TANATOS12

Por supuesto no le dije nada a mi novia de lo sucedido, aquello quedaría entre mi imaginación y yo.

Al día siguiente salí después de cenar a tomar unas cervezas con unos amigos. La cosa se fue saliendo de madre y llegué a casa de madrugada y un poco borracho. Me metí en cama con ganas de marcha pero mi novia lógicamente ya dormía profundamente. No es de las que siempre están dispuestas así que no quise forzar la máquina pues sabía que no iba a querer. Estuve un rato en cama, desvelado, hasta que me levanté y fui al salón y estuve con el portátil.

Miré mi correo y cuando iba a entrar en las redes sociales vi que estaba abierta la sesión de María. Me extrañó un poco pues a penas las usa pero habría estado muy aburrida aquella noche. El caso es que no se por qué, me puse a buscar al tal Edu. A través del amigo de María que tenía agregado pronto di con él, pero tenía todo bastante cerrado y poco más que la foto principal pude ver.

Quizás fueran las cervezas pero ni corto ni perezoso le pedí amistad. Pensé que ella ni se enteraría y, aunque lo hiciera, no era nada grave. Tenía curiosidad por saber más de aquel chico y no lo pensé demasiado.

No pasó nada relevante durante los siguientes días. Aquella paja había quedado como un hecho aislado y olvidé casi completamente aquella solicitud de amistad. Hasta el jueves, día en el que los del despacho de mi novia suelen quedar para tomar algo después del trabajo. María entró en casa sobre las once de la noche con un buen cabreo.

-¿Se puede saber por qué usas mi cuenta de Face****?
-¿Yo? ¿Cuenta de qué?
-¿Cómo que de qué? No veas la vergüenza que acabo de pasar.

Tenía el tema tan olvidado que no sabía ni como reaccionar ni qué decir. Aunque no me parecía tan grave.

-¿Vergüenza por qué?
-Pues porque el niñato ese soltó delante de todos: “emm… ¿no me hablas en el despacho y me pides amistad por las redes…?” Imagínate mi cara.
-Bueno, mujer, no es para tanto.
-¿Pero qué te dio con él?
-No me dió nada, quería cotillearle un poco. ¿Y no te había aceptado en todo este tiempo?
-Estás mal de la cabeza. Le dije que no sabía de que estaba hablando… y él sacó el móvil y delante de todos me lo enseñó y le dio a “aceptar”. Me debí de poner como un tomate.

Yo de verdad que no le veía tanta importancia. Me parecía una exageración un poco infantil de aquella panda de yuppies.

-Bueno, María, por favor… menuda chorrada.
-Chorrada para ti. Mira- dijo abriendo el portátil, al poco tiempo había abierto la sesión. -Joder, es que mira, tengo aquí como 40 amigos y ahora él, que no pinta nada. Que además este me lo conozco y ya debe pensar que me gusta o algo.
-¿Cómo que te lo conoces? No decías que no tenías trato con él.
-Claro que no tengo trato con él, pero se le ve a la legua que se lo tiene creído, y ahora lo tendré que aguantar todo crecido cada vez que me lo cruce.

La conversación siguió por ahí hasta que ella desvió el tema hacia el otro punto, y era que qué narices me importaba el chico. Yo le dije que nada, que me aburría y que le pedí amistad sin pensarlo. No se lo terminó de creer pero no profundizó demasiado.

A la mañana siguiente no tardé en coger el portátil e investigar un poco la vida de aquel chico. Tampoco le daba mucha más vida que María. Tenia algunas fotos en la playa… en la montaña… en la nieve… parecía que se las daba de aventurero y deportista. El album en el que tenía más fotos era uno de Tailandia, con gorra y camiseta de tiras comiendo comidas extrañas; no le conocía de nada pero ya me daba la sensación de que no le podía faltar ese viaje… que le pegaba.

También vi otro album, sin nombre, donde había una foto de los del despacho en una terraza, tomando cervezas, y deduje que sería de algún jueves no muy lejano. En la foto salían como 8 personas y una de ellas era María, que estaba muy alejada de él, en aquellas dos mesas que habían juntado. Mis ojos iban a María en un extremo de la foto y a él en la otra… Y luego otra vez… y otra… no entendía que me pasaba, pero cuando me quise dar cuenta tenía mi polla en la mano… les miraba… imaginaba que tonteaban… imaginaba que a María sí que le parecía atractivo… Comencé a pajearme imaginando otra vez que venían a casa y se ponían a follar en el sofá en el que yo estaba sentado, en mi presencia, necesitaba que fuera en mi presencia para que me excitase de verdad. Me corrí otra vez abundantemente sobre mi vientre imaginándome como se la follaba, y ella, al principio me miraba mientras él la penetraba, pero al final ella no podía ni mirar del placer, cerrando los ojos y disfrutando de la follada que le pegaba aquel chico.

Durante unos minutos me sentí algo culpable, pero una hora más tarde ya estaba pensando como sacarle el tema a María, como forzar un encuentro los tres… Algo, tenía que pensar en algo. No es que quisiera que aquel snob se follara a mi novia, ni mucho menos, además de que ella no querría ni en broma, pero sí quería sacar el tema con ella o que la cosa avanzase hacia algo.

Un par de horas más tarde María me escribía al móvil:

-Te voy a matar… He tenido una reunión en la que estaba Edu y me mira como si yo fuera una adolescente que suspirase por él.
-Qué exagerada.
-Te lo juro, qué incómodo, joder…
-Pues síguele el rollo, que se lo crea y después te ríes de él.
-Venga, sí, aun encima no me vaciles.

CONTINUARÁ…

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