JUANA APARICIO
Hemos llegado a la cima; desde aquí, el iris de los ojos se desploma en verdes campos, donde árboles como lunares tapizan el viento.
Briznas de luz hierven en el río, que corta con su filo una tierra dulce.
Así, los años hacia atrás forman cadenas de plata, y ya es hora de saborear la libertad del aire que con los ojos planeo.
Se deshiela la nieve acunada por la niebla blanca, aliento húmedo que el cielo espira.
En el camino deben quedar las piedras que traje en los zapatos, los aguijones y los pellizcos que a veces cubrí con papel mojado.
Hacia delante las nubes perladas ondulan y surcan el azul de mi alma, feliz, acompañada.

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