MOISÉS ESTÉVEZ

…Tendrían de un hilo del que tirar para con su enésimo caso de
homicidio, o al menos eso creía Mike.
J.M., su compañera de fatigas, se estrujaba el cerebro pensando en
cómo narices había acabado aquel pobre desgraciado entre los cubos de
basura con un disparo ejecutor.
Era evidente por la escasa sangre presente en el escenario, que el
asesinato fue cometido en otro lugar, a lo que había que añadir lo indiscreto e
inseguro que era este para el sicario, por el trasiego de gente que pasaría por
allí a la hora de la muerte, que el forense estimaba sobre las seis de la tarde.
La pareja de detectives decidió volver a la calle 41, para repasar in situ
los pocos datos de que disponían y por si habían pasado algo por alto.
Los técnicos estaban recogiendo las últimas muestras y disparaban las
últimas fotografías antes de desprecintar el lugar. – Jeanne Marie, ¿qué te
parece que puede ser esto? – preguntó Mike.
J.M. se acercó a su compañero con curiosidad, ya que cuando éste se
dirigía a ella por su nombre completo, vocalizándolo con un ligero acento
francés, el tono albergaba cierto grado de seriedad y preocupación.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s