TANATOS12

Colgué el teléfono inmediatamente. No sabía qué me había pasado. Sentí algo muy extraño a pesar de que ni sabía si lo había dicho realmente en serio. Me fui a sentar a mi mesa pero no era capaz de concentrarme. Miraba el móvil permanentemente por si Edu me volvía a llamar o me escribía enfadado por haberle colgado. Yo no tenía ninguna reunión aquella tarde y mi cabeza le daba vueltas a lo que me había contado Edu, sobre todo a aquello de haberse pegado tanto al culo de María, a aquello de haber prácticamente encajado su pollón medio empalmado entre las nalgas de ella. De nuevo volvía a sentir aquella excitación y mi polla goteando sobre mi calzoncillo.

Me acabé levantando y me fui al aseo. No había nadie… me senté allí… y cuando me bajé el calzoncillo vi que toda la punta de mi polla era una gota transparente… comencé a masturbarme, pensando en Edu sobando a María… Nunca había pensado llegar a aquello pero me acabé corriendo en el más absoluto silencio, allí, en el aseo del trabajo. Me lavé las manos y, frente al espejo de los baños, le escribí a Edu:

-Eso he hecho tío, me acabo de hacer una paja en el curro.

Me sentía bien, no sabía muy bien por qué. Volví a mi asiento y de nuevo miraba el móvil a cada minuto, inquieto, hasta que Edu por fin me escribió:

-JAJAJAJAJA. Eso es, Pablito.

No sabía muy bien qué pensar… esperé un poco a ver si escribía algo más pero no escribió nada más.

En los días siguientes no quise sacarle el tema de Edu a María y ella tampoco lo hizo. Su enfado fue a menos en seguida y de hecho el fin de semana ya estábamos bien, totalmente bien, pero con esa especie de “elefante en la habitación”. Pasaron los días… e incluso un par de semanas, y nada cambiaba… María y yo hacíamos el amor y yo seguía con todo lo de Edu en la cabeza. Los polvos, sí, de diez minutos como María había confesado, y con un nivel de morbo y de deseo que no llegaba al diez por ciento de cuándo fantaseábamos. De nuevo sentía que el tiempo corría en mi contra, pero sabía que sacarle el tema después de aquel nuevo enfado podría hacer que todo saltara por los aires y María diera carpetazo definitivamente. Pero pasaban las semanas de julio y mantenía aquella sensación de que con el mes de agosto de vacaciones todo se enfriaría incluso más.

Lo único que había contado María mínimamente relacionado con Edu en aquellas semanas fue que Nati había dejado el gimnasio en seguida, y que no le caía demasiado bien… era “muy pava”, según María. Pero sobre Edu ella no me contaba nada de nada. De hecho, si sabía que María tenía reuniones con Edu, incluso de los dos solos, lo sabía por el propio Edu. Y sabía que María y él tampoco hablaban de los sucedido aquel jueves, si bien María había pasado de apenas mirarle a volver a tener con él un trato más o menos normal. Edu parecía tranquilo, parecía no tener prisa, y yo sabía por qué, y es que según contaba, se follaba a Nati durante la semana, y los fines de semana se follaba a Alicia en su apartamento de la playa. Sí me contaba sobre María, sobre lo cachondo que lo ponía en las reuniones… pero sin demasiada urgencia.

Lo relevante de aquellas semanas no fue por tanto la relación de María con Edu, si no la de Edu conmigo.

Todo empezó el miércoles de la semana siguiente a que María se enfadase. Yo estaba en el sofá y María ya se había ido a acostar. Me puse a escribir con Edu por el móvil, básicamente guarradas sobre las tetas de María en una reunión de horas antes y sobre cómo se había follado a Alicia el fin de semana. A Edu le encantaba escribir las mayores barbaridades sobre cómo se lo montaba con aquella andaluza. Yo no sabía si él se ponía cachondo, pero al menos parecía divertirle excitarme. Finalmente, igual que aquel día en el trabajo, me volvió a pedir que me hiciera una paja. Yo ya estaba completamente empalmado y no dudé demasiado en hacérmela y contestarle cómo me la había hecho y pensando en qué exactamente. Él se reía, lo disfrutaba mucho. Llegamos a hacerlo varias veces, hasta un sábado, que lo cambió todo:

Había salido con unos amigos y había bebido bastante. Llegué a casa de madrugada y María dormía plácidamente y me fui un rato al salón. Allí le escribí a Edu y él estaba despierto, al parecer en un estado similar al mío, tan borracho como yo, y ya en casa después de una noche de juerga; me contaba que Alicia había estado en su apartamento de la playa desde el viernes por la noche hasta el sábado por la tarde. Yo prefería cuando me hablaba de María pero también me excitaba cuando contaba alguna guarrada sobre Alicia, así que empecé a intentar tirarle de la lengua hasta que me dijo:

-Tengo unas fotitos de Alicia que dan para una buena paja.
-Joder, pasa alguna a ver.
-Pásame alguna de María y me lo pienso.

Recordé inmediatamente aquellas fotos que me había mandado María, abierta de piernas en aquel hotel. No las había borrado y las tenía permanentemente en mente, pero era demasiado.

-Ya te había mandado una, con un bikini verde.
-No, no, Pablito, no me entiendes… estas son de otro tipo…
-Pues de María así… guarras no sé si tengo.
-Vamos a hacer una cosa, te mando una de Alicia, te haces una paja, y me debes el favor.
-¿Te debo el favor?
-Sí, consigues una de María del mismo estilo o le haces una foto parecida estos días.
-Vale. -le respondí inmediatamente, e inconsciente de dónde me estaba metiendo.

Fui al dormitorio a comprobar que María dormía profundamente. Estaba tremendamente nervioso, y fui cuarto de baño a por un rollo de papel y volví al sofá. Me bajé un poco los pantalones y calzoncillos… sabía que ya me había mandado la foto, estaba infartado cuando la vi, y no me decepcionó…

La foto la había sacado Edu, estando él de pie y Alicia de rodillas ante él y con sus manos en sus muslos… Edu completamente desnudo posaba su polla en la lengua de Alicia que miraba hacia arriba con la mirada más morbosa que yo hubiera visto jamás. No se le veían las tetas pues llevaba una de sus camisas pijas, azul a rayas… pero su pelo negro… y su mirada eran para morirse, pero lo verdaderamente para morirse era el pollón enorme de Edu posado en su lengua, con la piel atrás y un glande enorme y oscuro que le cubría a Alicia toda la lengua por mucho que la hubiera sacado. Era una polla larga y gorda… brutal… de un tamaño similar al consolador que usaba con María… pero con unas venas y un color oscuro que le daban un aspecto infinitamente más impactante.

-¿Cómo llevas la paja, Pablito? ¿Ves que carita me pone? -escribió mientras yo me quité la camiseta y comencé a pajearme. Miraba la foto… no podía ser más morbosa… los labios de Alicia parecían húmedos… así como todo el glande de Edu embadurnado… como si ya llevara un rato chupándosela… Joder… era impresionante la polla que tenía… parecía que aunque Alicia la agarrase con las dos manos no la llegaría a cubrir del todo… y el glande era jodidamente gordo y ancho, como un pollón cabezón impactante y brutal… nunca había contemplado una polla con tanto detenimiento… aquel miembro completamente recto y ancho… y aun más ancho en el glande…

Me imaginé a aquella niña pija intentando meterse aquel pollón en la boca… con su boquita completamente llena solo por meterse el glande… y no tardé ni dos minutos en correrme… en jadeos contenidos para no hacer ruido… Me corrí como un loco por todo mi torso, pringándome entero y respirando agitadamente.

Entre la borrachera, la madrugada, la foto, la paja… sentía que estaba como en un sueño… cuando Edu volvió a escribirme:

-Mándame una foto.
-Sí, conseguiré una de María.
-No, no, una foto ahora, de tu paja.

Dudé un poco, dudé en hacerla o no, después en cómo hacerla. Hasta que al final la saqué sin más y la envié, se veía mi leche esparcida por mi abdomen y mi polla sobre mi vientre encogiéndose y embadurnada de líquido transparente. Edu respondió en seguida:

-JAJAAJAJJAJA, ¿Qué mierda de polla es esa? ¿ESO ES TU POLLA?
-Sí.
-¡¡ES ENANA TÍO!! JAJAJAJAJ.
-Ya.
-Joder Pablito, cuando me folle a María te lo va a agradecer. NOS LO VA A AGRADECER A LOS DOS, ¡¡POBRE MUJER!! JAJAJAJAJ.

Me limpié con cuidado mientras Edu seguía riéndose de mi polla, y… no me molestaba que lo hiciera.

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