TANATOS12

Calculaba que ya hacía fácilmente media hora que María tendría que haber llegado a casa. Fui al dormitorio a desvestirme y cuando estaba en calzoncillos y camiseta me llamó un compañero de trabajo. Estuvimos hablando un rato de unos detalles del proyecto para el día siguiente y yo de vez en cuando miraba por la ventana y veía como poco a poco iba amainado la lluvia.

Escuché entrar a María en casa, sus tacones avanzando por el pasillo, y cuando entró en el dormitorio casi se me cae el móvil al suelo. La estampa era brutal. Iba con una falda de tubo oscura y una camisa blanca, que estaba empapada, como también tenía todo el pelo alborotado y mojado. La camisa estaba calada de verdad y se le pegaba al cuerpo que no es que se le notase así el sujetador, es que del sujetador se podía diferenciar claramente las tiras, las copas… el encaje… pero dios… no solo eso… si no que… ¡se le notaban brutalmente los pezones…! Dejó el bolso sobre la silla y le dije automáticamente a mi colega que hablaríamos al día siguiente… Ya no era la imagen de María, era su mirada… tenía una cara de estar cachonda increíble… nos acercamos y nos besamos… ahí me di cuenta de lo mojada que estaba… tenía la ropa húmeda y fría pero los labios y las manos calientes… Nuestras lenguas se juntaban en su boca de manera desesperada, llevábamos días deseando aquel momento; yo quería saber lo que había pasado en aquel coche pero antes de aquello quería sentir a María…

No tardó en bajarme el calzoncillo y comenzar a pajearme con fuerza… estaba realmente muy muy cachonda, pocas veces la había visto así. Mis manos iban a su cuello para besarla y sobre su camisa mojada le apretaba las tetas mientras ella comenzaba a hacerme una paja brutal. Al estar en tacones estaba a mi altura y era aun más mujer, como más poderosa… y le tuve que susurrar que parara si no quería que me corriera ya. No solo no obedeció si no que inmediatamente se arrodilló y sin más contemplaciones, sin besar mis huevos, sin lamer el tronco, sin nada, directamente se metió mi polla en la boca y comenzó a hacerme una mamada que hacía que me temblasen las piernas… tanto que tenía que apoyar mis manos en su cabeza… ¡Dioos! ¡La mamada era bestial! Se podía escuchar el sonido de mi piel y de mi preseminal con su saliva, haciendo ese sonido hueco… que se escuchaba por toda la habitación… yo le decía “joder… María… más despacio o me corro ya…” pero ella no paraba…

Estaba impactado, pensaba qué habría pasado en el coche de Edu para que ella estuviera así, no podía creer que aquel morbo y aquella lujuria con la que me devoraba la polla obedeciera solo al deseo que ella sintiera por mí… Ella ni miraba hacia arriba, ni se paraba… solo chupaba y chupaba y solo la sacaba de su boca un segundo de vez en cuando como para coger aire… yo miraba hacia abajo y veía el vaivén de su cabeza adelante y atrás… su camisa empapada y sus pezones queriendo atravesar la camisa… Se lo anuncié. Le dije “¡¡dioos, María… joder… me voy a correr…!!” pero ella ni se inmutó, siguió chupando con más lujuria si cabe y yo sentí primero un espasmo y después un torrente que me sacudía y cómo me abandonaba al placer al sentir que salía el primer chorro de la punta de mi polla… flexioné un poco más las rodillas y sentía como otro, y otro, y otro chorro salía de mi cuerpo e invadía la boca de María que acogía todo el líquido sin dejar de llevar su cabeza adelante y atrás… ella seguía chupando y mi orgasmo llegaba a su fin… seguía chupando que yo ya había acabado de echar y ella seguía mamando de mi polla… le tuve que pedir que por favor parara y me retiré un poco hacia atrás. Ella se puso en pie con total entereza y se fue al lavabo a escupir allí todo lo que yo había echado en su boca…

Yo estaba en shock, por el orgasmo y por verla así… Fui al baño y ella se quitaba la ropa que estaba empapada… Nos dimos un beso más dulce y hasta un abrazo… y le dije:

-Joder, María… como estás… no sé si alguna vez te había visto así.
-Pablo, llevamos más de quince días.
-Ya, bueno….
-De ya bueno nada… me voy a la ducha, cenamos, y me follas.

Yo no la reconocía. Quizás era un simple calentón y era cierto que nunca habíamos estado tanto tiempo sin hacerlo, pero me había parecido una locura como me la había chupado.

María se duchó, se secó el pelo y se puso un camisón azul claro que tenía similar al marrón y nos sentamos a cenar. Nos dábamos besos, más cariñosos eso sí, y le pregunté por aquello de que Edu la hubiera traído en coche. Me dijo que había salido ella del despacho y se había quedado en el portal esperando a ver si paraba un poco porque no tenía ni paraguas ni nada, de hecho había hecho sol todo el día. Y entonces había bajado Edu y le había insistido en acercarla en coche. Que ella prefería esperar a Paula, a ver si bajaba y la llevaba ella, pero ante su insistencia accedió.

-Mejor para mí -sonreí.
-Ya… pero no veas como llovía Pablo, el coche estaba a dos manzanas y solo cruzar la calle dos veces para llegar a los soportales era como si nos echaran cubos de agua. Y llegamos al coche y yo sentía que estaba empapada y disimulaba como podía.
-¿Pero cuando entraste en su coche estabas tan mojada como cuando entraste en casa?
-¿Cómo? Mucho más.
-¿Más?
-Sí… ya me había secado bastante cuando llegué a casa.
-Joder, María… tú sabes como se te notaba todo al estar mojada…
-Ya… ¿te crees que no lo sé? Pero lo peor no fue eso… Lo peor… bueno, sabes que él no se podía meter en nuestra calle porque es de residentes y multan… entonces aparcó un poco más arriba, donde el descampado del centro comercial, para ver si paraba y ya bajar yo andando hasta casa esos cincuenta metros.
-¿Y te miraba?
-Mientras conducía no. Pero espera. Es que en el descampado ese había varios coches y me dice: “los del coche negro ese están follando seguro”, ¿te parece normal que me diga eso?
-Hombre, María… ese descampado es un picadero. No me digas que te enteras ahora.
-¿Cómo que un picadero?
-Joder… allí va la gente a follar, lo sabe todo el mundo.
-Bueno, pues no lo sabía. Creía que me estaba tomando el pelo. Me quedé en plan no sé porque me saca ese tema este ahora…
-¿Y qué pasó en el coche? ¿No intentó nada?
-No…
-¿No? ¿No te puso ni la mano en la pierna, ni nada?
-¿Por qué no vamos a la cama y te cuento el resto?

************************************************** *****

Fuimos al dormitorio, nos tumbamos en la cama y nos estuvimos besando muchísimo tiempo. Acariciándonos con suavidad… sobre la ropa, acariciaba su culo, sus bragas, sus tetas con delicadeza y ella hacía lo propio sobre mi calzoncillo, mi culo mi pecho… No sabía si había sido la mamada o quizás la ducha, pero estaba mucho más tranquila.

La besé en los labios, en el cuello, el escote… junté sus tetas y besé sus pezones sobre el camisón, saqué mi lengua y humedecí esa parte… seguí reptando hacia abajo y besé su vientre… recogí su camisón en su cintura y descubrí una bragas negras… besé el interior de sus muslos y posé un beso sus bragas. “Cuéntame”, le dije.

-Umm pues… lo primero… jaja, lo primero es que no puedo usar ese tipo de sujetadores…
-¿Poor? -pregunté yo, ya comenzando a sacar mi lengua y lamiendo muy sutilmente la seda de sus bragas.
-Porque son muy bonitos… finos y con encaje y tal… pero se me notaba todo. Tengo que tener algunos con copas más gruesas porque no puede ser.
-O sea que te dabas cuenta que se te veía todo.
-Pablo… una cosa es que se me transparente el sujetador… pero es que sabía que se me estaban viendo los pezones.
-Ya…
-Cómo que ya… no sabes las peripecias que hacía para poner el pelo por delante y para intentar despegar la camisa de las tetas…
-Joder… María… y no te miraba mientras hacías eso… -yo seguía lamiendo sutilmente sobre las bragas… pero ya comenzaba a notar como sus labios se iban hinchando y comenzaba a reconocer aquel olor…
-Pues no… él conducía… me preguntaba por donde meterse para llegar a casa… En algún semáforo sí que me miró pero lo normal.
-Lo normal es a la cara.
-Jaja, sí… Bueno, eso, hasta que le dije que en nuestra calle no se podía meter, subió la cuesta, se metió en la explanada esa y paró el coche. Y allí decidimos esperar a que parase de llover un poco.

Le quité las bragas y apareció ante mí aquel coño que me parecía especialmente delicado… con sus labios algo hinchados pero aun muy juntitos…¡Dios… me moría de ganas por separárselos con mi lengua! Y no tardé en hacerlo… Con la punta de mi lengua comencé a dividirlos y ella continuó:

-Y al, ufff… Pablo, en serio… lo haces increíble… uff… pues al parar el coche sí que se giró hacia mi y hablábamos… que qué raro había empezado el verano, que no se qué…
-Y te miraba.
-Sí…
-¿Te miraba las tetas?
-Mmm… Pablo…sigue… uff… sí… bueno, me miraba todo…

No puedo describir con palabras la excitación que sentía al imaginarme a María transparentando sus tetazas en el coche de Edu y el muy cabrón mirándoselas sin cortarse… Ya lamía el clítoris de María y ella se retorcía del gusto cuando alargué mis manos para sobar sus tetas y ella me facilitó la operación bajándose las tiras del camisón… dejando que mis manos acariciaran sus tetas desnudas y quedase su camisón en su cintura. Ella llevaba sus manos a mi cabeza y comenzaba a jadear sutilmente…

-¿Qué te miraba?
-Mmm… me miraba las tetas sobre todo…
-¿Y se te transparentaban los pezones?
-Ufff… sigue… sí, pero…
-¿Pero qué?
-Que había puesto todo el pelo por delante para que no se me notaran… pero… él… uff… mmmmm, sigue..

Aquel “mmmm” de María junto con sus pequeños movimientos de cadera me anunciaban que estaba cerca de correrse…

-Pero… -prosiguió- el muy cabrón me dijo que mirase, que en el coche negro seguro que estaban follando… y… y miré a mi derecha por la ventanilla… le dije que no se veía nada… joder, Pablo… en serio… me lo comes increíble…
-Sigue… -yo me deleitaba lamiendo su clítoris, apretándolo con mi lengua, y contemplando como tenía el coño abiertísimo aun sin haberle metido ni un dedo.
-Pues… volví mi mirada hacia él… y él me miró… y dioos…
-¿¡Quée!?
-Ummm, que el muy cabrón me apartó el pelo… joder… me retiró el pelo y me miró las tetas… sin cortarse…
-¿¡En serio!? ¿¡Y no te tocó!?
-Mmm…. joder… Pablo… ¡¡me voy a correr…!! ¡¡Diooos!!
-¿¡No te tocó!?
-Mmm… no, pero… ¡¡Dioos!! ¡¡¡Ahhh…!!! ¡¡¡Me corroo!!! ¡¡¡Me corrooo!! ¡¡¡Ahhhh!!!

María llevó sus dos manos a mi cabeza y literalmente me metió su coño en la boca y comenzó a retorcerse totalmente ida… yo sentía como su coño se deshacía en mi boca y un olor tremendo a coño me invadió de una forma brutal… estuvo gimiendo y casi gritando con mi boca en su sexo durante unos segundos benditamente interminables…

Me retiré de ella… Yo obviamente tenía la polla a reventar… y veía su coño sonrojado y abierto y sentía que me llamaba… pero le pedí que se diera la vuelta y fui a la mesilla a por el consolador. Ella parecía hasta mareada por su orgasmo pero obedeció. Se puso a cuatro patas sobre la cama, miraba de reojo como cogía el consolador pero no dijo nada. Me puse tras ella con el consolador en la mano y le dije:

-Sigue contándome.

************************************************** ***

Comencé a besar sus nalgas desnudas con cuidado, con delicadeza… el tacto de su piel allí era fresco y terso… tanto que me ponía cachondísimo… le daba pequeños besos allí esperando un poco a que ella se recuperarse y ansiase que volviera a estimularla.

María comenzó a contarme que en general se veía sorprendida porque él no intentase nada.

-¿Y tú querías que intentase algo?
-Pues no, no sé. No era que quisiera o no quisiera, solo me sorprendía.

Mi boca pasó de besar sus nalgas a cada vez ir besando más cerca de su coño… Dios… era increíble lo abiertos que tenía los labios… en aquella postura se veía perfectamente como caían sus labios abiertos hacia abajo. Llevé allí mi lengua con dificultad y María soltó un suspiro… hasta que comencé a usar el consolador para penetrarla… metí la punta de aquella polla de plástico enorme… que para mí representaba y siempre había representado la polla de Edu.

Metía aquel objeto con cuidado y lentitud y María soltaba unos “uff” “ufff” muy rápidos y morbosísimos. Yo me pajeaba con una mano y la penetraba con la polla de plástico con la otra… mi polla era minúscula comparada con aquello…

-Dios… Pablo…
-Qué… ¿no vas a seguir contándome…?
-No sé… Dios… fóllame… quítame eso y fóllame tú…
-¿Yo…? ¿Quieres que te meta mi mierda de polla?
-Mmm… sí… quiero sentirla… -Yo le había metido el consolador hasta la mitad y lo había dejado quieto… era María quien se movía despacio adelante y atrás y ella misma se lo iba metiendo…
-Dilo… di que quieres meterte mi mierda de polla…
-Joder, Pablo… métemela, anda…
-Dilo…
-Mmmm… méteme tu mierda de polla…
-¿Síi?
-¡¡Síi… joder…!! ¡¡Méteme tu mierda de polla.!!
-No sé… después… Sigue contándome ¿que pasó cuando te apartó el pelo? -le dije metiendo más aquel consolador.
-Uff… mmm ¡Despacio! Pues… pues… joder… me apartó el pelo y me… me las miraba… yo sabía que me estaba mirando tetas…
-¿Y qué sentiste? ¿Te gustó?
-Ufff, Pablo… no lo metas más ¡eh…!
-Está bien… ¿pero te gustó que te mirara las tetas?
-Mmm… no sé… pensé que…
-¿Pensaste que qué?
-Pensé que intentaría algo, pensé que iba a tocarme… a tocarme las piernas… o no sé…
-Pensabas que iba a intentar tocarte las piernas… o las tetas…
-Sí…
-¿Y no lo hizo?
-Mmm… -María se echó ella sola hacia atrás y se metió aquella polla completamente- emitió un suspiro en un tono altísimo- ¡joder…! No… ¡uff…! Mételo y sácalo más rápido…
-Yo comencé a meter y sacar la polla de plástico a más velocidad… María se moría del gusto… casi la sacaba entera y se la metía otra vez, no podía creer como su coño abarcaba y acogía aquellos casi 20 centímetros y el tremendo grosor de aquella polla… era sencillamente brutal… parecía que cada vez que la metía, al sacarla, salía más embadurnada del flujo que soltaba María sin parar. De rodillas tras ella con una mano me pajeaba y con la otra metía aquello cada vez más rápido.
-¿Te jodía que no te tocase, María?
-Ufff. No sé….
-¿Te habrías dejado tocar?
-Mmm… un poco… un poco sí…
-¿Cuanto?
-Mmm… las piernas un poco… y después…uff… ¡ahhh! ¡dioos!
-¿Después qué?
-Después le pararía…. Mmm… le dejaría con la ganas…
-¿Y dejarías que te tocara las tetas?
-Mmmm… no…. -María ya jadeaba y yo de verdad no daba crédito como se dejaba taladrar a toda velocidad por aquella enorme polla.
-¿No dejarías que te las tocara un poco?
-Ummm… un poco… un poco y le pararía… dios…
-¿Le dejarías que te acariciara un poco las tetas?
-Mmm… sí… un poco sí… dioos.
-¿Síii?
-Mmm… solo un poco… sobre la camisa…
-¿Síii?¿Y te gustaría eh? ¿Disfrutarías de que te las tocara?
-Mmm… no sé… dios…me voy a correr… uuff… ¡¡siguee…!!

Cuando le iba a preguntar si le pondría cachonda que Edu le tocase las tetas, María estallaba en un orgasmo y yo me pajeaba, pero no quería cortarle el placer y seguí moviendo aquel objeto para que ella siguiera disfrutando. Mi novia se corría y se corría llevando su cuerpo adelante y atrás totalmente entregada gritando unos “¡Dioos me corro!!” que resonaban por el dormitorio y casi hacían que me corriera yo.

Acabó su orgasmo y yo saqué aquel objeto de su interior con cuidado, y ella dejó caer su cuerpo hacia adelante. Yo no aguantaba más sin correrme y aceleré mi paja dispuesto a correrme en sus nalgas; cuando ella se giró, se quitó el camisón que seguía en su cintura y nos colocamos de tal forma que yo pudiera correrme de frente, en su torso… Miraba su cara totalmente acalorada por su orgasmo y sus tetas más hinchadas que nunca…

-Dios… María… me voy a correr…
-Córrete… córrete aquí… -dijo invitándome a correrme sobre su cuerpo…

Yo la miraba… y miré el consolador que estaba a nuestro lado… Lo cogí con una mano y seguí pajeándome… lo acerqué a su boca y ella lo cogió con la mano… con mi mirada le decía que lo chupase… quería que chupase aquel pollón mientras yo eyaculaba sobre ella… pero ella dijo…

-¿Sabes qué?
-¿Quée…? -Yo solo quería que se lo metiese en la boca y derramarme de una vez sobre ella…
-Que en el coche… Edu estaba empalmado….
-¿Síii? Dios María, me voy a correr…
-¿Ya?
-Sí… ¡¡Me corro!! ¡¡dioos!! -Dije rápidamente pues aquella frase había sido demasiado para mí y comencé a descargar sin parar una multitud de chorros blancos y espesos que caían aleatoriamente sobre su pecho, tetas y abdomen… ¡¡Dioos una corrida bestial!! No paraba de derramarme sobre sus tetazas y el chorro más espesos embadurnó y pringó uno de sus pezones y aquella areola enorme… empapando uno de aquellos pezones que Edu había estado mirando sin cortarse un par de horas antes.

María, sorprendida por todo lo que había echado se fue directamente a la ducha.

Una vez en la cama creo que ambos de nuevo estábamos sorprendidos por el nivel de morbo al que habíamos llegado. Le pregunté por aquello de que Edu estaba empalmado y me dijo que sí, que se le notaba bastante, que en pantalón de traje además esas cosas se notan mucho.

-¿Te acuerdas cuando te pedía que cuando te cruzaras con él por el pasillo le miraras el paquete?
-Jaja, sí…
-Joder… parece que fue hace un mundo…
-Pues hará tres meses.
-Oye… pues… no hemos follado al final…
-Jaja.. ya… No quisiste… no sé que te pasa -me dijo dándome un beso.
-Jaja, lo hago por ti. Te llena más nuestro juguete que yo.
-No digas chorradas… casi te tengo que rogar que me la metieras tú y tú venga con meterme eso.
-Ya… pues mañana.
-No lo dudes que mañana. Mañana lo vamos a hacer normal… y con esto -dijo rozándome el miembro bajo las sábanas- y sin Edus ni… penes de plástico.
-Bueno, María… no me digas que fantasear con esto no es increíble.
-Fantasear sí, pero que me pidas cosas raras no.
-¿Qué cosas raras?
-Pues lo de dejarme tocar por ejemplo… eso no lo veo.
-Bueno, ya se verá, pero sería otro nivel.
-Jaja, otro nivel… todo es otro nivel para ti -dijo María riéndose.

Nos dimos unos besos en la mejilla y unos picos hasta darnos las buenas noches.

-Buenas noches, María, te quiero muchísimo, este juego es… la leche…
-Jaja… Buenas noches, Pablis… descansa… Madre mía… tendría que haberme buscado a otro con menos imaginación.
-Jaja… te aburrirías…
-Mmm… no sé si me aburriría… pero no lo querría tanto.

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