ECONOMISTA

El martes por la mañana fui un poco mas tarde de lo habitual al trabajo, como nos traían los muebles nuevos no tenía mucha prisa en ir por la oficina. Cuando llegué sobre las 9:15 estaban allí mi cuñado Pablo, Gonzalo, Carlota y mi ex novia Cristina, también vaya suerte que tenía, para un día que llegaba tarde me encontré con toda la comitiva allí.

– Anda que vaya horitas, dijo Gonzalo intentando dejarme en evidencia delante de Pablo y su mujer Carlota.
– Es que como hoy traen los muebles, intenté excusarme.

Varios operarios estaban metiendo unas mesas dentro y otro chico en la oficina nos estaba montando las estanterías.

– Mira, también hemos comprado un portátil, que mi ordenador estaba muy viejo, dijo mi cuñado.

“Será para ver porno y leer el Marca, porque no pegas palo al agua”, pensé para mi.

– Está quedando genial la oficina, dijo Cristina.

Me fijé en mi ex, llevaba unos shorts vaqueros muy cortos, que realzaban sus kilométricas piernas, con un polo azul clarito y unas sandalias veraniegas con un poco de cuña, me encantaba como se tocaba el pelo mientras hablaba con Gonzalo y es que éste no dejaba en cierta forma de tontear con ella, sin importarle que estuviera delante Pablo y sobre todo su mujer Carlota.

– Si, está quedando muy bien, se nota que tienes buen gusto para todo, dijo el cretino de mi cuñado.
– Bueno, veo que esto ya está, me voy a ir a tomar un café que luego tengo muchas cosas que hacer, dijo Pablo dando el visto bueno.
– Espera Pablo que te acompaño, no te muevas de aquí que ahora vuelvo, le dijo Gonzalo a mi ex.

Por supuesto tenía que ir con Pablo para hacerle un poco mas la pelota, mientras Carlota estaba haciendo un medio inventario de todo el material que estaban trayendo, luego se acercó donde estábamos Cristina y yo.

– Ya está, ha quedado muy bonita la oficina, ¿tu eres la amiga de Marina, no?, dijo.
– Si, nos conocemos desde hace unos años del gimnasio.
– Ella fue la que nos recomendó tu tienda.
– Si, ya me lo dijo, gracias por confiar en mi, espero que me llaméis mas veces.
– No lo dudes. Oyes por cierto, ¿donde se han metido mi hermano y Gonzalo?.
– Se han ido al bar de aquí al lado a tomar un café, Pablo dice que tenía prisa.
– Anda que avisan bien, bueno yo también os dejo, dijo Carlota despidiéndose fríamente de nosotros.

Por un momento me quedé a solas con mi ex, la gente estaba trabajando por la fábrica y los operarios de su tienda de muebles estaban terminando de dejar la oficina en perfectas condiciones.

– ¿Te tiene mucho cariño la hermana de tu mujercita, eh?, jajaja
– Eso no es asunto tuyo.
– No tiene nada que ver con Gonzalo, vaya carácter tiene tu cuñada, Gonzalo es mas sociable, aunque a veces es un poco…no sé como decirlo…
– ¡Gilipollas!.
– No quería decir eso, un poco fanfarrón quizás, pero no parece mal tío.
– Eso es que no trabajas con él.
– Puede ser, no me gustaría tener un jefe como él.
– Gonzalo no es mi jefe.
– ¿Ah no?, yo creía que si.
– Los dos somos los encargados de la fábrica por igual…
– Vale no te enfades, tranquilo.
– Oyes ¿sabes algo de la habitación de nuestra hija Blanca?, cuando van a llegar los mueb…
– Quiero que volvamos a vernos otro día, dijo Cristina de repente.
– ¡¿Que?!
– Lo que has oído, quiero volver a quedar contigo otro día, ¿no te gustó lo que pasó en el almacén?, cuando quieras repetimos.
– Shhhhhhhhhh cállete joder, aquí puede escucharnos cualquiera, dije paranoico mirando hacia los lados.
– Me encanta como me comes el coño, solo de pensarlo ya me pongo cachonda…
– ¡Cristina!.
– No me digas que no te apetece, pero si te corriste como cuando éramos novios, me dijo acercándose a mi.
– ¡Estás loca, que te calles!.
– Se te pone dura de pensarlo, ¿verdad?, seguro que ya estás hasta empalmado de pensar en volverme a meterme la lengua en el culo.
– No quiero quedar contigo, en cuanto terminéis te largas y no vuelvas mas por aquí, dije entrando en la fábrica y acercándome a Sebas.

Lo peor es que tenía razón, hizo que se me pusiera dura con tan solo pensar en volver a tener un encuentro con ella. Por suerte llegó mi cuñado Gonzalo, se puso a hablar con Cristina y al momento me hizo una seña con la mano para que me acercara.

– ¿Que pasa?, dije yo.
– Nada, que voy a salir de nuevo otra vez, voy a acompañar a Cristina a tomar algo, en un rato volvemos, me dijo Gonzalo.

El rato fue casi una hora, cuando llegaron ya estaba todo montado, entramos Cristina, Gonzalo, Sebas y yo en la oficina.

– Ha quedado increíble, si no estuviera casado te invitaba a cenar, jajaja, dijo Gonzalo a Cristina.
– Que yo también estoy casada, jajajaja.
– Normal, lo raro sería que no lo estuvieras.

“Y siguen con el tonteo”, pensé yo. “A ver si dejan de hacerlo delante de todos que me está dando hasta vergüenza ajena”.

Tenían razón, la oficina había quedado muy bien, tengo que reconocer que el cambio era abismal, de una vieja oficina de la fábrica de zapatos con muebles de toda la vida había quedado una bien moderna con mesas, sillas, paredes recién pintadas y halógenos en los techos. Cristina sacó su móvil e hizo una foto de la nueva oficina.

– Si no os importa voy a hacer unas fotos, luego me gusta enseñarlas si vienen clientes nuevos, dijo haciendo fotos desde varias perspectivas, luego Gonzalo se sentó en su silla, presidiendo la oficina.

– ¿Que tal estoy?, si quieres puedes tirar otra foto conmigo, dijo en una actuación que ya empezaba a rozar lo ridículo.
– No puedes estar mejor, dijo Cristina peloteando a mi cuñado, sabiendo que me fastidiaba mucho lo que estaba haciendo y tirando otra foto de él.
– ¿No me dices nada cuñadito?.
– No estoy para tonterías, vamos a trabajar que llevamos un par de días que no hemos podido hacer nada, dije poniéndome en la que se supone que era mi mesa nueva.
– Bueno, pues si ya está todo, nosotros nos vamos, dijo Cristina.

Gonzalo rápidamente se puso de pies para acompañar a mi ex hasta la puerta.

– Una cena no, pero si pasas por aquí me das toque para un café a media mañana, dijo mi cuñado.
– Cuenta con ello, dijo Cristina. – creo que en breve tengo que pasarme por este polígono, ya tengo tu número, te llamo.

Y así quedó la conversación hasta donde pude escuchar. No había manera de sacar a aquella mujer de mi vida. Me quedé con el presentimiento de que no iba a ser la última vez que iba a ver a Cristina por la fábrica de zapatos.

No estaba equivocado, tampoco tuve que esperar mucho tiempo.

No le quise contar nada a mi mujer de que habíamos puesto los muebles nuevos de la oficina en la tienda de Cristina. Era una tontería a la que no le dí mucha importancia. Dos días mas tarde me levanté para ir al trabajo, era jueves y luego tenía tres días libres. Los padres de Claudia nos invitaban a toda la familia a una casa rural con piscina, para comer, disfrutar, descansar y que jugaran los niños, querían pasar el fin de semana con los 6 nietos.

A mi la idea no es que me gustara mucho, tener que aguantar otros tres días al fanfarrón de Gonzalo, mi único aliciente era poder ver a Marina en bikini e incluso a Carlota, hacía tiempo que no veía sus tetazas en traje de baño.

Además por la noche habíamos quedado para conectarnos con Toni24, mi intención era probar mi nueva webcam, el problema es que había que calentar lo suficiente a mi mujer para convencerla que la pusiéramos, tenía muchas ganas de que Toni también pudiera ver a Claudia mientras se masturbaba.

No quise despertarla y temprano salí para la fábrica de zapatos emocionado por lo que pudiera pasar de noche, llegué el primero como de costumbre y a los pocos minutos Sebas, al rato llegaron los operarios y el último Gonzalo que lo primero que hizo fue ponerse a preparar un café.

La mañana transcurrió con normalidad, pero sobre las 11 o así se presentó de nuevo Cristina por la oficina, pasó dentro y Gonzalo se puso se pies.

– Buenos días, ¿se puede?, dijo ella.
– Hola Cris, te estaba esperando, oyes salgo un rato a tomar algo, me dijo Gonzalo.

Me quedé solo en la oficina pensando en lo que acababa de pasar, era evidente que mi cuñado estaba esperando la visita de Cristina, tenían que haber quedado ya, posiblemente vía móvil, aquello no me gustaba nada, esperaba que solo fuera una coincidencia, aunque tratándose de mi ex sabían que pocas veces se trataba del azar.

¿Estos dos seguían con su tonteo o eran solo cosas mías?

Durante la mañana Claudia estuvo preparando las maletas para pasar el fin de semana en la casa rural junto a su familia. Cuando terminó dejó a las niñas viendo una película en la tele y subió arriba a pegarse una ducha refrescante, pues era verano y hacía bastante calor.

Una vez en la ducha y sin preocupaciones Claudia se masturbó, había cogido la costumbre de hacerlo ahora al menos una vez al día, le daba igual el sitio, podía ser en la cama, en la bañera, la ducha, viendo la tele, incluso en el coche alguna vez. Se acariciaba el coño y en menos de un minuto conseguía llegar al orgasmo, necesitaba correrse para quedarse tranquila, al menos hasta el día siguiente. No podía dejar de pensar constantemente en el sexo y aquellas masturbaciones rápidas le ayudaban a aliviarse.

A media tarde llevamos a las niñas a casa de mis suegros, habíamos quedado con ellos que se quedaban a dormir en su casa y ya al día siguiente ellos las llevaban a la casa rural. Cuando dejamos a las niñas Claudia y yo nos fuimos a cenar tranquilamente a una terracita.

– A ver que tal pasamos el fin de semana, la verdad es que no me apetece nada tener que aguantar a Gonzalo, dije yo.
– Bueno David, olvídale, siempre estás igual, disfruta de las niñas, de la piscina, llévate un libro, come y descansa, no quiero que pongas mala cara, encima que nos invitan mis padres.
– No, si no lo digo por tus padres.
– Es que siempre estás con los mismo, que si Gonzalo esto, Gonzalo lo otro, vamos a cenar tranquilamente…
-Si, mejor, prohibido hablar de él y cambiando de tema luego hemos quedado con Toni…¿recuerdas?.
– Si.
– ¿Te apetece?.
– Ya veremos, me dijo Claudia cogiendo la carta del restaurante para empezar a leerla.
– Hace buenísimo aquí, luego nos quedamos a tomar una copita así te animas…

– Mira que horas de llegar, encima vienes borracho y echo un asco, ya habrás estado de putas como de costumbre, dijo Carlota.
– Pues no, no he estado de putas hoy, borracho no te lo voy a negar, dijo Gonzalo.
– No sé como puedo aguantar esto, tendría que mandarte a la mierda, ¡no te soporto!
– Hazlo si te atreves, pero te vas a quedar mas sola que la una, estás amargada…
– ¡¡Como quieres que esté con un borracho y un putero como tu!!
– Si folláramos mas no tendría que irme de putas, hace meses que no nos acostamos y sinceramente me da la mismo, cada vez me apetece menos, ¡mira como estás!, te estás poniendo muy gorda, ¡podrías cuidarte un poco!
– ¡Cabrón!, el día menos pensando te pongo la maleta en la calle, ¡no me provoques!
– ¡Hazlo joder, hazlo!
– Mañana tenemos que ir con toda la familia a la casa rural y tu vas y te me presentas así, me das vergüenza ajena…
– Mañana a la hora de la comida estoy perfectamente, tranquila, me voy a dormir…
– Si anda, vete a dormirla, ¡¡esta es la última que me haces!!, ¡tu no me humillas mas!, si me vuelvo a enterar que estás por ahí con tus amiguitas o me preparas otra de éstas no vuelves a pisar esta cas…
– ¡Que te calles, joder!, me voy a acostar, dijo Gonzalo dando tumbos por el pasillo.

Sobre las 23:30 de la noche llegamos a casa, por suerte Claudia ya había preparado maletas y comida para llevar a la casa rural. Subimos a la habitación y saqué el portátil.

– ¿Que te parece si hoy nos quedamos aquí en la cama?, dije yo.
– Por mi bien.

Me fui a uno de los cajones y busqué la webcam nueva que había comprado, se la enseñé a Claudia y me preguntó que para que quería eso.

– Me gustaría que Toni nos viera también, tranquila, no se nos va a ver la cara ni nada, no me digas que no te daría morbo.
– No creo que sea muy buena idea eso David, podría vernos, ya sabes que estas cosas no me gustan…
– Mira, tranquila ven…

Nos sentamos en la cama apoyados en el cabecero, Claudia estaba delante y yo me puse detrás como hacíamos siempre. Puse la webcam nueva en el portátil enfocando hacia abajo y luego la enchufé, era como una especie de prueba. En la pantalla aparecía Claudia de cuello para abajo.

– ¿Ves?, esto es lo que vería Toni, échate un poco hacia atrás que voy a tocarte.

La acaricié los pechos y después baje la mano hasta sus braguitas, Claudia miraba la pantalla para que no se la escapara ningún detalle, tal y como se veía era imposible que nadie nos pudiera reconocer, ni tan siquiera se veía el cabecero de la cama.

– Baja un poco mas la cámara por si me echo hacia atrás, dijo Claudia que ya había entrado en el juego.
– ¿Entonces la ponemos, no?.

Se quedó dudando unos instantes.

– Venga Claudia, solo de pensarlo ya te estás poniendo caliente, no me digas que no te pone la idea…
– Si, me gusta, pero no sé, me da corte…
– Ya ves que es imposible que nos reconozca, venga Claudia, lo estás deseando tanto como yo, no me digas que no te apetece…
– Está bien, ¡que pesado te pones cuando quieres!, vamos a probar, así ya te quedas tranquilo…¿Como me visto?.
– Siiiiiiiiiiiii, biennnnnnnnn, ¡joder que nervios!, es la primera vez que te va a ver, ponte un conjunto bonito para él, quiero que lo calientes al máximo, yo también estoy muy excitado, va a ser muy morboso.

Claudia salió de la cama y abrió el cajón de la ropa interior. Se quedó desnuda delante de mi y luego comenzó a ponerse un conjuntito negro erótico que yo la había regalado medio transparente con pequeños puntitos negros y un lazo rosa tanto en las braguitas como en el sujetador.

– ¿Este te parece bien?, dijo apretándose las tetas hacia arriba.
– Es perfecto, se te transparenta todo, pero es muy elegante y te queda genial, bfffff que cuerpazo tienes, se va a derretir, ven aquí vamos a ver como das en imagen, jajajaja.

Bajamos un poco la luz y luego Claudia volvió a sentarse delante de mi, hicimos otra prueba a ver como salíamos en la pantalla hasta que quedó perfecto a nuestro gusto. Ya solo teníamos que esperar que se conectara Toni24.

– Estoy muy nerviosa, dijo Claudia.
– Y yo, estoy temblando.
– Se te nota y además ya veo que estás muy excitado, dijo echando la mano hacia atrás para apretarme el paquete., – yo estoy igual…
. Quieta, no me roces que me corro.

Justo en ese momento se puso la luz verde de Toni24 que significaba que se acababa de conectar.

– Bueno, pues allá vamos…

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