ANA LESMAN

 

¡Escúchame! Sé que estás ahí.

Quiero decirte que aún llevo tatuado tu dolor sobre mi piel.

¡Escúchame y escúchate!

Porque aquí sigo con la turbación formando agua sobre mi ser desde ese día que anegaste tu sufrir.

Porque si tú lo ansías, desciendo el deseo de tu boca sobre mis labios. Para contarte, una a una, esas palabras mías que emergen como locas porque te extrañan.

¿Extraño, no?

Pero es que ¡Necesito tanto oírte! Tanto, tanto, verte. Que no calculo el océano de frases que nos separan.

Por eso… Solo ¡Escúchame y escúchate!

Deja de ser el verdugo de tu verdad. Deja de ajusticiarme con tu atronador silencio.

Y repúdiame si al final decides dejar de atender,

pero antes amor… Antes escúchate.

 

https://pergaminosdealma.wordpress.com/

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