿En serio? -al escuchar eso, llevé mi boca a una de sus tetas… las babeé como un loco, estaba fuera de mí, y a ella la notaba muy cachonda.
-Sí… se le marcaba la polla bajo el bañador…

Yo me imaginaba a Edu de pie mirándole las tetas y creciéndole la polla bajo el bañador… y ella mirando eso… y sentía que me corría, sufriendo los movimientos de cadera de María… mientras seguía devorándole aquellas tetazas que Edu había estado mirando sin cortarse.

-¿Y le crecía la polla?
-Mmm… es que eso no fue lo más increíble…
-¿¿Quée??
-Sí… mientras hablábamos… se la tocó…
-¿Cómo que se la tocó? -Yo tenía el corazón a doscientas pulsaciones mientras ella me seguía matando con sus movimientos de cadera.
-Se la… como que se la acarició sobre el bañador un poco.
-¿Pero recolocándosela?
-No, no, como marcando… la silueta o la forma… no sé como explicarlo.
-Joder… María… qué cabrón… ¿lo hacía en plan mira lo que tengo para ti o qué?
-Jaja… no sé…
-¿Y qué hiciste?
-Nada… intentaba no mirar… pero algo miré…

Cuando escuché aquello casi exploto.

-¿No le crecía mientras se la mirabas? -pregunté.
-Es que… uff… mmm… Así…
-Es que qué…
-Que no… no quise mirar mucho…
-¿Por qué? -pregunté sin dejar de lamer y besar sus tetas.
-Mmmm… dios… qué bueno… porque… me daba vergüenza…
-Pero se la miraste… y miraste como se la acariciaba.
-Uff… dios, Pablo… me encanta así… y que me comas las tetas así… diooos… -gimió y hasta jadeó en mi oído.

Le tuve que pedir que parara para no correrme, y le dije que me diera la espalda. Ella apoyó los pies en el suelo y agarró mi polla con cuidado para inmediatamente después sentarse sobre ella otra vez, pero ahora yo solo veía su culazo subiendo y bajando lentamente y su espalda tapada en parte por su larga melena. Yo le ayudaba en el movimiento con las manos en su culo, levantándoselo y bajándoselo lentamente, y ella apoyaba sus manos en mis muslos. Así estuvimos un rato en el que ambos resoplábamos, gemíamos y jadeábamos, los “uufff ” de ambos resonaban por el salón y ella no se cansaba de subir y bajar, cubriendo y descubriendo mi polla. Cuando ya estaba cerca de correrme quise explotar dentro de ella viviendo aun más morbo.

-Le miraste la polla… a qué sí… mirabas como se la tocaba.
-Mmm… un poco…
-¿Y le crecía bajo el bañador?
-Ufff… puede ser…
-Le crecía porque se la pones dura… porque te miraba las tetas y se le ponía dura… a qué sí…
-Mmmm… sí…

María llevó sus dos manos a la mesa de centro para apoyarse así, y al hacer eso la imagen de su culo subiendo y bajando era aun más brutal.

-Le pones muy cachondo… te quiere follar… dímelo -susurré con los ojos entrecerrados sin dejar de mirar el movimiento hipnótico de su culo subiendo y bajando y los labios de su coño abrazando mi miembro que me iba a explotar.
-Uufff… sí…
-Dímelo, María…
-Dios… sí… le pongo cachondo…
-¡Dímelo otra vez…!
-¡Mmmm….! ¡le pongo muy cachondo y…!
-¿Qué más…?
-Le pongo muy cachondo… y… me quiere follar…
-Ufff, María… dímelo otra vez… ¡grítalo!
-Mmm… ¡¡síii…!! ¡¡me quiere follar, joder…!!
-¿¡Te imaginas que subes y bajas sobre su polla, eh!? ¿¡Como ahora!? -le dije dandole un golpe en el culo con la mano abierta.
-¡¡Mmm…!! ¡¡síi…!!
-¿¿Cómo sería?? -le dije dandole otro azote en las nalgas….
-¡¡¡Auuu….!!! ¡Ufff… no sé…!
-¿¡Cómo sería meterse su pollón!?
-¡¡¡Mmm…!! ¡¡dios…!! ¡¡dame…!! ¡¡dame otra vez…!!

Le di dos cachetes más en el culo y le grité que me respondiera.

-¡¡¡Auuu!!! ¡¡¡diiooos…!! ¡¡joder…!! ¡me encantaría…! ¡sentarme así…! ¡¡sobre su pollón!!
-¿¿Si?? ¿Te lo follarías así??
-¡¡Dioos…!! ¡¡siii…!! ¡¡dame… dame más….!! ¡¡me lo follaría así!! ¡¡joder…!! ¡¡¡hasta el fondoo!!!

Le di dos o tres azotes más… tenía las nalgas sonrojadas y no paraba de subir y bajar y le anuncié que me corría… Fue decírselo y al momento comenzar a eyacular dentro de ella, y ella llevó una de sus manos a su clítoris y se tocaba mientras yo me corría. Escuchaba con los ojos cerrados como ella gritaba “¡¡me lo follo así, joder!!”, “¡¡me follo a Edu así!!”, “¡¡Diooos!! y su cuerpo acogía más y más chorros calientes que salían de mí al tiempo que ella comenzaba su orgasmo… Se retorcía del gusto y seguía gritando aquello y su coño se fundía en una mezcla de sus fluidos y los míos… explotando ambos en dos orgasmos tremendos.

Había sido el mejor polvo en semanas. Era innegable, incluso para ella, que cada vez que fantaseábamos explotábamos en polvos incomparables.

Me quedé pensando en aquel gesto de Edu de acariciarse la polla en medio de una conversación con María, así, sin más ni más. Pudiera parecer que aquel gesto de Edu no tenía más fuerza que el hecho de haberle metido mano sobre sus bragas unos diez días antes, pero el hecho de estar ambos sobrios, en la playa, a plena luz del día… que Edu se comportara así y que ella no se escandalizase ni le cortase… quizás hasta se había ruborizado o se había sentido deseada… Vamos, es que me parecía incluso más excitante y hasta un mayor paso adelante que el hecho de haberle metido mano con unas copas. Tampoco es que fuera exactamente una cuestión de ser una cosa más que otra sino que era sin duda una gran noticia solo por el hecho de que fueran pasando cosas entre ellos dos sin que yo tuviera que pedir nada o participar activamente en nada.

A media mañana del día siguiente María me escribió diciéndome que, al igual que el miércoles, iba a comer con ellos en su apartamento. En un par de semanas se había convertido en algo normal. Ella estaba haciendo la bolsa de la playa y le pregunté qué bikinis iba a llevar, su respuesta no me convenció demasiado.

-Deberías llevar el rojo de triángulos, aquel que llevaste al balneario aquel día.
-Jaja, ya te gustaría…
-Te lo digo en serio… sería mortal…
-Olvídate…
-Venga, María… tú mételo en la bolsa… ya decidirás allí si te lo acabas poniendo.
-Jaja… vale, lo llevo… pero creeme que no me lo voy a poner.

Finalmente, aquella tarde de viernes, se lo acabó poniendo…

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