FERNANDO

A las cinco de la tarde volaba hacia México sin saber muy bien cuando volvería a mi ciudad, ni sabiendo a ciencia cierta lo que me iba a encontrar en esa plataforma. No tuve un viaje tranquilo, y lógicamente no pude descansar bien ni dormir, nunca lo he podido hacer en un avión. Además como fuimos hacia el oeste nunca dejé de ver el sol y cuando llegamos a México todavía eran las nueve de la noche del domingo aunque para mi cuerpo eran las tres de la madrugada. Después de recoger mi equipaje y pasar los controles pertinentes salí por la puerta y me encontré con un gran cartel con el logo de mi empresa y mi nombre escrito. Iba como un zombi y solo me dirigí a la persona que lo portaba sin fijarme mucho.

—Hola buenas noches Sr. Valdés, gusto de tenerlo aquí con nosotros, dijo una voz juvenil, alegre y con un fuerte acento mejicano. Mi nombre es Fernanda, aunque todo el mundo me llama Fer y soy su enlace en tierra para lo que le haga falta.

La saludé amablemente sin fijarme mucho en ella, estaba agotado y lo único que necesitaba es una cama para poder dormir. Tenía el estómago revuelto y me dolía todo el cuerpo por haber estado casi diez horas sentado. Esa mujer me ayudó con mi equipaje mientras hablaba conmigo y yo la respondía con monosílabos.

—Se que está agotado del viaje D. Pedro pero ahora le llevo a su apartamento y podrá descansar. Me he tomado la libertad de hacerle algo de compra por si quiete tomar algo antes de irse a dormir.

Fer era eficiente, metimos el equipaje en el maletero de su coche y me llevo hasta donde se supone iba a vivir. Estaba tan torpe que ni conseguía abrocharme el cinturón mientras me decía algo del día siguiente que no entendí. Fue ella la que me ayudó a abrocharme el cinturón de seguridad y lo comentó sin más.

—Don pedro, todavía tenemos una hora de viaje hasta su apartamento, duérmase y cuando lleguemos le aviso.

Se que le dije algo amable y caí en un profundo sueño. No sé si pasaron diez minutos, una hora  o un día, de lejos oía una voz llamándome.

—Despierte ya hemos llegado, déjeme ayudarle, vamos despierte.

Para mi cuerpo eran las cinco de la mañana aunque cuando entre en el apartamento un reloj marcaba las once de la noche. Fer se puso delante de mí y me agarró por los hombros y me zarandeo ligeramente.

—Don Pedro, atiéndame, mañana vengo a buscarle a las diez de la mañana, de todas formas aquí le dejo este celular para que pueda comunicarme con usted.

La di educadamente las buenas noches y me fui a dormir, no sé qué hora seria cuando me desperté parecía que había dormido horas, pero cuando miré mi reloj solo eran las dos y media de la madrugada, el puñetero jet lag me la estaba jugando. Intente dormir pero era imposible, me di una ducha para relajarme pero eso me despejo mas aun, así que opte por hacer algo útil, saque mi portátil y me puse a trabajar. Me encontré un papelito con la contraseña wifi y en un minuto estaba conectado. Aunque en un principio me iba a poner a trabajar me conecte en Skype y a los pocos segundos una video llamada de Sara entraba en mi ordenador, cuando vi su carita con ojeras y los ojos muy rojos quise echarme a llorar.

―¡¡¿Mi amor que tal estas? ¿Qué tal el viaje?!! Pregunto Sara con los ojos vidriosos.

―Largo y muy pesado cielo, ahora es de madrugada pero es que no consigo conciliar el sueño.

―Bueno eso es por la diferencia de horas, ya te iras acostumbrando.

Sara se derrumbo y se echo a llorar desconsoladamente, era frustrante ver a la mujer que amas echa polvo y no poder abrazarla y darla cariño para que se tranquilizase aunque me aseguró entre risas y llantos que la próxima llamada seria mucho mejor. Estuvimos hablando cerca de una hora, me comentó algún problema y le di posibles soluciones para que le fuese más fácil su gestión; establecimos una serie de horas que nos venían bien a los dos y aunque nos costó, nos despedimos. Si bien no me apetecía llamé a mi mujer también aunque la zorra de ella rechazó las dos llamadas que le hice, me mando un escueto mensaje «Si me llamas es por que ya has llegado. No hace falta que hablemos» Bueno seguro que el mes que viene cuando vea el dinero ingresado me llamará preocupada, ni loco le iba a ingresar el total de mi nomina, solo 2.500€.

Esa madrugada me dedique a revisar toda la documentación que tenía sobre esa plataforma y sobre las siete de la mañana me dormí plácidamente. Sobre las nueve el teléfono que me dejo Fer sonaba insistente con su nombre en pantalla, cuando conteste su voz alegre y sensual me indico que en veinte minutos estaría en mi apartamento, sinceramente estaba tan cansado cuando me recogió en el aeropuerto y me trajo al apartamento que no conseguía poner cara a Fer. Cuando abrí la puerta y vi a la mujer que tenia delante me quede muy impactado, una preciosidad de metro setenta aproximadamente, pelo castaño claro, largo hasta la cintura y ojos grandes color café oscuro, sus labios eran un poco gruesos, pero daban deseos de besarlos.

—Buenos días D. Pedro, ¿Descansó bien? Dijo Fer pasando dentro del apartamento.

Eso me dio tiempo para mirar a esa mujer por su retaguardia y mi polla reaccionó como esperaba. Llevaba un vestido liviano de una tela que se pegaba a su cuerpo dejando notar sus poderosas curvas y la silueta de un tanga que se perdía por ese gran culo que tenía, se dio la vuelta sonriente y me costó apartar la mirada de sus tetas…¡¡por dios!! Se adivinaban enormes, no es que fuese una mujer delgada, ni mucho menos, era una gordibuena, una mujer impresionante.

Ese día lo pase con ella, me enseño algo la ciudad y me llevo en helicóptero a la plataforma situada en alta mar. El viaje duró casi una hora, pero me dejo ver lo asombrosa que era esa instalación. A la vuelta comimos y me dio un dossier con todos los fallos detectados y que requerían intervención inmediata, pero el más importante era el helipuerto. Disfrute de su compañía y de las vistas de su anatomía que me dejaba ver de vez en cuando y me hizo más llevadero ese día aunque de mi cabeza no me quitaba a Sara. Fer me dijo que la primera semana la pasaría en la plataforma para evaluar los daños y empezar a hacer mi proyecto.

Al día siguiente a la ocho de la mañana Fer me dejo en el aeropuerto y un helicóptero me dejo una hora después en esa plataforma. Lo que en un principio era estar una semana se convirtió en un mes, pedí a Fer que me enviase la ropa que tenía en el armario de mi apartamento y seguí trabajando en jornadas maratonianas de doce y catorce horas. Pasados cuatro meses encerrado en esa plataforma no era consciente del deterioro psíquico al que me estaba sometiendo. Las llamadas a Sara se fueron espaciando hasta casi desaparecer, aunque cada vez que hablábamos nos repetíamos que ya quedaba menos para vernos. Había descuidado mi aspecto físico y parecía más un vagabundo que el ingeniero de estructuras de esa compañía. Hasta un día de casi el quinto mes en el que cometí un fallo que pudo ser una catástrofe pero que lo vi antes de que pasase. El jefe de plataforma, un holandés de 60 años, me llevó a su despacho y habló conmigo.

—Pedro, no te voy a negar que me alegro de tenerte a bordo de esta plataforma. Has arreglado muchos de los fallos que teníamos y las obras del helipuerto van a buen ritmo…pero no puedes seguir así, estas agotado y empiezas a cometer fallos, debes de tomarte un descanso, esta tarde te vas a tierra y tomate una semana… ¡Ah! y tranquilo, que tus hombres saben lo que hacer.

No me dejó rebatirle nada y esa misma tarde me vi en el helicóptero camino de Veracruz. Cuando llegué Fer me estaba esperando, durante esos meses ella y yo habíamos hablado mucho por teléfono debido al trabajo y habíamos cogido confianza y confieso que alguna vez hablando con ella con su tono de voz y ese acento me ponía como una moto y me agarraba unos empalmes bestiales. Lejos de pensar que nuestro saludo seria formal fue muy cercano, Fer se acercó a mí y me abrazó ligeramente dándome un beso en la mejilla y dejándome sentir esas poderosas tetas en mi pecho.

—D. Pedro que bueno tenerle otra vez acá. Me dijo con alegría.

—Muchas gracias Fer, creo que me hacía falta desconectar un poco.

—Pues claro, aproveche estos días para conocer nuestra ciudad, verá que bien lo pasa. Ahora déjeme acercarle a su apartamento, tiene comida en la nevera y todo lo necesario para pasar estos días.

La eficacia de esta mujer era increíble, pensaba en todos los detalles. Al rato me encontraba en mi apartamento y sin saber muy bien que es lo que hacer, acostumbrado a estar en la plataforma ahora me encontraba algo perdido. Lo primero que hice fue llamar vía Skype a Sara pero no obtuve respuesta, le mandé un wasap pero me dejo en leído y sin respuesta y eso me empezaba ya a preocupar, a la hora que se lo mandé estaba seguro que estaría en la oficina. Llame a mi mujer pero tampoco obtuve respuesta, de hecho en wasap me había bloqueado; las pocas veces que pude hablar con mi hija me confesaba que mi mujer estaba furiosa conmigo, primero por haberme ido y segundo por haber cortado el ingreso de efectivo en nuestra cuenta, lo siento no iba a faltarles de nada pero no quería que la zorra de mi mujer viviese a cuerpo de rey a mi costa.

Ese día no hice mucho más, salí a dar una vuelta por los alrededores y ya temprano me fui a dormir. Al día siguiente era viernes y empezaba un fin de semana largo para mí, acostumbrado a trabajar todos los días de pronto me encontraba demasiado ocioso. Opté por preguntar a los cuidadores de la urbanización que se podía hacer y me fueron de mucha utilidad ya que me indicaron a que sitios ir para divertirme. Esa misma tarde me fui hacia esa zona listo para pasarlo bien, he de reconocer que la hospitalidad de esta gente me cautivó y enseguida me encontré a gusto en los sitios que fui. Ya por la noche me senté en una cantina que tenía unas mesas en el exterior, la noche acompañaba por la buena temperatura y una Coronita bien fría me refrescaba, me fijaba en la gente que iba y venía y no era mucho más distinta que las modas de España, hasta que una voz alegre me sorprendió.

—¡¡PEDROO!! Que coincidencia.

Cuando levanté mí vista lo primero que vieron mis ojos fueron dos inmensas tetas y enseguida supe que era mi asistente en tierra, Fer. La saludé con cariño y la invité a sentarse conmigo a tomar algo cosa que aceptó encantada. Al poco nos fuimos a otro sitio a cenar algo y que ella conocía, lo pasamos muy bien y entre tragos y chupitos llevábamos un “puntito” muy alegre, Fer agarraba mis manos y apoyaba su cabeza en mi hombro y yo apoyaba mis manos en sus piernas y las acariciaba. Nos tuteábamos y reíamos por todo y mi deseo era poder follarme a ese monumento de mujer.

—Creo que nos deberíamos ir a dormir, dijo Fer cansada.

—Sí, ya es tarde dije con tristeza, pero lo estaba pasando muy bien, como hacía tiempo que no lo pasaba.

Nos quedamos callados por un momento mientras Fer me miraba a los ojos, agarro mi mano y me sonrió.

—¿Te apetece mañana ir a la playa y pasar el día allí?

—Claro dije enseguida, me encantaría.

—Dale, pues nos vamos a dormir y mañana te paso a buscar a tu apartamento a las diez de la mañana.

Paramos un taxi y primero dejó en su casa a Fer y luego a mí, su despedida fue muy sugerente y creo que algo iba a ocurrir entre nosotros, me abrazó y me dio un beso en los labios. Esa noche no pude dormir muy bien pensando en que vería a Fer casi desnuda mostrando sus curvas con descaro, llevaba mucho tiempo sin follar y creo que verla así sería devastador para mí, me pasaría más tiempo en el agua que en la arena para ocultar mis erecciones.

Al día siguiente a las diez sonaba en timbre de mi apartamento y según abrí la puerta se me cayó el mentón al suelo. Una Fer que no conocía estaba frente a mí, sensual, provocativa y preciosa, llevaba el sujetador del bikini que apenas podía contener esas dos poderosas tetas, un pareo liviano y bastante transparente dejando adivinar la braguita del bikini, bastante pequeña, pero tapando lo más importante, mi polla empezó a enervarse descarada. Ella se dio cuenta de cómo la miraba era imposible no hacerlo, pasó al interior del apartamento dejándome ver su gran trasero solo cubierto por la fina tirita del tanga…ufffff…mi polla ya se puso como una barra de acero. Creo que ese día en la playa sería un suplicio para mí, sobre todo por no poder tirarme a su cuerpo como un demente y poseerla hasta vaciar mis huevos de leche.

Durante el trayecto ella no dejó de hablar y yo no deje de mirar cómo se movían sus tetas con los pequeños baches de la carretera, era un movimiento hipnótico y más de una vez me pilló mirándola descaradamente pero ella solo me miraba con coquetería y seguía a lo suyo. Fer me llevó a una playa casi desierta, había muy pocos bañistas y todos esparcidos lejos unos de otros, reconozco que el sitio era precioso y bastante idílico, nos metimos bajo una especie de toldo y fue cuando empezó el espectáculo de esa poderosa hembra que me empezaba a volver loco.

—Pedro, ¿te importa que haga topless?

¿Importarme? Joder, lo estaba deseando.

—Para nada Fer, puedes hacerlo sin problema.

Y así si más se despojó de la parte superior de su bikini dejando libres ese par de tetas impresionantes algo caídas por su tamaño y peso pero preciosas por el canalillo tan cautivador y esos pezones marroncitos pidiendo ser devorados. Fer sabía que tenía toda mi atención y con coquetería se despojó de su pareo y me dejo ver su cuerpo casi desnudo solo cubierto por un tanga mínimo. Como dije Fer no era una mujer delgada, pero tampoco una gorda desmesurada, era dueña de un cuerpo rotundo y voluptuoso pero todo muy proporcionado y el conjunto era extremadamente excitante a la vista.

Extendimos las toallas y ella se echó boca abajo pero me miró con picardía enseñándome el bronceador.

—Pedro ¿me das bronceador por la espalda?

—Claro, sin problema. Dije con nerviosismo.

Mire ese cuerpo divino, sus tetas sobresalían por los laterales y eche un chorrito de bronceador y mis manos entraron en contacto con su piel…ummmm…fue como una descarga de adrenalina. Mis manos recorrían su espalda, hombros y laterales y bajaban hasta casi su culo pero volvía a subir aunque deseaba sobar esas poderosas nalgas que poseía.

—Ummm Pedro que rico me lo haces, susurraba Fer.

A estas alturas tenía mi polla desesperada por meterse en el coñito de esa belleza salvaje, Fer miro mi paquete y me miro lasciva mordiéndose el labio inferior.

—Ya que estas…dame bronceador también por mi culito y mis piernas.

—¿Co…co…cómo? Pregunté asustado.

—Vamos, no seas tímido Pedro, me encanta como me acaricias.

No quise parecer desesperado así que empecé desde sus tobillos hacia arriba, masajeando, acariciando, sobando esas piernas llenas, suaves, adictivas. Según me acercaba a su culo Fer abrió ligeramente sus piernas y elevo su culito provocadoramente. Mis manos acariciaron el interior de sus muslos cerca de su coñito y Fer emitió un sonoro gemido, puse más bronceador sobre ese culazo que pedía a gritos mis caricias y sobé, amasé a conciencia recreándome cuando mis manos pasaban ceca de su anito haciendo presión sobre él. Mis dedos ya se paseaban por los labios de su coño, notaba su humedad y el leve movimiento de sus caderas, fui más atrevido y apartando la poca telita de su tanga acaricié su rajita en toda su extensión, Fer gimió como una gata salida y mis dedos profanaron su coñito hundiéndolos en su interior, mientras elevaba más su culito y se abría mas de piernas.

—Papiii…que ricoooo…maaas. Gemía Fer.

Me apoderé de su clítoris y empecé a masturbarla mientras que con mi otra mano follaba su coño con mis dedos y me embriagaba de su olor, mi polla estaba a reventar dentro de mi bañador y la visión del coño de Fer reluciente de juguitos y mis dedos chapoteando dentro de él me tenían loco de deseo por esa mujer. Noté como sus caderas se movían más deprisa y su cuerpo empezaba a temblar

—Asiiii papiiii…asiiiiii…mas…mas….másssssss…¡¡AHHHHHHH!!…siiiiiiiiii.

Fer explotó en un orgasmo largo que regó mis manos su tanguita y la toalla. Dejo caer sus caderas a la toalla mientras respiraba fatigada y aproveche para relamer mis dedos de su esencia, entre dulce y algo acida pero adictiva y riquísima.

—Ummmm, Fer sabes deliciosa, te voy a comer enterita quiero beberte.

—Creo que cada vez que me quiera poner crema solar te voy a llamar, rió Fer divertida, aunque todavía no me has dado cremita por delante. Dijo traviesa dándose la vuelta.

Me miro provocativamente y no hizo falta que me dijese nada más, eche crema solar por sus tetas y me recree amasándolas, chupando sus pezones, sobándolas mientras Fer metía una mano por la pernera de mi bañador y se apropiaba de mi polla.

—¡¡PAPIIII!! Que vergote.

Fer se mordía el labio inferior mientras me miraba provocadora y empezaba a masturbarme. Mis manos fueron bajando por su torso hasta casi llegar a su coñito, ella abrió sus piernas y me obsequió con la visión de su sexo tapado ligeramente por la telita del tanga, estaba todo brillante y babosito de sus juguitos y su olor me estaba volviendo loco. Mire a todos los lados y no vi a nadie, no me lo pensé y metí mi cabeza entre sus piernas mientras Fer seguía pajeandome.

—AHHHH…ricoooo, gimió Fer, dame lengüita…ummmmm…siiiiiii.

Estaba tan excitado que la situación me desbordo, tener mi boca en el coñito de Fer, lamiendo, bebiéndome sus juguitos y follandola con mi lengua hizo que mi orgasmo fuese imparable. La mano de esa mujer me pajeaba con dulzura y exploté. Así como estaba arrodillado, con mi cabeza entre sus piernas y una mano suya haciéndome diabluras en mi polla me corrí como hacía meses no lo hacía.  Bufé mi orgasmo mientras devoraba el coñito de Fer que ya movía sus caderas incontroladamente y llenaba mi boca de su corrida.

Estaba fatigado y acalorado, me tumbé y apoye mi cabeza en el cuerpo de esa ninfa del deseo, ella acarició mi cabeza mientras los dos recuperábamos nuestra respiración.

—Sabes papi, desde que te vi me gustaste y ayer estaba deseando que ocurriese esto.

—¿Con un viejo como yo?

—¿Viejo? Mi rey, siempre me gustaron los hombres más mayores que yo, y tú no eres viejo, eres un madurito muy deseable para mí.

Fer se incorporó e hizo que yo cambiase mi postura, casi se tumbó encima de mí y nos besamos con pasión dejando que nuestras lenguas se devorasen. Me miró con cariño mientras acariciaba mi cara.

—Amor déjame que te de bronceador, dijo con picardía, aquí el sol quema mucho.

Ni que decir tiene que su manera de darme bronceador me puso a mil. Sus manos recorrían mi cuerpo con suaves masajes llegando a lugares de alto riesgo, sus ojos me miraban divertidos y sus labios de posaban sobre mi piel o sobre mis labios para hacer que mi polla no dejase de estar en su máximo esplendor. Mis manos tampoco se estaban quietas y la acariciaban por cada milímetro de su piel, los dos estábamos muy excitados nuevamente y Fer poniéndose en pie alargó sus manos y tiró de mí.

—Vamos a darnos un bañito amor, aquí hace mucho calor y mi calentura no deja de subir.

Era impresionante ver a esta mujer andar hacia la orilla, esas caderas poderosas, esos muslos llenos grandes y ese culo moviéndose de manera sensual estaban desatando mi deseo de follarmela en la misma orilla. Cuando metió sus piececitos en el agua dio un gritito sensual y vino corriendo a abrazarse a mí.

—¡¡Esta fría papiii!!

Me encantaba esa manera de ser sensual e infantil pero derrochando provocación. Los dos abrazados nos metimos en el agua con los aspavientos lógicos cuando te metes en un entorno frio, aunque el agua estaba a una temperatura idónea.

—No me sueltes, decía Fer aferrada a mí, no sé nadar muy bien y me da algo de miedo.

—Cielo mío, no te voy a soltar por nada del mundo, la dije besando sus labios.

Fer se abrazó a mí clavando sus tetas en mi pecho mientras se frotaba descaradamente con mi ya crecida polla. Me miró de manera lasciva y aferrándose a mí brazo a los pocos segundos saco el tanga de su bañador y se lo ató a la muñeca. Bajo sus manos y las metió dentro de mi bañador agarrando mi verga deseosa de meterse en el cuerpo de esa poderosa hembra. Me sonrió con malicia y se sumergió delante de mí, note como me bajaba mi bañador y me lo dejaba sujeto a mi tobillo. Algo cálido rodeo mi polla y supe enseguida que era su boquita haciéndome una mamada que duró poco porque se quedaba sin aire, emergió ante mi preciosa y sonriéndome.

—¿Y dices que no sabes nadar muy bien? Dije entre la ironía y el placer.

—Para lo que quiero soy como un pececillo y me defiendo muy bien.

Se dio la vuelta y apoyo su culazo en mi polla que se metió entre sus nalgas en un acople perfecto. Mis manos rodearon su cintura y fueron subiendo hasta apoderarse de esas tremendas tetas que me estaban volviendo loco, amasé, pellizque, estrujé y manosee a placer semejantes atributos, mis manos no las abarcaban eran enormes pero perfectas en tamaño, forma y peso.

—Ummmm, papiiii…follame.

Tenía mi polla a punto de reventar y aunque me había corrido hace bien poco notaba mis huevos cargados de nuevo y con una excitación difícil de controlar. Así de pie como estábamos Fer saco un poco su culo abriéndose de piernas, agarré mi polla y la enfilé hacia su coñito, entro suave en su interior, era un chochito apretado y estrecho pero que acogió mi polla hasta que mis huevos rebotaron en su coño.

—¡¡AHHHHH!! Papiiii que vergote más rico.

Sabía que no aguantaría mucho, mis cuatro meses encerrado en esa plataforma sin nada de sexo me pasarían factura, pero no sé si debido a la situación, al momento o a vaya usted a saber que, Fer ya gemía excitada a punto de correrse.

—Fer no aguanto mucho más…ufffff…me voy a correr.

—Dentro papiii…hazlo dentro…asiiiiii…no temas…me corroooooooooo.

Explotamos los dos en un orgasmo bestial, clave mi polla en lo más hondo de su útero mientras no dejaba de largar trallazos de semen inundando su coñito. La abracé contra mi desesperado, besando su cuello, su nuca y su espalda mientras ella no paraba de gemir y temblar su orgasmo. Cuando recuperamos nuestras respiraciones y nos tranquilizamos saqué mi polla del interior del coñito de Fer, se dio la vuelta y se abrazó a mi besándome con pasión, mis manos jugaban con su cuerpo y con ese culo grande, carnoso y apetecible.

—Me encanta estar así contigo, me dijo Fer ronroneando mimosa, pero empiezo a sentir frio, salgamos del agua.

La ayudé a ponerse el tanga y ella me ayudó a ponerme el traje de baño, nos tumbamos al sol y ella agarro mi mano y la besó entrelazando sus dedos con los míos.

—Esto no ha hecho nada más que empezar, dijo sonriente, esta noche te pienso dejar sequito mi amor.

Ese día en la playa no follamos más por que empezó a llenarse de gente, pero sí que dentro del agua nos metíamos mano como desesperados, incluso llegue a masturbarla y follarla con los dedos hasta que se corrió de nuevo abrazada a mí. Me encantaba cuando se corría, su cuerpo temblaba de pies a cabeza y su boca buscaba la mía para gritar su placer. Esa noche Fer se quedó a dormir en mi apartamento, cenamos desnudos con esa mujer provocándome a cada momento, mi polla me dolía ya de lo hinchada que estaba, no llegamos a los postres nos fuimos a la cama y al poco Fer me hizo algo  que me volvió loco. Se tumbó boca arriba con su cabeza fuera del colchón, me dijo que abriese mis piernas y me pusiese sobre su cara y mi polla entre sus tetas…joder fue increíble, me hizo una cubana impresionante mientras su lengua y su boca devoraban mis huevos y mi perineo y un dedo suyo percutía mi ano. No aguanté mucho, el primer trallazo fue a parar a su monte de venus, el segundo y el tercero a su ombliguito y el resto perdiendo potencia regaron su torso.

No sé cuánto tiempo estaríamos follando, pero caímos rendidos los dos, como me dijo Fer me dejo sequito y yo le regalé incontables orgasmos. Algunos vecinos golpearon la pared para que les dejásemos dormir ya que esa mujer gritaba y gemía como una loba herida cada vez que mi polla la taladraba sin compasión.

Este tipo de relación con Fer hizo que mi perspectiva al estar allí trabajando cambiase. Ahora todos los viernes al medio día un helicóptero me dejaba en el aeropuerto y allí estaba ella esperándome con una gran sonrisa. Como dije Fer era muy competente y siempre me sorprendía con fines de semana en sitios increíbles donde aparte de disfrutar de la naturaleza follabamos como si no hubiese un mañana.

Empecé a conocerla mejor, era joven y eso me contagiaba de alguna manera pero lo que me fascinaba es lo puta que se volvía en la cama. Tuve el honor de desvirgarle ese culo tan adictivo que tenía, pero no decía que no a nada, como me decía siempre que la follaba quería ser mi puta. Uno de los fines de semana que quedamos compré por internet un Lush que dejaron en la recepción de mi apartamento. Al poco vino Fer con un vestido impresionante que realzaba sus curvas y obsequiaba con la visión de sus piernas, sandalias de tacón que hacia su culo más respingón y su larga melena suelta. Un ligero maquillaje realzaba sus labios y las facciones de su cara, en ese momento quise follarla, pero mis planes eran otros. Esa noche la invite a un restaurante muy exclusivo y cuando estábamos sentados deje una cajita sobre la mesa que Fer miró intrigada.

—¿Y esa caja amor?

—Es algo para ti, para mi puta preferida, algo que sé que te va a volver loca.

—Ummmm, papi suena divertido.

El escenario era perfecto, todo lleno de gente, todos a lo suyo charlando animadamente sin reparar en lo que hacían otros, esboce una sonrisa maligna y agarre la mano de Fer.

—Cariño, ¿Vas a hacer lo que te diga?

—Claro que si papi, pero me tienes intrigada.

—Mi vida hoy te vas a correr como la puta que eres delante de toda esta gente.

Fer me miró entre el pánico y la excitación, pero vi deseo en su mirada.

—¿Te has vuelto loco? Qué vergüenza, dijo empezando a ponerse colorada.

—Toma esta caja mi amor, vete al baño, quítate el tanga y metete lo que hay en el interior dentro de tu coñito. Luego ven a sentarte.

Fer me miró excitada y obedeció sin rechistar, al poco la tenía sentada de nuevo a mi lado, sus ojos estaban brillantes y un ligero rubor decoraba sus mejillas. Me dio algo por debajo de la mesa y era su tanga que notaba empapado. Cogí mi móvil y abrí una aplicación que tiene ese dispositivo.

—¿Y ahora que se supone que…? ¡¡¡AMFFFFFF!!…¡¡JODEEEER!!

Gimió Fer con los dientes apretados cuando active la vibración del Lush              . Agarró los bordes de la mesa y entrecerró sus ojos poniéndolos en blanco.

—Y está en la vibración más baja, le dije besando su orejita, te aseguro que esta noche te vas a correr las veces que quieras.

—Papi, dale un puntito más a ver que paaasaaa…AHHHHHH…siiiii…sigueeee…sigueeee.

Fer agarro mi mano con fuerza y note su cuerpo estremecerse, se estaba corriendo de forma irremediable. Estuve tentado de darle otro nivel más a la vibración o ponerlo en modo metralleta pero quise dejarla disfrutar de su primer orgasmo en público aunque cuando estaba terminando mi vena malvada apareció y le di un nivel más de vibración

—Papiiii…cortaloooo…joder…jodeeeer…no…noooo lo pareees…siiiiiiiiiiiiii, sigueeee….sigueee…             Gemía corriéndose de nuevo

La gente empezaba a mirar hacia nuestra mesa ya que Fer emitía grititos y gemía. Se mordía la mano para no chillar de placer y quise dejarla descansar, tampoco era cuestión de dar la nota. Cuando consiguió tranquilizarse, me miro y me plantó un morreo que me dejó sin aire. Creo que esa noche fue un punto y aparte en esa extraña relación maduro/jovencita. Fer disfrutó de su cena y de cuatro orgasmos más con el Lush metido en su coñito y yo haciendo diabluras con el móvil. Cuando nos levantamos de la mesa para irnos un gran mancha de humedad en su vestido y en la silla recordaba lo que había disfrutado esa mujer.

—Papi no aguanto más                vamos a tu apartamento y follame necesito sentirte dentro. Me rogó Fer con deseo.

Cuando llegamos nuestras ropas volaron y nos fuimos directos a la cama, Fer se puso en cuatro y me pidió, casi me ordenó que la follase. Saque el Lush de su coñito empapado, chorreando juguitos y metí mi polla dentro de su coño hasta que mis pelotas rebotaron en su clítoris, gimió de placer al sentirse llena de mi polla que luchaba por meterse en lo más hondo de su útero.

—Papiii dame verga…maaaas…asiiiiii….recio…no pareeees, más recio…maaaas…maaaas.

Fer estaba desbocada y se me ocurrió algo que de seguro la iba a volver loca, tenía en la mesilla a mano gel lubricante y lubriqué bien su anito para seguidamente meterle el Lush en su culo y ponerlo a máxima vibración, eso desató la locura en esa mujer que empezó a encadenar orgasmos y gritar mientras mi polla la taladraba sin piedad.

—¡¡¡PAPIII ME CORROOOOOO!!! DALEEE…MAAAS…ME CORROOOO…AHHHHHH SIIIIIIII            .

Llegue a contar hasta seis orgasmos de ella, mientras mi polla era maltratada por los músculos de su vagina que la exprimían intentando sacar su premio. Ver como mi polla barrenaba su interior y ese culo moviéndose al ritmo de mis embestidas hicieron que mi orgasmo ya fuese imparable y agarrándome a sus formidables tetas clavé mi polla en lo más hondo de su ser empezando a llenarla el coño de leche y provocando un nuevo orgasmo en ella. Caímos los dos rendidos en la cama con mi polla todavía en su interior, nuestras respiraciones estaban desbocadas y nos costó tranquilizarnos debido a la excitación. Estábamos empapados en sudor y la habitación olía a sexo un olor que despertaba mis instintos más bajos.

—Increíble, dijo Fer sofocada, me has dejado rota.

Haciendo un último esfuerzo, se sacó el Lush de su interior y cayó en un profundo sueño. Por mi hubiese seguido follandola, pero reconozco que desde que empezamos a cenar y hasta ese momento Fer alcanzo no menos de diez orgasmos que la dejaron agotada. Yo estaba excitado y no me apetecía dormir, así que me fui a duchar y a lavar el Lush, que de seguro sería utilizado de nuevo según se despertase esa niña insaciable. Cerré la puerta de mi habitación y encendí mi portátil, intente en vano ponerme en contacto con Sara o con mi mujer y lo único que conseguí es hablar con Alba mi niña, estuvimos hablando un buen rato pero noté preocupación en su voz mientras me ponía al día de las cosas de casa.

—Cariño, ¿hay algo que tengas que decirme? Te noto preocupada.

—Papa, ¿todo va bien entre mamá y tú?

Me sentí muy triste por no poder estar allí con ella y hablarlo cara a cara, pero creo que este era un buen momento para prepararla, para decirle lo que pasaría inevitablemente.

—No cielo, todo lo contrario, mamá y yo nos vamos a divorciar, de hecho todavía no lo hemos hecho porque estoy aquí, pero según llegue me pondré en contacto con mi abogado y solicitaré los papeles del divorcio.

—Bueno, eso quería comentarte, mamá dice lo mismo y últimamente sale mucho con otros hombres.

Eso no me pilló de sorpresa, incluso imagine que uno de esos hombres seria el marido de Sara, se estaría hartando a follar y que conste que no la culpo aunque suene a reproche. Vi a mi niña haciendo un puchero para seguidamente echarse a llorar con desesperación eso me rompió en mil pedazos.

—Mi amor no llores, le decía con cariño, veras como no es tan malo, es mejor así ya que si no nos haríamos mucho daño y tu sufrirías, además, puedes elegir con quieres estar o con mamá o conmigo vas a cumplir 17 años y eres toda una mujer.

—Yo quiero veros juntos como cuando era pequeña, decía entre sollozos, no me hago a la idea de que os separéis.

Intenté convencerla de que era lo mejor y por supuesto no entre en detalles de por qué me iba a separar de su madre, pero en mi cabeza estaban las escenas que presencié cuando Jorge el marido de Sara se la folló delante de mis narices con ella entregada a él  y pidiéndole que la rompiese el culo.

Cuando terminamos la conversación estaba hundido, Alba mi niña era la persona que más me importaba en este mundo y no quería que sufriese, pero iba a ser inevitable. Mande un wasap a Sara rogándole que respondiese a algún mensaje mío, pero de nuevo me dejó en leído y no me respondió y eso de alguna manera me encolerizó por que no entendía su actitud. Le mande un mensaje por wasap bastante duro y agresivo y como respuesta me bloqueó… ¿Qué cojones pasaba? Estaba a miles de kilómetros y estaba desconectado de todo, mi mujer follaba con otros mi hija estaba pasándolo muy mal y la mujer a la que amaba, ahora pasaba de mi olímpicamente.

Me fui a dormir bastante triste y abatido, cuando me metí en la cama Fer se pegó a mi notando  su calor y su cariño, la abracé contra mí y así conseguí quedarme dormido, aunque en mi cabeza las imágenes de mi mujer y Jorge y de Sara follando con otro no se apartaban de mi mente. Antes de amanecer me levante de nuevo, Fer dormía con una cara de felicidad que envidiaba, me puse frente al ordenador y escribí un correo al responsable de RRHH solicitando un viaje a España para resolver algunos asuntos personales que no se podían aplazar.

Algo más tranquilo me metí en la cama de nuevo y quise abstraerme de todo e intentar descansar, pero Fer se despertó y se fue al baño, oí el agua de la ducha y al cabo del rato salió hacia la cama, no pude dejar de admirar su cuerpo con unas curvas impresionantes que llamaban a follarla sin descanso. Miró el Lush en la mesilla y sin pensarlo se lo metió en su  coñito de nuevo, eso me excito y mi polla empezó a cobrar vida. Estuvo mirando algo en su móvil hasta que descubrí que se bajó la aplicación para tener control sobre el Lush el ruido de la vibración y un largo gemido de Fer me indicó que estaba en funcionamiento.

—¿No has tenido suficiente, que aun quieres más? Pregunte divertido.

—Ummmm papi buenos días, que bueno que andes despierto. Casi gimió Fer.

Se irguió y dándome la espalda pasó una pierna por encima de mi cabeza, dejándome ver su coño y su culo en todo su esplendor, enseguida note la calidez de su boquita en mi polla que con un espasmo la recibió con alegría. Hundí mi cara en el chochito de Fer bebiéndome sus juguitos que ya salían debido a la estimulación del aparatito dentro de su coño. Mis manos agarraban sus nalgas amasándolas, haciéndolas mías, viendo como su anito boqueaba de excitación. Metí un par de dedos dentro de su coño y los saque llenos de babitas, unte bien su anito e introduje mis dedos en su culo.

—¡¡AHHHHHHH!! Rico papi no pares. Gimió moviendo sus caderas.

—Te voy a follar este culo de puta que tienes. Dije excitado.

Le di un fuerte azote que acogió con un largo suspiro mientras mi lengua recorría su rajita y mis dedos la follaban el culo, empecé a notar como el cuerpo de esa niña empezaba a temblar de placer hasta que gritó su orgasmo con mi polla en su boca, mientras me bebía su orgasmo que inundó mi boca. Se incorporó y dándose la vuelta de nuevo se sentó sobre mi polla pero sin meterla en su interior, se tumbó sobre mí y me besó con lujuria, mientras sus caderas se movían obscenas sobre mí ya recrecida polla. Me miro como una niña mala y poniéndose en cuclillas agarro mi polla y la llevo a su culito empalándose ella sola mientras su cara reflejaba el placer y el dolor que sentía. Cogió su teléfono y aumento la vibración del Lush, hasta yo mismo lo notaba sobre mi polla mientras ella me miraba con deseo.

—Vamos papiii follame como la puta que soy. Gimió descarada.

Agarre su tremendo culazo y entre azotes y clavadas en su culo me la follé desesperadamente hasta que note un nuevo orgasmo de ella que hizo que no aguantase mucho más llenado sus intestinos de leche espesa y calentita que Fer acogió con un largo suspiro mientras mis manos maltrataban sus tetas y sus pezones. Esa mujer era puro fuego y me tenía agotado, pero pasamos todo el fin de semana follando como animales hasta que llegó el domingo por la noche y nos tuvimos que separar, por delante una nueva semana para reponerme hacer mi trabajo e intentar resolver mi problema.

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