TANATOS12

Un cuarto de hora más tarde María se subía en mi coche. Estaba muy guapa, muy elegante. Hay días que a última hora tiene cara de cansada, pero aquel día seguía espectacular. De nuevo aquel pequeño brillo en los ojos de haber tomado un par de cervezas.

Decidimos ir a una pizzería a las afueras, a unos 6 o 7 kilómetros, a la que íbamos a veces. No tardé en pedirle que me contara todo cuanto antes.

-Son dos cosas… la light… y la fuerte, ¿cual quieres primero?

Aquello mejoraba por momentos.

-La light primero.

-Está bien. Pues eso fue en el despacho… La verdad es que la idea me la diste tú. Hice lo de tocarme el pelo… mirarle fijamente… creo que alguna vez se sintió intimidado…
-¿Sí? Y… ¿llevabas la americana o solo la camisa?
-Solo la camisa… pero no creas que…
-Ya… ya…
-Ya te dije que eso era imposible.

No le había dado a que se hubiera quitado el sujetador más de un cinco por ciento de posibilidades. Ya sabía que lo fuerte no había sido aquello.

-¿Y qué más?
-Pues de eso poco más…
-¿No os tocasteis?
-Noo.
-¿Entonces?
-Pues nada… me tocaba el pelo… cruzaba y descruzaba las piernas… le miraba fijamente… me reía… me acomodaba en la silla… créeme que me costaba… con lo mal que cae. Date cuenta que la mesa de reunión que tengo delante de mi mesa es muy pequeña, lo veía todo muy… muy de cerca.

Yo me la imaginaba haciendo aquellas cosas… La miraba de vez en cuando mientras conducía y se le transparentaba el sujetador un poco. Pensaba que si fuera Edu habría salido empalmado de aquella reunión. María estaba muy buena y haciendo ese numerito tendría que ser para sacarse la polla allí mismo.

-Joder María… debió de salir de allí con un buen dolor de huevos…
-Jaja… qué dices.
-Que seguro, que sé cómo somos los tíos.
-No exageres. No me dio la impresión.
-¿No? ¿No te miraba?
-Pues claro que me miraba, estábamos frente a frente en aquella mesa enana, pero no me dio la impresión de que… no sé… de que se estuviera sofocando. Estuvo muy profesional… la verdad es que trabaja bien, tiene el caso bien preparado.

Estábamos llegando a la pizzería así que decidimos postponer la noticia fuerte para después. Aunque finalmente decidimos pedirlas y llevarlas para comer en casa. Estábamos en la barra de la pizzería esperando y yo no veía el momento de que me contara aquello y de llegar a casa. Cada vez que nadie nos veía le rozaba el culo con las manos y le daba pequeños besos en los labios. No podía más pero ella me paraba de vez en cuando los pies. Llegué a sacarle la camisa de dentro del pantalón, acariciar su vientre desnudo e intentar subir aun más la mano… pero ella me lo impidió.

-¿Estás loco? -rió.
-Joder… María… me tienes cachondísimo.
-Ya… qué te crees… yo soy humana también.
-Dime ya que pasó…
-Ahora en el coche te digo. Joder, que a lo mejor es una chorrada y te estás haciendo demasiadas ilusiones.

Finalmente dejamos las pizzas en los asientos traseros y nada más arrancar María empezó a contar:

-A ver… esto pasó en la terraza de la cervecería, como te dije estábamos sentadas las chicas por un lado y los chicos por el otro. Tú no parabas de escribir y siempre me siento algo mal cuando veo que no te sigo el rollo, pero es que no es tanto que no quiera como que no puedo. Bueno, pues tenía a Amparo al lado, que es la que le presentó a Nati a Edu, pero no sabía como sacarle el tema. Entonces escuché a los chicos hablar de que se tomarían dos cervezas rápidas y que se irían ellos por ahí. Entonces le dije algo a Amparo en plan… “estos se quieren ir hoy de caza por ahí” y después algo como… “bueno pocos sin novia hay, ahora Edu tiene novia, ¿no?” Y ella me dijo algo como que algo parecido, que estaba liado con una chica que se la había presentado ella, y que se arrepentía de habérsela presentado. Le pregunté por qué y me dijo que ella se estaba colando por él y que él no quería una relación seria. Le dije entonces si es que era solo una… relación física… si no eran novios ni nada, y me dijo que algo así. Y después… madre mía.

-¿Qué?

-Pues que no sabía como abordar el tema y le dije una locura, no sé… algo como… “¿pero está enganchado a Edu por como es en la cama o qué?” Me puso una cara… es que no venía demasiado a cuento, además Amparo no es con la que tengo más relación en el despacho precisamente.

-¿Pero que te dijo? ¿Te respondió?

-Me dijo algo así como: “calla… que parece que sí, vamos… que en eso la tiene más que satisfecha”. Le quise tirar algo más de la lengua pero era muy descarado. No me acuerdo que le dije, algo más, algo así como “o sea que en la cama él… bien…”, cada vez que le decía algo así miraba para otro lado, no sabía donde meterme. Pero ella vamos… no sé con qué palabras, pero me vino a decir que sí, que Edu en la cama muy bien.

-Que folla bien, vamos. -le dije yo excitadísimo.
-Bueno… no con esas palabras pero que si, vamos, que sí.
-Joder… -resoplé.
-Espera, espera, que hay más.
-¿Más?
-Sí…
-Dime…
-Pues al final se fueron los chicos y nos quedamos las chicas un rato más en la terraza, pero se levantó algo de viento y nos fuimos a dentro. Allí nos tomamos un gin cada una. Tenía de casualidad a Amparo al lado y ahí si que se me fue completamente.

-¿Por?

-Uff… es que… en serio… me rio por no llorar -dijo María sonriendo.

-¿Pero qué pasó?

-Pues… a ver… le acabé diciendo algo como que si la tenía satisfecha por cómo era en la cama… o porque… no sé.

-A ver dimee…

-Es que no me acuerdo bien, pero algo así como si era bueno en la cama por como lo hacía o por físico, en plan por lo que tenía él… ahí… Bueno, no veas la cara que me puso Amparo… se acabó por reír y preguntarme si yo le estaba preguntando si Edu la tenía grande y qué por qué lo quería saber. Le dije que bueno, que me daba igual, que no sé… que curiosidad… y me dijo: “si quieres le pregunto a Nati”. Ella estaba de cachondeo y le pedí que no, que era una chorrada, y acabó cogiendo el móvil y le escribió preguntándole a Nati algo como… “me preguntan por aquí como la tiene Edu”. Yo no sabía donde meterme pero Nati respondió en seguida riéndose, preguntándole por quién lo quería saber y Amparo le dijo que era secreto. Nati dijo que éramos unas cotillas y acabó por escribir algo así como…pues el chico va bien armado… o está bien cargado… Una expresión así…

-¿Síí?

-Sí… flipa…

Yo estaba empalmadísimo. Sabía que era lo que me faltaba para acabar de obsesionarme….

*************************************

Nos quedamos un momento en silencio. Yo estaba cachondísimo y María lo sabía. Estábamos llegando a casa y cada vez había más semáforos, cada vez que uno se ponía en rojo mi mano iba a los muslos de María sobre el pantalón de traje o a sus tetas sobre su camisa.

-Sabía que te pondría que la tuviera grande… -dijo María.
-Hombre… normal…
-Pues eso no lo acabo de entender… a ver, entiendo más que te ponga que me insinúe con él que el hecho de que la tenga grande o pequeña o folle bien o mal.
-No sé… -la verdad es que no me apetecía hacerle una análisis de porqué me ponía. Solo quería meterle mano por todas partes.

Estaba tan cachondo que acabé por llevar mi mano a la entrepierna de María mientras conducía. Frotaba sutilmente su sexo pero había demasiada ropa por medio. Ella no me apartaba la mano y me dejaba hacer. En el siguiente semáforo nos besamos de forma muy guarra… con nuestras lenguas húmedas volando y atacándonos, muy cachondos… ella acabó por llevar su mano a mi pantalón, me apretó un poco, yo la tenía a reventar y ella se dio cuenta:

-La tienes durísima…

Yo la seguí besando y mi mano que acariciaba su sexo intentaba hacerlo con más fuerza, quería sentir sus labios hinchados, pero por fino que fuera el pantalón no notaba su coño como yo deseaba.

A duras penas conseguí llegar al garaje de lo empalmado y excitado que iba. Una vez allí apagué el motor y nos quedamos prácticamente a oscuras. La besé excitadísimo. Ella me abrió el pantalón y yo le abrí un poco el suyo… colé mi mano por dentro de sus bragas… por fin aquel tacto de su vello púbico recortado y sus labios calientes… sentí como si fuera la primera vez que se los acariciaba, me recreé en recorrerlos con mis dedos por fuera, estaba húmeda… y ella no perdía el tiempo y me sobaba la polla, todo esto sin dejar de besarnos de la forma más guarra, suspirando y mordiéndonos un poco los labios.

-¿Qué te parece que la tenga grande eh? -le pregunté.
-Que la tenga como quiera… me da igual.
-¿Tú crees? ¿Le vas a mirar con los mismos ojos en el trabajo?
-Pues claro… -dijo ella ya empezando a gemir.

Quise maniobrar mejor y le bajé un poco los pantalones y bragas hasta la mitad de los muslos. Volví a llevar mi mano a su sexo y palpé como sus labios se abrían hacia fuera, como si florecieran, invitándome a meter un dedo dentro de su coño.
.
-Seguro que le vas a mirar el paquete de reojo…. a ver si se le marca.
-Jaja.. umm… eso te gustaría a ti…
-Pues si…
-¿Quieres que se lo mire?
-Sí… joder… cuando te lo cruces por el pasillo mírale a ver si se le marca…
-Estás fatal… -sonreía a la vez que disfrutaba de como le acariciaba el coño…

Empecé a meter un dedo en su interior y ella emitió un suspiro que casi hace que me corra. Esos suspiros que suelta María cada vez que le meto el primer dedo me vuelven loco. Yo tenía la polla que no sabía como no me corría. Ella alternaba pajearme con esparcirme mi preseminal por el glande… me tenía a punto pero yo no quería correrme aun por nada del mundo.

-Quiero que le mires como se le marca la polla -le susurré en el oído mientras le metía un dedo.
-Uff… ¿siii? Mmm… joder…
-Sí… quiero que además él lo vea, que él sepa que cuando se cruza contigo le miras la polla.
-Joder…
-¿Qué te parece…?
-Mmm… vale…
-¿Sí?
-Síi… umm, dios qué bien me tocas…. -gimoteó María, entregada, moviendo su cintura al compás de mi dedo. Ya no era capaz de pajearme mientras disfrutaba, solo me la agarraba con fuerza. Le estaba haciendo un dedo brutal, notaba como se abría su sexo más y más.
-¿Sí? ¿Lo vas a hacer?
-Mmm… sí…
-Dímelo…
-Mmm… dios… le voy a mirar… ¡le voy a mirar la polla cuando me lo cruce!
-¿Y qué más?
-¡Dioos…! ¡sigue…! ¡le voy a mirar la polla… y que vea que se la miro!
-Va a pensar que eres una guarra, María… -le susurré mientras ella ya cerraba los ojos y parecía hasta que se follaba mi mano.
-Sí…
-¿Qué te parece que piense eso?
-Mmm… me da igual.
-Primero tonteas con él y ahora le miras la polla…
-Ya…
-Va a pensar que eres una guarra…
-Sí… dioos… va a pensar que soy una guarra…

Yo no me corría porque afortunadamente ella me había dejado de pajear y solo me la agarraba. Ella estaba a punto… lo sabía… Le pregunté una vez más:

-¿¿Te gusta que crea que eres una guarra??
-Mmm… sí… quiero que lo crea… dios…
-¿Te pone que é lo crea… a que sí?
-¡¡Sii!! ¡¡Dios… me pone que él lo crea! Mmm… jodeer… siii.. sigue un poco más…

En aquel momento se escuchó el inconfundible ruido de la puerta de entrada y se encendieron automáticamente las luces de garaje. Me asusté y como acto reflejo quité la mano. Ambos maldecimos el inoportunismo del vecino y nos subimos un poco los pantalones.

-Dios, Pablo… tenías que haberme hecho acabar… no me quedaban ni cinco segundos…

Tenía razón, entre que se abría la puerta y entraba el coche nos habría dado tiempo, pero había actuado como acto reflejo.

Salimos del coche y cogimos las pizzas. Yo no tenía nada de hambre. Solo quería subir en el ascensor y llegar a casa cuanto antes para follar con ella, pero necesitaba saber una cosa antes:

-María.
-Qué.
-¿Lo decías en serio?
-¿El qué?
-Lo de que te pone que Edu piense que eres una guarra.

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