TANATOS12

-¿Y qué más?
-Poco más. Se quedó de pie a mi lado hablando como si no hubiera pasado nada.
-¿Y nada más?
-Bueno… al rato como que me preguntó si seguían mirándonos y le dije algo como “mira, ya vale, me aburre el tema”. Y nada, no había vuelta atrás, estaba tontísimo, me dijo que si me aburría que me fuera, que nadie me obligaba o no se qué. Nada, muy chulito, ya sabes. Lo mismo te habla normal o hasta majo que se pone de un gilipollas…
-Ya… ¿pero cómo hasta qué hora, y te fuiste u os fuisteis…?
-Pues creo que me fui al baño y al volver estaba él con los otros chicos y nada, pagamos y nos fuimos todos al hotel, creo que llegamos a las tres y algo… no sé, a las cuatro en punto estaba en la cama seguro.

A mi no se me iba de la cabeza aquella frase de María: “ahí si que ya metió un poco más la mano”. Dioos… me lagrimeaba la polla bajo el calzoncillo sin parar. Me imaginaba a Edu de pie, al lado de María metiéndole mano bajo aquella falda de cuero… qué cabrón… y ¡¡dioos!!, ¡¡cómo me ponía…!! Creo que nada me había puesto más cachondo en mi vida que imaginarme aquello.

-Bueno, está claro que te tiene ganas, tenía yo razón -le dije.
-Hombre… creo que le valen todas.
-¿No crees que te tiene ganas a ti especialmente?
-Pues no, este le va a todo lo que se mueve.

Yo seguía tocándome debajo del calzconcillo y miraba las tetas y los pezonazos de María bajo el camisón, se le transparentaban hasta las areolas… y los pezones como dos pitones que aquello no era normal.

-¿Y no te puso? -le pregunté.
-Claro que no.
-¿Te toca así la pierna y no te puso ni un poco cachonda?
-No, me pones tú…

En ese momento cogí uno de los pies de María y lo puse sobre mi miembro. Ella no se rió ni se sorprendió. Estaba ya con las mejillas sonrojadas. Estuvimos un rato en silencio en el que ella tenía su pie allí y yo intentaba asimilar todo lo que me había contado, finalmente ella me acabó proponiendo ir al dormitorio, pero estaba tan buena allí recostada y yo estaba tan cachondo que no podía más, me acabé tumbando sobre ella, nos besamos y nos magreamos como si estuviéramos en celo… mis manos le tiraban un poco del pelo hacia atrás al besarla, le sobaba las tetas sobre el camisón y nos dábamos unos besos tremendamente guarros, yo frotaba mi pelvis con la suya y ella ya gemía por el roce, estaba cachondísima. Llevé una de mis manos a sus muslos y le susurré: “¿Te tocó aquí o más arriba” y ella me respondía que no lo sabía. Después le pregunté si le había gustado cómo la había tocado y me respondió: “me gusta que me toques tú…” Insistí y me acabó pidiendo que dejara el tema, que estaba harta de hablar de él.

Me arrodillé en el suelo y tiré de su cadera para acercarla… le subí un poco el camisón y aparecieron ante mi unas bragas negras que quité inmediatamente. Dioos… cuando le vi el coño casi me muero, ya tenía los labios hinchados y un poco hacia afuera… podría metérsela sin más preámbulo, era increíble lo cachonda que estaba.

-Joder María… cómo lo tienes… está ya para que te la meta.
-Llevamos casi una semana…
-Ya… pero aun así…

Acerqué mi boca allí, besé sus muslos primero y después besé con cuidado la entrada de su coño… saqué la lengua y me empapé de todo aquel jugo que estaba soltando. Era increíble lo bien que sabía. Ella se recostó un poco más y soltó un “uuff” morbosísimo. Lo que vino después fue una comida de coño brutal. Le besaba el clítoris y con mi lengua separaba sus labios hasta hacerla retorcerse del gusto; ella soltaba tanto flujo que yo no me lo podía creer. María no paraba de resoplar y yo seguía comiéndoselo, abriéndoselo más. Cuando notaba que estaba cerca de correrse yo paraba y me quitaba la camiseta y el calzoncillo y volvía a comérselo, y cuando veía otra vez que podría correrse paraba para besarle los muslos, a la tercera vez que notaba que estaba a punto paré y le bajé los tirantes del camisón liberando sus tetazas…

-Joder…. -me estás matando… -susurró a la tercera vez que la había dejado al borde del orgasmo.

Llevaba comiéndole el coño como quince minutos. Miraba hacia arriba y la veía completamente sonrojada, con las tetas hinchadísimas… ella llevaba su mano a mi cabeza o a sus tetas… cuando estaba a punto de correrse sus piernas le temblaban y yo paraba y le besaba otra vez con cuidado los muslos.

-Vas a manchar el sofá… -le dije con malicia.
-Joder… haz que me corra… dios…

Miré su coño… la imagen era tremenda… estaba tan abierto y los labios tan salidos que no me lo podía creer. Me puse en pie e inmediatamente María incorporó el torso y se metió mi polla en la boca. Nunca se había lanzado así a mi polla. Era increíble. Llevé mis manos a su pelo, le solté el moño y disfrutaba de una mamada brutal, tanto que casi me hacía daño, se la metía hasta los huevos… me la chupaba ayudándose de una mano y la otra la bajó a su clítoris para acabar lo que yo había empezado.

-Dime que te puso, María. Dime que te puso que te tocara.

Ella no respondía, su boca no soltaba mi polla.

-Joder, María… dime que te puso cachonda…

Ella retiró su boca, pero no su mano y sin dejar de masturbarme y mirándome me dijo:

-¿Sabes que me puso?
-¿Qué?
-Que el otro chico viera como Edu me metía mano.

Aquel “Edu me metía mano” casi hace que me corra… dicho así sonaba tan morboso que me temblaban las piernas.

-¿Sí? ¿Por qué? -pregunté.

María sentada y yo de pie frente a ella. Se había dejado de tocar y con sus dos manos jugueteaba con mi polla y mis huevos. Yo miraba para abajo y veía su cara acalorada, sus tetazas enormes, su camisón enredado en su cintura y hasta los labios de su coño hacia fuera.

-Me puso… no sé…
-Pero ¿por qué?
-No sé… seguro que le parecí una guarra… con novio y dejándome… hacer… así…
-Seguro que pensó que eras un poco puta…
-No sé… igual sí…
-Joder y te pone eso…
-No sé… en aquel momento… un poco, no sé.

María dejó de juguetear con mi polla para masturbarme rápido con una mano y tocarse ella con la otra. En seguida noté que no podía más.

-Joder María… si sigues me corro ya…

Ella en ese momento se adelantó… pues empezó a gemir ella… a convulsionar… era increíble la velocidad con la que se tocaba el clítoris con la otra mano… sus tetas bailaban al mover así el brazo que era un puto espectáculo… después soltó mi polla y comenzó a gemir… cerró los ojos y se tocaba con las dos manos… al juntar las manos sus tetas se juntaban también… la imagen era para morirse… pero la que parecía morirse del gusto era ella que explotaba en un orgasmo increíble, sus gemidos y suspiros eran morbosísimos. Yo me cogí la polla y comencé a masturbarme frente a su cara. Ella seguía gimiendo… ella casi gritando del gusto y la piel de mi polla adelante y atrás a centímetros de su cara… estuvimos así unos segundos hasta que le dije que no podía más… que me corría… ella acababa su orgasmo y abrió los ojos y me dijo “No, no, ¡para!” pero un chorro inesperado salió de mi polla y fue directamente a su cara, ella cerró los ojos y giró la cara y se levantó un poco para que no la salpicara más en el rostro, el segundo chorro fue a su cuello y los siguientes a su escote y a sus tetas mientras ella decía que parase y a mi me temblaban las piernas que creía que me desmayaba mientras no paraba de correrme sobre ella como nunca había hecho. Eché por lo menos seis o siete chorros sobre sus tetas, calándolas enteras… yo no entendía cómo me corría de una forma tan brutal. Acabé exhausto y me senté en la mesa de centro frente a ella que se recostó hacia atrás… con una salpicadura de semen que iba de su mejilla hasta el mentón, no le había dado en el ojo de milagro y con todas las tetas manchadas de mi leche.

-Joder, eres un cabrón, tío… -dijo inmediatamente antes de irse al cuarto de baño.

Creo que tardé casi un minuto en levantarme de la mesa. Cuando llegué al baño María se había quitado el camisón y ya se había lavado la cara. Entró en la ducha sin decirme nada y yo me limpié la polla. Al salir de la ducha me dijo:

-¿No puedes avisar?
-Joder María, no pude parar.
-Joder, Pablo… vete a la mierda. ¿te parece normal?
-Bueno, no es para tanto.
-Cómo que no es para tanto, la próxima vez me avisas y me aparto…
-¿Y lo echo todo en el sofá?
-No sé tio… en las tetas si quieres, ¿pero en la cara? Estás de coña… crees que soy una fulana o qué.
-Bueno, María… no te enfades.

Mi novia se fue al dormitorio. Me di una ducha rápida, haciendo también algo de tiempo para que se le pasara el enfado. Finalmente fui junto a ella, no podía negar que nunca o casi nunca nos habíamos puesto tan cachondos, y se lo dije así.

-Vale, Pablo, pero no por eso me vas a… no sé… a tratar así.
-No te traté de ninguna manera.
-Hombre… correrte en mi cara… eso con una puta si quieres.
-Venga, María ya está. Te aviso la próxima vez, ya está. Me dirás que no estuvo bien.
-Ya te he dicho que sí, menos eso el resto claro que sí.

Nos pusimos el pijama, nos lavamos los dientes y ya en la cama los dos me acerqué a ella por detrás.

-Uyy… ya estás… mañana madrugas… -dijo en un tono que ya era diferente.
-Ya… no me lo recuerdes…pero al final no hemos follado.
-Ya… me he dado cuenta -rió.
-¿Sabes que podríamos hacer mañana?
-¿Qué?
-Podríamos salir a tomar una copa… tu llevas la ropa de ayer de noche… y representamos un poco como fue lo de Edu…
-Jajaja… ¿En serio? -María se giró hacia mí, ya totalmente de buen rollo.
-Sí… ¿Por qué no?
-Esa camisa la he colgado al llegar, no sé si no estará arrugada.
-Pues… se plancha… o te pones otra.
-Bueno… pero tampoco hay mucho que representar… si fue un minuto.
-Estaría bien… y así me explicas eso de que te puso que el otro os viera como te tocaba.
-Jajaja, no se te pasa una… tan pronto lo dije pensé “uy, a ver si no se queda con esto”.
-Jajaja, yo me quedo con todo.
-Bueno, buenas noches. Te quiero muchísimo… aunque no sepas controlar tus disparos -me dijo casi riéndose.
-Yo también te quiero muchísimo.

Me quedé dormido, tremendamente enamorado, y pensando si la versión de Edu coincidiría con la suya. Confiaba en ella, pero no podía estar cien por cien seguro de que María no hubiera querido suavizármelo o vete a saber. De todas formas no tardaría en descubrirlo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s