FERNANDO

Me costó meses recuperarme de ese golpe, intenté hablar con mi hija, pero lo único que conseguí fue una orden de alejamiento y que cambiase de compañía y de número. Sara me apoyó en todo momento y me dio todo el cariño y el amor que necesitaba. No me quedó otra que aceptar que había perdido a la que fue mi hija, su madre la debió de poner contra mí y pasé de ser su héroe a ser un monstruo.

Me volqué en mi nueva familia y en mi trabajo. Nos cambiamos de casa ya que el apartamento se nos quedaba pequeño y compramos un precioso ático a las afueras de Madrid. Mi vida empezó de nuevo a recuperar su rumbo, de vez en cuando me entristecía el pensar en mi hija y en lo que pudiese estar haciendo, pero fue su decisión, eso y el no querer saber nada de mí. Emma alegraba mí día a día viendo como crecía feliz con su madre y conmigo, nuestra relación era increíble y Sara me cuidaba hasta el último detalle. Me emocionaba el llegar a casa y que Sara, mi mujer, viniese corriendo a recibirme con Emma en brazos mientras me mimaba en todos los aspectos.

Como os he comentado era inevitable el recordar a mi hija a diario y muchas veces en el día. Me perdí su 17 cumpleaños debido al incidente que tuve al descubrirlas follando con Jorge y me perdí su 18 cumpleaños y su mayoría de edad porque mi hija no me quería ni ver, aun así no perdía la esperanza de que todo cambiase y que un milagro obrase un cambio. Y un día todo cambió con una llamada de mi hija Alba al poco de cumplir su mayoría de edad.

—¿Papá?

Su voz sonaba triste y creo que estaba llorando o poco le faltaba para hacerlo. Eso me preocupo mucho.

—¡¡Alba mi amor, que alegría!! ¿Qué te pasa? ¿Ocurre algo? Te noto triste.

—Papá…dijo mi niña echándose a llorar, necesito verte y hablar contigo, estoy en la cafetería donde desayunábamos muchos fines de semana, ¿puedes venir?

Aunque estaba en el trabajo me importo un comino, dije que tenía un asunto importante que atender y me tenía que ir. Cuando llegué y entré a la cafetería la vi sentada en una esquina acobardada, me miraba con miedo temiendo mi reacción y esperando alguna bronca que nunca llegó, lo único que hice fue acercarme tenderle una mano y levantarla de la silla para abrazarla con fuerza contra mí. Mi niña, mi preciosa niña se abrazó a mí con desesperación y llorando como hacía tiempo no la veía llorar, me pedía perdón continuamente y entre hipidos intentaba explicarme algo, pero no la entendía.

—Cariño mío tranquilízate, le decía llenándola de besos, estas con papá, no te va a pasar nada.

Estuvo un buen rato llorando con su cabecita apoyada en mi pecho y muy abrazada a mí. La gente de la cafetería nos miraba raro porque no entendían la situación, pero eso en el fondo me dio igual, después de un año largo podía abrazar a mi niña de nuevo. Cuando vi que se tranquilizó levante su barbilla y la mire a los ojos, los tenia preciosos, de un azul intenso, brillantes por haber llorado y algo enrojecidos.

—Bueno cariño, y ahora dime ¿Qué es lo que te ha pasado para estar así?

—Mamá me ha echado de casa, dijo Alba agachando la cabeza.

—¡¡¿COMOO?!! Casi grité.

Inmediatamente llamé por teléfono a esa mujer que había demostrado ser una zorra desalmada. Tuvimos una fuerte discusión por teléfono y echaba toda la culpa a Alba de lo que le estaba pasando en esos momentos, con un «Es tan hija tuya como mía, así que hazte cargo de ella» terminó la conversación y la llamada.

—Pero bueno hija ¿qué es lo que ha pasado?

—Papá me da mucha vergüenza contártelo, ya estoy bastante avergonzada por lo que viste en su momento para ahora esto.

—Mira Alba, vamos a dejarnos de tonterías y de vergüenzas, no se puede borrar así que va a ser mejor que lo aceptes. Y ahora sin vergüenzas ¿Qué ha ocurrido?

Alba me miro seria, sabiendo que lo que iba a escuchar de seguro no me iba a gustar y respirando hondo empezó a hablar.

—Cuando, terminó el juicio mamá Jorge y yo empezamos a vivir juntos con lo que eso conllevó. Las sesiones de sexo eran eternas y quedábamos los tres desechos en la cama, rotos por el placer. Jorge es un vicioso del sexo y quiso meter “nuevos” alicientes en nuestra relación

—¿Como que “nuevos” alicientes? Pregunté asustado.

—¡¡Ay papá!! Otras personas.

—¡¡JODER!! Exclamé. Alba no me jodas que follaste con más tíos.

—Papá, y con tías, Jorge se traía a compañeros del hospital y hacíamos auténticas orgias, mamá y yo hemos llegado a follar hasta con tres hombres a la vez.

Me eché las manos a la cabeza escandalizado, mire a mi hija y debajo de esa aparente fragilidad e inocencia se escondía una autentica puta sedienta de sexo. Lejos de verla avergonzada vi que tenía un brillo especial en su mirada, como sintiéndose orgullosa de lo que podía conseguir, la imaginaba siendo follada por su coño, su culo y su boca a la vez como una vulgar actriz porno, como una puta ninfómana y una erección empezó a despertar en mi polla.

—Todo al principio fue sobre ruedas, prosiguió mi hija, Jorge nos tenía controladas clínicamente, todos los meses había análisis de sangre y revisión ginecológica. Era gracioso que el ginecólogo que me estaba reconociendo en ese momento me había estado follando hacia unos días, pero tenía su morbo. Pero algo cambió en mamá.

—¿Qué pasó? Pregunte de nuevo entre excitado y temeroso.

—Mamá quiso terminar con esos encuentros en casa. La verdad es que algunos vecinos se quejaron por los gritos, los gemidos y los escándalos que organizábamos. Entrar en esa casa era como entrar en Sodoma y Gomorra, la casa olía a sexo continuamente, la verdad se nos estaba yendo de las manos y yo empezaba a sentirme muy incómoda viviendo así.

Alba miro hacia la mesa con la vista perdida, recordando alguna situación que le hacia sonreír y me volvió a mirar.

—Mi relación con Jorge era básicamente sexual, de acuerdo que me gusta muchísimo, está muy bueno y folla de maravilla, pero nada más, yo tengo mi vida que no va unida a la suya. El caso es que mamá empezó a no verlo así y se sintió como decirlo, amenazada por mí. En el último mes, su carácter cambió muchísimo, me trataba con desprecio y siempre intentando dejarme en ridículo delante de Jorge, tanto el como yo no entendíamos su actitud hasta ayer por la mañana que explotó como una bomba.

Al decir esto su cara cambió y se echó a llorar de nuevo.

—Jorge y yo estábamos tonteando en la cocina, prosiguió mi hija entre lágrimas, me tenía abrazada por la cintura con su cuerpo muy pegado al mío mientras besaba mi cuello, en esos momentos entro mamá y empezó una bronca con Jorge increíble. Empezó a decirle que él era solo de ella, que no quería ver como follaba conmigo y que no me podía ni tocar y Jorge explotó también y le dijo algo que hizo saltar todo en pedazos «Pero no te das cuenta estúpida, que tú eres el precio que tengo que pagar por estar con Alba que es con quien deseo estar»

Alba estalló de nuevo en un profundo llanto, yo solo la abracé de nuevo intentando tranquilizarla.

—Mamá se volvió loca, empezó a insultarme, a llamarme puta, zorra, malnacida. Empezó a tirarme cosas y me asusté mucho cuando cogió un cuchillo, Jorge se interpuso y me defendió, yo solo me fui corriendo a mi cuarto, me vestí y cogiendo algo de ropa salí de esa casa. Mamá según me vio me dijo que no quería verme en la vida y que no se me ocurriese volver a esa casa porque cometería una locura.

—¿Dónde has pasado la noche cielo? Pregunté preocupado.

—En casa de una amiga, pero aunque me dijo que me quedase el tiempo que hiciese falta, sé que no era solución. Jorge habló conmigo y me dijo que viviésemos juntos y eso me asustó más aun, yo no estoy enamorada de ese tío, ¿y ser su pareja con que, con 18 años?, ni loca, además ese tío es un puto golfo y solo vale para lo que vale.

Alba se quedó callada por unos minutos mirando a la nada. Algo que me gustó es que tenía calado al cabrón de Jorge y mi niña no cometería el fallo de Sara o de mi ex mujer. Alba agarró mi mano con fuerza entrelazando sus dedos con los míos y besó con cariño el dorso de mi mano.

—Papá sé el daño que te he hecho y lo que has sufrido, pero todo, el cambio de número de móvil y la orden de alejamiento fue idea de mamá y del mierda de su abogado él hacia lo que ella le decía, estoy segura de que se lo follaba para conseguir sus deseos y ese era hacerte sufrir,  ella sabía que yo era tu talón de Aquiles.

—Ya hija, lo entiendo y de eso no te debes de preocupar, pero ahora quiero saber qué es lo que deseas hacer.

Mi hija me miró con un gesto tan tierno que no creo que fuese capaz de negarle nada y su respuesta me hizo muy feliz.

—Papá, ¿Puedo vivir contigo?

—Por supuesto mi amor, eso no lo dudes, pero no vivo solo y además…además tienes una hermanita de poco más de un año.

—¡¡PAPAAA, EN SERIO!!

—Si cariño y algo más que debes de saber, mi compañera y madre de nuestra hija es la ex mujer de Jorge.

—¡¡JODER!! Vaya culebrón dijo Alba divertida, ¿pero es que os conocíais de antes?

—Te lo resumo rápido, Sara la ex de Jorge es mi jefa directa, en una cena de empresa se conocieron tu madre y Jorge y los pillamos follando a los dos en un pequeño almacén, desde ese día todo termino entre las dos parejas. Sara y yo nos enamoramos y antes de irme a México, se quedó embarazada de Emma.

—Vaya, dijo mi hija con algo de tristeza, siento oír eso, siempre creí que tu habías sido el culpable del divorcio al irte tan lejos y durante tanto tiempo, pero veo que mamá ha sido el detonante de todo, he vivido engañada.

—Cariño tenías que haber hablado conmigo, la dije a modo de reproche.

—Papá no quiero hablar más de esto, solo quiero que sepas que te quiero con toda mi alma, y que no tendré palabras para poder pedirte perdón por mi comportamiento.

En esos momentos vi que sonaba su móvil y que era Jorge, me miró y solo me comentó:

—Esto es algo que debo de solucionar yo sola.

La deje algo de intimidad y fui a llamar a Sara. Se que no le hizo ninguna gracia el que le dijese que Alba viviría con nosotros. Ella tenía su idea de familia y no era otra que Emma, ella y yo, pero también entendía que Alba era hija mía y no podía quedar desamparada. El primer encuentro entre Sara y Alba fue frio y tenso, pero a mi hija se le cayó la baba según vio a su hermanita y eso de alguna manera le gustó a Sara.

Poco menos de un mes había pasado desde que Alba entró a vivir con nosotros, su carácter afable y cariñoso se granjeo la aceptación de Sara que estaba encantada con Alba. Mi hija mayor, cuidaba de su hermanita a todas horas y ya eran uña y carne y Sara la cuidaba como si fuese su propia hija, salía de compras con ella, charlaban horas y horas y se contaban hasta intimidades, incluso Alba me comento que hablaron de Jorge, aunque no se adentró en lo que habían hablado.

¿De qué me podía quejar? Sin quererlo o pensarlo tenía una nueva familia, donde los cuatro encajábamos perfectamente. Imagino que Alba veía de vez en cuando a Jorge, aunque ella no me decía nada y si le preguntaba me decía que de vez en cuando tomaban un café. Alba estaba enfrascada en su carrera y en su hermanita y eso me hacía feliz, mi niña mayor retomo la confianza que tenía conmigo y sus muestras de cariño hacia mí se hicieron más patentes como cuando era más pequeña. Pero también empecé a notar que esas muestras de cariño se incrementaban cuando nos encontrábamos solos, delante de Sara era más comedida y más correcta, pero estando solos ella y yo se paseaba muy ligera de ropa, con camisetas muy ajustadas no llevando sujetador y solo con unas braguitas tapando a duras penas su culo o su sexo.

—Cariño, le decía nervioso, ¿no crees que vas con muy poca ropa?

—Oh vamos papá, ya me has visto desnuda así que no te escandalices, decía abrazándose a mí y besándome muy cerca de la boca.

En esos momentos a mi cabeza acudían las imágenes de Alba con su culo ofrecido mientras Jorge metía su enorme polla en sus intestinos y ella gemía de placer, era inevitable que mi polla tomase vida propia. Mi hija sé que lo notaba pero lejos de escandalizarse, Alba me sonreía pícaramente y se iba a su habitación meneando su culito redondo y respingón. En esos momentos no me daba cuenta y miraba embobado, pero mi hija me estaba provocando para que cayese en sus redes. Mi relación con Sara era inmejorable y no me negaba nada, me daba todo el sexo que le reclamaba y aun me pedía más, estábamos los dos muy enamorados y no había nada que nos separase, pero solo podía hablar de lo que pasaba con mi hija Alba con ella misma y ella siempre le quitaba importancia. Como se me ocurriese hablar de esto con Sara de seguro mi hija saldría por la puerta con un destino incierto.

Intenté mantenerme integro ante los constantes ataques de mi hija, pero mi instinto primario pudo sobre mí y me vi a mi mismo en el baño con un tanguita que se acaba de quitar mi niña aspirando su aroma mientras me masturbaba furiosamente deseando follarla. El día que todo termino de liarse fue en el que Sara tuvo que ausentarse unos días y Alba no sé si conscientemente o no dejó su teléfono encima de la mesa mientras ella se iba a dormir. No sé cuánto tiempo había pasado y oí vibrar el teléfono, juro que lo cogí sin maldad pero lo que vi en la pantalla me dejo helado. Una foto de Alba desnuda follando y vi que había mas fotos y videos de ella en primeros planos con una polla, imagino que de Jorge, metida hasta los huevos en su coñito o en su culo. Videos de corridas, mamadas increíbles…me vi a mi mismo en el salón de mi casa, con mi polla al aire mientras me masturbaba como un adolescente salido, mi hija tenía un cuerpo precioso y se comportaba como una puta cuando follaba y eso me ponía a mil.

—Papá está muy feo husmear en el teléfono de los demás.

Su voz sonó a mis espaldas como un susurro, pero me sobresalté e intente guardar mi polla dentro de mis pantalones pero estando como estaba era una tarea imposible. Creí morirme de la vergüenza, pero mi hija se puso delante de mí, llevaba solo un tanguita tan pequeño que apenas lograba tapar su coñito, su olor a hembra en celo me llegó enseguida y aspiré su aroma.

—Llevo un rato mirándote, decía excitada, he dejado el teléfono deliberadamente para que me vieses, para excitarte, ¿pero por qué hacerte una paja si me tienes aquí para ti?

—Hija por dios, esto no está bien, eres mi niña, mi hija.

—Shhhh papá, relájate. Decía mientras me dejaba sus grandes tetas en mi boca y se apoderaba de mi polla pajeándola delicadamente. Tu niñita lleva años enamorada de ti y deseando que pasase esto y te aseguro que no lo quiero parar, quiero sentirte.

—Pero hija….

No me dejó terminar, juntó sus labios con los míos en un beso lujurioso mientras se sentaba a horcajadas sobre mi polla y llevando mis manos hacia su increíble culo empezó a menearlo a lo largo de mi balano.

—Ummm papaíto esta durísima y me encanta el pollón que tienes. ¿Sabes? La primera vez que os vi follar a mama y a ti tenía yo trece años, me encantó como la trataste pero sobre todo me hipnotizo ver como entraba y salía semejante pollón del coño de mamá todo brillante de sus juguitos.

La voz de mi hija era subyugante, me encontraba bajo su influencia y casi no tenía poder de decisión, solo la miraba embobado, viendo su mirada de deseo y sintiendo en mis manos la suavidad y calidez de su piel y ese movimiento de caderas sobre mi polla que me estaba llevando a un orgasmo sin remedio.

—Me prometí a mí misma que serias mío algún día papá y eso te aseguro que no se puede remediar, solo quiero que me poseas, sentirte dentro de mí, sentir como me llenas, notar como te corres dentro…papá te amo con toda mi alma, pero te aseguro que no quiero comprometerte.

Diciendo esto último se puso en pie, y con mucha tranquilidad se quitó la única prenda que llevaba quedándose desnuda delante de mí. Se abrió de piernas ligeramente y se pasó un dedo por su rajita emitiendo un gemido. Se arrodilló y quitándome los pantalones y la ropa interior me dio a probar su sabor y mientras chupaba sus dedos con gula, note la humedad de sus labios sobre mi polla, su manera de mamar era increíble metiéndose mi polla hasta tocar con su nariz mi pelvis, se tragaba mis 20 cm como si nada y aun sacaba su lengua para poder lamerme los huevos.

—Hija, hija…decía con la voz excitada…ufff…como no pares me voy a correr.

—Quiero que te corras en mi boca papi, decía mimosa. Ven, dijo levantándose, vamos a mi cuarto.

Según llegamos Alba me tumbó en su cama y ella puso su coñito en mi cara en un perfecto 69, la lujuria ya ocupaba mi cabeza y metí mi cara entre sus piernas devorando, lamiendo chupando cada rincón de su sexo y su anito. Era excitante oír gemir a mi hija como una puta con mi polla bien clavada en su garganta mientras amasaba con cariño mis huevos, sabía cómo tener excitado a un hombre. Pasados unos minutos mi orgasmo ya era imparable y se lo hice saber.

—Cariño mío…cielo…me corro…Alba mi amor…jodeeeer.

Hundí mi cara en su coño y mordí su clítoris con cariño lo que hizo que ella también se corriese entre espasmos. La oía gemir y tragar mi abundante corrida, mientras sus caderas no dejaban de bailar sobre mi cara dejándola llena de su corrida, que me bebí con deleite.

—Y esto es solo el principio, decía mi niña con su respiración acelerada, ha sido brutal papá.

Se tumbo a mi lado pero acariciándome en cada rincón de mi cuerpo. Me apoderé de sus tetas, grandes erguidas, duras, con un pezón rosadito de casi un centímetro sus areolas erizadas pequeñitas. Mordía, lamia y chupaba sus tetas arrancando gemidos de mi hija que poniéndose encima de mi se frotaba contra mi muslo excitada. Notaba su humedad su calentura y mi polla se puso dura como el diamante. Estuvimos un rato recuperándonos, mimándonos, mi hija era la perfecta amante, no dejo ni un solo momento de excitarme, de tenerme con la libido al máximo. Cuando creyó que había pasado un tiempo prudencial, se levantó y se puso en cuatro, como cuando la vi follando con Jorge.

—Papi, dijo mimosa Alba, fóllate a tu niñita. Susurró mirándome con amor.

Agarré mi polla y apoyé mi glande en su coñito, sus labios enseguida se apoderaron de mi polla y la metí hasta los huevos centímetro a centímetro notando como iba abriendo a mi niña mientras suspiraba de placer.

—Asiiiiii papaitooo…follame, te siento muy dentro de mi…que ricoooo.

Mi hija empujo su culo más contra mí para hacer más profunda la penetración, gemía, bufaba, con mi polla bien clavada en su interior, hasta que me miró con cara de vicio y casi me gritó:

—¡¡FOLLAMEEEEE!!

Entendí enseguida lo que quería y empecé a follarla salvajemente, sacaba casi mi polla de su coñito y se la volvía a meter hasta que mis pelotas rebotaban en su clítoris, mi hija empezó a gemir a cada embestida mía, mis embestidas movían sus nalgas de una manera excitante y sacaba mi polla brillante llena de babitas de mi preciosa niña que se entregaba a mí con todo su ser. Estuvimos así casi diez minutos, después de mi corrida aguantaba bastante, y mi hija exploto en un orgasmo arrollador mientras mi polla seguía barrenándola.

—Papaaaa me corrooo, jodeeeer…me corrooooo…siiiiiiiiiiiiii…no pareeeeees.

Veía su anito, cerradito, pero de vez en cuando se abría y boqueaba, yo seguía follando a mi hija con saña y explotó en otro orgasmo y otro más, yo estaba a punto porque era muy excitante ver a mi hija tan ofrecida a mí, sus gemidos mimosos llenaban mi cabeza y sus pucheritos eran una mezcla de ternura y morbo increíble.

Me hizo salirme de ella y me tumbó en la cama de nuevo, me miro viciosa mientras se mordía su labio inferior, se puso en cuclillas encima de mi cara y me invito a chuparla y eso hice.

—Asiii papa, bébete mis juguitos, mira lo que provocas en mí.

Se separó de mí, su coñito y su culo estaban brillantes de sus juguitos y mis babas. Se puso en cuclillas con las piernas casi abiertas a 180º mi polla apuntaba dura, recta, me miró viciosa y se clavó mi polla en su culo que entro sin problema y hasta el final.

—Follame el culito papi, sé que lo estabas deseando. Vamos rómpemelo.

—Hija, diooooos, me voy a correr, no aguanto mucho más.

—Aguata solo un poquito mi amor, dijo mi hija excitada.

Puse mis manos en su cintura y empecé a follar su culito intentando aguantar mi orgasmo que pugnaba por explotar. Cerré mis ojos intentando no ver el espectáculo tan excitante que era ver como el culito de mi niña se tragaba mi polla hasta los huevos, pero oír sus gemidos, la calidez de su cuerpo y el placer que me transmitía me tenían ya al límite. Note como el anito de mi hija se contraía sobre mi polla y no pude aguantar más. Note como mi polla se hincho para lanzar el prime trallazo de leche en los intestinos de mi niña.

—Cariñooo…me corrooooo. Le dije entre bufidos.

—Papá…diooooos papaaaaa…siiiiiiii…siiiiiiiiii…me corroooooo.

Fue un orgasmo brutal para los dos, aunque ya me corrí una vez en la boquita de mi niña mi polla no paraba de soltar leche inundando el culito de mi hija que se abrazaba a mi llenándome de besos y besándome juntando su lengua con la mía en lucha intentando fundirse por el placer.

Nos quedamos muy abrazados los dos, dándonos mucho cariño, nuestras manos acariciaban nuestros cuerpos y mi polla dura, férrea aún seguía clavada en lo más hondo del culo de mi hija que movía sus caderas lentamente, me besó con amor y me miró a los ojos.

—Te amo papá, ha sido increíble.

—Yo también te amo mi niña, eres una mujer asombrosa.

Alba elevó sus caderas sacando mi polla de su interior, se tumbó a mi lado abrazándose a mí y se quedó dormida enseguida, yo solo apagué la luz y me dormí feliz aunque con cargo de conciencia, por mi traición hacia Sara y por el incesto con mi hija.

El llanto de Emma nos despertó a los dos y desnudos como estábamos Alba fue a calmar a su hermanita y yo fui a prepararla el biberón. Ver a mi hija con Emma en brazos mientras le daba el biberón y la miraba con amor me hizo saber que esa niña tendría una vida increíble.

Cuando terminó, acunó a Emma hasta que se quedó dormida, la acostó en su cuna y saliendo de su habitación vino a mí y se abrazó con fuerza.

—¿Qué tal has dormido papá? Yo he dormido feliz al lado de mi amor platónico. Te aseguro que eres un sueño hecho realidad.

La besé con amor juntando nuestras lenguas, mi polla volvió a erguirse notando la suavidad de su piel y mis manos abrazándola.

—Cariño, nunca pensé que esto pudiese ocurrir y no me arrepiento de nada, eres una mujer extraordinaria.

Mi hija agarró mi polla y la pajeo con delicadeza mientras me besaba, me fue llevando a su habitación y se tumbó en la cama con las piernas bien abiertas, me echo los brazos para que me tumbase encima de ella y la penetrase, estaba preciosa y no me hice de rogar. Metí mi polla en su ya encharcado coñito hasta que hice tope en su matriz. Mi hija gimió de placer, me miró con deseo y empecé a follarla hasta que los dos estallamos en un orgasmo que hizo que llenase su útero de semen. Tal fue la cantidad que expulsé que rebosó y se salió de su coñito bajando entre su culo hasta mojar las sabanas.

—Papá…ufffff, papa soy tuya, solo tuya. Te amo.

Bese a mi niña con pasión, la amaba de una manera irracional y seria así para siempre. Ese día lo pasamos desnudos, entre la ducha, la comida y follando en la cocina, en el salón y donde nos apeteciese, cualquier lugar era bueno y Alba me provocaba continuamente, sabia tenerme encendido y con mi polla dispuesta para ella.

Mi relación con Sara no varió en absoluto, Alba se comportaba como siempre y yo también. Sara era tan pasional como Alba y entre las dos me tenían al borde del infarto, mis huevos no daban abasto para reponer el semen que entre esas dos hembras me sacaban entre orgasmos de lujuria y placer. Era feliz, si, muy feliz, tenía un trabajo que me gustaba y tres mujeres que eran el centro de mi vida. La relación entre Sara y Alba era impresionante, había cariño entre ellas y las muestras de cariño de Alba hacia mi mujer eran constantes. Sara no era menos y abrazaba a mi hija mayor como si fuese algo suyo, estaba pendiente de ella y siempre que podía salían juntas de compras, o la peluquería, o con amigas. Alba se hacía querer y sé que no lo puedo asegurar pero creo que ambas se han follado, mi hija es muy puta y no hace ascos a nada y si se lo propone puede ser muy, muy persuasiva.

Respecto a mi ex mujer, al estar viviendo conmigo mi hija, deje de pasarla la pensión que la juez me impuso; a través de mi abogado le comunicaron que o me compraba el 50% de mi parte del piso o me abonaba un alquiler mensual si quería seguir viviendo allí. Al final fui yo quien le dio su parte y me quedé con el piso que reformé y vendí a muy buen precio. Sé que pidió una excedencia en la universidad donde daba clases y se fue fuera de España, ya no he vuelto a saber de ella, terminamos muy mal.

Y de Jorge, Sara desde que se divorció de él ya no ha vuelto a saber nada, pero Alba mi hija de vez en cuando habla con él. Debido a que no discriminaba entre solteras, casadas, divorciadas o menores de edad ha sufrido dos palizas propinadas por novios, maridos o padres foribundos que le han dejado lisiado de por vida. En la última le rompieron todos los huesos de su mano derecha con lo que ha perdido sensibilidad y movilidad, sigue ejerciendo como médico de familia, pero la cirugía ha tenido que abandonarla.

Y Fer, mi querida Fer, sigo en contacto con ella y sería necio negar que la quiero mucho, ha sido, es y será muy importante en mi vida, hablamos bastante a menudo y en alguna ocasión hemos tenido cyber sexo. Es excitante verla bien abierta de piernas con el Lush metido en su culo y follandose el coñito con un dildo de grandes dimensiones, diciéndola lo guarra y lo puta que es mientras me masturbo para que ella vea como me corro. En un par de ocasiones hemos podido estar juntos de nuevo en viajes que tuve que realizar a la plataforma del Golfo de México. Según me bajé del avión, me preguntó por cortesía por mi viaje, pero me llevó al hotel y follamos hasta quedar rendidos.

Y esta es mi vida actualmente. Como os he comentado soy muy feliz, entre Sara, Emma y Alba, hacen que sea un mal recuerdo todo lo mal que lo pase en su momento. Sé que esto no durará para siempre, pero soy optimista y también sé que ira a mejor, no podrá ser de otra manera.

 

FIN

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