TANATOS12

En principio pensé que se le pasaría en un par de días… pero nada más lejos de la realidad. Estuvimos las dos semanas siguientes más distanciados que nunca. Desde que vivía con María nunca había estado incómodo en nuestra propia casa. Yo no sacaba el tema y ella tampoco. Creo que en esas dos semanas follamos dos veces, en unos polvos insulsos y por mera necesidad física. Fueron dos semanas en las que yo aun no trabajaba y me hacía tranquilamente dos o tres pajas diarias y siempre imaginando a Edu mirándole las tetas en el despacho o directamente imaginándome que se la follaba a lo bestia, con ese pollón que Nati decía que tenía.

Estaba muy jodido, por el distanciamiento con María y porque justo cuando mi novia estaba entrando realmente en el juego… dispuesta a tener una reunión con él sin sujetador… follando y corriéndose mientras decía que quería que se la follara una polla como la de Edu… todo se iba a la mierda. Pasar de ese morbo a un polvo triste a la semana era ir del cielo al infierno. Además los fines de semana yo salía con mis amigos y ella con sus amigas, esto segundo poco frecuente, a mi me sonaba por su parte a una especie de “yo también tengo vida social, a ver qué te vas a creer”.

A veces creía que ella tenía razón y a veces me parecía que había tenido una reacción completamente exagerada, la llegaba a culpar del ambiente frío en casa.

Empecé a trabajar y la cosa mejoró un poco. Estaba más entretenido y la cosa con María se fue normalizando. Aunque siempre sin hablar del tema. Pero yo seguía obsesionado con Edu, no me lo podía sacar de la cabeza, y no poder preguntarle si lo veía o si hablaba con él me carcomía por dentro.

Tarde o temprano tenía que pasar. Cada vez que salía sabía que había esa posibilidad. Finalmente me acabé encontrando a Edu un sábado por la noche, ojalá me lo hubiera encontrado sobrio pero iba borracho como pocas veces.

Me acerqué a hablar con él, cosa que no habría hecho si no llevara 4 o 5 copas. Le hablé como si fuéramos amigos y él me trataba con distancia. Iba todo pijo, con camisa y pantalón de pinzas, y sus amigos prácticamente igual. Le invité a una copa y yo hablaba de chorradas y él escuchaba casi sin mirarme, oteando el horizonte por todo el pub. Le invité a un chupito que aceptó y en seguida me dijo que encantado, que volvía con sus amigos.

Llegué a casa muy muy borracho y María ya estaba durmiendo. Cogí el portátil e hice una locura. Le escribí a Edu desde mi cuenta de Fac*****, y le dije que tenía algo muy importarte que decirle y que se pusiera en contacto conmigo.

Al día siguiente me desperté y fui consciente de la tremenda estupidez que había hecho. Gracias a dios mi mensaje no contenía nada concreto. Él no me respondió ese día, ni el siguiente, ni el siguiente.

Durante dos semanas miraba de vez en cuando si me había respondido, pero nada. Mi relación con María ya era más normal. Como antes de la fantasía. Aunque a mí me daba la sensación de que el sexo era algo peor que antes, aunque quizás fuera solo que no era tan bueno como cuando fantaseabamos con Edu. Cada vez que se iba o volvía de trabajar miraba lo atractiva que iba, en camisa, en camiseta o incluso con jerseys ajustados… y me moría de ganas por decírselo… por volver a fantasear… pero no quería volver a cagarla.

Un sábado por la noche en el que María estaba en casa de sus padres me volví a encontrar a Edu, y de nuevo yo llevaba bastantes copas encima. Le volví a saludar yo, pero esta vez él estaba más elocuente, también iba bastante bebido. Finalmente tras una copa y dos chupitos, salió el tema de aquel mensaje mío no respondido.

-Nada, es una chorrada -le dije.
-Vale, vale… -respondió.
-Bueno… a ver… es que es jodido que te lo diga yo precisamente…
-¿Por qué?
-Bueno… mira… es que es María.
-¿Qué le pasa?
-Pues… nada… me ha dicho que le pareces atractivo.
-Vale, muy bien. -dijo como si nada.

Yo veía que estaba a punto de volver con sus amigos. Estaba harto de que aquella fantasía llevara parada semanas y semanas.

-Bueno… no solo eso. Que… vamos… que le gustas… le gustas en plan hacer algo.
-¿Cómo que hacer algo?
-Pues mira… eso ya serían cosas vuestras… yo ahí no me meto.
-¿Cómo que no te metes? Si eres su puto novio, tío.
-Que sí. Que ahí no entro. Bueno, yo te digo que la tienes a huevo si quieres. Ahora es cosa tuya.

A mí en aquel momento me parecía que era algo morboso, divertido, que él pensara aquello. Él, por primera vez, parecía quedarse pensando por algo que yo le decía.

Un amigo mío se acercó y me preguntó si “iba a pasarme la noche con el pijo ese…” porque ellos se iban a otro lado. Yo le dije a Edu que me iba pero me dijo que esperara, que me quedara un poco. Aquello de quedarme un poco se tradujo en que nos quedamos una hora él y yo hablando en la barra. Me preguntaba a cuento de qué le decía aquello, que no se fiaba, que era muy raro. Nos íbamos emborrachando hasta que fuimos con sus amigos a una discoteca, ya sobre las 6 de la mañana. Seguimos hablando del tema hasta que me acabó diciendo: “mira, tio, a mi me da que a ti te pone que alguien se folle a tu novia, más que otra cosa”. Yo me encogí de hombros y el prosiguió: “a mi no me da la impresión de que ella sepa nada de esto y creo que ni te ha dicho que se lo quiere montar conmigo. No la conozco mucho, pero no la veo… no sé”. Le respondí que eso no cambiaba mucho la situación y él se rió: “jaja, vaya que si cambia… pero oye… que si quieres que me la folle yo me la follo.”

Me quedé un poco impactado, por su tono y su risa. Era un buen imbécil. Se lo tenía muy creído. María iba a pasar de él como de la mierda. Yo no quería que se la follase, eso lo tenía claro. Pero veía en aquella conversación la posibilidad de verle a él intentándolo y eso sería una forma de reactivar la fantasía; María llegando del trabajo contándome como él intentaba conquistarla… sería brutalmente morboso. Le pregunté si lo de Nati le sería un impedimento y me dijo: “mira, ayer me follé a una universitaria que me dejó seco, con eso te digo de que voy con Nati”.

Era un fanfarrón de cuidado, había cogido carrerilla: “Además Nati es guapa… pero le falta… le falta punch… joder… en cambio María… igual no es tan guapa pero joder… con esa melena… esas curvas… uff”. Yo alucinaba como hablaba así de mi novia. “Nati está muy bien para pasearla… pero para follar… dame una María con ese culo y sobre todo esas tetas… tú te pondrás las botas con esas tetas, claro, qué cabrón”. Edu pasaba de tío serio y formal a un crío de lo más infantil y guarro en cuanto se quitaba la careta.

-Por cierto, sabrás el numerito que me montó en su despacho, ¿no?
-Sí…
-Jooder… se le veía todo. Menudas tetazas… Le tuve que meter un corte tela.
-Sí, me lo contó…
-Menuda locura. Joder, qué tetazas… como se le transparentaba todo… cómo va sin sujetador con esas tetas… dios… le tuve que meter un corte, la pobre casi se me echa a llorar allí mismo. Se lo conté a los colegas y no daban crédito. Al principio pensé que me estaba tirando la caña pero me parecía demasiado soez… ¿quién le tira la caña a uno del curro así? Al final pensé que se le había roto el sujetador y no me extraña con esas tetazas que se le acabara rompiendo. Qué cabrón, seguro que te pasas horas comiéndoselas.

Hablaba de ella de una forma que me estaba poniendo enfermo, pero no le dije que se cortara:

-Sí, sí… me contó que se le rompió el sujetador y que no pudo cancelar la reunión.
-Jaja, no pudo cancelar la reunión mis cojones…

A mí me estaban dando ganas de marcharme. Empezaba a ver que aquello había sido un gran error.

-Mira, vamos a hacer una cosa -prosiguió- Es cierto que desde aquella vez María casi ni me mira a la cara, voy a ver si arreglo eso, le pido perdón y tal… y hacemos de ahí el punto de partida eh. Porque tal como están las cosas…
-Tú verás.
-No, no, cómo que yo veré, coño. Primero me pides que me la folle y ahora me dices tú verás.
-Yo no te he pedido nada.
-Ya… ya… que ya te veo venir… que eres de los cornudos raros estos… Dame tu móvil.

Nos intercambiamos los teléfonos y me dijo que yo le tenía que echar un cable.

-No va a ser fácil, tío. María no parece una chica fácil. Así que tendrás que ayudarme de vez en cuando, no lo voy a hacer yo todo.

Nos despedimos y yo tenía bastante mal cuerpo, por no decir muy malo. Llegué a casa super borracho y le escribí a María, dándole las buenas noches, que eran casi los buenos días, ella hacía horas que no se conectaba. Me sentí realmente mal. Pero no era capaz de dormir. Comencé a pensar como intentaría él seducirla, lo veía realmente imposible, pensaba que Edu iba a hacer el mayor de los ridículos… pero mi imaginación poco a poco fue echando a volar…. y me acabé haciendo una paja tremenda pensando en el cabrón de Edu follándosela… no lo podía evitar.

Miré el reloj y pasaban de las 7 de la mañana. Me acojoné porque Edu se fuera de la lengua aunque él no ganaba nada con ello. Le escribí al móvil, pidiéndole discrección absoluta, y en seguida me respondió:

-Tranquilo, tío. Esto solo lo vamos a saber tú y yo. Estamos en contacto

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