ECONOMISTA

Después de aquella noche en la que le conté a Claudia mi relación con Cristina nos volvimos a dar un tiempo con nuestros juegos sexuales. Llegó el mes de agosto y fuimos 20 días de vacaciones a la playa, donde solo estuvimos pendientes de las niñas, no nos conectamos con Toni, pero Claudia si que siguió escribiéndose con Víctor, aunque nada importante, lo suficiente como para no perder el contacto.

Hasta el 1 de septiembre no volvíamos al trabajo Claudia y yo, a finales de agosto ya estábamos de vuelta de vacaciones y me pasé un día por la fábrica, a ver que tal iba todo. Cuando llegué estaba Sebas solo en la oficina, me puso un poco al corriente de como iba la producción y luego le pregunté por Gonzalo. Se le cambió el rostro.

– Tu cuñado está poco por aquí, no sé si me estoy metiendo donde no me llaman, pero les han visto juntos varias veces, Gonzalo ya no se corta…
– ¿Que les han visto juntos?, ¿A quien?.
– Pues a Gonzalo y a la chica alta esa que nos puso los muebles de la oficina, venía mucho por aquí últimamente y ya sabes que esta es una ciudad pequeña, les han visto comiendo algún día y hasta cenando…

No me lo podía creer, Gonzalo y Cristina se estaban viendo. Estaba claro que mi cuñado solo iría detrás de ella para pegarle un polvo, pero ella me daba mas miedo, no sé que intenciones podría tener y después de la discusión que había tenido con Claudia por su culpa, de momento prefería no decirla nada de este asunto, tampoco sabía seguro si se estaban acostando o solo eran amigos. Tenia que ir con pies de plomo en todo este posible affair, lo que hiciera Gonzalo no es que me diera igual, pues en parte me afectaba tanto en lo familiar como en lo laboral, pero si lo que hiciera Cristina. Claudia ya me había dejado bien claro que quería tenerla bien lejos y que no volviera a acercarme a ella.

Al día siguiente habíamos quedado en casa de Mariola para ir a la piscina donde ella vivía y así pudieran jugar las niñas, a mi no es que me apeteciera mucho el plan, pero me tocó aceptarlo. Llegamos allí y después de llamar a su piso esperamos a que bajara, venía con su hija y luego entramos en el recinto de la piscina privada.

Se quitaron los vestidos y tengo que reconocer que tanto Claudia como Mariola tenían dos cuerpazos. Me gustaban mucho las piernas de la amiga de mi mujer que terminaban en un señor culo que se encargaba de lucir con una braguita brasileña. Si las mirabas desde atrás parecían dos jovencitas de 20 años.

Hablando de jovencitos teníamos a nuestro lado a un grupo de 6 chicos de entre 18-22 años que no le quitaban ojo a Claudia y Mariola, incluso empezaron a hacer comentarios sin cortarse un pelo de que les pudiéramos escuchar.

– No están nada mal, vaya dos MILF, jajajaja.

Uno de los chicos intentaba sin éxito que los otros se callaran.

– Cortaros un poco tíos, que es vecina mía.

No sé si Claudia y Mariola les llegaron a escuchar, porque estaban hablando, pero si lo hicieron lo disimularon bien, yo mientras les echaba crema a las niñas les eché una mirada inquisitoria para que dejaran de hablar de mi mujer y su amiga, pero no pareció resultar mucho.

– Que buenorras están las mamis, jajajaja.

Preferí no hacerles caso y me metí al agua con las tres niñas, las dos nuestras y Alba, la hija de Mariola y dejé a Claudia que se pusiera al día con su amiga.

– Bueno ¿y que tal el verano?, buenas vacaciones os habéis pegado, le dijo Mariola a su amiga.
– Si, no ha estado mal, hemos estado en la playa y luego hemos ido unos días al norte, pero ya se acabó, el día 1 empiezo otra vez en el instituto a preparar las clases y eso ¿y tu que tal?.
– Pues como siempre, trabajando y con Alba, también estuvimos una semanita en la playa.
– ¿Y de chicos como te ha ido?.
– De eso mejor ni hablar, llevo dos meses sin estar con nadie.
– ¿Dos meses?, eso es mucho para ti, jajajaja.
– Si, no veas que ganas tengo de echar un polvo, jajajaja.
– Jajajaja, pues mira, ahí tenemos un grupo de chicos y parece que te miran mucho.
– Te mirarán a ti, uno es vecino, no está mal, pero no quiero rollos con nadie que viva en el mismo edificio, además es bastante jovencito.
– Lucas también es jovencito, dijo Claudia.
– Si, pero…no sé, no es lo mismo.
– ¿Y como te va con Lucas?, ¿Os seguías viendo?.
– Si, quedamos de vez en cuando para jugar, si te digo la verdad, cada vez me pone más, no sé si voy a poder aguantar hasta Marzo que cumpla los 18, jajajaja.
– Jajajajaja.
– Oyes, tu marido se lleva muy bien con las niñas.
– Si, es un padrazo…
– Pero…
– ¿Como que pero?.
– Si, que tal y como lo has dicho siempre viene un pero después.
– No hay ningún pero, estoy muy bien con David, yo creo que nunca hemos estado mejor que ahora, aunque a veces le mataría.
– ¿Y eso?.
– Me enteré hace un mes que había pasado algo entre su ex y él, bueno…es una historia larga y complicada de contar…
– Pues suena interesante, cuando quieras me pones al día.
– Vale.
– ¿Y que tal con el tío ese de internet?, ¿os seguías conectando y esas cosas?.
– Si, bueno mas o menos, ahora en verano lo hemos dejado un poco, pero si, seguimos en contacto, también te lo contaré, cada vez lo pasamos mejor.
– Mmmmmmmmmmmmmmmm, no veas como me gustaría leer esas conversaciones y mas últimamente con lo caliente que voy, jajajaja.
– Jajajajaja.
– Y hay mas…
– ¿Mas?.
– Si, ¿sabes con quien me estoy escribiendo?.
– No.
– Con Víctor, el tío que conocimos en Madrid.
– No me fastidies, ¿y David lo sabe?, dijo Mariola.
– Pues claro, quien te crees que me animó a que me escribiera con él.
– ¿David?
– Si y Víctor quiere que quedemos, yo siempre le digo que no, que estoy casada y tal, pero él sigue insistiendo, incluso me dice que le da igual que vaya con David, que nos invita a cenar a los dos.
– ¿Ir a cenar David y tu con Víctor?.
– Si.
– Que fuerte, ¿y tu marido está dispuesto?.
– Si, me dice que si, pero no sé si a la hora de la verdad se atrevería.
– ¿Y tú lo harías?, se nota que quieres cenar con ese tío y… no solo cenar, ya me entiendes…
– ¡Mariola!.
– Vamos no seas ingenua, no vais a Madrid solo a cenar con él, Víctor quiere acostarse contigo, tu también quieres hacerlo y tu marido, bueno…tu marido os va a acompañar, joder solo le va a faltar ponerse unos cuernos en la cabeza y llevar una vela en la mano, tiene que estar encantado con todo esto…
– No quiero dar ese paso Mariola, una cosa es fantasear pero otra ya…
– No le des tantas vueltas, ya lo hemos hablado mil veces, disfruta de la vida, vete a Madrid a cenar con Víctor y tu marido, si no pasa nada por lo menos seguro que echáis luego un buen polvo David y tú…dejaros llevar, a ver como transcurre la noche, Víctor tiene pinta de que sabe lo que se hace, pero no descartes que si vas, aunque te acompañe tu marido, seguramente termines follando con Víctor…
– ¡No pienso hacer eso!.
– Claro que si, ya te lo estás planteando, bueno, ya te lo has planteado quiero decir, ¿como te lo has imaginado?, con tu marido delante, en un hotel, en su casa….
– ¡Mariola shhhhhhhhhhhh!, que nos van a oir.
– Jajajaja, me encanta, siempre tan formal y tan correcta.
– Shhhhhhhhhhh calla, ya salen del agua David y las niñas…
– Tenemos que seguir hablando de esto Claudia, no pienso dejarte en paz con ésto..

Volvimos a las toallas y en cuanto llegamos nos dejaron la merienda para las niñas y mi mujer y su amiga se levantaron para irse a bañar. Miré hacia atrás y el grupo de chicos no perdía ojo de los cuerpos de las dos. Yo reconozco que también me quedé mirando el culo de Mariola, era espectacular, con unas buenas caderas, redondo y grande, casi perfecto, no es el que de Claudia estuviera mal, un culito pequeño, fibroso y duro, pero ya le tenía muy visto, además la braguita brasileña que llevaba Mariola de color azul hacía que parte de la tela se la metiera entre las nalgas.

“Vaya culazos tienen las mamis”, dijeron detrás de mi.

Yo seguía dando la merienda a las niñas, ahora hacía como que no les escuchaba, pero los jóvenes no pararon de decir toda clase de guarradas sobre mi mujer y Mariola.

“Me gusta mas el culo de la de azul”, “A mi me pone la rubia, es pequeñita pero vaya tetones tiene”, “Son dos pijas de cuidado, menudo polvazo las echaba”. “Yo quiero una así cuando tenga 40 años”

Con ese tipo de comentarios empecé a excitarme, si no hubiera estado con las niñas me hubiera empalmado, me ponía mucho que hablaran así de Claudia y de su amiga. Ellos se imaginarían que yo era el marido de alguna de ellas, pero no por ello se cortaron en los comentarios.

Las dos MILF se quedaron todavía hablando un rato de pies antes de entrar en la piscina, eso hizo que pudiera observar mejor a Mariola.

Llevaba una media melena perfectamente peinada, se notaba que se cuidaba mucho, vientre plano, piernas perfectas, pecho normal, culo trabajado. Si la viera a menudo seguro que sería mi tercera musa pajillera junto con mis dos cuñadas. Entre los comentarios de los chicos y ver a mi mujer y su amiga en bikini terminé la jornada de piscina bastante cachondo.

Llgué muy excitado a casa, pero Claudia no tenía ganas de follar esa noche, así que me tuve que dormir con el calentón acumulado durante toda la tarde.

Así llegamos al 31 de agosto, era nuestro último día de vacaciones, ya al día siguiente comenzábamos con nuestros respectivos trabajos, Claudia en el instituto y yo en la fábrica de zapatos. Como despedida del verano por la noche habíamos quedado en conectarnos con Toni24, acostamos a las niñas y después de cenar nos bajamos al salón con el ordenador portátil.

Claudia llevaba puesto solo un conjunto de ropa interior blanco, desde que encendíamos la cam cuidaba un poco mas lo que se ponía, sabiendo que iba a ser vista por Toni. En cuanto se puso la luz verde de nuestro ciber amigo nos situamos como siempre, ella sentada delante y yo detrás. Hacía un mes que no nos conectábamos y mi mujer estaba muy excitada y con ganas de correrse. Era algo que yo notaba enseguida. Comenzó a chatear con él.

– Hola chicos, cuanto tiempo, dijo Toni.
– Hola, tecleó Claudia.
– Que tal el verano?…
– Pues bien, pero lo bueno se acaba.
– Si, las vacaciones pasan pronto, digo estos ya pasan de mi.
– No, es que entre los viajes y tal, no hemos tenido mucho tiempo de conectarnos.
– La verdad es que tenía ganas de hablar con vosotros, llevamos tiempo sin hacer nada.
– Nosotros también teníamos ganas.
– Mmmmmmmmmmm, bien bien, vais a conectar hoy la cam?.
– No sé, ya veremos…

– Vale, bueno Claudia, cuéntame algo, que tal el verano?, habéis follado mucho?
– Lo normal, jajajaja, y tu?
– Yo bastante, he estado con Marta de vacaciones una semana en la playa y hemos follado todos los días.
– Todos los días?
– Si y algún día hasta dos veces.
– Mmmmmmmmmm.
– Te gusta eso Claudia?, a ti tb te follaria todos los días, ya sé que David no puede, pero yo sí.
– No, David no puede.
– Y tu querrías follar a diario?
– Posiblemente.

– Si te follaran bien como yo, te aseguro que te apetecería a todas horas, aunque ahora eso ni te lo plantees, normal con un marido que muchas veces ni se empalma, jajajaja.
– Bueno, últimamente si se le pone dura, está mejorando.
– Esta mejorando el cornudito?.
– Un poco si, por lo menos se le pone dura.
– Y te folla bien?.
– Mejor cambiemos de tema.
– Jajajajaja.

En cuanto empezaron a hablar de mi y humillarme me empalmé como un toro. No creo que faltara mucho tiempo para que Claudia me pidiera que empezara a tocar su cuerpo. La dije que hablaran un poco de Víctor como la otra vez, eso es lo que faltaba para que mi mujer se pusiera bien cachonda.

– Me dice David que te cuente que me sigo escribiendo por whatsapp con Víctor.
– Ya me lo imaginaba, lleváis unos dos meses en contacto, no?
– Si, mas o menos.
– Te pone mucho ese tío, se nota, en el fondo me da envidia, creo que al final vais a quedar de verdad con él, aunque a mi me gustaría que quedarais conmigo.
– No te he dicho que vayamos a quedar con él.
– Pero lo vais a hacer, tu lo estás deseando y el cornudo de tu marido ni te digo…

Claudia me cogió las manos y las puso sobre sus pechos.

– Tócame, ya me estoy empezando a excitar.
– Es hablar de Víctor y ya te pones cachonda, dije sobándola las tetas desde atrás.

– Vais a ponerme la cam hoy
?, escribió Toni.

Claudia miró hacia atrás como esperando una respuesta por mi parte, yo sabía que ella estaba deseando encenderla y enseñar su cuerpazo.

– Quiero que te vea desnuda, dile que si…

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