ECONOMISTA

El domingo por la tarde volvió Claudia de su viaje por Madrid, se lo debía de haber pasado muy bien, aunque tenía pinta de estar bastante cansada. Lo primero que hizo fue pegarse una ducha y luego ponerse algo de ropa cómoda para estar por casa, unos shorts vaqueros y una camiseta blanca

– Menos mal que mañana ya no tengo clase, me dijo.
– Si, pero las niñas tampoco, jajajaja, espero que no se levanten muy pronto.

Estuvimos cenando en el patio y luego acostamos a nuestras hijas, cuando lo hicimos nos quedamos otro rato hablando en el patio.

– ¿Y que tal por Madrid?, que no me cuentas nada.
– ¿Que quieres que te cuente?, hemos salido el viernes y el sábado, a cenar los dos días, el sábado estuvimos en el teatro, la verdad es que lo hemos pasado muy bien…
– ¿Mucha fiesta?.
– Si, demasiada, ya no estoy acostumbrada y menos a salir dos días seguidas, lo voy a pagar toda la semana. ¿Y tu que tal solo en casa?.
– Pues muy bien, tranquilo, bueno ayer me conecté y estuve hablando un rato con Toni por la tarde…
– ¿Ah si?, ¿no harías nada, no?…
– Ya lo leerás…
– Mañana si te parece bien, hoy no me apetece hacer nada de nada, estoy molida.
– Si, tranquila, ya lo suponía.
– Esto David, quería comentarte una cosa…
– Si, dime…
– Verás, conocí el viernes a un tío en Madrid…

Esto se ponía interesante, Claudia empezó a contarme que había conocido a alguien en Madrid y la notaba que estaba incómoda, yo diría que hasta ruborizada, solo con escuchar esas palabras se me hizo un nudo en el estómago y mi polla palpitó bajo las bermudas. En cuanto pronunció esas palabras se me puso dura como por arte de magia, igual que si me hubiera tomado dos viagras.

– No hice nada con él, tranquilo, es solo, que bueno…ehhhh, estuve hablando con él y luego Mariola le dió mi teléfono, no pasó nada, solo quería que lo supieras.

Las explicaciones de Claudia eran muy atropelladas, solo parecía que quería excusarse, pero el hecho de que me lo hubiera contado ya me parecía significativo, si no lo fuera no me habría dicho nada. Intenté tranquilizarla y que me lo contara todo con mas detalle.

– No te entiendo bien, mas despacio…¿cuando le conociste?.
– El viernes, después de cenar cogimos un taxi y nos llevó a un sitio que estaba de moda…vinieron a hablar con nosotras dos chicos, nos dijeron que eran médicos, se nos presentaron y tal, estuvimos hablando un rato con ellos y luego nos invitaron a unas copas…
– ¿Y aceptasteis, no?.
– Si, éste que te digo habló con Mariola y luego me le presentó a mi.
– ¿Como se llamaba?.
– Víctor, pero vamos no es importante.
– ¿Y estaba bien el tal Víctor?.
– Si, era atractivo.
-Mmmmmm, esto se pone interesante.
– No empieces David.
– ¿Y como era?.
– ¿Como era?.
– Si, de físico, como era físicamente.
– Da igual eso.
– Descríbemele por favor.
– Pues no sé, un tío normal, unos cuarenta y poco de años, moreno, guapete, peinado a raya con algo de canas por los lados, barba de tres días.
– ¿Altura?.
– Un poco mas que tú, sobre 1,80 mediría.
– Entiendo, ¿y estuviste mucho rato hablando con él?.
– Si, ya te he dicho que nos invitaron a unas copas, luego estuvimos un rato hablando y al final me pidió el teléfono, quería invitarme a cenar otro día.
– ¿Y que le dijiste?.
– Pues que no, que no era de Madrid y que además estaba casada, ¿que le voy a decir?.
– Podías haber aceptado, ya sabes que no me hubiera importado, ¿porqué le dijiste que estabas casada?.
– Anda y que le voy a decir, si quieres le digo que estaba soltera, además que estuviera casada no parece que le detuviera mucho, me dijo que si querías tu podíamos quedar a cenar los tres.
– ¿Los tres?, ¿quería cenar conmigo también?.
– Si, eso me dijo, que con tal de cenar conmigo no le importaría que estuvieras tú.

Solo la idea ya me puso cachondo, el tal Víctor le había propuesto a mi mujer que podíamos cenar los tres juntos. Era todo muy morboso, aunque Claudia no lo viera así. Yo solo pensaba, ¿que le pasa a ese cabrón, quiere tirarle los trastos a mi mujer delante de mi?

– Tenías que haber aceptado cenar con él, incluso si quieres yo no tengo problema en acompañarte un día, dije yo.
– No quiero cenar con otro hombre.
– Hubiera estado bien, piénsalo Claudia, podría haber sido el inicio de …bueno, un juego nuevo…
– No empieces otra vez con lo mismo David.
– No es empezar otra vez con lo mismo, es que creo que ese tal Víctor te gustó o que pasó algo con él, sino no me lo hubieras contado, mira lo del chat con Toni tampoco querías al principio y no me negarás que no te gusta…
– No pasó nada con él y si te lo he contado es porque tiene mi teléfono y me mandó algún whatsapp…, solo eso…
– ¿Puedo ver los mensajes?, es por curiosidad, tranquila.

Claudia me dejó el móvil, tampoco se habían intercambiado muchos mensajes, Víctor le había invitado a comer, pero mi mujer le había dicho que no. Lo que me pareció muy curioso es que mi mujer a altas horas de la madrugada le mandara un whatsapp diciéndole que habían estado en el mismo sitio de ayer y no le había visto, como si esperara hacerlo y se sintiera decepcionada. Luego él la invitaba a comer y mi mujer le decía que no, que iba a comer con sus amigas y que por la tarde ya se volvía a casa. Lo último que venía era un mensaje de Víctor reiterando querer volver a quedar con ella para comer.

Mi mujer ya no volvió a contestarle.

– ¿A que se dedicaba?.
– Me dijo que era médico, ¿por?.
– Solo por saberlo.
– Bueno David, vamos a dejarlo no quiero volver a hablar de este tema.
– Si te digo la verdad Claudia es que me gustaría que siguieras hablando con él por el móvil…
– ¡¿Como?!.
– Si, es como lo de Toni, nos lo podríamos tomar como un juego, algo con lo que morbosear, además creo que ese tío te gustaba.
– No tiene nada que ver que me gustara o no, me parecía atractivo, pero no quiero seguir mandándome mensajes con él.
– ¿Y porqué le mandaste el whatsapp después de llegar de fiesta?, eso es que te acordaste de él…
– Fue una tontería, llegaba de fiesta y fue como un mensaje de tonteo, no tenia que haberle escrito, ahora le he dado pie a que se piense algo que no quiero.

“Y es que parece que si quieres algo”, pensé yo.

– Bueno, yo solo te pido que te escribas con él de vez en cuando, que no perdáis el contacto, si quieres tu no le digas nada, pero si te vuelve a escribir me gustaría que le contestases…hazlo Claudia por favor, por contestarle no va a pasar nada…

En ese momento no tenía ni puta idea de la caja de truenos que estaba abriendo.

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