ANEIZAR LESTRANGE

– Bueno, esta vez continuaremos aquí. Esta vez no usare la grabadora,
sino una cámara de video. Si necesitas cualquier cosa, puedes parar y
pedirlo.- La detective arregla un poco su moño despeinado y se sube las
gafas de pasta. Me mira y me hace una señal de que puedo comenzar.
Pase bastante tiempo en el pozo, no tenia noción del tiempo y no puedo
estar segura de cuanto fue. Llegue un momento que deje de luchar y
quería que todo acabase cuanto antes. – Su mirada es fija, prácticamente
ni parpadea.
– ¿ No trataste de escapar? O ¿gritar pidiendo ayuda?- Enserio me está
preguntando eso, es obvio que no podía, si no lo hubiese hecho. –
– Grite con todas mis fuerzas, fue imposible, nadie me escuchaba. Nadie
paso por allí, sabia bien donde llevarme. Y mis fuerzas se agotaron pronto
de intentar luchar para salir de allí. Cuando creía que ya estaba muerta, vi
una cuerda caer por la pared. Por un momento preferí morir, pero mi
instinto de supervivencia pensó por mi y agarre la cuerda. Al salir algo
dentro de mi sabia que era él y que no había nadie más. – Hago una
pausa, sin darme cuenta, vuelvo a devorar mis uñas, mi cuerpo avanza de
adelante a atrás y la ansiedad va apoderándose de mi pecho, analizo la
situación y pronto empiezo a recuperar el control. Arrugo mi nariz y al
darme cuenta de mi actitud, rectifico.- Volvimos de vuelta al lugar, de
nuevo estuve días encerrados, comiendo una vez al día, había días que
no probaba nada y otros que devoraría hasta la bandeja. El olor iba
empeorando. El nunca se dejaba ver la cara. Pero el día que escape,
cometió un error, al no esperar eso, no protegió su rostro y reconocí a mi
compañero. Me dijo que jamas saldría de ahí, y que acabaría como el
resto. – La detective me corta, para poder hablar.-
– ¿Podrías decir su nombre completo?, necesitamos que quede grabado en
el video. – Señala a la cámara y me hace otra seña para que continué. –
– Claro, Elliot González Valiente, fue mi captor y torturador. – La sensación
que recorría mi cuerpo, escalofriante, pero a la vez, la ira aumentaba en
mí. Mi respiración, se me acelero y las palabras que iban saliendo de mi
boca, con carrerilla y en aumento, eran con desprecio hacía él. La forma
de expresarme, como eran esas torturas. – Cuando nos encontrábamos,
¡ MÁS DÉBILES!, ¡CASI SIN VIDA!. – Me levanto de golpe de la silla, esta
cae al suelo y la detective y su compañero se sobresaltan del susto. –
¡NOS SACABA SANGRE!, PARA DESPUÉS, ¡INYECTARNOS UN
LIQUIDO MORADO!, ¡DOLÍA!, DOLÍA MUCHO.- La detective recoge la
silla y su compañero me intenta controlar, mi cuerpo empieza a notar poco
a poco el bajo, mis lagrimas brotan de mis ojos, cojo un pañuelo y limpio
mi nariz. Dolió mucho, mucho, ¿qué me hizo?. Los médicos no me han
comentado ni a mí, ni a mi madre, nada sobre algo anormal en mí. Sé que
sigo paralizada ante ellos, ellos respetan mi silencio. Pero alguien debe
romper ese silencio y volver a la calma que había anterior a mi arrebato. –
– ¿Se encuentra mejor?, ¿Podemos dejarlo y continuar otro día? – No solo
yo no puedo continuar, ellos son como un libro abierto, en su cara veo la
expresión de miedo ante la situación anterior. –
– Lo, lo siento. Me encuentro mejor. Puedo continuar. Quiero acabar cuanto
antes con todo esto. – A un que se, que para ese momento, a un queda
demasiado. Seco mis lagrimas con la manga de mi camiseta.-
– No tienes por que forzarte, te llevaremos de vuelta a casa, iras con la
patrulla que hará guardia en tu casa. Hasta que lo encontremos. Todo
mejorara. – Ella no se da cuenta, que en mí, ya no estará todo bien. Soy
alguien diferente, estoy rota y desconocida a lo que ahora llevo dentro de
mí.
Al levantarme, la agitación de antes me ha dejado mareada, sigo hacia
adelante, despacio, me introducen en la parte trasera de la patrulla y a
través del cristal, todas las luces y sonidos, me parecen lejanos, aislada y
desorientada. Ya no sé cual es la verdadera realidad. A un que sé que
todo acabo. He soñado tantas veces con esa realidad y volvía al mismo
zulo, que no me puedo creer que esto sea verdad y que no sea otro
sueño. Pero a un así, tendré que revivirlo, una y otra vez. Hasta que lo
atrapen y pueda poner punto y final a esta historia.

www.infiducia.wordpress.com

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s