TANATOS12

A la mañana siguiente estaba que me subía por las paredes por lo que me había dicho Edu. Si no me llamaba él lo haría yo a última hora de la tarde. Tan ensimismado estaba con aquello que cuando me llamó María a mediodía ni sabía para qué lo hacía y obviamente me llamaba para contarme su reunión. Estaba exultante, todo había salido muy bien.

-¡Genial, genial! De verdad… bueno, al principio estaba un poco nerviosa, ahí la verdad es que Edu me salvó un par de veces… él estaba bastante más tranquilo, pero después ya todo genial, se me fueron los nervios y genial.

Le dije que me alegraba mucho y que sabía que lo haría bien.

-Tengo muchas ganas de verte -prosiguió- pero muchas, muchas… creo que he estado algo insoportable estas semanas, ¿no?

A mi no me lo había parecido en absoluto.

-Bueno, Pablo, te dejo, te quiero muchísimo.
-Yo también te quiero, un beso.
-Besito, chao.

A media tarde yo seguía sin saber nada de Edu y María me escribió diciéndome que Edu la invitaba a una cerveza a la salida del trabajo, que a ella no le apetecía mucho, que quería ir para casa pero no había podido negarse. Yo estaba cada vez más intranquilo. A los pocos minutos me levanté de mi asiento en mi oficina, me fui al pasillo y le llamé. Le llamé dos veces y no me cogió el teléfono.

La tarde se me hacía eterna, no podía concentrarme. Me fui a casa y María aun no había llegado. Sobre las nueve y media Edu me llamó.

-¿Qué pasa Pablito? Veo que me has llamado. ¿Se te ha puesto dura pensando que estaba de cervecitas con María?
-No, bueno… es que… dijiste ayer que hoy me contarías más.
-Jajaja, estabas inquieto entonces. Ayer fue brutal tío, mejor de lo esperado. A ver cómo te lo cuento…
-Dime. -Yo estaba temblando mientras le escuchaba.
-Joder Pablito, pues te cuento, es que tu novia es una curiosa. Te juro que fue un poco casualidad. Pero yo por casa, y más en junio, joder, pues estoy en pantalón corto de deporte… Joder… ¡la pillé mirándome el paquete como quince veces!, ¡te lo juro! jajaja.
-¿En serio?
-Y tanto que es en serio. Casi le digo algo, pero sabía que la iba a asustar. La cabrona me miraba cada vez que creía que no me daba cuenta… Entre que ella me miraba como se me marcaba la polla y el culito que le hacían los vaqueros… dios… más que siempre marca tetas… joder… Te digo una cosa, Nati me había dicho ayer de venir a mi casa a dormir y le dije que no, para hacerme una pedazo de paja pensando en tu chica. Y creo que esta noche cae otra… porque hoy iba transparentando sujetador… dios… qué tetas debe de tener ahí…

Yo me sentía un poco aliviado y a la vez no me acababa de creer lo que me contaba. Edu continuó:

-Y ahora en la cervecería María encantadora. Estábamos sentados en los taburetes de la barra y se reía y me tocó la pierna un par de veces. No sé si la tienes a pan y agua pero para ser ella estaba algo tocona. Al final nos dimos dos besos de despedida… ufff… como huele la cabrona, se me pone dura de recordarlo.
-¿Solo pasó eso entonces?
-Hombre… solo… de mirarme con asco a tocarme la pierna y mirarme la polla… y todo esto en 15 días… Tú es que estás muy salido y creías que a estas alturas ya me tendrías en vuestra casa follándomela.
-No, no… está bien, está bien.
-Joder tío… es que cómo me la miraba… menuda guarra. Es cierto que se me marcaba bastante… Te llegaría mojadita a casa ¿no? ¿Te la follaste ayer cuando llegó?
-Pues la verdad es que no, llegó bastante cansada, casi se fue directa a la cama.
-Jajaja, ¿no se haría ella una buena paja recordando lo que había visto?
-Pues no sé… -dudé en comentarle que había olido sus bragas y que me había parecido que olían más de lo normal, pero no me atreví, pensé que se reiría de mí.

María entró en casa mientras Edu me decía que me tenía que colgar. Yo quería que me siguiera contando, pues si era morboso escucharle, más lo podría ser que lo hiciera estando María ya en casa, pero no pude retenerle más de unos segundos.

-¿Quién era? -preguntó María.
-Nada… del trabajo.
-¿Ni dos meses ahí y ya te llaman a estas horas?
-Ya ves…

María estaba de muy buen humor. Se la veía aliviada. Fue al dormitorio como hacía siempre, para cenar más cómoda, pero yo fui con ella, llevaba un pantalón de traje gris y una camisa blanca… me ponía muy cachondo de nuevo verla y saber que podría follármela tal cual la había descrito Edu. La besé en seguida y ella pronto me respondía con ganas… Tenía mucho que contarme de sus últimas 24 horas con Edu. Solo dejé de besarla un momento para preguntarle:

-¿Qué tal en casa de Edu?
-Bien.
-¿Algo… destacable?
-Pues sí… estaba contando las horas para contarte.
-¿En serio? Pues cuéntame.
-Creo que te va a gustar lo que te voy a contar…
-¿Sí? -yo ya le mordía el cuello y sobaba sus tetas sobre la camisa y su culo sobre su fino pantalón.
-Sí… pues él… estaba en pantalón corto… y se le marcaba todo…
-¿Todo el qué?
-Pues qué va a ser… ya sabes… todo el paquete…
-¿Ah sí? ¿Mucho?
-Pfff, muchísimo…
-O sea que Nati no mentía…
-¿Mentía?
-De que la tenía grande digo.
-Ya… no sé…
-¿Cómo que no sabes?
-Bueno… si que algo grande parecía… o bastante…
-¿Bastante…? -le pregunté acariciando sus tetas sobre la camisa.
-Sí… puede ser que sí…
-¿Que sí qué? -yo le preguntaba excitadísimo.
-Que sí tenga un pollón… enorme…

*****************************************

Si me ponía cachondo que Edu no le quitase ojo de su culo y sus tetas que fuera María la que le miraba el paquete multiplicaba todo por mil.

-¿Cuantas veces le miraste el paquete?
-Pues no sé…
-¿Se te iban los ojos?
-A ver… estaba sorprendida. No me parecía normal.
-¿No te parecía normal el tamaño?
-No me parecía normal recibir a una compañera de trabajo así… bueno, el tamaño tampoco, claro.

Toda la conversación era entre beso y beso, entre mordisco en el cuello y mordisco en el cuello. Le seguí acariciando los pechos sobre la camisa hasta no pude más y se la quité, y comencé a besarle el escote… después le quité el sujetador y comencé a acariciárce las tetas… La estampa con su pantalón de traje aun puesto y su torso desnudo era brutal…

-O sea que él te mira las tetas y tú le miras la polla…

Ella me quitaba la camiseta y maniobraba en mi pantalón para desabrochármelo. Tenía esa mirada que la delataba… tenía tantas ganas como yo…

-Os miráis mucho… cualquiera diría que os tenéis ganas…

-Ya empiezas…-dijo ella sonriendo.

Cuando nuestros pantalones y ropa interior desaparecieron me tumbé en cama boca arriba. Ya tenía la polla como un mástil cuando María se sentó sobre mí, cogiéndome el miembro con cuidado, masturbándome lentamente antes de metérsela, aunque yo ya la tenía a tope…

-Puedes subirte que no va a crecer más…
-Así me llega -respondió.

Me pajeaba con delicadeza, con tres o cuatro dedos, no con toda la mano. Después de imaginarme el pollón de Edu bajo su pantalón mi polla me parecía más pequeña que nunca. Pronto María se acabó subiendo, se sentó sobre mi polla y los dos suspiramos, y comenzó un mete saca lento… ella subía y bajaba su cuerpo y sus tetas botaban un poco… me estaba matando… Le pedí que se las tocara y mientras yo sujetaba su cadera ella se cogía cada pecho con una mano, cerraba los ojos y botaba sobre mi polla cada vez más rápido. Cuando ella sentía más placer echaba su cabeza hacia atrás y toda su melena caía hasta la parte baja de su espalda… Yo le preguntaba si estaba cachonda y me respondía que sí… yo notaba como ella se excitaba más y botaba cada vez más rápido y haciendo un recorrido cada vez más largo en sus subidas y bajadas, tanto que a veces se salía de mi polla y tardábamos unos segundos en volverla a meter.

-Con Edu esto no te pasaría…
-Mmm… el qué…
-Salirte así tan fácil…

Ella apoyó sus manos en mi pecho y me seguía montando… me besaba y yo le acariciaba las tetas que rebotaban una con la otra cuánto más rápido me follaba María. Yo le susurraba:

-¿Era larga o era gorda?
-¿Su polla?
-Sí…
-Mmm… no sé… las dos cosas…
-¿En serio?
-Sí… mmm.. me tienes muy cachonda -dijo sacando su lengua para besarme.

Yo estaba en la gloria acariciando sus tetas y susurrándole aquello mientras ella subía y bajaba, enterrando y desenterrando mi polla dentro de su cuerpo.

-¿Te pusiste cachonda mirándosela?
-Mmm… no… me pones cachonda tú…
-¿Seguro…?
-Sí…

Ella volvió a subir demasiado y volvió a salirse. Intentamos meterla otra vez hasta que dijo:

-Ponte tú encima.
-¿La tengo tan pequeña que no puedes estar tú encima?
-No digas tonterías.
-¿Entonces?

Ella estaba de nuevo sentada a horcajadas sobre mí pero me comenzó a pajear, como al principio. Estuvo unos instantes masturbándome, primero con toda la mano, después con tres dedos… la cogía y la soltaba… hasta que acabó clavándome la mirada y pajeándome tan solo con dos dedos…

-¿Quieres que te diga que la tienes pequeña?
-No sé…
-Si quieres te lo digo.
-Sí.
-Pues la tienes pequeña… y si quieres, ya que estamos….te digo lo qué pensé cuando se la vi a Edu…
-Sí…
-Pues… pensé que la tenía más grande él estando normal que tú empalmado.
-¿Sí? Qué cabrona…
-Ya ves… -ella se acostó a mi lado sin dejar de pajearme… ahora me susurraba en el oído:

-Tu polla no me llega a nada…
-¿Ah no…?
-No… joder… mírala… -dijo dejándola caer sobre mi vientre con desprecio.
-O sea que tengo una mierda de polla… y querrías una buena polla…
-¿Te crees que soy tonta…? Claro que me gustaría…
-¿Sí?
-Sí… uff… sentir que me invade una buena polla… que me la clavan hasta el fondo- me susurró reanudando la paja. Yo creí que explotaba al escuchar aquello…
-Joder… sigue contándome… una polla como la de Edu… no una mierda de polla como la mía..
-Sí… estaba en su casa y sentía envidia de Nati… joder… tiene que ver las estrellas la chica…
-¿Quieres vérsela entonces?
-Joder… si ya me puso vérsela tapada… como se la viera al descubierto… enterita… dios… tendría que pedirle que me la metiera…

Ella aceleraba más la paja… me estaba matando, sus susurros me ponían todo el vello de punta. Pero lo que más me mató fue cuando bajó una mano para tocarse ella misma mientras me seguía pajeando y contando. Me siguió diciendo que si le viera la polla le tendría que rogar que se la follase con su pollón, mientras nos jadeábamos y nos besábamos…

Ella se retorcía del gusto y yo sentía que estaba a una frase suya de empezar a correrme hasta que dijo “Joder qué pollón tiene el cabrón… y tú con esto…” fue gemirme eso en mi oído y empezar yo a eyacular como un loco… No paraba de brotar semen de mi pequeña polla y ella me susurraba…

-Córrete… córrete con esta mierda de polla…
-Ufff…
-¡Ojalá tuvieras el pollón que tiene ese cabrón…!
-¡Uuuffff… sigue!

María exprimió mi polla hasta el final… dejando un reguero blanco que resbalaba por mi polla y había dejado impregnado toda la zona de mi ombligo. Ella no había culminado su orgasmo y tenía toda su mano manchada de mi leche… Nos quedamos en silencio hasta que ella fue al baño a limpiarse. Yo fui inmediatamente después… allí nos besamos y nos sonreímos.

Me sentía como si de repente hubiéramos descubierto juntos la otra mitad de mi fantasía que faltaba por salir a la luz. Parecía que María había destapado casi sin querer, que sentirme humillado, que ella me humillase comparándome con Edu, me excitaba de una manera brutal, tanto que no sabía si lo podría controlar.

Por otro lado, sabía que me lo negaría, que me diría ya en frío que solo había dicho aquello por mi fantasía, pero tenía la seria duda de si había algo de verdad en aquello: el peso de sus palabras… la manera de decirlas… y sobre todo cómo se había tocado ella también mientras me lo contaba.

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