TANATOS12

Lo siguiente que le pregunté ya no fue respondido. Ni lo siguiente, ni lo siguiente. Me subía por las paredes y miraba el móvil todo el rato. A ella ni le entraba lo que le enviaba, deduje que estaba sin cobertura o sin batería.

Intenté dormir pero no era capaz. Me la imaginaba tonteando con un chico… dejándose invitar… y se me ponía durísima. Comencé a pajearme pero cuando estaba a punto de correrme paraba, pues quería follar con María cuando volviese. Me quedaba dormido… me volvía a masturbar un poco. No sabía el tiempo que pasaba… Me dormía de nuevo otro rato. Estaba nervioso. Sabía que María seguramente no seguiría mucho el juego con el que le invitaba a aquella copa, pero quizás si iba borracha algo tontearía con él.

La oí entrar y miré el reloj y pasaban un poco de las 5 de la madrugada. Me levanté como un resorte, totalmente despejado.

María entró en el dormitorio haciendo ruido con sus tacones, estaba imponente, con los taconazos estaba casi a mi altura… con el pelo largo… era una pedazo de hembra brutal cuando se arreglaba para salir de noche. Se sorprendió de que estuviera despierto, estaba algo borracha.

-Bueno, ¿qué tal? -le pregunté.
-Pues bien.
-¿Qué tal la copa con el chico?
-Uff… un pesado… en seguida le tuve que cortar.
-¿Por?
-Me estaba escribiendo contigo y me preguntaba con quién me escribía y le dije que con un chico y me preguntó si era el chico de esa noche, como si estuviera organizando mi lío de esa noche o algo así. Y nada, cambiamos de tema pero era muy pesado, al final le tuve que decir que el chico con el que me escribía en realidad era mi novio y claro, él entonces dijo que si no le había dicho que tenía novio al principio era porque yo estaba buscando rollo o algo así…
-¿Y que le dijiste?
-Ay no sé. Además era muy sobón.
-¿Sobón?
-Sí… me cogía de la mano para llevarme a la barra a por la copa. Surrealista.
-¿Y qué tal estaba?
-¿Físicamente?
-Sí.
-Bien, no estaba mal.
-¿Mejor que Edu?
-Pues… no, Edu está mejor.
-Claro… porque Edu está bueno…
-Jaja… no empieces…
-¿Y qué tal la experiencia? ¿Te puso?
-A ver… si hubiera sido otro… es que este era muy baboso, de verdad.
-¿Dices que sobón pero solo te cogió la mano?
-Bueno, me ponía la mano en la cintura que no venía a cuento.

Yo le puse las manos sobre la cadera, y después las bajé a su culo sobre la falda de cuero.

-Entonces las manos aquí no las puso.
-Pues no.
-¿Y si lo hubiera hecho?
-Pues le habría dado una bofetada, vamos, solo me faltaba.

Acerqué mi boca a la suya y le di un pequeño pico a la vez que apretaba su culo.

-¿Y tus amigas? ¿Cuando te veían con su mano en tu cintura?
-A ver, que eso fue un par de veces durante pocos segundos, no le iba a dejar más.
-¿Y qué más pasó? ¿Intentó algo?
-Me decía todo el rato que saliéramos fuera.
-Mmm… ¿Sí? -le dije besando su cuello.
-Si…
-¿Y por qué no saliste fuera con él?
-Porque estoy contigo… y porque él no me gustaba.
-¿Y si te gustase?
-Pues tampoco.
-¿Y si hubiera sido Edu?
-Jaja, tampoco.
-Igual con Edu le mirabas si se le marcaba el pollón bajo el pantalón.
-Jaja… qué bruto eres.

Nos empezamos a besar de forma más guarra. Yo sabía que a María se le disparaba bastante la líbido con las copas y yo estaba que explotaba con lo que me contaba y por esas pajas a medias…

Nos sentamos en la cama y nos sobamos hasta quedar yo totalmente desnudo y quitarle a ella la camiseta. No tardé en arrodillarme, subirle la falda hasta la cintura y comenzar a besar sus muslos. Tenía que saber ya cómo estaba aquel coño… Ella se recostaba con los codos y llevaba su mano a mi pelo mientras yo la hacía estremecer dándole pequeños besos en aquellos muslos que ardían. María se desesperaba al ver que solo besaba las piernas y no iba más allá, hasta que soltó un “cómemelo” terriblemente morboso. Yo tampoco podía retrasar aquello mucho más así que di un lametazo sobre sus bragas justo antes de quitárselas. Salió ante mí un coño que ya tenía los labios hinchados, como llamándome; llevé allí mi nariz y mi boca. Olía a coño de una forma brutal. Alcé la mirada, como diciéndole con la mirada que aquel coño estaba ya que se fundía. Comencé a hacerle una comida de coño espectacular, abriéndoselo con mis labios y llegando a lo más profundo que podía con mi lengua, ella empezó con suspiros y acabó con gemidos… Le estuve comiendo el coño varios minutos, recreándome en cada recoveco y en su sabor y su olor. Cuando noté que ella estaba cerca de correrse me detuve, volví a besar sus muslos y me senté a su lado. Nos besamos, le quité el sujetador y ella entendió lo que le pedía. Era su turno. Se arrodilló ahora ella delante de mí y comenzó a besar mis huevos con cuidado.

-¿Te vas a comer esta polla? -le dije.
-Sí…
-¿Esta mierda de polla?

Ella no respondió y comenzó a succionar mis huevos. Su mirada de lujuria era impactante.

-Vamos… dime que te vas a comer esta mierda de polla.
-Si… me la voy a comer.

María comenzó a lamer el tronco de abajo arriba. Yo sentía que me corría, me estaba poniendo cachondísimo… Gracias a dios ella abandonó mi polla para besarme con dulzura mi vientre y después mi pecho, quedando sus tetazas a la altura de mi miembro. Alargué las manos, acaricié sus tetas y envolví mi polla con ellas. El tacto de sus tetazas con mi polla era indescriptible. Eché mi cadera un poco hacia arriba… Unos segundos… unos segundos en los que sujetaba sus tetas y yo movía mi cadera arriba y abajo… quedando mi polla entre ellas. María se vio algo sorprendida pero se dejó hacer, apoyando sus manos en la cama dejaba que yo hiciera como que me follaba sus tetas.

-¿Te gusta? -preguntó.
-Joder… me vuelven loco…
-¿Sí…?
-Hazlo tú… -le pedí.

Ella llevó sus manos a sus tetas y envolvió con ellas mi polla que parecía minúscula rodeada por aquellas dos maravillas. Tardó un poco en cogerle el truco, pero pronto me pajeaba con las tetas, descubriendo y ocultando mi polla con ellas.

-Me pones muy cachondo, María…
-¿Sí…?
-Sí, joder… me encanta… la tengo a punto de explotar…
-¿Sí? ¿Te puedes correr así?

Ella movía el cuello, llevando su melena a un lado y me miraba mientras subía y bajaba su torso sin dejar de apretar sus tetas para seguir destrozándome.

-Claro que puedo…
-Mmm… espera… no te corras… que me tienes que follar…
-¿Con esta mierda de polla quieres que te folle?
-Mmm… sí…
-Dímelo.

María me clavó la mirada y sin cesar en aquella increíble cubana que me hacía dijo:

-Quiero que me folles con esta mierda de polla.
-Uff…
-Qué.
-Que me corro María…
-¿Sí?
-Sii… ufff… sigue…

Ella siguió pajeándome con sus tetas y yo intentaba mirarla, mirarla a los ojos y mirar como sus tetazas me pajeaban, pero no pude más, cerré los ojos y sentí que explotaba. Una explosión incontenible salió de mi y cuando abrí los ojos vi como brotaban chorros blancos de entre las tetas de María que levantaba el cuello para que no le manchase la cara y mi polla no dejaba de mancharle el escote las tetas y el cuello… yo suspiraba y me retorcía del gusto mientras María no dejaba de pajearme con sus tetas exprimiendo mi polla hasta dejarme completamente vacío. Me había pegado una corrida espectacular por todo su torso, llenado de aquel líquido blanco y espeso prácticamente toda su piel desde su cuello hasta sus tetas.

María se echó ligeramente hacia atrás, dejando libre mi polla. Nunca me había dado tanto morbo. La imagen de sus tetas enormes e hinchadas impregnadas de mi leche era brutal. Nunca me había pasado, sentía que no necesitaba descanso alguno, me la quería follar inmediatamente.

Iba a coger unos cleenex de la mesilla para limpiarla cuando lo que hice fue abrir el cajón. Allí estaba el consolador enorme que había comprado el día anterior.

-Jaja, estás loco. Límpiame anda.

Yo cogí el consolador y lo puse al lado de mi polla que encogía a gran velocidad.

-¿Que te parece la diferencia?
-Me parece que estás fatal… -sonrió María mientras cogía un cleenex y se limpiaba el cuello.

No dejé que cogiera otro cleenex. Con el consolador recogí parte de mi leche que había por sus tetas y lo puse entre ellas.

-Eres un cerdito… -dijo. Y yo llevé la punta del consolador, impregnado de mi semen, a sus labios.
-¿Sí?
-Sí… -dijo justo antes de dejarme que metiera la punta en su boca.

Ella, arrodillada, se dejaba hacer, mientras yo seguía limpiando sus tetas con el consolador y se lo metía en la boca. Estuvimos así unos instantes, con aquel juego que me estaba poniendo a mil y que María, que aun no había recibido su orgasmo, parecía disfrutar tanto como yo.

-¿Te imaginas comerte una polla así?
-Es demasiado grande…
-¿Si? ¿Tu crees? -le decía yo mientras de nuevo le metía aquella polla de plástico en la boca…
-Mmm… si…
-¿Es como la que le viste a Edu en su casa?
-Mmm… no sé… no creo que tanto. Esta es muy grande.
-¿Y si la tuviera así?
-Pues… pobre Nati…
-¿Sí? ¿Crees que no le cabe?
-No sé…
-¿Y a ti? ¿Te cabría? Ven -Le dije invitándola a subir a la cama.
-Uff… estás loco…
-No es para tanto -le dije indicándole que se pusiera a cuatro patas hacia el cabecero de la cama. Yo tras ella le pedí que bajara las manos hasta apoyar los codos. Su culo salió hacia arriba, tenía el coño abierto como pocas veces… y comencé a introducir el consolador con cuidado.
-Uff.. para para… -dijo ella nada más notar la punta.
-Eso es porque no estás acostumbrada -le dije.

Ella siguió con sus “uuff” y sus “cuidado” mientras yo iba deslizando aquella polla en su interior. María enterraba la cara en las sábanas mientras yo disfrutaba penetrándola con aquel objeto. Finalmente se la metí prácticamente hasta el fondo y ella soltó un “uuuuff” tremendamente placentero.

Dejé el objeto allí, en su interior y vi como mi polla ya estaba casi erecta del todo. Saqué un poco la polla de plástico y se la volví a meter. María comenzó a suspirar y a gemir en la almohada mientras yo metía y sacaba aquel objeto, la estaba follando con aquella polla de plástico.

-¿Te imaginas meterte esta polla de verdad?
-Mmm… sí…
-¿Sí…? ¿Te lo imaginas?
-Joder… es enorme…
-¿Sigo?
-Mmmmm… si… sigue metiéndola…
-¿Creías que no iba a caber eh? -Yo alucinaba como su coño envolvía aquel pollón como si nada.
-Joder… sí…
-¿Te gusta?
-Síiii… sigue…
-¿Querrías que fuera de verdad?
-Sí… dios…
-Dímelo.
-Mmmm… sí… ojalá fuera de verdad. -María se retorcía del gusto.

Seguimos unos minutos en los que yo dejaba que se muriera de placer siendo invadida por aquella polla. Ella lo estaba disfrutando mucho más de lo que yo hubiera imaginado. La dejaba que gimiese, casi gritase, alucinando por lo entregada que estaba. Cuando de nuevo noté que estaba cerca del orgasmo le volví a preguntar:

-¿Te gustaría que mi polla fuera así eh?
-No sé… ufff. Sigue… métela así.
-¡Te gustaría o no!
-Joder… no pares..
-¡¡Dímelo!!
-¡¡Mmm… joder sí… ojalá tuvieras un pollón así!!

María estaba a punto y yo saqué el consolador, dejando un enorme vacío en su coño y llevé mi miembro hacia ella. Le metí mi polla que parecía que bailaba en su interior de lo abierta que estaba. Nunca se la había metido y había notado tan poco. Ella se vio sorprendida.

-¿Notas algo eh? ¿A que no notas nada? -le pregunté mientras la follaba lentamente.
-Mmmm… cabrón… no sé.
-¿A qué no?
-Joder… no sé…
-¿Quieres que siga? ¿Te meto la otra?

Ella permanecía callada, buscaba con su cadera conseguir el punto para notarla más, pero mi pequeña polla nadaba en la inmensidad de su coño que nunca había notado tan abierto y dilatado

-¿Notas algo?
-Noo… joder…
-¿No? ¿Te meto otra vez la otra?
-Sí…
-¿Sí?
-Síii… méteme la otra polla que estaba a punto.
-¿Por qué?
-Joder… porque no me entero… quiero la otra un momento.
-¿No quieres mi mierda de polla?
-Mmmm… no… ahora no… ¡¡dios, méteme la otra!!
-¡Quieres un buen pollón eh…!

Ella no respondió y yo me salí de ella para meter de nuevo aquella enorme polla de plástico. María me agradeció al instante el cambio, soltando un gemido que retumbó por toda la habitación. Volví con el mete saca de aquel consolador y le pedí que me dijera que tenía una mierda de polla, que quería una polla grande.

-¡¡Sííi quiero una polla grande!!
-¿Una como esta?
-¡¡¡Síii, joder… una polla como esta!!!
-¿Un pollón como el de Edu quieres?
-No sé.. dioos…
-¡¡¡Dímelo!!!
-¡¡¡¡Siii… joder… un pollón como el de Edu!!!!
-¿¿Como sería??
-¡¡¡Jodeer.. dioos.. me follaría así… con su pollón!!!
-¿¿Sii??
-¡¡Sii!! ¡¡Diooos…!! ¡¡¡Edu me follaría así… Mmm, ¡¡¡¡me llenaría con su polla!!!!
-¿¿Te haría correrte, es lo que quieres? ¿Así? ¿¿con él??
-¡¡¡¡¡Síii dioos… me correría con él… y con su enorme polla. Dioos. ¡¡¡Ahhh me corro…!!!
-¿¿¿Te corres???
-¿¿Joooder…!! ¡¡¡¡Aahhhh ahhh siii…!!! ¡¡¡¡Edu me folla diooos… !!!
-¡¡¡Es lo que quieres eh!!!
-¡¡¡¡Diooos sí sí…!!!! ¡¡¡quiero que Edu me folle!!! ¡¡¡Ahh diooos!!!!

María comenzó a mover su cadera hacia atrás follándose ella literalmente la polla de plástico que yo sujetaba, se retorcía del gusto mientras suspiraba y repetía que quería que Edu se la follara. Yo a penas podía sujetar aquel trozo de plástico de la fuerza con la que María se lo follaba. Estaba alucinado con cómo se corría completamente desinhibida.

Tan pronto María dejó de gemir yo no pude ni esperar a que se recompusiera o a quitarle el consolador de su interior, me llevé inmediatamente la mano a la polla, y en apenas tres sacudidas comencé a correrme sobre el culo y la espalda de María… cerraba los ojos y convulsionaba encima de ella, derramándome sin parar sobre su cuerpo. A cada latigazo de leche que salpicaba su espalda no paraba de recordar aquellas frases… aquellos “¡Quiero que Edu me folle!”.

Tardamos en volver a tener conciencia de nosotros mismos. María, sin abandonar su postura de estar a cuatro patas, acabó por llevar su mano hacia atrás para sacar el consolador de su interior, y pude ver nítidamente como al hacerlo su coño mostraba un agujero brutal, agujero que se fue cerrando rápidamente… sus nalgas y espalda manchadas por mi leche, aquellos labios salidos hacia afuera, aquel coño enrojecido, aquel hueco, aquel agujero, aquellas cosas que nos habíamos dicho, aquellos gritos… yo sabía que ahora María estaría avergonzada, la conocía perfectamente, pero sabía que aquello no había sido normal, que era imposible llegar a aquel nivel de morbo y excitación si no era metiendo a Edu en nuestra cama, aunque solo fuera en forma de fantasía.

Entré en la ducha y vi como María lavaba el consolador en el lavabo… bufff… me dio un morbo impresionante ver como lo lavaba y lo secaba con una toalla y se iba con él al dormitorio a guardarlo disimuladamente. No sabía que me pasaba pero hasta aquello me ponía muchísimo. Estaba excitado otra vez.

Tras asearnos nos metimos en la cama y nos dimos varios besos cariñosos. No sé quién empezó, pero a uno le dio la risa y el otro le secundó, una risa nerviosa… un “madre mía cómo se nos ha ido la olla”, de un yo feliz y seguro de una María algo avergonzada. Sin embargo, de nuevo, yo quería más, y mientras ella se quedaba dormida, ya pensaba en el siguiente paso. Sabía que tenía que ir con cuidado, no podía cometer otro error que parase en seco todo aquello. Pensé en que tenía que hablar con Edu a ver qué plan tenía él para aquel viaje y pensar yo también como podría empujar a María hacia él.

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