TANATOS12

María hablaba con él con cara de no entender nada. Cuando otro chico se puso también a hablar con ella. ¡Joder! ¡No se cortaban un pelo! Ella era fácilmente diez años mayor que ellos pero les daba igual. A ella se la veía cortada y yo supuse que no, pero pensé en lo increíblemente morboso que sería que ella finalmente sí se hubiera quitado las bragas, y estuviera hablando con ellos sin ellas…

El chico alto ya no hablaba con ella pero no se separaba de su lado y le miraba las tetas con todo el descaro, mientras que el otro chico le hablaba al oido muy muy cerca. Ella acabó sonriendo… yo estaba que no podía más… colé mi mano por dentro de mi pantalón y me la recoloqué un poco… joder… ¡tenía todo el calzoncillo encharcado!

Finalmente María se deshizo de ellos y vino hacia mí. Le pregunté de qué habían hablado.

-Bueno, no veas, el moreno me pregunta que donde están los baños… menuda forma de ligar.
-Jaja, pues sí.
-Madre mía, cómo vienen estas generaciones…
-Es normal, María… estás muy buena, no se han visto en otra igual. Normal que intenten a ver si hay suerte.
-No sé, fue bastante incómodo.
-Deberías estar acostumbrada ya a… que te intenten follar… -le dije acercándome y dandole un pequeño beso.
-Sí… -rió- para ti todo el mundo me va detrás, todo el mundo me quiere follar… estás fatal.
-Pues claro que es así.

Poco después salimos del pub y dudamos si coger el coche o llamar a un taxi. Más que nada porque llevaba como dos o tres copas a parte de las cervezas. Acabamos llamando a un taxi pero nadie respondía, un sábado a las 2 de la madrugada iba a ser complicado. Decidimos ir hacia el coche y nos íbamos besando y metiendo mano todo el rato, en un determinado momento nos dimos un beso tan cachondo que ella acabó con sus manos en mi culo y yo con las mías en sus tetas… la empujé un poco hacia una pared al lado de un portal. Llevando su espalda y su culo contra el muro. Yo no paraba de repetirle lo buena que estaba mientras le apretaba las tetas con fuerza y la besaba en los labios y en el cuello mientras ella me apretaba el culo y dejaba que mi pelvis fuera hacia su entrepierna, casi como si folláramos vestidos… Llevábamos un calentón como no recordaba.

-Mmm… Pablo… nos van a ver… -decía ella, pero no dejaba de apretar mi culo atrayendo mi cuerpo hacia el suyo.
-No hay nadie en toda la calle, María…
-¿Seguro…? -me lo decía con voz entrecortada mientras intentaba mirar hacia los lados.
-Tócame… y ves como me tienes… -dije yo sabiendo que iba a alucinar. Ella volvió a mirar y acabó colando la mano por dentro de mi pantalón, por delante.
-¡Dios! ¡Estás empapado!
-Ya… qué esperabas…

Comenzó a mover su mano como podía dentro del calzoncillo mientras nos besábamos y hasta nos mordíamos el cuello. No tardé en colar yo mi mano bajo su falda y comenzar a acariciar su sexo sobre las bragas. María intentaba pajearme pero lo único que conseguía prácticamente era apretarme la polla y soltarla un poco mientras yo ya había conseguido bajarle las bragas hasta la mitad de los muslos o más abajo. Cuando colé un dedo entre los labios de su coño pensaba que María se fundía allí mismo. Emitió un gemido que ahogó en mi cuello y yo me quedé jugueteando con esos labios de su sexo que se abrían hacia fuera de una manera brutal… hasta introducir un dedo en su interior que entró como si nada… Tenía mi dedo corazón en su interior y lo metía y lo sacaba rápidamente mientras ella seguía apretando con podía mi polla y conseguía más o menos echar un poco la piel de mi miembro un poco adelante y atrás. ¡¡Dioos…!! ¡¡qué dedo le estaba haciendo en plena calle…!!

-Estás muy buena María… Joder… ¡me encanta tu coño…! ¡me vuelve loco…!

Ella no respondía, solo me me pajeaba con una mano mientras con la otra me apretaba el culo.

-Todos te quieren follar… esos críos te querían follar… Edu te quiere follar… Reconócelo…
-Uff… Pablo… como pase alguien…
-No pasa nadie… Joder… mira como entra mi dedo…
-Ya…
-¿Te imaginas que pasa Edu y nos ve?
-Mmm… no sé…
-Edu… que dices que está bueno… ¿Está bueno?
-Mmmm… ¡Dios! Qué bien me tocas…
-¿Está bueno?
-Joder… ufff… ¡sí…! ¡está muy bueno…! -María cerraba los ojos, le había pillado el punto a su coño que se abría más y más por momentos…
-¿Qué pensaste cuando se vestía?
-Pues… pensé que era un gilipollas… pero que tiene un cuerpazo…
-Tiene un cuerpazo y las tiene a todas locas… ¿a que sí?
-Sí…
-¿Y cómo se la folló a la chica esa?
-Uff… no pares… Se la folló bien.
-¿Sí?
-Sí, joder… casi la mata…
-¿Gritaba mucho? ¿La hizo correrse?
-Mmm… Joder… no sé… pero gemía sin parar… la mataba del gusto…
-¿Te imaginabas cómo le metía su pollón a aquella chica? ¿Imaginabas las posturas…? -le pregunté, de nuevo susurrándole en el oído… colando mi mano libre por su escote hasta casi tocarle el pezón de una de sus tetazas…
-No sé… no me los imaginaba… pero se movían mucho… joder… seguro que se la folló en muchas posturas…
-¿Y qué sentiste al escucharles…? -Yo empecé a colar un segundo dedo en su interior que entraba sin demasiada dificultad… María flexionaba las rodillas para que se lo metiera mejor… yo notaba los pelos recortados de su coño totalmente mojados y el interior de su coño ardiendo completamente. Ella miraba de vez en cuando a los lados para después dejarse besar otra vez, siempre sin dejar de sobarme la polla. Le repetí qué sentía al haberles oido.

-Ufff, no sé… pero se la follaba bien el cabrón.
-¿Sí?
-Sii… joder… el cabrón se la folló tres horas…
-¿Y te puso cachonda?
-Mmm… me puso cachonda él…
-¿¡Él!?
-Mmmm… sí, cuando gimió él… jodeer…
-¿Te mojaste ahí cuando le escuchaste que se corría…?
-Joder… no sé… pero ¡¡sííi…!! ¡si dios sigue y me corro aquí…!
-¿Te puso cahonda como se corrió el?
-¡¡Jodeer sii!!
-¿Te corres aquí…? ¡Recordando como se corre Edu! ¡¡Pensando en él!!
-¡¡Síii… dioos… me corro aquí…!! ¡¡Me corro recordando como Edu se corría!!

Comencé a sentir que le temblaban las piernas, en serio pensaba que se me moría allí mismo… Ni yo mismo me creía que María se dejara masturbar así en la calle… Cuando escuchamos unos pasos y bastante jaleo y nos tuvimos que parar de golpe. Nos quedamos quietos y yo me junté más a ella y ambos quitamos las manos de donde las teníamos. Un grupo de chicos pasó por detrás de nosotros y nos quedamos en silencio hasta que pasaron.

-Dios… qué pillada -dijo.
-Yo creo que no han visto nada.
-Joder, qué putada.

Yo me daba cuenta de que María tenía las bragas bajadas hasta más abajo que la falda, si cualquier chico se girase vería sus bragas bajadas. Ella quiso ir al coche pero tras besarla otra vez y comenzar de nuevo a acariciar su coño ella volvió a colar su mano por dentro de mi calzoncillo… Cuando de nuevo pasó otro grupo de gente y paramos de nuevo y nos recompusimos la ropa.

El camino a casa en coche fue un suplicio… yo llevaba mi mano a sus muslos o a sus tetas… y ella ponía un poco de cordura diciéndome que condujera con cuidado. En el garaje y en el ascensor… ¡Dios…! si no me la follé en el ascensor fue porque ella me paraba diciendo que esperase un poco. Pero fue entrar en casa y ella pasó delante de mi y yo la ataqué por detrás, la empujé un poco contra el sofá del salón y ella apoyó allí las manos.. Le sobaba las tetas desde atrás y pegaba mi entrepierna a su culo… levanté su falda y bajé un poco sus bragas… ella me decía que esperase un poco, que no la follara así, pero yo no podía más, me abrí el pantalón y me bajé el calzoncillo que era todo él un charco… tenía la polla completamente tiesa… puse mi mano en su espalda y eché su torso un poco hacia adelante y la encaje un poco más contra el sofá y le dije:

-Dios… María… te voy a follar ya…
-Joder, Pablo… espera, vamos al dormitorio no seas bruto…

Pero yo es que no podía ya más: apunté la punta y me dejé casi caer sobre su coño…. metiéndosela hasta el fondo… ¡dioos…! ¡tenia el coño ardiendo! Cuando me sentí dentro de su cuerpo ya sentí que había soltado algo de preseminal en lo más profundo. Ella pegó un grito tremendo y me dijo “¡ten cuidado, joder!”.

Yo estaba como poseído y me incliné sobre ella sin dejar de penetrarla… le tiraba del pelo con una mano y la sujetaba por la nuca con la otra y le decía al oído:

-Joder… me moría de ganas de follarte…
-Uff… despacio… ¡Despacioo!
-Dios… te imaginas que te folla Edu así, ¡eh…! ¡que Edu te folla así!
-Mmm… ¡joder, Pablo! ¡ten más cuidado…!
-Dime… ¿¡te imaginas que te la mete así eh!?

Ella comenzó a gemir pero me volvía a decir que la penetrara más despacio… Llevé mis manos a su tetas y comencé a desabrocharle la camisa como podía… hasta que lo conseguí y le bajé el sujetador de dos tirones hasta liberar sus tetas que colgaban enormes… Llevé mis manos a aquellas tetazas, notando sus pezones grandes y duros en las palmas de mis manos… Todo ello sin dejar de embestirla rápidamente… Se oía mi pelvis chocar contra su culo que retumbaba por todo el salón mientras ella gemía y de vez en cuando gritaba “¡dios, despacio! ¡¡joder!!”, pero yo no podía parar.

-Dime, María… te gustaría que te follara Edu eh…
-No…
-Dimelo, joder…
-Mmm… Pablo… ¡Me haces daño!
-¡¡Joder…!! ¡¡Dímelo…!!
-Para Pablo, ¡En serio!
-Joder ¡Dímelo!
-¿Quieres tú eso cabrón? ¡Eh! ¿Quieres tú eso? -me gritó.
-¡¡Síi!! ¡¡Sii joder…!!
-¿¡Quieres tú eso, cabrón!? ¡¡Quieres que me folle!!
´-¡¡Síii jodeer !! ¡¡Quiero que te folle!! ¡¡Y quiero verlo!! ¡¡Diooos…!! ¡¡Quiero ver como te follaa!!

Le grité en el oído casi literalmente babeándome sobre su nuca… y agarrado a sus tetas que apenas conseguía abarcar con mis manos y encajándola contra el sofá; comencé a convulsionar y a inundarla sin parar… me corría como un loco en su interior… echando todo lo que llevaba horas y horas acumulando… con mis pantalones a medio bajar, su falda en la cintura y sus bragas en sus muslos empotrándola contra el sofá, me derramaba totalmente poseído entre gemidos y ella acogía todos aquellos chorros en su interior… Yo gemía y gemía en su nuca y ella completamente en silencio recibía toda mi leche con entereza y sin ninguna muestra de placer…

Me quedé casi muerto sobre ella, pero ella en seguida se apartó, me hizo a un lado y se fue al baño. Seguramente estaba cabreada… el polvo no habría durado más de dos o tres minutos.

Le dejé un poco de tiempo, no hacía mucho más de veinticuatro horas que se había cabreado conmigo por algo parecido… Finalmente en el dormitorio le pedí perdón.

-No me pidas perdón, Pablo, no hagas esas cosas y así no tienes que pedirme perdón.
-Joder, María, no sabes el calentón que llevaba.
-¿Y te crees que yo no? Pero a ver si aprendes a controlarte, joder. Eres como un niño.
-Ya, María, lo siento.

Tumbado en la cama me daba cuenta de que tenía un mareo importante… No es que hubiera bebido muchísimo pero es que apenas había cenado nada. No tardé en caer rendido y dormirme, no sería hasta el día siguiente cuando me daría cuenta de aquello que le había dicho a María antes de correrme, aquello de que quería ver como Edu se la follaba.

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