Ya estábamos metidos en la rutina diaria, a mediados de septiembre las niñas habían empezado el colegio y Claudia y yo pasamos a recogerlas el primer día. Una madre se acercó a mi mujer y la dijo.

– Hola Claudia, este año nos gustaría que formaras parte del AMPA, estamos muy pocas y estaría bien contar contigo.

Sin ninguna duda para los otros padres era un orgullo que mi mujer formara parte de la asociación de madres y padres de alumnos, era muy conocida en el colegio por ser la hija pequeña de los Álvarez, además de que sabían que era profesora y jefa de estudios del instituto.

Mi mujer intentó negarse aludiendo que ya tenía mucho trabajo, pero al final lo hizo por las niñas. Era una cosa mas de la que preocuparse. Luego por la tarde teníamos que ir de tiendas, pues a finales de septiembre teníamos boda de una prima suya y nos quedaban varias cosas por comprar.

Además ya había vuelto de vacaciones mi cuñado Gonzalo, sin duda alguna tenía buena cara, era como que hubiera rejuvenecido unos años, “si que le ha sentado bien la playa”, pensé para mi. Entró en la oficina de la fábrica y se sentó en su mesa.

– Bueno, ¿que tal todo por aquí, cuñadito?, ¿alguna novedad?…
– No todo bien, como siempre, ¿que tal las vacaciones?, y Carlota, dale recuerdos…
– La vacaciones muy bien, pero ya con ganas de volver, ya sabes, eso de estar con la mujer tanto tiempo juntos, jejejeje.

Sobre las 11 de la mañana recibió un mensaje al móvil.

– Tengo que salir un rato, espero que me de tiempo a volver, me dijo con todo el morro del mundo.

Ya no apareció en toda la mañana y eso que era su primer día. Durante la semana se ausentó dos días mas, no estaba mal, tres días de cinco. Aquello era mas grave de lo que pensaba y no tardó mucho en explotar la situación.

Se avecinaban días muy movidos en la familia Álvarez.

Claudia estaba recostada en la cama abierta de piernas y se masturbaba frente al ordenador portátil, en la pantalla Toni24 también se estaba acariciando su enorme pollón. Yo estaba de pies a un lado de la cama, fuera de plano, viendo la escena también con el pene en la mano haciéndome una paja. Mi mujer estaba desnuda, tan solo llevaba puestas unas medias negras hasta medio muslo a petición de Toni.

Habíamos cerrado la puerta del dormitorio para intentar no despertar a las niñas que estaban al otro lado del pasillo. Claudia gemía moviendo las caderas sin dejar de tocarse y meterse dos dedos en el coño, que volvía a estar muy húmedo, como siempre que encendía la webcam. Solo se la veía del cuello para abajo, por lo que Toni también podía ver sus firmes pechos y su sonrosada vagina.

– ¿Donde está el cornudo?, dijo Toni24.
– Aquí al lado, se está tocando, dijo Claudia mirándome de reojo.
– Jajajaja, ¿la tiene dura?.
– Parece que si, se está tocando y no se la veo entre los dedos…
– Di que te la enseñe, a ver si está empalmado el cornudito.

Yo que le escuché dejé de tocarme y me quedé frente a Claudia mostrándola mi polla que apuntaba hacia arriba.

– Si, tiene dura la pollita…
– Dile que quiero verle, que se suba a la cama.

Me subí de rodillas frente al portátil y me pegué un manotazo en el miembro para que bailara arriba y abajo.

– Si que tiene dura la pollita, jajajaja, hoy me apetece ver como se la meneas Claudia, ¿te parece bien?.
– ¿Como quieres que lo haga?, dijo Claudia.
– Que hoy sea él el que se siente delante de ti, aunque me quede sin verte, quiero ver que tal haces las pajas…

Claudia abrió un poco mas las piernas como para hacerme hueco y que me sentara delante de ella.

– Ven, ponte aquí, me dijo.

Ahora era yo el que estaba frente a la webcam, no tardó mi mujer en pasar la mano hacia delante y agarrarme la polla. Me la iba a menear frente a Toni24. Empezó a hacerlo muy despacio, recreándose en las caricias, me la sujetaba con firmeza, pero sin apretar, subía y bajaba a la velocidad justa. Era una paja perfecta.

– ¡¡¡MMMMMMMMMMMMMM, que suerte tiene el cornudito, lo haces de maravilla!!!, dijo Toni masturbándose también frente a nosotros.

Después de varias sacudidas mas me soltó la picha y luego la acarició con un solo dedo por todo el tronco, hasta que llegó arriba a la zona del frenillo y se puso a jugar en círculos con él, mi polla tuvo un par de espasmos y se puso mas dura si cabe.

– ¡¡JODER QUE RICO!!, ¡¡vas a hacerle explotar al cornudo!!

Tenía toda la razón. Volví un poco la cabeza para decírselo a mi mujer, intentando besarla, pero ella apartó la cara.

– Voy a correrme…
– ¡Quita!, no quiero besarte, bastante que te estoy haciendo una paja cornudo..

Me la sujetó con dos dedos y siguió masturbándome muy despacio, que me la agarrara así era humillante y mas cuando Toni se la sujetaba con una mano y le quedaba espacio para otra mano en el trozo de polla que todavía se veía.

– ¡¡Voy a correrme!!, dije en voz alta.
– Jajajajaja, con dos deditos le vas a hacer terminar, sigue Claudia, sigue, haz que se corra, jajajaja…

Sin que tuviera que aumentar la velocidad de la paja comencé a eyacular, el semen le caía por los dedos y hacia abajo y no paró hasta que yo le detuve la mano.

– Ya, para, para…p, que bueno….
– Jajajajaja, ha sido patética la corrida…de verdad Claudia empiezas a darme pena, necesitas una polla de verdad, dijo Toni sacudiéndosela delante de la cam.

Claudia se quedó con la mano manchada delante de mi sin saber muy bien que hacer con ella, Toni se dió cuenta del detalle.

– ¡¡Métele los dedos en la boca al cornudo, que te los deje bien limpios!!

Ella lo hizo sin pensárselo y yo saboreé sus dedos, relamiéndolos varias veces hasta que no quedó ni rastro de mi semen en ellos. Luego ya sobraba. Me bajé de la cama y les dejé otra vez solos como al principio.

– Me ha encantado, ahora dile al cornudo que saque una polla de goma, la ponga en la cama hacia arriba y ensártate en ella dándome la espalda, ¡¡quiero ver como mueves el culo cuando follas Claudia!!
– ¡Saca la mas grande, date prisa!, me dijo Claudia totalmente cachonda poniéndose de rodillas y empezando a dar la espalda al portátil…

– ¡¡Vaya horas de llegar, eres un sinvergüenza!!
– No empecemos con lo de siempre Carlota, déjame tranquilo, me voy a la cama…
– Mañana tenemos la boda de mi prima y te presentas así, ¡¡no te aguanto más!!, ¡¡¡quiero el divorcio!!!.

Gonzalo se quedó parado bajo el umbral de la puerta y se giró, no se hubiera esperado nunca que Carlota le dijera eso.

– ¿Pero que dices?, ¿a que viene esto?.
– ¡¡Viene a que te no te soporto más!!, no sé como tienes la poca de vergüenza de hacer como si no pasara nada, te han visto con la furcia esa ya muchos días, ¡¡hasta yo me he enterado, que soy gilipollas y la última en enterarme!!, así que ya lo debe de saber todo el mundo…
– ¿Enterarte de que?, no seas ridícula, Cristina es solo una amiga, nada más, no te montes películas…
– Así que se llama Cristina, ¿bien sabes de lo que te hablo, no?.
– Pues no, alguna vez quedamos para almorzar y ¿que pasa?, te repito que es solo una amiga…
– Para almorzar, para comer, para cenar…¿cuanto tiempo llevas follando con ésta?.
– ¡Deja de decir tonterías!, no me acuesto con nadie…
– Con quien no te acuestas es conmigo…estoy cansada de tus amiguitas y hacerme la gilipollas, pero esto ya no, quiero que recojas todo y te marches, ¡¡no quiero verte mas!!
– ¡Carlota, cálmate!
– Estoy muy calmada, debería haber hecho esto hace tiempo…
– ¡¡Tranquila!!, mañana vamos a la boda de tu prima y luego el domingo comemos y lo hablamos con calma…
– No hay nada de que hablar, lo tengo decidido, ¡¡me voy a divorciar Gonzalo, no te soporto mas!! y mañana no quiero que vayas a la boda…
– Si que voy a ir a la boda, no digas tonterías…¿como no voy a ir?.
– Ya no pintas nada, no te quiero ver mañana con mi familia después de lo que me has hecho…
– ¡Pero que no he hecho nada!, ¡como te lo tengo que decir!
– ¡Se acabó!, me has oído, ¡¡se acabó!!.
– Vamos a la cama que estás muy nerviosa, mañana lo hablamos.
– Tu duermes aquí en el sofá, faltaría mas, han sido muchas veces, pero hoy ya no, después de follar con otra no te voy a dejar mas que duermas en nuestra cama…
– ¡Que no he follado con otra!

Carlota entró en la habitación y salió con la camiseta con la que dormía Gonzalo, una sabana, una almohada y se lo tiró todo encima del sofá. Éste no quiso seguir discutiendo con ella en el estado en el que se encontraba, prefirió esperar a la mañana siguiente para tranquilizarla y volverla a engatusar como siempre hacía.

Se despertó pronto echo unos zorros después de dormir en el sofá, le dolía la espalda, los brazos y hasta la cabeza. Casi ni se acordaba de lo que había pasado el día anterior, entró en la habitación de Carlota y no estaba. La llamó al móvil, pero no se lo cogía así que empezó a preocuparse de verdad. Se puso a desayunar y al poco vino su mujer.

– ¿Donde estabas?
– He ido a la peluquería ¿o no lo ves?
– No me había dado cuenta, ayer no me dijiste nada…
– Te lo he dicho unas cuantas veces que hoy tenía peluquería a primera hora, pero no me haces caso, como siempre. ¿Al final vas a venir a la boda, no?.
– Pues claro.
– Hoy es la última vez que vamos juntos a ningún sitio, luego vienes por la noche y mañana por la mañana recoges todo, yo me quedaré a dormir donde mis padres, vendré mañana por la noche, ya no te quiero ver aquí.
– ¿Pero todavía sigues con eso?
– Claro que sigo, ¡¡se acabó!!, ¿me has entendido Gonzalo?, ¡¡se acabó!!, hoy te dejo venir porque no quiero tener que estar dando explicaciones en la boda, no tengo ganas, todavía no lo sabe nadie, pero el domingo se lo diré a mis padres y a mis hermanos…
– ¡¡Carlota no puedes hacerme esto!!, ¡¡no tiene sentido!!, ¡¡Cristina es solo una amiga, joder!!
– No vamos a hablar mas, lo siguiente será a través de los abogados y a la boda vamos cada uno con su coche…
– ¡¡Carlota!!
– ¡¡Y ni se te ocurra montar hoy ninguna escenita que te conozco!!, estoy dispuesta a ser generosa en el tema del divorcio, pero como hoy montes el numerito voy a pelear hasta el último céntimo que te lleves…

Gonzalo se quedó sentado en la cocina con la taza de café y una galleta en la mano. Por un momento se le vino el mundo encima. Carlota le había dejado. Ahora era mas peligroso si cabe, un animal herido y aunque es verdad que ella le había advertido que debía comportarse en la boda familiar, seguía sin fiarse ni un pelo de Gonzalo. Ahora él no tenía mucho que perder e iba a hacer caso a su todavía mujer por el tema del divorcio y portarse bien.

Eso si, enseguida recapacitó y se dió cuenta de que iba ser el último acontecimiento que iba a vivir con los Álvarez. Y Gonzalo no sabía irse de los sitios sin armar ruido.

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