MOISÉS ESTÉVEZ

Miró por la ventana y le llamó la atención el poco tráfico que a esa hora
había en la isla. No era habitual que las calles de Manhattan presentaran esa
estampa.
Mientras, en ese mismo instante, Tony Scott salía de las oficinas de
International Security. Eran las diez de la mañana, hora de su descanso,
descanso que solía aprovechar para tomar el aire y un tentempié, recargar
pilas y despejarse un poco.
– ¿Lo de siempre Tony? –
– Si Armando, gracias. ¿Cómo va todo? –
– Todo bien. Mi mujer anda un poco acatarrada, pero por lo demás como
siempre. Un día a día rutinario y sin grandes sobresaltos.
– ¿Y tus hijos? –
– Estupendamente. Lidia cumple mañana los nueve, por lo que
aprovecharemos que es sábado y que el patrón me ha dado el día libre para ir
a algún sitio especial para ella. –
– Me alegro. Felicítala de mi parte.
– Se lo diré. Ah! Y a Kevin le están empezando a salir sus primeros
dientes. –
– ¡No me digas! Estará un poco dolorido me imagino. –
– De momento no se queja demasiado. Aquí tienes tu desayuno. –
– Gracias. Quédate con el cambio. –
– Gracias a ti amigo. –
– Hasta luego. –
Tony agarró su bocadillo de carne y su café, largo, solo y cargado, como
le gustaba, y como sólo Armando era capaz de ponérselo desde hacía más de
siete años.
Salió del local y dirigió sus pasos hacia el pequeño parque que había
justo enfrente. Un placentero rayo de sol se colaba entre los rascacielos del
downtown para caer justo en el lugar donde Tony solía sentarse a degustar su
segunda comida del día. Entre sorbo y sorbo, y entre bocado y bocado, leía
con avidez los últimos párrafos del penúltimo capítulo de una de las cinco
novelas que en aquellos momentos tenía entre manos. Era una costumbre en
él, heredada de su padre, la lectura. Le apasionaba tanto que no podía evitar
empezar un libro sin terminar el que estaba leyendo.
Terminó de comer, miró su reloj y se levantó del cómodo banco en el que
se hubiera quedado un rato más para terminar las últimas líneas que le
quedaban, si no fuese porque era ya la hora de volver al trabajo.

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