ECONOMISTA

Desde luego que la semana que había planeado con mi hermana en el pueblo en nada se parecía a la realidad. Casi era peor estar con ella y no poder hacer nada. Otra noche que tuve acostarme con dolor de huevos. Por lo menos iba a ser la última.

Pasé una de esas noches, larga e intranquilo, no sé cuantas veces me desperté, bien pronto escuché a mi padre que ya estaba levantado y me costó volver a dormirme, por suerte lo hice y cuando volví a abrir los ojos ya eran las once de la mañana. Me levanté y en la cocina estaba mi madre preparando la comida.

– Ya me ha dicho tu hermana que hoy coméis fuera los dos, me dijo

– Ehhhhhh, si, hoy no comemos en casa, por cierto, ¿donde está Paula?.

– Ha salido a andar un poco me ha dicho.

Llegó un rato mas tarde y se metió en la ducha, antes me picó en la puerta de la habitación.

– ¿Que tal, preparado?.

– Tu que crees.

– Vístete, en 20 minutos salimos.

Yo también me di una ducha rápida y me puse un pantalón corto y camiseta medianamente arreglado, me fui al sofá del salón a esperar que viniera Paula. 45 minutos mas tarde salió de la habitación, se había maquillado como para salir de fiesta y llevaba el pelo mojado, las uñas pintadas de rojo, en la parte de arriba llevaba una camiseta negra de tirantes con poco escote bastante ajustada y no tardé en darme cuenta de que no llevaba sujetador, abajo se había puesto una mini falda amarilla a cuadros. No iba tan sofisticada o elegante como solía ir, pero me encantaba.

Estaba para matarla a polvos.

– Bueno mamá nos vamos, dijo Paula poniéndose una especie de bolso grande cuadrado en un hombro, tipo mochila de color blanco.

Nos montamos en su Q6 sobre las 12:30 de la mañana y salimos del pueblo dirección Madrid. En cuanto cogimos la carretera secundaria que ya íbamos solos me saqué la polla del pantalón y la palpé las tetas por encima de la camiseta.

– ¡Joder, no llevas sujetador!, te dije que fueras sin braguitas, ¡¡que pasada!!, no puedo aguantar mas, espero que no me lleves muy lejos…

– Es una sorpresa tranquilo y guárdate eso, jajajaja, nos queda un rato, dijo mirando hacia abajo, ¿te gusta que no lleve suje?.

– Pues claro, me encanta como se te marcan los tetones, ¡¡que buena estás!!, ¿me hiciste caso en lo de no llevar braguitas?, dije metiendo la mano entre sus piernas.

– Ten cuidado, que voy conduciendo, dijo abriendo ligeramente los muslos.

Efectivamente no llevaba braguitas y rocé su coñito, aunque Paula no me dejó seguir tocando.

– He cumplido lo que me pediste, a ver si ahora cumples tú y me haces todo lo que me dijiste ayer…

– ¡Písale!, vamos acelera, quiero llegar cuanto antes.

Nos llevó casi una hora llegar a donde se dirigía Paula, eran como una especie de apartamentos blancos de lujo casi en medio de la nada, entró con el coche y a la entrada había un lector por el que Paula pasó el móvil, se abrió una puerta pequeña de garaje y Claudia entró dentro aparcando. Me imaginé que sería un piso que se había comprado o algo así. En el parking privado había un pequeño ascensor que nos llevó a un apartamento moderno.

– ¿Que es esto Paula?.

– Es un hotel privado, ya sabes…para estas cosas, total discrección…

– ¿Como conoces estos sitios?, dije en medio del salón

– ¿Quien crees que fue la arquitecta?, mira ven aquí, dijo asomándose a la ventana.

Pero yo la sujeté por detrás y la llevé sin esperar a la habitación.

– Me importa una mierda lo que haya en la ventana, ¡ven aquí!.

Entramos besándonos salvajemente en la habitación, por fin dando riendo a nuestros instintos, ya nadie nos podía molestar. Caímos en la cama y la subí la falda metiendo un par de dos bruscamente en su empapado coño.

– ¡¡Quítate la falda!!, ¡¡quítatela!!, dije buscando con ansiedad el cierre por el lateral.

– Aghhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh, con cuidado, dijo Paula desabrochándose ella misma el cierre.

La falda se quedó a nuestro lado en la cama y lo siguiente fue quitarla la camiseta para que se quedara totalmente desnuda, no estaba para previos, solo quería ponerme encima de mi hermana y metérsela. Estar dentro de ella.

Me sujeté la polla y con un empujón la penetré firme, follábamos rápido y comiéndonos la boca sin dejar de tocarnos. Paula me puso la mano sobre el culo y cuando me quise dar cuenta me había metido un poco de su dedo dentro. Yo tuve que detenerme porque aquello, ya no lo podía soportar y me iba a correr, pero Paula no dejaba de mover su dedo en mi esfinter, aunque ya no me moviera sobre Paula, solo haciéndome eso iba a logar que me derramara en su interior.

Tuve que apartarla la mano para que dejara de jugar con mi culo.

– ¡Para, deja de hacerme eso o me corro!

En cuanto recuperé un poco volví a la carga, se la metía con ganas a mi hermanita, pero un minuto después tuve que volver a pararme.

– ¿Que te pasa?, me preguntó Paula deseando ser follada como dios manda.

– ¡¡Es que no puedo mas, lo siento, me voy a correr!!

– Shhhhhhhhhhh, tranquilo, no pasa nada, ¡¡hazlo, córrete!!, tenemos todo el día para nosotros…

La sujeté por el pelo sacándola de la cama e hice que se pusiera de rodillas delante de mi, que estaba de pies.

– ¡¡Meneamela con la mano en la que tienes el anillo de compromiso!!

Paula lo hizo pajeándome rápido a 20 cms escasos de su cara, se la metió un par de veces en la boca y luego siguió con la mano.

– ¡¡Córrete en mi cara hermanito!!, ¡¡córrete en mi cara!!

Y entonces lo hice. Mas bien EXPLOTÉ. La palabra que mejor define lo que pasó fue una explosión de todos los días que llevaba con esa tensión acumulada. Las ráfagas de semen impactaron con violencia en la cara de Paula que abría la boca recibiendo lo que podía y luego finalmente se metió mi polla dentro recibiendo mis dos últimas descargas.

Dejó caer el semen que manaba de su boca por las tetas y se lo restregaba completamente excitada y fuera de si, la imagen eran tremenda. Paula ya no era una pija educada, se había transformado en una puta con el maquillaje corrido. Incluso se pasaba mi pringosa polla por la cara mientras ronroneaba como una gatita, entonces caí en la cuenta de que no solo era yo el que llevaba tensión acumulada, mi hermana también, ahora era ella la que estaba cachondísima y no se había corrido, es mas, que descargara en su cara le había puesto mas cerda si cabe.

– ¡No te limpies la cara, quiero hacer que te corras tal y como estás ahora!, dije yo.

El rostro de Paula estaba cubierto por mi semen, incluso tenía que mantener los ojos cerrados porque le había alcanzado en ellos, el pintalabios se la había diluido y por la comisura de su boca seguía saliendo una mezcla de saliva y semen. Hice que se tumbara en la cama boca arriba y limpié con la mano lo que le había caído en sus pecho para luego lanzarme a comer sus tetas. Bueno, mas bien a devorarlas.

Me encantaba estrujárselas mientras le chupaba los pezones, aquellas dos ubres eran descomunales, me llenaban la boca hasta dejarme sin respiración y me era imposible el poder abarcarla con las manos.

Tengo 28 años y me he follado a unas cuantas chicas. Muchas. El tener novia no ha sido impedimento para seguir haciéndolo, tengo que reconocer que le he puesto los cuernos a Valeria unas cuantas veces, ninguna cosa seria, solo polvos ocasionales. Lo que quería decir es que he visto a muchas chicas desnudas con todo tipo de pechos, pequeños, muy pequeños, normales, grandes, extra grandes, firmes, duros, caídos, separados, juntos, operados, con pezón pequeño, grande, oscuros, etc…y puedo afirmar con absoluta rotundidad, que ninguna tiene mejores tetas que mi hermana. Los de Valeria son perfectos, medianos, firmes, ni juntos ni separados, pezón perfecto de un color bonito, pero los de Paula, esos juegan en una liga aparte.

A cada año que pasaba la gravedad iba haciendo su trabajo, evidentemente sus tetas no podían estar igual de bien puestas que cuando tenía 20 años, a sus 31 se le habían caído ligeramente, pero seguían grandes, duras y calientes, unas tetazas descomunales llenas de venas que daban ganas de mamar hasta que se te secaran los labios.

Y eso hice yo, no exagero si digo que aquella tarde pude estar tranquilamente 40 minutos chupando esos pechos, acompañado de varios azotes, los pezones ya les tenía durisimos y erectos de unos 2 cms y Paula ya gemía descontrolada mientras se los trabajaba. Ahora sus tetazas estaban tiesas y enrojecidas.

– ¡Para, para!, están ahora muy sensibles…no chupes tan fuerte o me los vas a dejar lleno de morados…

Miré hacia arriba y me encontré con la lefada cara de Paula, recogí un poquito que tenía por las mejillas y se lo metí en la boca para que me lo limpiara bien. Luego fui besando poco a poco su cuerpo hasta que llegué a su ombligo al que di un par de soplidos antes de descender más.

– ¡Abre bien las piernas!, ¡¡voy a hacer que te corras Paula!!

Le iba a comer el coño a mi hermanita, separé con las manos sus labios vaginales y lancé un primer lametazo de arriba a abajo con el que volvió a gemir.

– Ahhhhhhhhhhhhhh, despacio, ahhhhhhhhhhhhh…

Ya no solo eran sus tetas las que estaban sensibles, era prácticamente su cuerpo entero, Paula estaba al borde del orgasmo y cualquier caricia que le hiciera tenía un efecto demoledor sobre ella. Su coño estaba hinchado, brillante y empapado. Allí abierto ante mis ojos parecía un rico manjar que volví a chupar como un perrito. Eran lenguetazos amplios y profundos abarcando toda su rajita.

Paula me sujetó de la cabeza aplastándome literalmente contra su cuerpo, se me iba a correr en mi boca de un momento a otro, pero decidí hacerla sufrir un poco más. Levanté un poco sus caderas intentando que echara las piernas hacia atrás y solté otro lametón, ahora empezando desde su ojete hasta llegar a su coño.

– ¡Ahhhhhhhhhhh Diossssssssssssss, joderrr, voy a correrme hermanito, voy a correrme!

Me entretuve jugando un poco con la lengua en su culo y después fue el dedo lo que la metí dentro, pero Paula no quería eso.

– ¡¡¡Si me sigues metiendo el dedo así en el culo me voy a correr, ahhhhhhhhhh!!!, ¡¡cómeme, cómeme!!, dijo tirando de mi pelo hacia arriba.

Volví a separar de nuevo sus labios vaginales y le introduje la lengua dentro de su coño, se lo comí con fuerza, con rabia, aspirando su carne como si me la quisiera tragar.

– ¡¡¡Ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, me voy a correr, me voy a correr!!!

Entonces acaricie su clítoris con mi lengua, tenía el botoncito duro y erecto como los pezones, Paula ya no pudo resistirse mas y allí abierta de piernas, con la cara lefada y sujetándome la cabeza contra su cuerpo descargó la tensión sexual de toda la semana.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

Por suerte aquellos apartamentos debían estar bien insonorizados porque Paula no se reprimió ni un poquito los gritos de placer. Chilló y chilló en un éxtasis total. Cuando terminó de correrse yo estaba empalmado de nuevo, el ver a Paula correrse así hizo que volviera a ponerme muy cachondo.

Paula era ahora un cuerpo desnudo, sudoroso y sensible tirado en la cama recuperando la respiración. La giré para que quedara tumbada boca abajo y metí la mano entre sus piernas. Parecía una muñeca.

– ¡¡Voy a darte por el culo, Paula!!

Ella no dijo nada, tan solo sacó un poquito sus nalgas hacia arriba, metí uno de los dedos que acababa de tener en su humedad por el ano, donde quedó atrapado con fuerza.

– ¡Con cuidado David!, ¡házmelo con cuidado!

Metí la cabeza entre sus glúteos y con la lengua empapé bien su pequeño y prohibido agujerito posterior, luego volví a meter el dedo haciendo círculos sobre su esfinter, ya estaba consiguiendo abrírselo poco a poco. Tenía el culo desentrenado, ya hacía mas de un año que no me lo follaba. Pero no podía esperar más. Me puse sobre ella apuntando con mi polla en su ojete.

– ¡¡Te voy a encular ahora mismo!!, ¿quieres que lo haga?.

– Siiiiiiii, siiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiii, hazlo…estoy muy excitada, ¡¡dame por el culo!!, ¡¡vamos hermanito, dame por el culo!!

Hice presión y mi polla se fue abriendo paso muy despacito por sus paredes intestinales, Paula cerraba los ojos apretando los dientes, en una cara de dolor que hizo que se me pusiera mas dura.

– ¡Este culo es solo mío!, este culo es solo para mi, dímelo Paula, dime que es solo mío.

– Ahhhhhhhhhhhhhh, despacio, despacio, ahhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiii, ¡¡esto culo es solo tuyo!

Unos segundos mas tarde estábamos los dos tumbados desnudos boca abajo en aquel apartamento en medio de la nada y con mi polla completamente dentro del culo de mi hermana. Estábamos allí follando sin preocupaciones en lo que era un relación prohibida, morbosa e incestuosa.

Me quedé unos segundos saboreando aquella sensación de tener toda la polla dentro de ella, eso hizo que Paula también pudiera ir recuperando la respiración, en cuanto lo hizo y fue aceptando el dolor comencé a embestirla suavemente, eran golpecitos leves meciéndonos a la par como el balanceo de una cunita.

– ¡Ahhhhhhhhhhhh, asiiiiiiii, asiiiiiiiiii, eso es, me encanta!, dijo Paula

Pero yo cada vez iba subiendo el ritmo de mis acometidas, cada vez mas rápido y mas duro, más rápido y mas duro, mas rápido y mas duro, apoyé las manos en la cama levantando el cuerpo como si fuera a hacer una flexión y la embestí con fuerza, Paula en ese momento estaba inerte dejándose encular como una puta.

– ¡¡Estás buenísima Paula!!, ¡¡te voy a reventar!!, joder que si, ¡¡te voy a romper el culo hermanita!!

Ahora mis golpes eran secos, rápidos y duros, mis cojones rebotaban contra sus nalgas y la lefada cara de Paula ya no era de dolor.

– ¡¡Sigue, sigue!!, ¡fóllame, fóllame!, ¡¡mas fuerte, dame mas fuerte!!, me dijo.

Me la follé por detrás un buen rato, cuando saqué la polla de dentro el agujero de su culo estaba abierto y enrojecido. Di una palmada en las nalgas y tirando de sus caderas levanté su cuerpo haciendo que quedara a cuatro patas. Pasé la polla por su entrepierna golpeando varias veces en su coño y sin decir nada se la metí dentro, follándomela en esa postura otro rato más.

Volví a sacar la polla de su coño y solté un buen azote en sus nalgas, ahora se la restregaba de una entrada a otra, Paula movía las caderas ansiosa buscando que se la metiera de nuevo.

– ¿Por donde la quieres hermanita?, ¿por aquí o por el culo?, dije golpeando su coño.

Fui restregando la polla por los labios vaginales hasta que llegué de nuevo a su ano e hice un poco de presión en él.

– ¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiiiii, por detrás, vuélvemela a meter por el culo, por favor, dame por el culo!!!, ¡¡estoy a punto de correrme!!

Y así a cuatro patas volví a sodomizar a Paula, pero ya no me detuve hasta el final, azotando sus nalgas y embistiendo duro me corrí en sus entrañas, me corrí dentro de mi hermana mayor a la vez que ella también conseguía un nuevo orgasmo.

Nos tumbamos uno al lado del otro, recuperando la respiración y riéndonos del tremendo corridón que nos acabábamos de pegar.

– ¡Joder David que bueno!, esto hay que repetirlo mas a menudo…

– Ya me gustaría, pero es que no coincidimos, dije acariciando uno de sus pechos…

Paula se dió cuenta del estado en el que se encontraba, sudorosa y pringada por mis corridas, en cara, tetas y lo que la escurría de su ano.

– Creo que será mejor que me de una duchita, me has dejado echa un asco…

– Pues a mi me encanta haberte dejado así, jajajaja, anda, espera que voy contigo, todavía no hemos terminado, dije yo.

– Por supuesto que no, me dijo Paula dándome un pequeño pico.

Nos metimos juntos en la ducha y nos enjabonamos mutuamente, me encantó pasar la esponja por todo su cuerpo y luego lavar su pelo, cuando me agarró la polla para limpiármela ya se me volvió a poner dura.

– Me encanta lo rápido que te excitas conmigo, me dijo Paula…

Y allí bajo la ducha comenzamos a besarnos abrazados y tocándonos el cuerpo. Desde siempre ha sido una de las cosas que mas morbo nos ha dado, ni follar, ni mamadas, ni incluso el sexo anal, lo que mas me pone de todo es comerme la boca con mi hermana.

Eso me parece lo mas guarro e impúdico que podemos hacer juntos.

Y a ella le pasa lo mismo, salimos de la ducha y nos fuimos secando poco a poco sin dejar de besarnos. Nos sentamos en la cama comiéndonos la boca, mordiéndonos los labios y entre mezclando nuestras lenguas. No teníamos prisa, nos estuvimos morreando una media hora mientras Paula me la meneaba muy despacio y yo le sobaba las tetazas.

– Ya estoy excitada otra vez, buffffff…¡¡quiero chupártela!!, ¡¡voy a hacerte una buena mamada, hermanito!!, me dijo Paula.

Me quedé sentado en la cama y ella se puso de rodillas en la habitación del hotel. Me sujetó la polla con la mano y antes de empezar nos miramos a los ojos.

– ¡Me encanta tu polla!, dijo antes de poner su lengua sobre ella.

– Lo sé, sé que te encanta, dije dándole un golpecito con la polla en la cara.

Paula comenzó a restregársela por el rostro sin parar de darle besitos.

– Te gusta desde el primer día en que compartimos piso en la universidad, me estabas todo el día mirando la polla, ¿te ponía cachonda, verdad?.

– Siii, me ponía mucho.

– Me lo hiciste desear, pero yo sé que te gustaba, ¡¡zorra!!, seguro que te hacías buenas pajas pensando en esta polla…

– Siiiii, me tocaba pensando en ti…

– Desde el primer día que me corrí en tu habitación ya estabas muy cachonda…

– Siiiiiiii, mucho…

– Me encantaba ponerte cachonda, follarme a Sofía bien fuerte para que nos escucharas, sobármela delante de ti en el salón, sabía que tarde o temprano ibas a caer, lo que no me imaginé es que íbamos a terminar así, ¡mírate! ¡¡de rodillas chupándomela como una zorra!!

– MMMMMMMMMMMMMMM.

– Me acuerdo de la primera vez que me dejaste pajearme delante de ti, en la cocina…¿te pusiste cachonda?…

– Siii, mucho…

– Ya venías caliente como una cerda, ¡si hasta te pusiste la ropa que te dije!, además habías elegido bien la ropa interior…

– ¡Mmmmmmmmmmmmmmm, David!

– ¿Te gustó ver como me la meneaba delante de ti?.

– Siiiiiiii, siiiiiii, claro que me gustó.

– Parecías una guarra allí enseñándome las tetazas, mientras me cascaba una paja, ¡¡no se puede ser mas puta!!, ¡¡enseñándole las tetas a tu hermano pequeño!!

– Sigue hablando, sigueeee, dijo antes de volverse a meter mi polla en la boca.

– Aquel día supe que te iba a follar, ¡¡me encantó correrme encima de ti!!

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm….

– ¿Te gustó que me corriera encima de ti?.

– Siiiii, me pusiste muy caliente…

– Y fuiste a la habitación a tocarte como una puta…

– Siiiiiii…

– No hace falta que me lo digas, ¡¡joder se me volvió a poner dura escuchando tus gemidos!!

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmm…

– Si hubiera entrado en ese momento, ¿te hubieras dejado follar, verdad?

– Siiiiiii, me hubiera dejado.

– ¿Te tocaste pensando en mi polla, en la corrida que llevabas encima?, ¿en que pensabas mientras te tocabas?

– En lo que acababa de pasar en la cocina, ¡Dioss!, ¡¡me abrasaba tu corrida encima!!

– ¿Como te masturbaste?, ¿usaste mi semen?

– Me tumbé en la cama y lo recogí con la mano, para acariciarme después…

– Mmmmmmmmmmmm ¡y no probaste su sabor?.

– Siiiiiiiiii, claro que lo probé, justo antes de correrme lo hice…

– Joder, ven aquí, ¡¡¡trágatela entera puta!!!

Sujeté la cabeza a mi hermana con las dos manos y comencé a follarme su boca. Lo hacía a lo bestia, metiéndosela hasta la garganta. Paula apenas podía respirar y de su boca caía mucha saliva al suelo. Estábamos encendidísimos otra vez los dos. Ella se dejaba hacer y había perdido por completo las formas, me la estuve follando un rato así, hasta que Paula a duras penas pudo zafarse de mi.

Su imagen era dantesca, la cara sofocada, le escurría saliva por la barbilla hacia sus enormes melones, el pelo despelujado. Se limpió la boca con la mano y me miró con cara de guarra, luego se puso de pies.

– ¡Túmbate en la cama!, ¡ahora déjame a mi cabronazo!

Yo me recosté apoyando la espalda en el cabecero y Paula se tumbó boca abajo con la cara a la altura de la entrepierna. Me dió unos nuevos lametazos y luego se metió mi polla en la boca, me encantaba como se la intentaba tragar entera. Cuando se cansaba de tenerla en la boca se la sacaba para pasar la lengua por todo el tronco sin dejar de meneármela, luego bajó y me chupó los huevos. Primero se metió uno de los cojones en la boca y después el otro, les iba alternando todo esto pajeándome con sus uñas pintadas de rojo putón. Estaba tan cachonda que incluso llegó a meterse las dos pelotas a la vez en la boca.

– ¡¡Joder Paula, me estás matando!!

Apenas le cabían, pero ella se seguía esforzando en tener mis dos cojones en la boca. La escena era dantesca, cuando se sacó los huevos de dentro me lamió toda la polla de arriba a abajo y luego jugueteó con su lengua en mi prepucio sin dejar de mirarme a los ojos, para después volver a introducírsela por completo.

Luego apoyó las rodillas en la cama y se echó un poco hacia delante, se agarró sus dos inmensas tetazas y colocó mi polla en el medio, sus melones eran tan descomunales que apenas se veía mi miembro. Desaparecía por completo entre aquellas dos masas de carne.

Se agarró los pechos haciendo presión hacia dentro y comenzó a pajearme con ellos subiéndolos y bajándolos, ¡¡menuda pedazo de cubana!!. Yo no podía dejar de mirar como aquellas dos tetazas se bamboleaban ante mi polla. Era algo hipnótico. Y lo mejor de todo era la cara de zorra que ponía mi hermana mientras lo hacía.

– ¡¡Ven aquí!!, dije tirando de su pelo hacia arriba.

Paula ya sabía lo que quería, yo seguía recostado en la cama y ella se puso encima de mi y se dejó caer, ahora éramos uno, abrazados en la cama y con mi polla dentro de ella. Nos dimos un largo morreo y luego Paula se movió de manera muy lenta. Yo la tenía abrazada por la espalda y ella cabalgaba sin dejar de mirarme.

Fue un polvo lento, duradero, sin dejar de besarnos, de tocarnos, sintiéndonos. Así hasta que me corrí dentro de ella.

Cuando terminamos Paula cogió el móvil y le miró.

– Tengo un par de llamadas de Fernando, debería llamarle.

Y así lo hizo, se puso a hablar con él mientras paseaba desnuda por la habitación. Antes de despedirse le dijo.

– Si, aquí estoy con David, que hoy nos hemos venido a comer juntos, estamos de sobremesa…

Me puso el teléfono en el oído para que le saludara.

– Hola Fernando, dije yo.

Lo que menos se imaginaría mi cuñado es que estuviéamos los dos desnudos, Paula enseguida me retiró el móvil y siguió hablando con él hasta que finalmente colgó.

– Deberíamos comer algo, tengo hambre, dijo Paula mirando el frutero.

– Solo hay fruta.

– Pues fruta.

Después de comer Paula cogió el bolso blanco que había traído y me dijo que tenía una sorpresa para mi, que la esperara tumbado en la cama. Entro al baño y salió a los 5 minutos con un conjunto de lencería negro transparente compuesto por sujetador, braguitas, ligueros y medias hasta medio muslo. Estaba tremenda.

– ¿Estas cosas te gustaban mucho, no?

– Joder Paula, ¡¡¡estás buenísima!!!, ya la tengo dura de nuevo…

Se subió a la cama y vino gateando hasta donde estaba yo…

Aquel día terminamos a las 22:00 de la noche, volví a metérsela por el culo, a comerla el coño, hicimos un 69, follamos de todas las maneras posibles, estuvimos besándonos otro rato, en total me corrí 5 veces y ella otras tantas, si no fueron mas. Terminamos exhaustos de sexo. Regresamos a casa sin apenas hablarnos en el coche. SATISFECHOS.

 

4 comentarios sobre “Compartiendo piso con mi hermana universitaria (21)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s