ECONOMISTA

Me era imposible estar follándome a diario a mi hermana y estudiar para los exámenes y además tener una relación de novios medianamente normal con ella. A las tres semanas de empezar mi relación incestuosa con Paula rompí con ella- Se quedó bastante echa polvo ya que desde luego no se lo esperaba, pero mi hermana si consiguió afianzar su relación con Fernando, en el fondo siempre ha sido mucho mas organizada que yo.

Así estuve unos años sin novia, de vez en cuando me follaba a alguna para que lo vieran mis amigos y así no pudieran sospechar nada, pero no quería nada serio. Cuando Paula ya se instaló en Madrid para trabajar y me quedé solo en el piso los dos últimos años de carrera seguí con mis rollos puntuales, me follé a muchas tías para tratar de paliar la ausencia de mi hermana.

Unos años mas tarde coincidí de nuevo con Valeria, la hija de un amigo de mi padre y comenzamos a salir. Desde el principio una relación a distancia, ella estudiaba medicina en Sevilla y yo iba a empezar a trabajar en Madrid con mi padre, tan solo en vacaciones podíamos pasar unos días juntos, pero así mas o menos estábamos bien. Ya llevábamos 4 años de novios.

Por la noche me duché y me puse una camisa de manga larga arremangada para cenar con los compañeros de la facultad. Me esperaba una agradable sorpresa. Estaban Jaime, otros tres amigos y Sofía, desde luego que no contaba con ella.

– No he podido avisarte, se ha apuntado a última hora, me dijo Jaime.

– No pasa nada, por mi no hay problema.

Nos saludamos normal y luego fuimos a un restaurante los 6. Tengo que decir que después de romper Sofía y yo dejamos de hablarnos y con el paso de los años prácticamente dejamos de saludarnos también. Como si fuéramos dos desconocidos, aunque ella siguió manteniendo contacto y relación con Jaime y otro de nuestros amigos.

Sofía estaba muy guapa, ahora tenía 27 años como todos nosotros y ya no era la jovencita de cuando empezamos a salir. Al contrario que mi hermana Sofía se había dejado crecer el pelo, seguía con su misma cara aniñada de siempre y en sus ajustadísimos vaqueros marcaba un culito pequeño y redondo, como recordaba. Ahora era una mujer atractiva, no tan imponente como Paula, pero desde luego había ganado con los años.

Pasamos una cena estupenda entre amigos, era como que no había pasado el tiempo, intentábamos quedar una vez todos los años o al menos cada dos años. Después nos fuimos a un bar de copas y en un momento dado de la noche me quedé a solas con Sofía, ya mas o menos durante la cena me había enterado que había estado trabajando en Alemania y ahora llevaba unos meses en Madrid también. Estuvimos hablando un rato de cosas del trabajo y luego quise entrar un poco en lo personal.

– Oyes Sofía, sé que ha pasado mucho tiempo, pero me gustaría disculparme por lo que pasó…

– Si, como dices ha pasado mucho, tampoco es momento ahora de hablar de eso.

– Si, lo sé, pero creo que te debo una disculpa, no hice bien las cosas, tuve un problema personal importante (mentira) y no quise que afectara a lo nuestro, preferí que no siguiéramos aunque estábamos muy bien…

– Eso fue lo que mas me dolió quizás, yo también pensaba que estábamos bien y no lo vi venir, pero bueno son cosas que pasan y de todo se aprende y una se hace mas fuerte…

– Pues lo siento mucho, ahora estás muy guapa, te han sentado muy bien los años, te queda muy bien el pelo así, mas largo, dije tocándola su melena.

– Gracias, tu también estás muy bien.

– ¿Puedo preguntarte si tienes novio?.

– Si, claro, he estado dos años con un chico alemán, pero ahora no tengo nada serio…¿y tu?

– Si, estoy con una chica de Sevilla, llevamos 4 años y…bien, bueno ya sabes como son las relaciones a distancia…

– Si, me imagino…

Por unos momentos estuve muy a gusto con ella, es evidente que tuvimos un pequeño flirteo y esa noche no me hubiera importado volver a follarme a Sofía, pero no quería hacer nada que la supusiera mas daño por mi parte. La única verdad es que rompí la relación con ella porque empecé a follarme a mi hermana. Pero eso no se lo podía decir, claro. Los dos empezamos de novios de jovencitos y juntos fuimos descubriendo cosas que nos gustaban, yo la desvirgué por todos sus orificios y ella también era morbosilla hablando de cualquier cosa sin vergüenza, hasta me llegó a confesar un día que le ponía mi hermana.

Quedamos en vernos algún día en Madrid ahora que los dos trabajábamos allí y luego nos volvimos a unir al resto para seguir con la noche de fiesta.

El domingo me levanté a la hora justa para pegarme una ducha y que me diera tiempo para llegar a comer a casa del pueblo junto con mis padres. Por la tarde quedé con los amigos y salimos a tomar una cerveza en el plaza del pueblo que lucía muy bien de gente en pleno verano.

Tenía toda la semana de vacaciones hasta el sábado que era la boda de mi hermana, ella también iba a venir a pasar unos días al pueblo, no sé si el lunes o el martes, estaba muy ocupada y no me lo había podido confirmar. A pesar de vivir los dos en Madrid no habíamos vuelto a acostarnos desde hacía un año, cuando reunieron a las familias para anunciar su boda con Fernando. Luego entre unas cosas y otras apenas habíamos coincidido 4 veces durante el año. Yo trabajaba casi siempre fuera, si me pillaba en Madrid a lo mejor era Paula la que estaba de viaje, si alguna vez coincidíamos los dos teníamos trabajo y ya digo que las 4 veces que nos vimos siempre fue con mis padres delante para una comida familiar y no pudimos hacer nada.

El lunes me lo tomé con calma para descansar y comer en casita con mis padres, por la tarde noche quedé con una amigo y fuimos a tomar algo y luego cenar juntos. Después nos sentamos en la plaza los dos y estuvimos hablando un rato.

Entonces la vi, iba con dos amigas, aquellas enormes tetas podía distinguirlas a kilómetros de distancia, como la botaban al andar, era mi hermana Paula. Se sentaron en una terracita a unos 20 metros de nosotros, ella no nos vió a nosotros. Me levanté para saludarla, nos dimos un abrazo y dos besos.

– Pero bueno hermanita, ¿que tal te va?, que no nos vemos nada en Madrid.

– Pues ya sabes muchísimo trabajo, es que no paramos…

– Bueno, aquí has venido al pueblo a desconectar, ya sabes, prohibido hablar del trabajo.

– Vale, hecho, ¿y tu que tal, cuando has venido?….

Estuvimos hablando un rato, nos quedamos mirando de arriba a abajo con brillo en los ojos, Paula estaba muy guapa, llevaba unas sandalias veraniegas, un short azul de vestir y una blusa blanca en cuello de pico sin apenas escote, el pelo una media melena un poco por debajo de los hombros y apenas llevaba maquillaje. Estaba estupenda. Por un momento pensé que se me iba a tirar encima y nos íbamos a besar delante de sus amigas, aunque por supuesto, no lo hizo. Quedamos en vernos luego, me despedí de las chicas y volví con mi amigo.

Cuando me terminé la cerveza me fui para casa a esperar a que volviera mi hermana Paula, mis padres ya estaban en la cama y me quedé sentado en el sofá viendo un rato la tele. No era muy tarde, sobre las 00:00 de la noche y Paula no tardó mucho en regresar. Cuando lo hizo me puse de pies y nos dimos un beso en la mejilla muy cerca de la boca mientras nos cogíamos de la mano.

– ¡Que ganas tengo de estar contigo!, ¡no me puedo aguantar mas!, dije tirando de ella hacia su habitación.

Como de costumbre desde que éramos pequeños mi madre nos preguntó desde la cama si ya estábamos los dos en casa.

– Si mamá, ya estamos en casa.

Mi padre llevaría dos horas roncando. Entramos en la habitación de Paula y apagamos la luz por si se levantara mi madre (cosa poco probable) pudiéramos verla. Me apoyé sobre su escritorio y nos cogimos de la cintura, nos íbamos dando pequeños besos en la boca, aunque Paula se retiraba de vez en cuando.

– ¡¡Aquí no, ya lo sabes!!

– ¡No puedo más Paula!, ¡llevamos un año sin follar!, dije en bajito mientras la tocaba el culo.

Seguíamos con el juego de darnos besos cortos, sacábamos un poco la lengua y no tardé en meter la mano por su espalda para desabrocharla el sujetador con maestría, hice que se lo quitara y lo lanzó sobre la cama. Luego pasé las manos hacia delante sin sacarlas de dentro y agarré sus dos inmensas tetazas. Seguían tan maravillosas como siempre. Grandes, calientes, pesadas suaves.

– ¡Me vuelven loco tus tetas!, ¡¡me encantan!!, dije susurrando.

– Tenemos que parar David, ya lo sabes…

– Quítate la camiseta por favor, ¡quiero comértelas!.

Paula siguió dándome besitos y me puso la mano sobre el abultado paquete comprobando lo empalmado que estaba.

– Sabes que no puede ser, quiero que sigas así de excitado hasta mañana, ¿podrás aguantar?.

– Nooooo, imposible, estoy que exploto, dije sacándome la polla, – ¡por favor chúpamela un poco!

– No, porque sino luego vas a querer mas y más y yo también estoy cachonda, dijo Paula, en un lenguaje que no la pegaba nada para su status de arquitecta de éxito.

A pesar de negarme lo que la pedía no se paraba quieta y me había agarrado la polla, mientras me decía que no de palabra no dejaba de meneármela lentamente. Yo no dejaba de sobar sus tetas, ni loco se me ocurría sacar las manos del interior de su camiseta.

– Vamos, ya está, dijo subiéndome el pantalón y cubriéndome la erección a duras penas.

– Un poco más.

– Venga a dormir…si es que puedes, me dijo a la vez que me retiraba las manos y me daba un muerdo mas intenso metiendo su lengua en mi boca y tocándome por última vez el paquete.

– Te vas a acordar de esto, mañana te voy a reventar a pollazos, vas a ir la boda bien follada, hermanita, te lo aseguro…

– Eso espero…

Me costó dormir esa noche, puedes llevar 8 años follándote a tu hermana, pero a eso no se acostumbra uno nunca. Y el día siguiente fue peor, coincidimos en la cocina junto con mi madre para desayunar, mi padre estaba metido en su estudio y Paula y yo no dejábamos de mirarnos o tocarnos por debajo de la mesa cuando nos quedábamos a solas. Estábamos los dos excitadísimos, no podía ser de otra manera después de llevar un año sin follar.

Paula se fue un rato al estudio de mi padre y estuvo viendo un poco sus proyectos. Cuando terminó se metió en su habitación y cogió un ebook para leer un rato. En cuanto salió mi madre a hacer unas compras piqué en su puerta y pasé dentro.

– Ha salido mamá…tenemos 15 minutos…

Tiré de ella para que se incorporara, ya iba con la polla dura dispuesto a todo.

– ¡Cálmate David, estás salidísimo!

Me lancé a su boca y ella me correspondió el beso en un morreo salvaje y guarro. Puse las manos sobre sus shorts viejos y ella volvió a sobarme el paquete como la noche anterior.

– Está papá en casa, dijo jadeando.

– No te preocupes, está en su estudio y no sale, además le oiríamos bajar por la escalera, dije sacándome la polla.

– Tienes que calmarte un poco, porque estás desatado, dijo Paula agarrándomela.

Comenzó a masturbarme en su habitación, me hacía una paja a buen ritmo mientras yo la sobaba las tetas por encima de la camiseta.

– Necesito descargar, me duelen hasta los huevos de no vaciarlos…

– ¿Quieres correrte, aquí en mi habitación?

Tiré de sus pantaloncitos hacia abajo y con brusquedad la giré haciendo que quedara su culito delante de mi. Paula se apoyó en su escritorio revolviéndose sin mucha voluntad.

– ¡Voy a follarte Paula!, quiero estar dentro de ti…

En cuanto puse la polla entre sus labios vaginales estos la abrazaron imprimiéndola un calor abrasador, pero ella seguía diciéndome que no.

– ¡¡No podemos hacerlo aquí, si seguimos así nos van a pillar!!, dijo Paula prácticamente gimiendo.

Meneaba sus caderas acomodando mi miembro en su entrepierna y yo sabía que se iba a dejar follar, pero en cuanto estaba a punto de metérsela oímos la puerta de fuera, mi madre regresaba de comprar antes de lo esperado.

– ¡¡Es mamá!!, dijo mi hermana incorporándose para subirse los pantalones rápidamente.

Yo me guardé la polla y cuando mi madre metía la llave en la cerradura yo ya estaba dentro de mi cuarto con ella bien guardada. Me senté en la cama pensando en que hacer y en cuanto escuché como hablaban ya me di cuenta que mi madre no iba a volver a salir, además casualmente bajó mi padre de su estudio y me entraron sudores fríos.

¡¡Si mi madre no hubiera vuelto antes nos podría haber pillado follando!!

Tenía que hacer algo para poder bajar la calentura que tenía, lo primero que pensé evidentemente era en hacerme una paja, pero ya estaba decidido que la lefada que tenía guardada iba a ser para Paula. Me puse unas mallas y me dispuse a salir un correr un rato. Mi madre y Paula estaban en la cocina, mi hermana se me quedó mirando el paquete como me abultaba y subió las dos cejas hacia arriba como diciendo “se te marca todo”, mi madre de espaldas a mi seguía hablando con ella, sin enterarse de nada.

Estuve un rato haciendo deporte y luego al volver nos preparamos para salir a comer. Paula se puso una faldita corta ajustada con una camiseta blanca de una diseñadora de moda amiga suya en Madrid, por debajo se la transparentaba el sujetador negro. Aquellas tetas eran una tortura en mi cabeza.

Nos tocó compartir coche con mis padres, íbamos los 4 y luego por la tarde tampoco pudimos poner ninguna excusa para quedarnos a solas. Por la noche después de cenar en casa mi padre se acostó pronto y mi madre un rato después, nos quedamos solos en el sofá, pero después de lo que había pasado por la mañana en que mi padre nos pudo haber pillado decidí no hacer nada de nada. No la rocé ni un pelo, eso sí, solo podíamos hablar, estábamos sentados uno al lado del otro.

– Mañana nos vamos a comer tu y yo solos y luego pasamos la tarde juntos, lo tengo todo preparado, me dijo Paula.

– Pufffffff, bien, por fin, dije resoplando, – se me está haciendo esto muy duro.

– Solo tienes que aguantar ya esta noche…

– No quiero ir a comer, quiero que vayamos a follar directamente…

– Me parece bien, yo también lo estoy deseando…

– ¡Te voy a dar por el culo!

– Mmmmmmmmmmmmmmm, ¿ah si?, llegar y ya directamente eso…

– Si, eso lo primero, tengo ganas de sodomizarte.

– ¡Que malo!, ¿y que mas me vas a hacer?…

– ¡¡¡Voy a follarte a cuatro patas y me voy a correr en tu cara, voy a lefar tu carita de pija!!!

– Mmmmmmmmmm, sigue, dime mas cosas, dijo Paula empezando a acariciarse ella misma las tetazas por encima de la camiseta…

– ¡Te voy a depilar el coño y luego te lo voy a comer hasta que te corras!

– Ya lo llevo depiladito…

– Pues te lo voy a comer, te voy a comer enterita, el coño, las tetas y hasta el culo, ¿me has oído hermanita?, ¡voy a estar una hora chupando tus tetazas! Y luego cuando me canse te vas a dar la vuelta ¡para meterte la lengua en el ojete!, siiiii, también te voy a comer el culo…

– Mmmmmmmmmmmmm, sigue, ¡me estás poniendo muchísimo!, dijo acariciándose la entrepierna por encima del pijama.

– Y luego me la vas a chupar, ¡¡le vas a hacer una mamada a tu hermanito!!, una mamada bien guarra, mirándome a los ojos, quiero que me comas los huevos también, que te metas los dos en la boca a la vez, ¿quieres hacerlo?…

– Siiiiiiiii…

– Y antes de metértela quiero que llames a Fernando y hables con él, si, mientras hablas con tu futuro marido yo voy a estar golpeando con mi polla a la entrada de tu coñito, no te lo voy a meter hasta que no cuelgues, ¡¡pero tienes que aguantar un rato!!

– ¡No pienso hacer eso!

– ¿Porque?

– Porque si me haces eso no voy a poder aguantar sin correrme, ¡te lo aseguro!

– ¿Cuanto tiempo vamos a poder estar juntos?

– Toda la tarde, si quieres salimos a las 12:30 o así, luego ya veremos cuando regresamos, podemos decir que se nos ha hecho tarde y que incluso nos quedamos a cenar…

– ¡¡¡Joderrrrr, que ganas!!!, ¿donde vamos a ir?.

– Ahhhhhhhhh, es una sorpresa, bueno hermanito, creo que voy a irme a la cama, no puedo seguir mirando esa erección que tienes, me está costando mucho controlarme para no hacerte una mamada ahora mismo…

– No lleves ropa interior mañana…

– ¿Como dices?.

– Lo que has oído, ponte una falda corta, pero no lleves braguitas…me da mucho morbo que vayas sin braguitas…

– ¿Y sujetador?.

– Sujetador deberías llevar, si no vas a llamar mucho la atención…

– Si quieres tampoco llevo, dijo dándome un beso en la mejilla mientra me sobaba el paquete, – hasta mañana.

– Hasta mañana.

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