ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Acá sigo horadando las horas.
Contemplando el silenció que aniquila y no trasgrede.
En el palpitar de un reloj que se niega a detener su marcha y las horas.
Acá en las ruinas del florecido invierno, del exquisito cadáver devorado por las arrieras, ellas suben y bajan, bajan y suben
cómo un puñado de soldados hambrientos,
sedientas de mi carne.
En esa que dónde te detuviste a escuchar el rumor del mar.
Y fue vegetación extensa.
Ahí en ese bosque en que pernoctabas algunas noches.
Dónde bastaba mi voz para romper el silencio.
Y ahora heme acá buscando una cerradura, buscando leña para hacer una fogata. Y seguir horadando las horas.
Después de haberte visto sonreír.

 

Un comentario sobre “Una fotografía

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