ECONOMISTA

Por fin tenía unos días de vacaciones, la excusa no era otra que la boda de mi hermana Paula. Me había cogido una semana para poder descansar en el pueblo, aunque antes me iba a pasar por la ciudad donde había estudiado la carrera, Jaime me había llamado para salir a cenar 4 compañeros de la facultad.

Salí en coche desde Madrid hasta que llegué sobre la hora de la comida. Entré en el piso donde había estado viviendo con Paula, ahora estaba vacío y sin vida, nadie iba allí salvo unos familiares una vez al mes para comprobar que estaba todo en orden.

Nada mas entrar recibí una llamada de Valeria.

– Acabo de llegar, te iba a llamar ahora, dije yo

– Así que al final te has ido, me parece fenomenal, llevamos tres meses sin vernos y para un fin de semana que puedes venir a Sevilla prefieres pasarlo de fiesta con tus amigotes.

– No seas así Valeria, nosotros nos vamos a ver la semana que viene…

– ¡En la boda de tu hermana, sino ni eso!.

– Ya sé que es por la boda, pero a éstos hace mucho que no les veo, también me apetecía, si no nos fuéramos a ver la semana que viene claro que hubiera ido a Sevilla.

– ¡Haz lo que quieras, pásalo muy bien esta noche!

Y me colgó, la típica llamada de novia toca pelotas para joderte la salida nocturna con los amigos. Ya estaba acostumbrado a las “maneras” de niña malcriada de mi novia, así que no le dí importancia.

Entré en la habitación a dejar la ropa, estaba la cama hecha, aunque no creo que me hiciera falta para la noche pues estábamos en verano, fui a la cocina y abrí el frigorífico, nada, vacía, me iba a tocar salir a comer, otra cosa que ya sabía.

Miré la mesa de la cocina, ahí fue donde follé con Paula por primera vez, ¡que recuerdos! y ahora 8 años mas tarde se casaba. Menudo polvazo pegamos y después vaya tarde, yo pensé que ya no íbamos a disfrutar tanto como aquella vez, pero que equivocado estaba, cada vez que lo hacíamos ¡¡era la hostia!!, no hay nada mas impúdico y lascivo que follarte a tu hermana, sentir su boca mientras te la chupa, metérsela a cuatro patas, encularla de pies en su habitación después de llegar de fiesta, correrte sobre su cara…mientras follamos estás como en un estado de orgasmo permanente, tiemblas preso de la excitación y el morbo y eso no se pasa con los años, sigue igual o aumenta, en aquella época perdí la cuenta de cuantas veces nos acostamos y todo lo que llegamos a hacer.

Pero esa primera vez no se olvida, cuando me corrí en la cocina no me quedé del todo satisfecho, seguía excitado y con la polla tiesa, Paula jadeaba con la falda enrollada en la cintura y el sudor le caía entre sus enrojecidas tetazas, que acababa de atizar.

La bajé de la mesa y de la mano fuimos a su habitación, Paula tenía la mirada perdida y se dejaba llevar sin decir nada, al llegar a los pies de la cama le quité la faldita y la empujé sobre la cama donde quedó completamente desnuda tumbada boca arriba, sin mas preámbulos me puse sobre ella y se la volví a meter, nos abrazamos desnudos, nerviosos, cachondos y comenzamos a follar de nuevo. Ese polvo fue mas largo que el primero, nos comíamos la boca mientras la penetraba, amasaba sus tetas, luego la agarraba del culo, tuve que levantarme un poco para ver como se la movían los pechos a cada embestida, Paula había girado la cabeza hacia un lado y gemía con los ojos cerrados.

La introduje un dedo en la boca que ella aspiró con fuerza, luego lo saqué y me lancé sobre ella para besarla, nos fundimos en otro largo beso duradero, comiéndonos la boca, chupándonos las lenguas.

¡Todo era tan guarro y obsceno!

Miré su depilado coñito, me encantaba ver como entraba y salía la polla de dentro de mi hermanita, intentaba no perder detalle de nada, tenía que recordarlo para toda vida, finalmente ella puso las manos sobre mi culo como hizo en la cocina y embistiendo con fuerza nos volvimos a morrear hasta que me corrí otra vez dentro a la vez que ella también llegaba a su orgasmo.

Ahora sí, me quedé medianamente satisfecho, me eché a un lado y mi polla pringosa salió de su chorreante coño. Las dos corridas acumuladas en su interior se la iban derramando por los muslos a Paula, entonces es cuando por primera vez fue consciente de lo que habíamos hecho.

Se sentó en el cabecero de la cama y recogió las rodillas, no tardó en ponerse a llorar.

– ¡¡Noooooooo, que hemos hechoooo!!!

Yo intenté tranquilizarla, la abracé y luego besé uno de sus hombros.

– Tranquila Paula, estamos juntos en esto, tu y yo como siempre…

– ¡¡Nos hemos acostado!!, ¿no te das cuenta de lo que hemos hecho??, ¡¡¡somos hermanos, joder!!!

– Y si…no sé, se entera alguien, podían habernos pillado por ejemplo ahora, dijo levantándose corriendo a echar el pestillo y dejar la llave puesta en la cerradura para que nadie pudiera abrir desde fuera.

Después de pasar por el baño a limpiarse, volvió a la habitación, estaba completamente desnuda y sus enormes tetas todavía tenían las marcas de los azotes que la había pegado en la cocina, despacio se volvió a subir a la cama donde yo descansaba con total tranquilidad como si el mundo no fuera conmigo. Paula había dejado de llorar y parecía mas calmada que 10 minutos antes.

– ¿Que vamos a hacer David?.

– ¿Que vamos a hacer de qué?, dije yo.

– De lo que acaba de pasar, no podemos seguir con ésto, no quiero acostarme contigo David, eres mi hermano…

– Si que quieres, lo que pasa es que todavía no lo has aceptado y debes hacerlo Paula, si, es verdad, somos hermanos, ¿y que?, mas morbo, nadie va a enterarse nunca, tienes que empezar a aceptar que vivimos juntos y ésto solo acaba de empezar, no vamos a poder remediarlo Paula, estamos solos aquí en este piso, ¡¡vamos a follar todos los días!!, ¡incluso varias veces al día!, y tú lo sabes tan bien como yo…

Paula se tapó la cara resoplando, no me negó lo que le acababa de decir, no quise darle mucho tiempo a que siguiera pensando que aquello estaba mal, me junté con ella y empecé a besar su mejilla, con la mano acaricié sus pechos y mi hermana no tardó en gemir cuando con la boca bajé a chupar su cuello.

Volví a empalmarme y cuando bajé la mano a su coño ella se abrió de piernas para facilitarme el trabajo.

– ¡Cógeme la polla!, le dije a Paula.

Ella me hizo caso y comenzamos a masturbarnos mutuamente sobre su cama, lo hacíamos despacio, sin prisa, mirándonos a los ojos y besándonos en la boca de vez en cuando. Ahora teníamos todo el tiempo del mundo, estábamos tan a gusto que queríamos que aquellas pajas duraran varias horas. No sé si tanto, pero por lo menos media hora si estuvimos en esa postura, hasta que me tumbé boca abajo y le dije a mi hermana que se me pusiera encima. Paula pasó una pierna sobre mi y agarrándome la polla se la insertó en su interior.

Otra vez estábamos follando.

Lo hacíamos despacito, abrazados, besándonos, tocándonos cada centímetro de nuestro cuerpo, pero cuando llevábamos otra media hora así nos fuimos calentando, nos fuimos poniendo otra vez muy cachondos. Paula me cabalgaba mas deprisa y cuando se puso erguida y las manos sobre su pelo yo volví a azotar con fuerza sus fantásticas tetazas, PLAS.

– ¡¡¡Ahhhhhhhhhhh, cabronazo!!, mas despacio, me has hecho daño.

– ¿Seguro?, PLAS, PLAS…

– ¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!!

– Como te gusta que te azote en las tetas, ¡¡joder te encanta hermanita!!.

– Mmmmmmmmmm, mmmmmmmmmmm

– ¿Quieres otro?, PLAS, dije sin esperar su respuesta.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiii, siiiiiiiiiii, dame mas.

PLAAAAAAAAASSS.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHH!!!

– Para, estate quieta, ponte a cuatro patas, quiero follarte así, dije empujándola a un lado…

Paula se puso como le había ordenado y se abrió bien de piernas arqueando la espalda, con un golpe de pelo miró hacia atrás impaciente porque se la metiera. No tardé en hacerlo poniendo mi polla entre sus piernas, de un solo empujón se la metí hasta los huevos, haciendo que mi hermana casi cayera hacia delante, aunque no tardó en recomponer su postura.

La sujeté por la cintura para empezar a darla con ganas, en ese momento no la veía como mi hermana sino como una universitaria de 23 años que estaba cachonda. Sus enormes ubres colgaban hacia abajo y casi rozaba con los pezones en la sábana, a cada acometida sus enrojecidas tetas se bamboleaban delante y atrás en un baile frenético y descontrolado.

Yo tenía el control y me la follaba al ritmo que me apetecía. Despacio, luego rápido, mas despacio, rápido, fuerte, despacio. Una gozada, hasta me permití el lujo de soltar otro par de azotes en sus nalgas y de agarrarla del pelo como una jodida puta.

Paula había pasado en una hora, de negarse a estar llorando por lo que hacíamos, a estar desinhibida por completo. No ocultaba sus gemidos y de vez en cuando miraba hacia atrás poniendo cara de vicio para que siguiera follándomela.

Cuando ya no podía más pegué una última embestida salvaje haciendo que Paula saliera despedida hacia delante. Mi polla saltó hacia arriba y giré a mi hermana para que quedara tumbada en la cama. Me senté sobre su estómago y meneándomela rápido me corrí sobre sus tetas, llegando levemente a salpicar su cara.

Si hubiera sido la primera corrida del día la hubiera cubierto el rostro de leche caliente. Sin ninguna duda.

Caímos exhaustos sobre la cama, abrazándonos y riéndonos.

– Creo que necesito una ducha, dijo Paula.

– ¿Entro contigo?.

– ¿Es que no piensas dejarme respirar?.

– Me parece que hoy no.

Saltó hacia la ducha y yo salí detrás de ella. Con el agua caliente nos estuvimos besando un rato, luego lavé su enorme melena, para terminar enjabonando su cuerpo. Ella me hizo lo mismo.

Cuando terminamos ya estaba empalmado de nuevo.

Pusimos la bañera y dejamos que se llenara de agua, luego nos metimos dentro pegándonos un baño relajante. Ahí estuvimos hablando largamente mientras yo sentado detrás de ella no me cansaba de acariciar sus pesados pechos. Quedamos en que teníamos que seguir haciendo vida normal, lo mas normal que se pudiera dentro de esas circunstancias, teníamos que obligarnos a ir a clase todos los días y seguir estudiando, quedar con los amigos, no tener relaciones fuera de casa, eso era importante, jamás arriesgarnos a que nos pudieran pillar. Todo eso estuvimos hablando durante casi una hora.

Cuando el agua ya estaba mas bien templada Paula se dió la vuelta y comenzamos a besarnos de nuevo. Nos pusimos de pies y salimos como pudimos de la bañera. Mi hermana estaba preciosa con su melena mojada, después de secar su cuerpo hice que se sentara en el retrete y me agaché para comerla el coño por primera vez.

¡Que gustazo lamérselo a tu hermana y más estando bien limpito después de una ducha!

No quise hacer que se corriera, para que ella me correspondiera, por supuesto que captó el mensaje cuando me puse de pies ante ella con una formidable erección pese a haberme corrido ya tres veces.

– ¿Quieres tú?, me preguntó mi hermana.

Sin esperar la respuesta se arrodilló y se metió mi polla en la boca, me la estuvo chupando un rato en el baño, pero aquello había que hacerlo en condiciones, disfrutarlo bien. Nos fuimos a la cama y me tumbé para estar mas relajado. Ahora si, Paula se subió en la cama y me la agarró con la mano, sin dejar de mirarme me pasó la lengua por toda la polla hasta que estuvo mojada por completo, luego se la metió en la boca.

¡Pocas sensaciones hay mejores en esta vida que una mamada de tu hermana!

Que barbaridad, no dejó un centímetro sin chupar, hasta los huevos me comió con cierta maestría, estaba claro que era algo que hacía con frecuencia a su novio Fernando. No sé el tiempo que me la estuvo chupando, pero me puso tan bruto que tenía ganas de volvérmela a follar de nuevo. Sujetándola por el pelo la tumbé en la cama y me puse sobre ella.

– ¡Me vuelves loco, quiero hacerte de todo!, dije yo.

– Ya hemos hecho de todo, que mas quieres, dijo Paula tirándose a darme un beso en la boca.

Bajé la mano y busqué su culito, después de pasar un dedo por la humedad de su coño la acaricié el ano y con dificultad conseguí meterla un dedo dentro.

– ¡¡Quiero hacerte de todo!!, ¿estás dispuesta?.

– No lo he hecho nunca, me dijo Paula sabiendo a que me refería.

– A Sofía le encanta y a ti también te gustará…

– Mmmmmmmmm, no puedo decirte que no a nada…pero si no te importa lo dejamos para otro día…hoy ya son demasiadas novedades…

– ¿Así que estás dispuesta, eh?.

– Si.

– ¿A que?.

– Ya lo sabes…

– Quiero que me lo digas…

– ¿Que quieres que te diga?.

– Pues eso, lo que quieres que te haga Paula…

– Me da vergüenza.

– No quiero que te de vergüenza nada conmigo, te lo dije antes, ¡¡vamos a hacer de todo!!, me pones mucho hermanita, ni te lo imaginas…hoy vamos a descansar, pero mañana o pasado te voy a dar por el culo, te lo voy a estrenar yo, además me hace mucha ilusión…¿te parece bien?.

– Si.

– Pues ahora pídemelo.

– Puedes hacerme lo que quieras hermanito, lo que quieras…por detrás también si quieres, ¡quiero que me des por el culo!, ¡quiero que me folles por el culo!, ¿así te parece bien?.

– Me parece perfecto y además tu culo será solo mío, se me ha ocurrido ahora, solo yo te follaré por el culo, nadie más, ¿vale?.

– Siiii, me gusta la idea.

Nos dimos un beso como dos enamorados y me eché a un lado pensando que ya habíamos terminado por esa tarde.

– ¿Que haces?, dijo Paula.

– Como me has dicho que hoy ya no…

– Hoy no lo otro, pero quiero que me la vuelvas a meter…

– Joder Paula, esto va a ser peor de lo que pensaba, me vas a matar, dije poniéndome encima de ella y “haciendo el esfuerzo” de volverme a follar al pibón de mi hermana.

Y así terminó la primera tarde, lo que quedaba de curso y el siguiente entero seguimos manteniendo una relación incestuosa en el piso de estudiantes. Eso sí, respetamos lo hablado el primer día, seguir yendo a clase, con los amigos, haciendo vida normal, estudiando y nada de vernos fuera del piso. Yo mas o menos respeté eso, pero tuve que cortar con Sofía.

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