TANATOS12

Apenas había hablado con María en todo el día, prácticamente solo para decirle que no cenaría con ella, por ello me esperaba que hubiera aparecido con ropa normal, haciéndose la loca con aquello de vestirse como la noche con Edu, pero no. Allí estaba tal cual había estado con él y aquello era la gota que colmaba el vaso de mi excitación.

Le conté un poco mi día y ella el suyo, que había estado fundamentalmente descansando. No tardé mucho en inclinarme para besarla… se acababa de echar perfume y olía para morirse… Siempre había sido obviamente consciente de que salía con una chica muy guapa pero desde que había empezado aquella historia me había dado cuenta de que estaba aun mucho más buena. La manera con la que Edu se refería a ella me hacía ver que seguramente no solo él pensaba eso de ella si no absolutamente cualquier hombre que se cruzase con ella. Al segundo beso ya le dije:

-Estás espectacular… joder… me pone mucho que vengas vestida igual que el jueves.
-Ya… Oye… me he puesto la misma ropa… y claro que sé que jugaremos un poco… pero tampoco quiero que esta noche sea un mono tema de Edu, ¿vale?
-Vale.
-Es más… estuve pensando… que… hoy te cuento algunas cosas más que fui recordando que no te he contado, pero si eso podíamos pasar después unos días tranquilos.
-¿Cómo de tranquilos?
-Pues no sé. Ya sabes que el fin de semana que viene voy a casa de mis padres. Si quieres fantaseamos hoy… y nos damos un descanso del tema hasta que vuelva el lunes siguiente.

Era de esperar que tan pronto tuviera un poco de tiempo para pensar decidiese parar un poco las cosas. Le dije que aceptaba su propuesta pero por dentro pensaba que sería capaz de convencerla a lo largo de la semana para saltarse ese nuevo pacto.

Puse en la mano sobre su muslo y le di otro beso, este ya con lengua… yo estaba cachondísimo, aun notaba la humedad en el calzoncillo por lo que me había estado contando Edu. Ella aceptó y devolvió el beso pero acabó cortándolo disimuladamente, no era mucho de montar escenas en público.

-¿Tenía la mano aquí? -le pregunté.
-Bueno, un poco más hacia la rodilla.
-¿Y en serio solo un minuto?
-No sé… igual más, es que no sé calcular. Cinco minutos a lo mejor.
-¿Cinco? Joder, María eso es bastante.
-Bueno, Pablo, aun encima te va a parecer mal ahora.
-No, no. No lo dije en ese plan.
-No, es que solo me faltaba. Para empezar porque si no es porque llevas desde marzo con el tema igual es que habría ido directa de la cena a la cama.
-Ya, ya, si no lo digo por eso, solo me sorprendió, nada más.
-Es que vamos, si no es por ti… es que solo con que me tocara el codo le daba una bofetada.
-Jaja, bueno, y después… se puso de pie… -yo hice lo propio y me puse de pie a su lado y empecé a colar la mano bajo la falda. María se rió.
-¿En serio lo vamos a representar?
-Sí, claro.
-Pues sí… hizo así, un poco más por dentro.

Yo metí la mano totalmente por el interior de su muslo, hasta que ella me paró la mano.

-Bueno, ya. -Me detuvo.
-¿Fue hasta aquí? -le dije con mi mano a medio camino entre su rodilla y su coño.
-Sí, por ahí.
-Entonces aun le quedaba camino hasta tus bragas.
-Hombre Pablo, pues claro que quedaba. Puedes sacar la mano ya… Nos están mirando.

Sabía que se hacía un poco la estrecha pero que estaba bastante caliente… la conocía perfectamente… La besé en los labios… tenía los labios muy húmedos y me recreé en besarlos sin usar la lengua… hasta que le acabé susurrando que el tacto de sus muslos era para volverse loco, que Edu se había hecho una paja seguro pensando en ella aquella noche.

-Pues que se la haga, me da igual… -me susurró también en el oído retirando mi mano de su pierna disimuladamente.

Me volví a sentar frente a ella. Hacía mucho calor allí dentro aunque fuera hacía algo de frío. A mi me sobraba el traje por todas partes. A ella se la veía también acalorada, no podía decir que estuviera tan cachonda como yo, pero no le debía de faltar mucho; además llevábamos una semana entera sin follar y con toda aquella historia a vueltas… Era cierto que si ella se inclinaba un poco hacia adelante si que se le veía parte del escote… quizás no tan exagerado como había dicho Edu, pero sobre todo si se giraba un poco se le podía casi adivinar el sujetador. Nos seguimos besando y seguimos bebiendo. A la segunda cerveza ella ya no cortaba los besos, pero era cierto que aquel bar no era muy adecuado para enrollarse pues tenía bastante luz. María se quería ir a casa pero le dije de ir a otro sitio, finalmente fuimos a un pub mucho más oscuro en el que estaba empezando a entrar gente. Al fondo tenía unas mesas altas y unos taburetes de plástico transparente también bastante altos y nos sentamos allí ya con una copa. Nos besábamos y yo le tocaba el pelo y la cara… dios… estaba buenísima. Le acabé preguntando por la bronca que le había echado a Edu el jueves por la mañana y ella incidía en aquella frase que le había dicho él de “¿no será que tienes envidia, María?”. Aquella frase decididamente le había sentado fatal.

-¿Y no tenía nada de razón él ahí?
-Sí, vamos, una envidia loca. -respondió.
-A ver, no porque tú quisieras ser aquella chica… en plan, no porque tú quisieras que Edu te follara a ti y no a ella, pero envidia de estar sola en una habitación de hotel y escuchar que otros follan.
-No iba por ahí él seguro.
-¿No?
-No, el tono fue de… ya te gustaría haber sido ella.
-Bueno, es un flipado, tampoco es nada nuevo. Y tenía la habitación fatal habías dicho.
-Sí, un desastre… él además aun vistiéndose y ya íbamos más de una hora tarde.
-¿Vistiéndose? ¿Pero qué viste? -le dije dándole otro beso.
-Pues… vistiéndose… no sé. Nada, se estaba poniendo la camisa… y nada, lo que tardó en ponérsela, abotonársela y ponerse la chaqueta.

Yo me puse de pie, a su lado, y llevé mi mano a sus muslos, tanto que ella cerró las piernas como por acto reflejo y le pregunté qué había visto entonces de su cuerpo. Yo había visto en las redes sociales fotos suyas en la playa y sabía que estaba bastante marcado.

-Pues le vi el torso… no sé… jaja, que iba a ver, el abdomen… el pecho…
-¿Y qué tal? -preguntaba besándole el cuello.
-Mmm… pues bien…
-¿Está marcado el cabrón?
-Sí… está bien… -respondió ella y yo ya acariciaba una de sus tetas sobre la camisa.
-O sea… que tiene un cuerpazo…
-Sí… de cuerpo está bueno… -uff escucharle eso en mi oído mientras acariciaba con suavidad su camisa sobre una de sus tetas volvió hacer que sintiera mi polla gotear como horas antes con Edu.
-Ya te va gustando más entonces…
-Está bueno… pero no me gusta… es que me parece un idiota.
-¿Y eso que tiene que ver?
-Pues yo si el chico me parece idiota no me gusta por bueno que esté.
-Eso es una tontería.
-Pues para mi no.
-¿Entonces yo te gusto porque te caigo bien?
-Jaja… a ver, sabes que no es así, no me líes… -dijo ella llevando sus manos a mi cara para besarme.

Estábamos increíblemente cachondos… yo ya no podía con mi vida… A veces se producían silencios y nos mirábamos con ojos de querer devorarnos… Su mirada brillaba de deseo y yo no quitaba la mano del interior de sus muslos… Tras un beso especialmente caliente llevé mi mano más allá y comencé a tocar, con la punta de dos dedos, su coño sobre sus bragas. Ella a veces cortaba los besos para comprobar que nadie miraba o al menos que no éramos demasiado descarados. Moví mis dedos allí y llegué a conseguir moverlos ligeramente de abajo arriba; yo no sabía muy bien como de bien o mal la estaba tocando hasta que sentí que ella abría un poco más las piernas y me susurraba: “dios… me tienes cachondísima…” Le desabroché un botón con disimulo y le veía la mitad de las tetas… le pregunté si el jueves Edu se las había mirado.

-Mmm… no sé… no creo.
-¿No? ¿Seguro?
-Creo que no.
-Te tendrías que haber desabrochado un botón como acabo de hacer…
-Uff… ya Pablo… tú sí. Contigo sí.
-¿Te imaginas que lo hubieras hecho? El cabrón se muere…
-¿Y te mueres tú?
-Sí… joder, te las besaría aquí mismo… Dios…
-¿Si? Uff… me matas… -dijo.
-¿Sabes qué?
-Mmm… qué…
-Podrías ir al baño y quitártelo…
-¿El qué?
-El sujetador.
-Estás loco… con esta camisa se me ve todo.
-¿Y qué? La gente está a su rollo.
-No sé…
-Venga…
-No sé, Pablo… -dijo besándome de nuevo y retirándose… estaba sonrojada y se le transparentaba el sujetador, tenía razón que si se lo quitaba se le verían las tetas completamente.
-¿Y si te quitas las bragas…? ¿Te imaginas que te toco como ahora sin ellas?
-Uff… no sé… podíamos ir a casa ya… no aguanto más…

Retiré la mano para ver si así la convencía para que se fuera al baño a quitarse las bragas. De nuevo otro silencio en el que nos mirábamos con deseo. Ella se abotonó aquel botón y me dijo:

-Voy al baño y nos vamos a casa, ¿vale?
-¿Y te quitas las bragas? -le dije al tiempo que la besaba.
-Para qué… vamos a casa ya mejor… y…
-¿Y qué?
-Y allí me follas…
-Uff.. María…
-Ya… yo estoy igual… -dijo antes de irse a los aseos… dejándome con la polla a reventar.

Aquello se había llenado de chavales que deberían de ser universitarios o ni eso, y no se cortaban mucho en mirarla. Lo cierto era que ni ella ni yo pegábamos nada allí.

Vi a María volver del baño e intentar abrirse paso entre unos chicos, joder… ¡Estaba tremenda! En taconazos, aquella falda… sus tetazas… el pelo largo… Cuando vi que un chico moreno y muy alto la paraba y le decía algo, ella intentó pasar de largo pero el chico insistió encorvándose para hablarle al oído, y ella le hizo un gesto como de que no le entendía. Dios… ¡aquel chaval desde su altura le tenía que estar viendo las tetas enteras…! Joder… me ponía cachondísimo verla allí rodeada de aquellos críos que parecían una banda de buitres.

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