ECONOMISTA

Al día siguiente era jueves, ya solo quedaban dos días para su boda del sábado, mi padre se había levantado a primera hora para ir a Madrid a arreglar unas cosas de trabajo y cuando me levanté a desayunar Paula ya estaba en la cocina.

– ¡Vaya dos!, dijo mi madre, – ayer vinisteis tarde, no sabía que tampoco venías a cenar.

– Al final nos liamos mamá, ya sabes, llamamos a unos amigos y nos quedamos cenando por ahí…

– Esta tarde ya vienen vuestros tíos de León, haremos una cena aquí en casa…os lo digo para que hoy no quedéis…

– Tranquila mamá, hoy no salimos, dijo mi hermana guiñándome un ojo.

– Tengo que salir a comprar, a ver si por lo menos recogéis un poco vuestras habitaciones, dijo mi madre.

Quería tener la casa perfecta para cuando empezaran a llegar las visitas, había preparado varias habitaciones de invitados y esa misma noche ya nos empezaba a llegar parte de la familia. Al día siguiente venían Fernando y los suyos, aunque se quedaban a dormir en un hotel, lo mismo que Valeria que no quería dormir en casa de mis padres.

Salió mi madre a comprar y entré en la habitación de Paula, estaba haciendo la cama, con un pantalón de chandal gris ajustado y una camiseta de color blanco, aun así de estar por casa, estaba sexy.

– Ayer estuvo muy bien…

– Si, se notaba que hacía tiempo que no coincidíamos, creo que tengo agujetas de tanto follar…

– Ahora estamos solos, mamá tardará un buen rato, iba al mercado, dije acercándome a ella y pegándola el paquete a su culo.

– ¿Todavía no has tenido suficiente con lo de ayer?

– ¿Tu que crees?.

La puse sobre la mesa del ordenador y de un tirón rápido la bajé los pantalones hasta medio muslo y sus braguitas blancas, me saqué la polla y poniéndome detrás de ella se la metí entre las piernas.

– ¡Estás loco David!, ¡dijimos que aquí no!, dijo abriendo las piernas todo lo que el pantalón le daba de si.

Paula se inclinó hacia abajo ofreciéndome su culo. No opuso ninguna resistencia, se iba a dejar follar otra vez. Se la metí con facilidad por el coño y la penetré con dureza desde atrás. Mi hermana bajó la cabeza y se dejó hacer, empezamos a follar pendientes del menor ruido que llegara desde la puerta.

Me apoyé sobre su espalda y la agarré las tetas por encima de la camiseta, se movían libres bajo la tela sin un sujetador que las contuviera. Subí la camiseta hasta sus hombros porque me apetecía ver como se le bamboleaban los melones.

Fue un polvo rápido, sucio y matutino, no tuvo nada de especial, me la follé en esa postura embistiéndola duro y sujetándola por la cintura hasta que me corrí dentro de ella. Cuando terminamos nos sentamos en su cama y nos dimos un pequeño beso en la boca.

– Hoy va a ser la última vez que te corres dentro de mi, al menos en una buena temporada

– ¿Y eso?

– Después de casarnos voy a dejar de tomar la píldora, no quiero demorar mas tiempo lo de ser madre, aunque esté con mucho trabajo, ya tengo 31 años y no queremos esperar mas, nuestra idea es formar una familia.

– Me parece bien, hermanita, quiero que me hagas tío, dije dándola otro beso en la boca.

– No deberíamos vernos mas.

– Lo sé…

– Alguna vez tendríamos que terminar con ésto…

– Mas adelante Paula, yo quiero seguir follándote…aunque apenas nos veamos, pero me gusta saber que dentro de x tiempo volveremos a follar, sin saber cuando, no me digas que no te pasa a ti eso…

– Si, estoy muy bien con Fernando, pero me encanta saber que te tengo ahí para algunas veces…

– Cuando me necesites me llamas, dije con otro beso.

– Lo de ayer me encantó, hacía mucho tiempo que no disfrutaba del sexo así, contigo es diferente, bueno ya lo sabes…a ti te pasa lo mismo…

– El incesto hermanita, ese morbo no se va a ir nunca…

– Bueno anda, vamos a recoger un poco la casa y le damos una sorpresa a mamá cuando llegue…

Por la tarde recibimos a varios familiares que venían y mis padres organizaron una cena en casa. Al día siguiente viernes vino la familia de Fernando y tuvimos que quedar a comer con ellos. Yo todavía tenía pendiente verme con algún amigo y luego por la tarde llegaba Valeria que se quedaba a dormir en un hotel.

Después de la comida familiar con mis padres, mi hermana, Fernando y su familia quedé con dos colegas para tomar un café, eran dos colegas que habían venido también a pasar el fin de semana en el pueblo.

– Vamos David que hace tiempo que no te vemos.

– Buahhh, menudo follón tengo con la boda de mi hermana, ahora está aquí toda la familia, por la tarde llega Valeria…no doy a basto.

– Que suerte tienes con Valeria, en las fiestas el año pasado estuvimos hablando de ella, jajajajaja

– Mejor ni me digáis lo que hablasteis cabrones…

– Yo creo que la seguimos todos en Instagram, ¡¡menudas fotos tiene tu chica!!

Efectivamente mi novia Valeria se había convertido en una instagramer, tenía colgadas mas de 600 fotos y unos 24.000 seguidores. Varios diseñadores se habían puesto en contacto con ella para que hiciera de modelo e incluso algunas marcas para que hiciera publicidad de su ropa, o de algún complemento tipo bolso, pañuelos o gafas de sol con las fotos que colgaba. Para Valeria era un juego, un pasatiempo, con el que se ganaba un buen dinero, sin duda podría haber tenido muchos mas seguidores, pero ella estaba centrada en su carrera de medicina. Podía haber sido modelo sin ningún problema o incluso dedicarse en exclusiva al Instagram.

Después de dejar a los pajilleros de mis amigos fui a buscar a Valeria a la estación de autobuses. Desde Sevilla a mi pueblo no es que hubiera mucha combinación. No tardé en verla bajar del autobús, con ese pelazo rubio y unos shorts vaqueros tan cortos que incluso se la asomaba parte del cachete del culo. La encantaba lucir sus enormes piernazas.

Nos dimos un beso y la llevé con el coche al hotel para que dejara las cosas. Entramos en la habitación y Valeria quería marcha, yo no es que estuviera especialmente cachondo, había quedado satisfecho los días atrás con mi hermana, pero Valeria estaba tan buena que en cuanto la veía desataba la fiera que llevaba dentro y me daban unas ganas enormes de follármela.

La quité su camiseta de tirantes y el sujetador y me lancé a comer sus perfectas tetas, eran de tamaño medio y muy firmes, lo mismo que su culo, Valeria con 25 años iba prácticamente todos los días al gimnasio y eso se notaba. Ella me fue quitando el pantalón y nos tumbamos en la cama. Mientras la quitaba los shorts fue sacando un preservativo del bolso, ya estábamos desnudos y ella me lo puso con una gran habilidad. Tenía prisa en insertarse en mi polla.

Ella misma me la agarró y poniéndose encima de mi se la metió dentro. Valeria se movía como una jodida diosa follando, se echó el pelo hacia un lado dejándolo caer por un hombro y siguió follándome sin darme respiro. Me metía un dedo en la boca y de vez en cuando se agachaba para darme un muerdo, yo puse las manos sobre sus glúteos y se los apretaba para sentir su suave piel, cuando volvió a inclinarse hacia delante la solté un pequeño azote en sus nalgas.

– ¡Date la vuelta, quiero verte el culo!

Y Valeria se giró sobre si misma y siguió cabalgándome, pero esta vez de espaldas, mostrándome como meneaba el culo, apoyó las manos en mis piernas y siguió follándome un buen rato. Lo malo de esta postura es que no podía ver sus bonitas tetas, aunque si su cara, ya que de vez en cuando se giraba para que pudiera ver la cara de zorra que ponía al follarme. En esa postura azoté su culo un par de veces más. Luego la puse a cuatro patas y ni así ella dejaba de menearse, lanzándose contra mi cuerpo, me dijo con su acento andaluz.

– ¡¡Fóllame mi niño, fóllame, no pares!!

Cogí el móvil y grabé como follábamos, era algo que a ella no le importaba y luego nos gustaba vernos en acción, cuando ella giró la cara la enfoqué para que se viera la cara que ponía y luego me volví a centrar en ver como meneaba ese culo que no dejaba de tirarse contra mi.

Yo estaba a punto de correrme, tiré el móvil a la cama y la sujeté de la cintura para embestirla mas duro, ella también se movió mas rápido hasta que acompasamos nuestros movimientos y finalmente me corrí dentro. Por suerte al tener puesto el preservativo ella no pudo comprobar que tenía el deposito casi al mínimo en cuanto a reservas de semen se refiere.

– Les he dicho a mis padres que íbamos a ir a casa a cenar, deberíamos irnos vistiendo, dije yo cuando nos tumbamos en la cama uno frente a otro.

– Anda, vamos a quedarnos un poco más, llevamos tres meses sin vernos, cariño…parece que no quieres seguir, todavía es pronto, tenemos una hora mas…

En una hora esta diosa me iba a destrozar la polla, literalmente. Como siempre me convenció en cuanto se agachó y comenzó a chupármela…

Fuimos a cenar a casa de mis padres y por suerte no podía quedarme a dormir en el hotel con Valeria ya que al día siguiente, que era la boda de Paula, yo iba a ser el que la llevara en coche hasta la iglesia, sino me la hubiera tenido que tirar de nuevo. Después de cenar dejé a mi novia en su hotel y luego me volví a casa de mis padres.

Caí rendido en la cama y ya a primera hora escuché ruidos en la casa, mi hermana y mi madre se fueron pronto a la peluquería. También teníamos familia alojada en casa y durante la mañana fue un poco caos, gente por todos lados, vistiéndose, en la ducha, desayunando. Media hora antes de la hora estipulada la casa al fin se quedó vacía. Ya solo quedábamos, mi padre, que hacía de padrino, Paula y yo.

Mi padre estaba sentado tranquilamente en el sofá ya vestido, como siempre tan puntual

– Anda dile a Paula que cuando quiera salimos que vamos a llegar tarde.

Fui a la habitación de mi hermana y ya estaba preparada, se estaba mirando en el espejo y se cambiaba constantemente de un perfil al otro. Estaba guapísima, como no podía ser de otra manera, llevaba un vestido muy discreto, pero elegante.

– Estás perfecta, ponte ahí que te voy a hacer una foto.

Paula posó para la fotografiara y me vinieron los recuerdos de cuando vivíamos juntos en el piso de estudiantes, las fotos que se dejaba hacer, para luego pajearme con ellas. Me acerqué a su oído y le dije en bajito.

– Me encantaría que te sacaras las tetas y te hago una foto así…

– No seas tonto.

– Estás para follarte ahora mismo, súbete el vestido y ponte a cuatro patas en la cama.

– Estoy muy nerviosa para pensar en eso ahora, jajaja, me dijo empujándome para fuera, – dile a papá que ya salgo…

Llegamos a la iglesia y cuando aparqué estaba Valeria un poco apartada del resto, no le hacía mucha gracia que yo fuera el conductor porque eso suponía que iba a estar sola en varias ocasiones, por ejemplo después de la boda en que teníamos que ir a un parque a hacer las fotos de recién casados. Si mi hermana iba guapa, que decir de Valeria, con un vestido corto azul clarito, con el que se hacía mas evidente el moreno de su piel y en el que se le marcaba perfectamente la forma de su culito. Me di cuenta como todas las mujeres que estaban en la boda la miraban con envidia, incluso se me acercaron varios familiares, o primos para decirme que tenía una novia muy guapa y que cuando me iba a casar yo.

Durante la celebración Fernando junto a Paula se le notaba muy emocionado, miraba a mi hermana con auténtica devoción. Estaba enamorado perdidamente de ella. Recuerdo que una vez cuando visitamos a los padres de Valeria pensé que era una gran manera de medir el éxito que tenías por la mujer que llevaras al lado. La madre de mi novia es una mujer espectacular y en aquel momento envidié a su padre, sin embargo envidié mas a Fernando, porque no solo estaba con mi hermana, todo un partido, sino por lo enamorado que estaba de ella, entonces comprendí que yo no iba a mirar nunca así a Valeria, ni estar en ese estado de enamoramiento como mi cuñado. Desde la semana anterior que había vuelto a ver a Sofía no había dejado de pensar en ella y tenía muchas ganas de que volviéramos a quedar. Algo había cambiado en mi.

Por fin pasó la ceremonia, la comida en un hotel 5 estrellas y llegó el baile. Le habían hecho varios regalos a la pareja y después del baile inicial con su reciente marido Paula vino donde estaba yo.

– Tendrías que ayudarme a subir alguna cosa a la habitación del hotel…

Se acercó donde Fernando, al que sus amigos ya estaban emborrachando, para decirle que yo la iba a acompañar para llevar los regalos.

– Esperar que subo con vosotros, me dijo muy efusivo mi nuevo cuñado.

– No te preocupes, que yo ayudo a Paula, anda sigue a lo tuyo, dije yo.

Me fui donde estaba Valeria y también la dije que iba a ir con mi hermana a su habitación.

– No tardes, que no quiero estar sola…

Saqué varios regalos para guardarlos en el coche, pero los sobres con dinero preferimos subirlos a la habitación de hotel para meterlos en la caja fuerte. Paula ya sabía que en cuanto nos quedáramos solos yo iba a intentar algo. Ahora estaba mucho mas relajada y receptiva que antes de la misa y se dejó acompañar a su habitación.

Ella ya sabía que es lo que yo quería. Entramos en la habitación del hotel y me lancé a besarla, pero Paula me esquivó echándose hacia atrás.

– Aquí no David, hoy no es el momento….

– Pues yo creo que si que lo es, nunca mas vamos a tener una oportunidad como ésta, ¡quiero follarte el día de tu boda!

– De eso nada, no nos vamos a poner ahora aquí a follar…

– Venga uno rápido, como el jueves en tu habitación, dije acercándome a ella para intentar besarla de nuevo.

– ¡¡Que no David!!

– Venga hazme algo, ¡me pones mucho así vestida!.

Ella por fin me devolvió el beso y con velocidad comenzó a desabrocharme el pantalón.

– Te corres rapidito y nos bajamos, dijo sacándome la polla para meneármela a buen ritmo.

Estábamos en la habitación del hotel donde mi hermana iba a pasar la primera noche de bodas con su marido, los dos de pies y Paula cascándome una paja. ¡¡Que morbazo!!.

Apenas teníamos tiempo, me estuvo masturbando un minuto y sin decir nada se puso de cuclillas y se metió mi polla en la boca. ¡¡Aquello ya era demasiado!!, quien me iba a decir a mi que ese día iba a terminar con una mamada de mi hermanita.

Mientras me la chupaba me la meneaba con la mano, luego me comió los huevos y aceleró el ritmo.

– ¡¡Ni se te ocurra mancharme el vestido!!, dijo mirándome

– ¡¡Abre la boca que me voy a correr!!

Y se la metí comenzando a follarme su boca. Enseguida descargué dentro las escasas reservas que me quedaban. Paula se lo tragó sin dejar una gota e incorporándose me dio un pico.

– Siempre tienes que salirte con la tuya…

– Lo sé.

– Venga vamos para abajo, ¡me has dejado muy cachonda!

– Escúchame Paula, quiero decirte una cosa.

– Venga rápido.

– Mira, esta mañana cuando te he visto casándote he decidido que sería mejor que dejáramos de vernos, al menos una temporada.

– ¿Y eso?, dijo ella sorprendida, – te acabas de correr en mi boca y ahora no quieres que nos veamos mas…

– Pues me parece lo justo, te acabas de casar, quiero que te centres en tu marido, si quieres ser mamá no quiero que estés pendiente de si nos vamos a ver o no, ya me entiendes, es mejor que nos demos un tiempo bueno de tregua…

– Lo que pasa es que estás un poco borracho y te acabas de correr, seguro que mañana no piensas lo que estás diciendo ahora…

– Probablemente Paula, pero para eso te lo estoy diciendo, tu siempre has sido la que has puesto un poco de cordura en toda esta historia, te lo pido por favor Paula, vamos a darnos un tiempo bueno…

– ¿Seguro?.

– Seguro.

– Está bien, pero luego no me vengas que has cambiado de opinión.

– Gracias Paula.

No sé porqué es como que me hubiera quitado un peso de encima, me sentí tranquilo y en paz como hacía tiempo que no estaba. El resto de la noche disfruté al 100% de la boda, terminé pillándome una buena borrachera y me fui a dormir al hotel con Valeria. Estaba tan pedo que esa noche no me la pude follar a pesar de que ella tenía ganas. Por la mañana completamente resacoso la eché una mierda de polvo empalmándome a duras penas.

No fue el mejor fin de semana con mi entonces novia, pero si que fue el último. Un par de meses después fui a Sevilla, pero no a estar con ella, sino a terminar nuestra relación. Valeria se lo tomó bastante mal, pero a decir verdad no me importó. Una chica como ella, guapísima, lista y rica no iba a tener ningún problema en estar con el que la diera la gana.

Según volvía en el Ave de Sevilla a Madrid tras cortar con Valeria se me ocurrió llamar a Sofía y la invité a cenar en un buen restaurante madrileño. Ante mi sorpresa ella aceptó, quedamos un sábado y lo pasamos fenomenal, como dos buenos amigos, volvimos a quedar al día siguiente y luego al día siguiente otra vez. Al mes ya estábamos viviendo juntos. Retomamos nuestra relación y fue como si no hubiera pasado el tiempo, me entendía con ella a las mil maravillas, no solo éramos novios, también éramos amigos, podíamos hablar de cualquier cosa y en el sexo retomamos nuestros juegos morbosos. Sofía no me decía que no a nada en la cama. Tenía muchas cosas pendientes para hacer con ella.

8 meses desde la boda de mi hermana, solo nos habíamos visto una vez desde entonces, aunque sexualmente no pasó nada, como habíamos acordado, Paula me llamó y me dijo que fuéramos a verla a su casa que nos invitaba a cenar y tenía una cosa que decirme, por supuesto era que estaba embarazada. La verdad es que me hizo mucha ilusión saber que me iba a hacer tío. Paula ya estaba de tres meses, apenas tenía barriga, pero sus tetazas todavía le habían crecido un poco más. Decidí en ese momento que tenía que aparcar mi tregua con ella, aunque fuera una vez, ¡¡quería follármela embarazada!!, quería metérsela cuando tuviera la barriga bien gorda y las tetas hinchadas como balones. En cuanto nos miramos ella me leyó el pensamiento.

Al volver a casa con Sofía yo estaba muy contento.

– ¡Que bien, voy a ser tío!, dije yo.

– La verdad es que está muy guapa tu hermana, le ha sentado fenomenal el embarazo…

– Si, no es que haya engordado, se la nota mucho en la cara y… en las tetas, ¡¡las tienes mas grandes!!, jajajajaja, dije haciendo el gesto con la mano poniéndolas sobre mis pechos.

– Anda en lo que te fijas tu…

– Si, como en la universidad, no me digas que tú no te has fijado.

– Si, pero no te iba a decir nada…es tu hermana David…siempre ha tenido unas tetas muy bien puestas…

– Bueno vamos a dejar de hablar de las tetazas de Paula que al final vas a hacer que se me ponga dura…

– ¿Se te pone dura por hablar de las tetas de tu hermana?, jajajaja, sigues siendo un cerdito, dijo Sofía sobándome la polla por encima del pantalón.

– ¡No empieces lo que no vayas a terminar!, dije yo.

– ¿Y quien te ha dicho que no lo voy a terminar?, dijo Sofía sacándomela del pantalón.

Nos sentamos en el sofá mientras Sofía me la meneaba, yo cerré los ojos.

– ¿En que estás pensando?, dijo ella.

– Ya lo sabes.

– ¿En las tetas de tu hermana?

– Mmmmmmmmmmmmmm, siiiiiiiii…

– Que degenerado, ¿sabes que con el embarazo se le van a poner todavía mas grandes, no?, dijo sin parar de masturbarme.

– ¡¡Joder Sofía!!, ¡como sigas hablando de las tetas de mi hermana me voy a correr!

– Lo sé, voy a hacer que te corras pensando en sus tetazas, mmmmmmmmmmmmmmm….

– Sofiaaaa, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

– ¡¡Que bien puestas las tiene!!, sus pezones deben de ser enormes, ¿te gustaría vérselas?, a mi me encantaría y poder tocárselas…

– ¡¡¡Me corro Sofía, me corrooooooooooooo!!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

– Jajajajajajaja, sigues igual, anda límpiate eso y vamos a la cama, dijo mi novia restregándome la mano por el vientre para dejar en él los restos de mi corrida….

Ese solo fue el inicio, sabía que con Sofía podía morbosear de cualquier cosa y ella no se asustaba, lo siguiente era hablar de Paula mientra follábamos y no tardamos mucho en hacerlo. Me encantaba, no solo a mi, a Sofía también, nos poníamos cachondísimos diciendo burradas de mi hermana.

Tres meses mas tarde pude quedar con Paula y rompimos la tregua, ya estaba de 6 meses, con una buena barriga, unas tetas exageradamente hinchadas por el embarazo y me llevó al discreto hotel donde habíamos estado un par de días antes de su boda. Pasamos la tarde juntos donde por supuesto volvimos a follar y a hacer de todo. Luego retomamos la tregua.

¿Hasta cuando?.

FIN.

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