MANGER

 

En el fondo de ese cenicero

tu esperanza muerta,

ocultas tu cara con las manos trémulas y,

en la mesa, dos fotos de tiempos pasados,

dos pequeños marcos de ajados momentos

robados al marchito antaño,

suspiros de amor fielmente apresados

en jaulas cerradas de negros y blancos,

de grises muy rancios,

cristal continente de hiel y de amores

mezclados en bucles de sabores raros,

del amargo al dulce,

del dulce al amargo,

en grandes o menores gramos,

nadando entre lágrimas que entonces llenaron

aquellos dedales hoy avejentados…

 

¿Recuerdas, verdad?…

 

Y te hace daño…

 

Y te hace daño…

 

Tú, tras la cámara,

captor de sus curvas,

casi emocionado,

sostienes aliento,

la observas,

la admiras,

la encuadras y…

 

…¡Clic…!

 

¡Por fin la has guardado en un marco exacto!

 

Ahora la observas en tiempo pasado…

 

Ella, como congelada,

en la playa,

estática,

plétora sílfide de todas sus gracias,

con ese bikini de rabiosa moda,

demodé en esta hora de las doce en punto,

pero acorde a su grácil cuerpo de aquellos cincuenta…

 

¡Te das cuenta ahora…?

 

Pasaron los años sufriendo esa espera…

 

Y ella que no viene…

 

Ella no regresa…

 

Le diste el teléfono, si mal no recuerdas…

 

¡Despierta ya, iluso…!

 

La mujer aquella,

aquélla que añoras y aún la deseas,

se quedó en la playa riendo tus gracias,

usando sus tretas de amor de verano,

de sus labios prieta,

de sus curvas dueña…

 

…Y aquí, en ésta tu mesa,

yacen sus recuerdos,

sus retazos sepia de joven muñeca,

sonriente,

aviesa,

para siempre presa

en un marco de simple conserva

de un tiempo pasado…

 

Y tú, más que loco,

después de tus años,

atado a aquel tiempo,

anclado en esos recuerdos tan grises y opacos,

añada de un vino de escueta reserva…

 

Amores pasados,

con remordimientos,

sin medicamentos que aplaquen las penas…

 

Excepto el revólver de tu sobaquera…

 

Apunta si quieres la curvada ánima del frío cañón,

mira tu reloj marcando las doce y,

si así te place, si tanto la añoras,

con las balas puestas,

llórale a Manuela volviendo a su tiempo…

si quieres tenerla.

 

Porque ya no está…

 

Porque ya está muerta.

 

Manuela…

 

Manuela…

 

Manuela…

3 comentarios sobre “Manuela

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