TANATOS 12

 

-¿Cómo? ¿En serio? ¿Pero qué pasó? ¿En donde?

-En la cervecería.

-A ver, cuéntame bien.

-Pues no sé… estaba allí sentada en la terraza de la cervecería… tú me escribías… y pensaba que llevabas semanas con esto y la verdad es que no te había cumplido prácticamente nada… y que cada vez estaba más claro que estabas muy interesado en… no sé como llamarlo.

-Ya…

-Pues eso… que ni me había sentado con él, y no sé, pensé que lo del botón no era para tanto, y que si a ti te ponía imaginarme que él me miraba… porque creo que es por ahí por donde van los tiros… que a ti te pone que él crea que yo me insinúo o algo así… pues eso… pensé que no era para tanto. Y me acabé la segunda cerveza y me fui al baño de la cervecería y me lo desabroché. Pero cuando salí del baño me encontré a Edu en la barra pagando, y me dice que Manu, Paula y Antonio ya se van, así que ya se acababa la noche. Y nada, allí estaba yo plantada delante de él enseñando media teta mientras él pagaba y decía que hoy invitaba él. Entonces llegó Paula, me trajo el bolso y se despidió, y nos quedamos Edu y yo solos.

A mi me estaban dando taquicardias por lo que me estaba contando, se me ocurrían mil preguntas.

-¿Y qué hiciste? Espera, a ver… -dije desabrochándole el botón para ver exactamente lo que había visto Edu. Me temblaban hasta las manos…

Los dos de pie en medio del dormitorio y yo contemplando como efectivamente sin ese botón se descubría un escote brutal, cambiaba la estampa de María completamente, se veían prácticamente la mitad de las tetas y hasta un poco de sujetador…

-¿Es mucho? -preguntó.

-Bueno.. algo más se ve. -respondí. Aun con la chaqueta del traje puesta, que María siempre llevaba abierta, allí no se podía disimular nada con ese botón sin abrochar. Yo insistí:

-Sigue contando, ¿os quedásteis solos y tú así?

-Sí, nos dejaron a los dos solos, yo no sabía donde meterme. Él empezó a hablar de trabajo mientras en la barra le daban la vuelta y yo miré para abajo y me di cuenta que estaba enseñando todo… pero si en aquel momento me lo abrochaba o cerraba la americana pensaba que sería peor.

-¿Y él te miraba?
-Pues no.
-¿Cómo que no?
-Te juro que no.
-¿Qué no te miró las tetas ni una vez?
-No.
-Bueno, no te darías cuenta. -A mi me parecía imposible hablarle a María mirándole a la cara con la mitad de las tetas al aire. -¿Y qué más pasó?
-Nada… bueno, sí, me preguntó si quería tomarme otra cerveza allí con él en la barra.
-Jodeeer… ¿y?
-Pues le dije que no, estaba incomodísima. Solo quería irme. Hablamos un rato más y nos fuimos. Tan pronto me despedí, me di la vuelta y me lo abroché… ¡qué vergüenza…!
-Joder, María… ¿cómo no te tomaste la cerveza con él? Era perfecto… ¿Cuanto tiempo hablasteis en la barra? ¿No te miró en ningún momento?- Yo le preguntaba sin dejar de contemplarla, se le veía hasta alguna vena de las tetas de lo desnuda que iba… diooos… el cabrón de Edu tuvo que haber alucinado…

-Pues no sé… ¿Cinco minutos?
-Cinco minutos hablando allí y no te miró las tetas, no me lo creo.
-Que te lo juro…

No me lo podía creer… No aguanté más y la besé con lujuria, a lo que ella respondió igual de caliente… Me había puesto super cachondo con lo que me había contado, tenía la polla que me explotaba. Nos besamos en la boca, en el cuello, entrelazaba mi mano por su melena y tiraba un poco hacia atrás al besarla, hasta que me separé un poco y me desnudé delante de ella, ella se quitó la chaqueta y yo comencé a pajearme, mirándola, a un metro de ella. María sonrió:

-¿Qué haces?
-Joder… María…
-¿Qué…?
-Qué morbazo que te viera así.
-Qué cabrón… me decías que no era para tanto…
-Ya… no sé… seguro que Edu se está haciendo una pedazo de paja recordando lo que ha visto…
-No digas tonterías -dijo sonriendo y acercándoseme. Me cogió la polla y ahora era ella la que me pajeaba. Me estuvo pajeando un rato mientras yo bajaba un poco su sujetador para acariciarle aquellas tetazas que yo no podía creer que Edu no hubiera querido ver. Tenía los pezones durísimos y las areolas oscuras y grandes como siempre. Le tuve que decir en seguida que parara… no podía más. Me desnudé del todo y le quité los pantalones. María se sentó en la cama ya solo en bragas, sujetador y camisa, aunque el sujetador lo tenía bajado, quedando sus tetazas libres. Me arrodillé entre sus piernas y comencé a besarle los muslos y su sexo sobre las bragas, ella suspiraba y yo me embriagaba de aquel olor que se hizo más fuerte al quitarle la ropa interior, olía a coño que me volvía loco y se lo dije:

-Joder… cómo te huele, María…
-¿Sí?
-Si, joder… te huele muchísimo. ¿te has puesto cachonda…?
-Mmm no…
-Seguro que sí…
-No sé…

Yo ya pasaba la lengua por su sexo y ella llevaba su mano a mi pelo. Su coño estaba húmedo y caliente, estaba muy excitada. Comencé a mover mi lengua, separando aquellos labios que se iban hinchando y sobresaliendo de su cuerpo. No paraba de repetirle “qué coño tienes…” o “me encanta como huele…” y ella comenzó a gemir y dejó caer su torso hacia atrás, abandonándose completamente; estaba tan cachonda que le temblaban las piernas y su mano iba de mi cabeza a sus tetas… cogiéndoselas cada una con una mano; arqueaba un poco la espalda en un espasmo involuntario cada vez que mi lengua llegaba más lejos o rozaba su clítoris. Mi boca solo abandonaba aquel precioso coño para seguir preguntándole:

-¿Y querías que te hubiera mirado?
-Mmm, sigue…
-Dime… ¿por qué no miró?
-Mmm… joder… uff… no sé…
-¿Te jodió que no te las mirara?
-Ahh… mmm… sigue…
-Dímelo…
-Joder… mmm… calla… cómemelo así… no pares…
-Estabas jodida porque no te miraba… eh…
-Ahhh… no se… puede ser… uff…
-¿Te jodió?
-Sí… jodeer… un poco…

Al escuchar eso creí que me corría sin tocarme… Llevé una de mis manos a mi polla, la tenía casi goteando, con todo el glande embadurnado, mientras María se retorcía del gusto y mi boca se empapaba de su sexo. Se agarraba las tetas y movía su cadera y sus piernas le temblaban… Yo ya alternaba mi boca con dos de mis dedos que entraban y salían de su interior, penetrándola despacio.

-Joder, María… cómo no te mira las tetas…
-Mmm… ah ah… sigue… no sé…
-Sabía que en el fondo te jodía que no te las mirara. Dímelo…
-Mmm… síiii… joder… me jodió… ¡me jodió que no me mirara las tetas!
-¿Síi?
-¡¡Si, joder…!! No me miraba el cabrón…
-¿Y cómo te sentiste?
-Mmm… ahh… dios, dios.. ¡¡me voy a correr…!! ¡¡¡me voy a correer!!!
-¡Dime como te sentiste!
-Mmm… ¡¡¡me sentí una guarra…!!! ¡joder…! ¡¡dios…!! ¡Me corrooo! ¡Me corroo!!
-¡Córrete! Joder.. córrete… ¡¡¡¡córrete como una guarra…!!!

María empezó ya no a gemir si no a gritar, yo a penas podía contener su cuerpo de como se retorcía del gusto. Se pegó una corrida espectacular en toda mi boca dejándome mojadas hasta las mejillas.

Fue la primera vez que supe que lo que me había dicho era verdad. Sí que le había jodido que Edu no le hubiera mirado las tetas. Lo había sabido desde que ella había reconocido aun vestidos que él no la había mirado. No es que fuera un avance, es que aquello cambiaba todo, aunque yo aun no sabía hasta qué punto.

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