TANATOS12

El lunes por la mañana me desperté bastante contento, me di cuenta de que hacía justo un mes que había visto a Edu por primera vez, aquella vez que, cenando con María, había aparecido él con otros del trabajo y habían hablado un poco con ella. Yo estaba encantado de follar con mi novia fantaseando con ese tema, pero necesitaba más, estaba obsesionado, tenía que reconocerlo, todo el tiempo abstraído, pensando en qué cosas proponerle a María para que el juego avanzase, aunque de nuevo no sabía muy bien hacia donde.

Me llamaron del trabajo y me dijeron que empezaría en 3 semanas. Me pareció una eternidad. No esperaba estar más de una semana más en aquellas vacaciones forzosas. Los días se me harían eternos, más ahora que no tenía trabajo que buscar ni entrevistas que preparar.

Aquel día quedé con María en una cafetería a la salida de su trabajo. Apareció con un traje negro y una camiseta blanca de cuello redondo. Quizás en camisa estuviera más erótica o más femenina, pero con aquella camiseta estaba más potente, se le marcaban las tetas de forma brutal. No tardé en sacarle el tema:

-¿Has visto a Edu hoy?
-¿Hoy? No. Bueno, por el pasillo siempre te lo cruzas, como a todos.
-¿Asi?
-¿Así como?
-Pues con eso… -le dije señalándole el pecho.
-Jaja, es lo que tengo, qué quieres que haga. Además tampoco son para tanto.

Que no eran para tanto era muy discutible, para ser de complexión normal o casi delgada, tenía un buen par. No creía que sus compañeros de trabajo no hablasen de sus tetas con frecuencia.

-¿Vas a tener reunión con él esta semana?
-Pues… igual monto una para el jueves. Sí, no vendría mal.
-Y tanto que no vendría mal… -me reí contagiñandola a ella.

Esa noche volvimos a follar como locos, yo le decía que Edu le miraba las tetas… que se lo decía a sus amigos… le decía que seguro él se iba al baño a pajearse después de cruzársela por el pasillo. Ella me seguía más o menos el rollo, pero noté que menos implicada que el fin de semana.

El martes y el miércoles hice bastante deporte. El miércoles además quedé con un amigo para comer, intentaba mantenerme entretenido, pues tan pronto me quedaba una hora muerta me hacía una paja tremenda pensando en Edu y María, como así hice a la hora de la siesta. Por la noche llegó María, bastante cansada. Se fue directa al dormitorio e hizo lo de siempre: quitarse el sujetador y volver a aparecer en el salón ya fuera con una camiseta de andar por casa o con la camisa con la que había ido a trabajar, como así fue esta vez. Se sentó en el sofá, a mi lado y casi se queda dormida. Finalmente fue a la cocina y volvió con un yogourt que tomaba de pie en el salón, diciendo que estaba tan cansada que no comería más que eso. Los pezones se le transparentaban bajo la camisa blanca… tanto que se me estaba poniendo durísima…

-Mañana reunión… ¿no?
-Jaja… pues sí.
-Serás maja.
-Seré maja, claro.
-¿Ya te cae algo mejor?
-Que va. Es un gilipollas. -sonrió.
-Joder María… no hay quién te ablande…
-Qué más te da que sea gilipollas… total…
-Podías ir así mañana.
-¿Así cómo?
-Pues… sin sujetador.
-Jajaja… estás fatal.
-¿Por?
-¿Cómo que por? Se me transparenta y se me marca todo. No, en serio. De esto olvídate.
-Vamos…. no puedo esperar solo a la cervecería de jueves en jueves sin que pase nada.
-Cómo que sin que pase nada, si estás todo el día sacando el tema, que ya no se puede follar normal.
-Bueno, María, no te pongas así. Como si tú no te pusieras con el tema.
-A veces no está mal meter algo así… pero joder… A ver, que te entiendo. Pero creo que… no sé, tiene más punto si es un recurso de vez en cuando… que si estamos cada polvo con lo mismo…
-¿Qué quieres? ¿Que lo dosifique? ¿Un polvo por semana fantaseando? -yo no estaba enfadado pero sí algo molesto.

María se fue a tirar el yogurt a la cocina y al volver se sentó a mi lado. Nos quedamos en silencio hasta que dijo:

-Está bien, pídeme otra cosa, sabes que lo del sujetador… es que es imposible, de verdad… razona un poco; que entiendo que te ponga, pero habrá otras cosas más sutiles… -Yo me sentí algo culpable pues era yo el que estaba a punto de pedirle perdón.

-No sé, María… no se me ocurre nada sutil. Podías no sé… más que ser maja tontear con él mañana.
-¿Tontear? ¿Qué voy a hacer? ¿Quieres que tire un boli al suelo y lo recoja como en las películas? Ya me dirás….
-No sé… tú eres la chica… tú sabes mejor que yo… mirarle fijamente… tocarte el pelo… venga, sabes perfectamente de lo que hablo.
-Está bien, está bien. A ver que se me ocurre.
-Pues eso… si en el despacho haces eso… y después por la noche os quedáis a solas en la cervecería… sería el mejor día del mes, jaja.
-Anda… quedarme a solas con él allí… no me acordaba, ¿ves? No me digas que no me pides cosas… Es que me haces sentir como si fuera una novia aburrida que no entra en tus juegos cuando es lo contrario. Que a ver como me quedo a solas con él… que si decide irse ya me dirás qué puedo hacer.
-Bueno, primero mañana en la reunión… tontea… por la noche ya veremos como puedes hacer.

Nos fuimos a cama y, mientras ella miraba qué ropa coger para el día siguiente, yo no paraba de mirar como se le marcaban las tetazas y los pezones bajo la camisa. Ella tenía razón en que se le transparentaba y se le marcaba muchísimo, y es que esa camisa, y prácticamente todas las que usaba para trabajar, eran como de seda, muy finas; ella no escatimaba en comprar ropa bastante cara para ir al despacho; si con una camisa normal ya se le transparentaría con las que usaba para trabajar era cierto que se le veía todo. Pero yo no atendía a razones… me estaba poniendo burrísimo e insistí:

-¿Seguro que lo del sujetador es imposible?
-Que síi… que eso es imposible…
-Joder… María… es que sería brutal… se le iba a caer la baba hasta el suelo.
-Brutal para ti… Yo imagínate la vergüenza… Mañana voy a llevar una camisa blanca también, pero no te emociones que no voy a hacer nada.
-Venga María… te imaginas… es que sería…
-Es demasiado, sabes que es imposible. Mira, si quieres un día salimos a cenar tú y yo… voy vestida como hoy y me lo quito.
-Ya… bueno… no es lo mismo.
-Pues… salimos a tomar algo y voy así, y que alguien me vea así, algún desconocido.
-Tampoco es lo mismo.
-Es que no sé porque tiene que ser él, de verdad.

Yo tenía clarísimo que era con él con quién me ponía todo aquello. Me parecía atractivo, y sinceramente pensaba que a María algo guapo le tenía que parecer, además compañero de trabajo, algo más joven, algo flipado… perdonavidas… de los que se creen que pueden tener a quién quieren. Lo tenía todo. Reconocía que el plan de María tenía su punto pero… lo de ella en el despacho sin sujetador y Edu mirándola… solo de pensarlo se me ponía la polla durísima.

Me sentí algo culpable con María. Tan pronto se metió en cama comencé a besarla, repté sobre su cuerpo y comencé a hacerle una comida de coño increíble. Puse todas mis ganas y todo el morbo que tenía acumulado en lamerle el sexo hasta hacerla retorcerse del gusto. Estuve más de 20 minutos lamiendo, succionando y chupando aquel precioso coño que se deshacía en mi boca… y María se acabó corriendo dos veces… y no le saqué el tema de Edu.

Al acabar pensé que no sabía bien si aquella comida de coño la había hecho de manera plenamente altruista o si esperaba que ella me diese algo a cambio al día siguiente…

************************************************** **************************

A la mañana siguiente me levanté bastante excitado. Me había despertado en mitad de la noche un par de veces y si no había despertado a María para follar había sido porque sabía que ella necesitaba descansar. Pero es que por fin era jueves y había muchas cosas pendientes.

No tardé mucho en escribirle a María, en preguntarle cuando tenía la reunión con Edu. Me dijo que a las 11, que iba a ser algo rápido. Le pregunté si había pensado como tontear con él y me respondió que no, que improvisaría. Veía que me quería despachar rápido, que no tenía tiempo para escribir mucho y le acabé preguntando:

-¿Quitarte el sujetador imposible? ¿Seguro?
-Olvídate.
-¿Seguro?
-Que síi… que eso no… venga, te tengo que dejar. Te quiero.
-Bueno… pues al menos tontea mucho con él. Te quiero. Chao.
-Chao. Beso.

Sobre las doce le escribí, le pregunté qué tal y me respondió que bien, que ya me contaría. Le pedí que me escribiera algo más pero me dijo que no podía, que estaba muy liada. Le pregunté si había pensado como quedarse a solas con Edu por la noche pero ya no me respondió.

Yo estaba que me subía por las paredes. Sabía que eran pataletas infantiles, que ella estaba trabajando. Pero me jodía que pasara horas sin responderme y que no cumpliera lo que le pedía sobre Edu.

Comí… salí a correr… no sabía como entretenerme… A la hora a la que sabía que ya estarían todos tomando algo le volví a escribir:

-¿Te has sentado con él?
-No pude.
-Joder.. ¿y eso?
-Pues porque los chicos salieron un poco antes y cuando llegamos él estaba en medio de los chicos…
-Mierda… bueno… al final intenta quedaros solos, ¿vale?

La conversación quedó así. Miraba el móvil todo el rato pero no respondía. Yo estaba que no podía más, tentado estuve de llamarla. Tardó como dos horas en responder, eran ya las diez y media de la noche cuando contestó:

-No pude, nos hemos quedado solo las chicas, y ya nos vamos. ¿Voy a casa? ¿Quieres cogerme con el coche y nos vamos a cenar por ahí?
-Joder María… ¿no ha pasado nada? -yo estaba hecho polvo.
-Sí que ha pasado.
-¿Síi?
-Sí… una cosa que creo que te va a gustar….
-Dimee…
-Jaja… no, en persona.
-Vale, te recojo en el coche.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s