TANATOS12

Empezó la semana siguiente y solo quedaban dos semanas para que acabase julio. Hacía un calor de mil demonios, pero lo que seguía sin calentarse eran mis polvos con María. Ella tenía que notarlo y yo en cierta forma, internamente, la culpaba por no sacar ella el tema. No durante el acto, pero sí en cualquier otro momento. Edu le había tocado el culo, con cierto desprecio, sí, el plan de calentarle no había salido bien, pero de nuevo me parecía una medida exagerada por parte de María.

Esa semana me escribí con Edu casi todas las noches. Me contó que el último viernes de julio iban a hacer una cena los del despacho, no todos, pero sí la mayoría que rondaban su edad. María estaba apuntada y no me había dicho nada. Por otro lado me hice un par de pajas imaginando lo que me contaba. Las dos pajas en el sofá mientras María ya dormía. Una leyendo como decía que se follaba a Alicia y otra leyendo cómo quería follarse a María… yo con que solo me dijera que la iba a “poner a cuatro patas y a follársela como a una perrita” ya sentía que me corría, y eso era lo más suave que decía.

De vez en cuando me escribía “No me he olvidado de la foto que me debes, eh”, pero yo más o menos le daba largas, le decía que una foto así con María era difícil e intentaba desviar un poco el tema, y es que mandarle lo que me pedía, me parecía, aquello sí, la máxima traición a mi novia.

Lo que fue en aumento fue su desprecio a mi polla… no era extraño que me dijera “¿Se te está poniendo dura esa polla enana que tienes?” o “¿Le has metido hoy tu mierda de micro pene a la pobre María?”, no sabía si lo hacía para joderme pero yo no podía evitar excitarme bastante.

Llegó el sábado por la noche y María y yo teníamos una cena en casa de una amiga suya y su marido. Prácticamente no los habíamos visto desde que habíamos ido a su boda. Vivían en un apartamento a unos diez kilómetros de la ciudad, en la playa. Por lo que me había contado Edu, el apartamento donde se follaba a Alicia tendría que estar más o menos cerca de ese.

María estaba espectacular, con un vestido de un tono amarillo algo apagado, como un color mostaza, muy fino y veraniego, algo largo y con escote en forma de pico. Estando morena como estaba se la veía increíblemente radiante. Otras noches la había visto más morbosa, pero lo que era guapa, creo que nunca la había visto tan guapa.

Después de cenar fuimos a tomar unas copas a los bares que había en frente del paseo, en primera línea de playa. María y yo ya íbamos bastante alegres por el alcohol… no así su amiga y su marido que sinceramente eran aburridos hasta decir basta. Me quedé un rato en el bar con el marido de su amiga y para escapar de él le tuve que decir que me tenía que ir al aseo. Era un pasillo largo y al fondo las dos puertas, para hombres y mujeres. En seguida vi a María, en la cola, esperando. Me coloqué detrás de ella y le puse las manos en la cintura. Ella volteó su cabeza y yo bajé mis manos a su culo. Acabó por girarse del todo y nos dimos un beso.

-Eres tonto… -me susurró con unos ojos que le brillaban.
-¿Por?
-Jaja… ¿te crees que no lo pillo?
-Pues no sabía si lo ibas a pillar.

Nos dimos un morreo como hacía tiempo que no nos dábamos y le dije:

-¿No lo echas de menos?
-¿El qué?
-Pues toda la fantasía esa… lo cachondos que nos poníamos…
-Mmm…. hablamos luego, ¿vale? -dijo sonriendo con una dulzura y una feminidad que me dejó sin aliento.

Durante la siguiente hora hablamos con la pareja de palabra pero hablábamos entre nosotros con la mirada. Nos buscábamos con los ojos y nos sonreíamos, ambos deseábamos que el matrimonio diera por zanjada la noche para quedarnos solos. Afortunadamente no eran ni las dos de la madrugada cuando ellos decidieron irse y nosotros optamos por caminar por el paseo.

Caminábamos de la mano, o le pasaba el brazo por el hombro y ella a mi por la cintura; parábamos a besarnos cada veinte metros hasta que comenzamos a hablar del tema. Le expliqué mi teoría, mi teoría de que nuestro plan de calentarle y dejarle con las ganas había salido mal porque justo él la había dejado de tocar un segundo antes de que ella le apartase las manos, pero le insistía en que la idea era buena y en los polvazos que habíamos echado con todo aquello.

Nos acabamos sentando en un banco, ella puso sus piernas sobre las mías. Nos mirábamos con deseo pero también con mucha complicidad:

-¿No echas de menos cómo follábamos?
-Claro que sí, Pablo.
-¿Entonces?
-Pues… que es… que no es tan fácil como crees.
-¿Por qué?
-Porque no es fácil dejarse tocar por alguien y pararle justo cuando ya ha tocado algo pero no mucho y antes de que él pare… no sé… de verdad que una vez que estás así con él… la línea es muy fina. Eso sumado a que después lo tengo que ver en el despacho y poner cara de “lo de ayer no ha existido”. -María hablaba en tono amable mientras yo acariciaba sus piernas.
-¿Con eso me dices que no quieres volver a intentarlo?
-Sí, Pablo. No quiero volver a intentarlo. No vale la pena, de verdad. No me lo vuelvas a pedir, por favor… yo estoy dispuesta a fantasear otra vez, pero eso no.
-¿Ni una vez más? Solo te pido una vez más.

María se quedó callada y yo insistí:

-Os queda solo una semana antes de las vacaciones. Saldréis jueves o viernes, supongo.
-El jueves no, pero el viernes tenemos una cena, sí.
-Joder, María… el viernes… el viernes sería perfecto. Aunque solo sea para resarcirte de lo de cuando te tocó el culo y quedar por encima de él.
-No sé, Pablo… al final siempre acaba saliendo mal.
-Vamos, María, solo una vez, solo una vez más. Después llegan las vacaciones y ya está.
-Cómo que ya está…. que es un mes de vacaciones, no son cuatro años.
-Bueno, pero yo te juro que no te lo vuelvo a pedir más. Que solo este viernes. Por favor…
-No sé…

Me incliné hacia ella y comenzamos a besarnos… estuvimos como un minuto besándonos y los besos se fueron calentando más y más. María acabó por sacar su lengua y jugar con la mía en el aire… y yo por coger su labio inferior con los mios… Sentía la humedad sus labios y de su lengua y mi mano se posó en una de sus tetas sobre el vestido…

-Vamos, María… -le susurré en el oído entre beso y beso- déjale con las ganas… que se joda…
-No sé… Pablo…
-Vamos… se cree que puede tener a todas… pero a ti no…
-Ya…
-¿Le vas a calentar…?
-No sé…
-¿Crees que lo va a intentar?
-Mmm…. no sé… es posible… -dijo María en mi oído y yo sentí como mi polla sufría un espasmo.
-Joder… que lo intente… y le paras… bien hecho… solo un intento más…
-Mmm…. puede ser…
-¿Puede ser?
-Vale… una última vez…pero júramelo… júrame que no me lo pides más.
-Te lo juro, María… solo el viernes y nunca más.

Mi mano sobre su teta, sobre el vestido… y mi otra mano en su nuca… atrayéndola para besarla… mientras María me sobaba disimuladamente la entrepierna sobre el pantalón… Estábamos cachondos como no lo estábamos desde hacía semanas…

-¿Fantaseamos hoy…? -le susurré.
-¿Quieres?
-¿Tú que crees? -le dije ya perdiéndose mi mano por su vestido, entre sus piernas.
-¿Qué me vas a hacer? ¿Qué me vas a decir…?
-Te voy a meter esa polla de plástico que tenemos abandonada… que es la polla de Edu…
-Caray… empiezas fuerte -rió.
-Ya… pues sí… quiero volver a meter ese pollón que tenemos.
-Mmm… vale… -susurró María recorriendo con su mano la silueta de mi polla sobre mi pantalón.
-Te voy a meter esa polla en la boca… y me voy a pajear… mientras te miro…
-¿Y me vas a… follar…?
-¿Quieres que lo haga…?
-Sí…
-Vale… te voy a follar… pero quiero que mientras lo hago grites que querrías que Edu te follara…
-Mmm… ¿eso quieres…?
-Sí… -le dije ya recorriendo con mis dedos su coño sobre sus bragas.
-Joder… uffff… llama a un taxi, anda…

Nos seguimos besando un rato más hasta que la situación se hizo insostenible. Yo acariciaba el coño de María sobre el vestido y ella manoseaba mi polla sobre mi pantalón. Llegue a intentar colar una de mis manos por su escote, para acariciar sus tetas, pero ella me paraba diciéndome que pasaba gente constantemente.

Estábamos esperando al taxi cuando, entre beso y beso, me dijo:

-Esta noche haremos lo que quieras, ¿vale? Pero… si me prometes que eso es solo fantasía… que lo real solo es que nos gusta calentarle y dejarle con las ganas, pero las locuras que… dices o decimos cuando follamos son fantasía y nada más.
-Claro, María… tal cual lo has dicho, es lo que creo.
-¿Sí? ¿No hay nada de verdad? -dijo en el momento que llegó el taxi.

Nos subimos al taxi y María cogió su móvil del bolso y dijo en voz baja:

-Bueno… no me lo puedo creer.
-¿Qué pasa?
-Mira, -dijo María dándome su móvil. Yo leí:

Eduardo Despacho: Hola! Estás por ahí??

*******************************************

-Qué fuerte… -dije sorprendido a la vez que, de golpe, algo excitado. Ni ella ni yo esperábamos para nada aquel mensaje- Bueno, ¿y qué le vas a responder? -le pregunté a María mientras miraba qué cosas se habían escrito otros días.
-Cómo que qué le voy a responder, pues nada. Estará borracho y aburrido por ahí.

Vi que apenas se habían escrito nada. Algunas cosas del trabajo y ella preguntándole por el piso y el portal el día que había ido a su casa.

-Vamos… ponle algo… pobre chico.
-Sí, vamos… seguro que te da muchísima pena -sonrió.
-Bueno, tu teoría de que no quiere nada contigo qué hacemos con ella- le dije devolviéndole el móvil y besándola.
-Ya… ya te dije que a este le da igual ocho que ochenta…
-O sea… que reconoces que te quiere follar… -le susurré en el oído.
-Shhh, calla, qué animal eres -dijo sonriendo, en clara referencia a que el taxista nos podría oir.

Llegamos a casa y una vez en el dormitorio le pregunté si Edu había insistido más. Comprobó su móvil y me dijo:

-No, ya le habrá escrito a otra.
-No creo… seguro que te tiene entre ceja y ceja, como el gran objetivo… Estás buena… trabajas con él… eres un poco mayor…
-Pues en las jornadas bien que se fue en seguida a por otra…
-¿Tú crees que se sigue viendo con esa otra?
-No sé, no creo…
-¿Por?
-Si tan satisfecha está Nati… no sé si tendrá para todas…
-¿Volvió a decir que estaba satisfecha?
-Bueno, lo dejó caer un día en el gimnasio.
-Joder, María… no me cuentas nada, me tienes abandonado…
-Ya, ya… si haces de mi lo que quieres.

Me quité los pantalones y sentado en la cama ya estaba completamente empalmado. María se quitaba las sandalias y decía que le hacían un poco de daño y yo me quité los calzoncillos dejando que mi novia se diera cuenta de lo empalmado que estaba.

-Caray… cómo estás ya.
-Hombre… con esta conversación.

María se sentó a mi lado, nos besamos y me dijo:

-Conversación de que Edu tiene para todas…
-Mmm… eso mismo.
-¿Y tú…? ¿Tendrías para todas?
-Sabes que no… -le dije besándola, y llevando una de sus manos a mi polla para que empezara a tocarme.

María comenzó una paja lenta mientras nos besábamos y mi mano iba con calma a sus tetas sobre el vestido. Me volvía loco acariciarla así, casi podía sentir como a medida que se iba excitando sus tetas se endurecían… sus pezones se erizaban… hasta que casi me acababa rogando con la mirada que liberada sus pechos de su vestido y su sujetador, pero yo no tenía prisa, aun.

-¿Te acuerdas cómo se folló a la chica aquella? -pregunté.
-Claro…
-¿Pero te acuerdas de los gritos de ella?
-Sí…
-¿Y el gemido de él?
-Sí…
-¿Sí? ¿Aun lo tienes en la cabeza?
-Mmm… creo que sí…
-Joder… ¿y te puso?
-Ya te había dicho… que un poco…
-Yo creo que se la sigue follando… que se la folla unos días a ella y otros a Nati…
-Jaja… eso es lo que quieres creer… -dijo cogiéndome los huevos con una mano mientras con la otra seguía con su paja lenta.
-¿Era guapa la chica?
-Sí… bastante guapa, la verdad.
-Joder… qué cabrón… y ahora lo intenta contigo… Cree que puede follarse a las tres.
-Ya… eso cree… Pero no. -dijo besándome el cuello y esparciendo pre seminal por mi glande con su dedo pulgar.
-Ya… ¿Y te acuerdas cuando estuviste con él en el coche? Me dijiste que estaba empalmado, ¿cómo de empalmado? ¿Cómo estaba?
-Pues… la tenía hacia abajo… hacia una pierna…
-¿Si…? Seguro que tenía ganas de colocársela hacia arriba… Una pena que no lo hiciera, ¿no?
-No sé…
-¿Hacia abajo cómo? ¿Hasta donde le llegaba?
-Pues no sé… me daba vergüenza mirar… hasta no sé… por aquí -María dejó de masturbarme un momento y puso un dedo en la mitad de mi muslo.
-Joder… ¿le llegaba la polla hasta ahí?
-Más o menos… No sé… puede ser.-dijo María reanudando la paja.
-¿Y gorda?
-Mmm… Sí…

Yo alargué mi brazo para sacar el consolador de la mesilla.

-¿Te imaginas que se la saca allí en el coche?
-Jaja.. me muero si hace eso.
-¿Sí?
-Hombre… no vendría a cuento. Las cosas llevan otro orden, ¿no?
-¿Qué orden?
-Pues intentar besarme, por ejemplo.
-Ya. ¿Y no viste que estuviera cerca de intentarlo?
-Alguna vez si… en el coche… o en la cola de los baños.
-¿En serio? ¿Pero por qué me cuentas las cosas así a cuenta gotas?
-No sé, es que tampoco… no sé… no llevo una agenda de lo que intenta o dice…
-¿Te imaginas que te besa?
-No. Eso si que no.

Puse el consolador al lado de mi polla y María sonrió.

-¿Cual chuparías? -pregunté.
-La tuya.
-¿Seguro?
-Sí…

María se arrodilló en el suelo y me sonrió de manera pícara… me la cogió con dulzura y acabó dando un lametazo en los huevos… después se los metió un poco en la boca… me miró de nuevo, y se metió la punta de mi polla en la boca.

Yo me dejé caer un poco hacia atrás, apoyado en los codos. Mientras seguía sosteniendo el consolador con una mano disfrutaba de cómo María se metía mi miembro casi por completo en la boca, y sentía como su lengua se movia acariciando mi polla que no salía de su boca. Estuvo un rato haciéndome una mamada tremenda hasta que le pedí que parara, y le pedí que chupara el consolador. Yo, sentado en la cama con las piernas abiertas contemplaba como María, arrodillada, chupaba aquel objeto y llevaba una de sus manos a su entre pierna, acariciando su sexo. Yo comencé a pajearme viendo aquella escena que me tenía la polla a punto de explotar y el corazón a punto de salírseme del pecho.

-¿Te gusta lo que chupas ahora? Una buena polla…
-Mmm… Sí…
-¿Te estás tocando por encima o por debajo de las bragas?
-Por debajo…
-Joder… María… ¿estás muy cachonda…?

Mi novia embadurnaba aquel objeto con su saliva, de abajo arriba, y yo me masturbaba a escasos centímetros… la diferencia de tamaños era impresionante… impresionantemente humillante. Y María sabía lo que yo quería oír.

-Sí… estoy cachonda…
-Eso que chupas… ¿es como la polla de Edu?
-Mmm… sí… más o menos…
-¿Te imaginas…? Cierra los ojos…

María cerró los ojos y comenzó a chupar el consolador y a gemir por cómo se tocaba el coño… yo aceleraba la paja y me volvía loco…

-¿Te lo estás imaginando?
-Mmm… síi…
-¿Y te pone?
-Mmm… síi… me pone… imaginar que se la chupo…
-¿Síi?
-Síi… se la chupo a ese cabrón… -gemía ella acelerando su mano y solo separando su boca de aquella polla para responder.
-Joder… María… sigue… sigue hablando…
-Mmm… se la chupo… tiene un pollón enorme, joder… en el fondo me encanta… me encantaría comérsela…
-¿¿Síí??
-Sí… no se merece esa polla que tiene… pero me encanta. Me encanta imaginar que se la chupo…
-Joder… María…

Abrió los ojos y siguió chupando mientras me miraba… yo aceleraba la paja y ella no quiso que nos corriéramos así. Dejó de chupar aquello y se incorporó. Se quitó las bragas y se dispuso a sentarse sobre mi polla. La agarró y se sentó sobre ella lentamente… yo dejé caer mi torso hacia atrás y ambos emitimos un gemido lento y largo, a medida que mi polla la invadía… se sentó sobre ella, de una sola vez… yo llevé mis manos a su culo y ella llevó su cadera adelante y atrás un par de veces… para posteriormente bajar las tiras de su vestido y quitarse el sujetador. Me empezó a montar lentamente, con su vestido en su cintura, y yo miraba su cara de vicio y sus tetas desnudas que bailaban lentamente y al compás de su cintura, que seguía con aquel movimiento adelante y atrás…

Yo resoplaba… intentaba retrasar mi orgasmo…

-María.
-Mmm… qué…
-Sabes que Edu te quiere follar… ¿no?
-Puede ser…
-Sabes que sí… ahora acaba de llegar a casa y se está pajeando imaginando que te folla.
-Mmmm… ¿sí…?
-Síi… él se imagina que te folla… es lo que quiere… y quiero que tú te lo imagines también.
-¿Sí? No sé…
-Si, María…. Te imaginas que ahora… en vez de follarte lo que tengo yo… te follaras una buena polla… como la suya…
-Mmmm… ¿Es lo que quieres tú?
-Puede ser.
-¿Es lo que quieres tú? -insistió María, moviéndose rítmica y lentamente, con los ojos cerrados.
-Sí…
-Mmm ¿sí?
-Sí.
-Entonces serías un cornudo… -dijo María inclinándose hacia mi, tocando su pecho con el mío… y susurrándomelo.
-Sí… eso es… dímelo… llámamelo…
-Mmm… quieres ser un cornudo… quieres ver como me follan con una polla de verdad…
-Sí… como te folla él.
-Mmm… Quieres ser un cornudo…viendo como Edu me folla… -gimió en voz alta.
-Eso es… ¡¡uff…!! -Yo apenas podía moverme… llevaba mis manos a su culo y ella movia su cadera en círculos pequeños. -Sí… sigue, María.

En ese momento María se incorporó un poco, puso sus manos en mi pecho y siguió montándome pero ya no haciendo círculos con su cintura si no subiendo y bajando lentamente… Estuvo follándome así unos segundos hasta que una vez subió tanto que se salió sin querer de mi polla. Mientras se la volvía a meter le dije:

-¿Crees que con Edu te saldrías así… tan fácil?
-No.
-¿Hasta donde podrías subir sin que se le saliera?
-Mmm… hasta aquí -dijo apartándose de mi polla un palmo… y después metiéndosela.
-Joder, María… -le susurré… excitado, y además sabiendo… creo que ambos lo sabíamos… que tenía razón.

Al tener sus manos en mi pecho, se le juntaban sus tetas entre sus brazos y yo si miraba eso sentía que me corría, pero si le miraba su cara desencajada por el placer también. Ella subía y bajaba, sin dejar de suspirar y jadear… Yo no podía más…

-Joder… me voy a correr así… -susurré con los ojos cerrados.
-Pues córrete…
-Mmm… me corro María… me voy a correr ya… pero háblame…
-Córrete… imaginando que me folla él… y tú nos miras…
-¡¡Uffff!! Sí… si-gue… María…
-Mmm… me llena con su polla enorme… y tú nos miras… ¡nos miras porque eres un CORNUDO…! y él me dice que… que soy una más… como las otras que se folla…
-Síi… Soy un cornudo… ¡Dios…!
-Sí…
-¡Yo un cornudo y tú una más para él…!
-¡Sí… me dice que soy una puta más de las tantas que se folla…!
-¡¡Dioos, María… estoy a punto…!!
-Yo para él una puta más… y tú un CORNUDO…. Un CORNUDO al que le pone que se follen a su novia…
-¡¡Ufff!! ¡¡ME CORRO!! ¡Diooos!! ¡¡ME CORRO, Maríaa!!

Empecé a convulsionar dentro de ella… corriéndome sin parar… entre espasmos… agarrándome a su culo que me montaba sin alterar el ritmo… Sentía que chorros salían de mi interior y ella sentía que la inundaba pero seguía exactamente a la misma velocidad y casi sin alterarse… gimiendo levemente, y resoplando de una forma morbosísima… hasta que me quedé completamente vacío y ella se paró, dejó caer su torso hacia a mi, tocando su pecho con el mío y me besó.

-Joder, María…
-Qué…
-Qué bueno… casi me matas…
-Si no he hecho nada… -sonrió.

Nos quedamos así unos instantes, en silencio. Yo sentía mi polla palpitar en su interior, echando las últimas gotas… hasta que ella se salió… dejando caer prácticamente todo lo que yo había echado sobre mi vientre.

-Madre mía Pablo… lo que has echado ahí… -dijo antes de echarse a un lado.

Yo no me podía ni mover y ella fue al cuarto de baño, se limpió y también se acercó para limpiar mi polla con papel así como mi vientre donde yacía gran parte de lo que había echado. Se sentó a horcajadas sobre mí… tenía ganas de más… lo sabía… y yo si era para fantasear con Edu siempre quería más. Le hice un gesto y ella reptó por mi cuerpo hasta colocar sus piernas a ambos lados de mi cabeza. Me acercó la almohada y me quedó su coño a escasos centímetros de mi boca… Sentí aquel olor que me llamaba… su olor a coño siempre me volvía loco… y llevé mis labios a los labios de su coño y los succioné hasta hacerlos estirar… me mataba como se le salían los labios del coño, hacia fuera, cuando estaba cachonda. Pasé mi lengua por ALLÍ y ella gimió… comencé a comerle el coño con cuidado. Estuve varios minutos lamiendo y succionando… hasta que noté que ella empezaba a estar a punto, fue entonces cuando comencé a preguntarle:

-¿El viernes le vas a calentar?
-Sí… claro…
-¿Lo va a intentar él?
-Mmm… supongo…
-Seguro que sí, seguro que lleva tiempo pensando en como… conseguir que el viernes caigas…
-No sé… joder… sigue…

Yo usaba una mano para separarle los labios y con la lengua presionaba el clítoris o lamía su coño de abajo arriba separándole unos labios que estaban empapados.

-¿Y te vas a dejar meter mano?
-Mmmm… un poco… un poco sí…
-¿Cuánto?
-Mmmm… lo que quiera… mientras no me bese… que se quede con las ganas…
-¿Síi? ¿Y si te toca el coño….?
-Uff… mmm… sigue lamiendo Pablo…
-Si te toca el coño… ¿qué?
-Mmmm… no sé… un poco…
-¿Sobre las bragas o por debajo…?
-Ufff… joder Pablo… no sé cómo lo haces… me corro ya…
-¿Por encima o por debajo?
-¡¡Ufff…!! Por encima… solo por encima. Que no me toque… a mi no… no soy como las otras…
-¿Sí?? ¿¿Dejarías que te hiciera un dedo si es sobre las bragas…?
-Mmm… sí… si no me besa y no me… toca el coño si… ¡¡UFFF!!
-Te besa el cuello… y te hace un dedo sobre las bragas… ¿¿te dejarías??
-Mmmm sí… ¡¡Ufff Pablo…!! ¡sigue…! sigue y me corro, ¡me corro ya!
-¿¿Y te correrías?? ¿¿te correrías si te hace un dedo sobre las bragas??
-MMMM ¡¡Síi!!! ¡¡Siii!! ¡¡Me correría…!!
-¿¡Sí!?
-¡¡Síi…!! ¡¡Dios…!! ¡¡Dejaría que me tocase… sobre las bragas… hasta que me corriera!! ¡¡DIOSS!! ¡¡Ahhh Ahhh!! ¡¡ME CORROO!! ¡¡DIOOS!!

Le empezó a temblar la cadera y hasta todo el cuerpo… y llevó una de sus manos a mi cabeza… y yo sentí como su coño se deshacía, se fundía literalmente en mi boca… comenzó a gritar desinhibida… a retorcerse del gusto y yo apenas podía sujetar su cadera para seguir comiéndoselo… Se pegaba una corrida brutal en mi boca gritando y gimiendo totalmente entregada… no recordaba qué jamás hubiera gritado tanto por un comida de coño como aquella noche…

Se acabó apartando, exhausta. Los dos en cama boca arriba… y yo con mi polla otra vez completamente erecta… Las cosas que había dicho María me habían vuelto simple y llanamente loco…

…y yo no quería que aquello quedase en una fantasía… quería que aquello pasase, empecé a pensar que quería que fuera REAL.

Sí, aquella noche fue el primer momento en el que llegué a pensar de verdad que no solo quería que Edu le metiese mano… No… pensé y deseé realmente que se la follara… que se la acabara follando y yo quería verlo… Fue la primera vez que sopesé de verdad que quería que se la follase y le dijese aquello de que para él ella era una más, y que se riese de mi y de mi mierda de polla mientras ella se entregaba a él… Y quería que tanto ella como él me llamasen cornudo… Sí… fue la primera noche en la que verdaderamente pensé que quería llegar hasta el final.

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