MOISÉS ESTÉVEZ

Apenas si había dormido un par de horas, por lo que le era imperante
una extraordinaria dosis de cafeína. Oscuro y humeante, el brebaje
revitalizador le bajó por el esófago, despertando sus cinco sentidos.
Una vez se había duchado y vestido, Mike llamó a su compañera y le
dijo que pasaría a recogerla en veinte minutos, para personarse en el lugar del
último homicidio cometido esa madrugada.
“La segunda garganta profunda”, ese era el titular del principal periódico
local de aquella mañana, periódico, dicho sea de paso, manipulado por el
gobierno de turno. El segundo testigo protegido que caía antes de poder
declarar.
Cuando la pareja de inspectores llegó a la dirección donde había
acaecido el crimen, advirtieron la desolación en las caras de los agentes de la
policía judicial encargados de la investigación por corrupción y la protección de
la ya víctima mortal tiroteada.
!
Antes de preguntar por la identidad del individuo asesinado a
quemarropa, J.M. le comentó a su compañero la similitud aparente del
homicidio con respecto al anterior, acaecido hace unos días y en el que se
encontraban en plena investigación.
A Mike no le cabía la menor duda, se trataba del mismo sicario. Un
objetivo por encargo, un movimiento más de las altas esferas políticas, que se
movían impunemente por unas sombras henchidas de poder y conspiración.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s