ESTHER DE PABLO

 

Es una sucesión de acontecimientos; unos alegres y otros tristes. Soy consciente de que no importa lo que pase, sino como te tomas lo que pasa. La emoción es una elección, como todo lo demás, pero de esta última pensamos que hemos sido víctimas , no ejecutores y no creo que sea así.

Abres la puerta a una emoción intensa y esta te llena, te arrastra te hace volar para luego lanzarte al abismo cuando descubres que una parte de ella era inventada por ti. Yo diría que toda, por que no es lo que está pasando sino como vemos, vivimos , lo que está pasando, pero ¿Qué importa? ¿Qué más da quién o qué sea el culpable si lo importante es lo que te hace sentir? Una emoción positiva te aporta años de vida feliz, por la reserva inmunológica que genera en cada instante que la has experimentado y en la caída,  en la bajada al abismo, tú también tienes el control del tiempo que le das. Basta con cambiar el foco. He aprendido a dirigirlo a la emoción buena dándole a la mala solo un corto  tiempo  de duelo y después la sonrisa; aunque cueste. El cerebro se engancha rápido a ella y la reproduce con facilidad. Somos lo que pensamos, que luego creamos si creemos en ello. La silla en la que estas sentada mientras lees esto, primero fue el pensamiento de alguien

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