BELÉN JUAN

Esperabas sin esperar. Preguntabas sin saber la respuesta,
y no sabias que nunca llegaría. Intentabas olvidar sin
avanzar, sentada, haciendo poco a poco un hueco a la
nostalgia. El corazón ganaba a la razón.
Mírate, estabas irreconocible. Tus ojos ya no brillaban, la
sonrisa imperceptible. Ya no sabias cuál era el camino,
porque olvidaste caminar.
Ahora es tiempo de reír, de mirarte, pero mírate bien, y
descubre que pareces más tú, libre y con los sentimientos
siempre a flor de piel. Y simplemente agradece que
existieron recuerdos y personas, aunque ahora ya no estén.
Y cada noche, cuando te preguntes si alguien te podrá
volver a querer y a cuidar, aunque estés marchita, piensa
que ya sabes la respuesta, eres inmarcesible, nada ni nadie
te puede marchitar. Y aunque así fuera, da igual por donde
te poden, porque volverías a florecer.

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