ANNABEL VÁZQUEZ

Aunque tenía todo lo que su corazón podía desear, el príncipe era amargado, egoísta y arrogante.

La bella y la bestia.

Prefacio

¿Podía haber hecho algo diferente con mi vida? ¿Podía haber estudiado o buscado un empleo, podía haberme independizado o colgado una mochila al hombro y viajado por lugares remotos? Había un amplio abanico de opciones, pero de entre todas ellas tomé la decisión más cómoda y arriesgada a la vez.

A mis veinticinco años recién cumplidos aún tenía muchas cosas por aprender, en muchos aspectos seguía siendo como una niña ingenua, atolondrada y con una visión del mundo algo distorsionada, tal vez por ello hice lo que hice. Pensé en mis seres queridos y salté al vacio sin haberme hecho antes las preguntas adecuadas.

Ha llovido mucho desde entonces, y viendo las cosas en retrospectiva, volvería a hacer exactamente lo mismo si me encontrara en una situación similar. No me arrepiento en absoluto de haber arriesgado, aunque recuerdo que no siempre fue así.

Hubieron altibajos, buenos y malos momentos que aún recuerdo con nitidez, pero todos y cada uno de ellos me hicieron crecer, madurar, ser más fuerte y me convirtieron en mejor persona.

Voltire citó una vez: “Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido“.

Con el tiempo supe sacarle jugo a esa frase y aprendí que pocas cosas ocurren por casualidad, y que todos los pasos que había dado en el transcurso de mi corta vida, me habían conducido irrefrenablemente hacia el punto donde me encontraba. Entonces supe que todo mi destino estaba escrito incluso antes de lo que creía.

Por poner un ejemplo, de niña mi cuento popular favorito era  La bella y la bestia, y os preguntaréis, ¿qué relevancia tiene eso en la historia? Pues bien, no hubiese sido una dato significativo de no ser porque puedo asegurar que gran parte de mi vida encierra un inquietante paralelismo con el cuento más leído en mi infancia. Salvando las evidentes diferencias cronológicas, tecnológicas y de ficción, mi gran aventura también empezó en un castillo aislado, alejada de mi familia, al cobijo de un hombre oscuro que ocultaba grandes secretos.

Y así es como empieza mi historia, mi realidad; un sueño para algunos, una pesadilla para otros, para mí una experiencia que me llevó a traspasar todos los límites inimaginables.

Un comentario sobre “El contrato (Prefacio)

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