ECONOMISTA

La música estaba muy alta y las luces muy bajas, le habían dicho al taxista que las llevara al sitio que estuviera de moda y después de echarlas una ojeada para verlas bien las llevó a aquella disco. Habían tenido que hacer cola para entrar y estaba claro que no era un Pub cualquiera, se veía que era bastante exclusivo por como iba vestida la gente, los coches que pasaban en la calle….Mientras esperaban la cola por otra puerta parecían que entraban los Vips.

Una vez dentro Mariola y Claudia se pidieron una copa por la que tuvieron que pagar ni mas ni menos que 30 euros por las dos.

– Vaya precios, jajajajaja.
– Es lo que tiene salir por Madrid, dijo Mariola.

Fueron a la pista de baile y mientras iban las detuvieron un par de chicos, no tendrían mas de 25 años, iban vestidos elegantes, con americana, camisa blanca y los dos llevaban el peinado igual, rapado por abajo y flequillo alto, parecían sacados de un catálogo.

– Hola, ¿que tal? A vosotras no os habíamos visto nunca, ¿como os llamáis?.

Claudia les miró con cara de borde.

– ¿Y a ti que te importa?, preséntate tu primero, un poco de educación…
– Huyyyy perdona, dijo poniéndose la mano en el pecho a modo de excusa uno de los chicos, yo soy…
– Ya no nos interesa, gracias y ahora déjanos que vamos a bailar.

Los chicos comenzaron a reírse por el pedazo corte que les habían pegado aquellas dos mujeronas, tampoco pareció importarles mucho porque en pocos minutos estaban rodeados de varias jovencitas muy guapas.

Estuvieron bailando un rato y después volvieron a la barra a pedirse otra copa. 30€ mas. Desde la barra se quedaron mirando a los dos buenorros que cada vez estaban acompañados de mas chicas.

– Podías haberles dejado decir sus nombres al menos, dijo Mariola, – la verdad es que están buenísimos.
– Esta noche es para nosotras, dijo Claudia levantando la copa para brindar con su amiga. – Necesitaba una noche así.
– ¿Que tal va todo con tu marido?.
– Pues bien, bueno parecido a lo de siempre…con nuestros juegos, ya sabes que hablamos con un tío por internet…
– Si, ya me lo dijiste, me encantaría leer esas conversaciones que os traéis entre manos…
– Jajajajaja, noooooooooo, me moriría de vergüenza…
– La conversaciones de tu marido bien me las enseñaste…
– Si, pero eso era distinto, era para que me dieras tu opinión…
– Pues también te daría mi opinión de lo que hablas con el tío ese, jajajajaja.
– Jajajajajaja.
– ¿Son muy fuertes o que?.
– Pues imagina, dijo Claudia, – no hay mucha censura que digamos.
– ¿Te lo estás pasando bien con esto del chat, verdad?.
– Siiii, no había tenido unos orgasmos así en mi vida, jajajajaja.
– Jajajajaja.
– Y todavía lo mas fuerte, ahora quiere David que quedemos con el que chateamos en persona.
– Mmmmmm, eso suena muy morboso, ¿te encantaría quedar con el de la polla grande?.
– Noooooooooo, eso ya si que no, me gusta mucho la discreción, nunca se sabe quien puede estar al otro lado de la pantalla.
– ¿No te gustaría follar con otro tío?. Solo has probado con tu marido y además si te anima él a hacerlo…
– Nunca me lo he planteado sinceramente, estoy bien así.
– Eso es que nunca has probado con un tío que te folle como un animal y te haga correrte muchas veces, entonces no dirías eso, jajajaja.
– Puede ser, pero prefiero seguir así, estoy a gusto, pero me sigue pareciendo fuerte lo de hablar con ese tío, no se lo he contado a nadie, solo lo sabes tú, es un poco locura!!
– Si te contara yo mis locuras, dijo Mariola.
– A ver, cuenta cuenta…
– Pues mira, la semana pasada, sin ir mas lejos, me acosté con mi ex…
– ¿Como?, no fastidies Mariola…
– Si, no sé que me pasó, llevaba todo el finde sin sexo, estaba Alba dormida, cenamos con una botellita de vino, una cosa llevó a la otra y terminamos teniendo sexo salvaje en la cocina, estaba como loco mi ex…
– ¿Y que tal fue?.
– ¿El sexo?, ¡¡un desastre, como siempre con él!!, jajajaja.
– Jajajajaja, ¿y habéis hablado luego?.
– No, ya le dejé las cosas claras, no volverá a pasar, no sé porqué me acosté con él, me sentí deseada y casi lo hice por pena, para que vea lo que se está perdiendo, dijo Mariola pasándose la mano por el lateral de su cuerpo.
– ¡Que cabrona!.
– Jajajajajaj

– Oyes, pues no está mal el sitio este al que nos ha traído el taxista, dijo Claudia
– No, se nota que es algo exclusivo, mira los dos de antes, están rodeados de chicas y no dejan de hacerse fotos con ellos, no sé quienes serán.

Mariola se acercó a la barra y le preguntó al camarero.

– ¿Oyes me puedes decir quienes son aquellos dos chicos?.
– ¿No lo sabes?.
– Pues no, ¿que son futbolistas?.
– No, jajajajaja, son Tomás y Sandro de Mujeres hombres y viceversa….
– Ahhhhhh el programa ese de los guapitos…
– Si, ese.
– Vale, gracias.

Volvió Mariola junto a Claudia.

– Son de esos de Mujeres hombres y viceversa, deben ser famosillos, aunque no me suenan…
– ¿Y eso que es?, dijo Claudia.
– Es un programa que echan en la tele de chicos y chicas que buscan novia…bueno da igual, mejor no lo veas, jajajaja.
– Vale.

A pesar de que Claudia y Mariola iban muy sexys pasaban casi desapercibidas porque había muchas chicas jóvenes que lucías vestidos incluso mas atrevidos y cortos. De repente se les acercaron dos hombres que rondarían los 40-43 años, eran bastante atractivos, sobre 1,80, bien vestidos, uno de ellos iba con camisa azul y destacaba el reloj que llevaba en la muñeca, el otro parecía algo mas cortado con camisa blanca, aunque también bastante guapo.

– Hola, ¿que tal chicas, podemos invitaros a una copa?.

Mariola se le quedó mirando de arriba a abajo y antes de que pudiera contestar el hombre volvió a preguntarlas.

– ¿Sois de aquí?.
– No, estamos de visita a una amiga y conocer la noche madrileña.
– Pues perfecto, nosotros podemos hacer de anfitriones, si queréis,

A pesar de que estaban los 4, solo hablaban Mariola y él.

– ¿Vais al mismo gimnasio tu amiga y tu?.
– ¿Y tu que sabes si vamos o no al gimnasio?.
– Esas piernas que tenéis no son de salir a andar.
– ¿Me lo tomo como un cumplido?.
– Por supuesto. ¿Aceptáis esa copa?.
– Espera que le pregunto a mi amiga.

Mariola habló con Claudia y tras unos segundos en los que estuvieron debatiendo que hacer finalmente Mariola se giró hacia los chicos y les dijo que declinaban la oferta.

– Venga no seáis así, ¿es porque estáis casadas?, mi amigo también, solo queremos tomar una copa…
– Yo no lo estoy, mi amiga si…
– ¿Y me presentarías a tu amiga?, la verdad es que las dos sois muy guapas…nos habéis llamado mucho la atención…
– No sé ni como te llamas…
– Víctor, ¿y tu?
– Yo Mariola…

Se volvió hacia su amiga llevando a Víctor por el brazo.

– Este es Víctor, esta es Claudia.

Después de dos besos, estuvieron hablando un poquito, algo le dijo al oído que le hizo reír a Claudia, aquel hombre sabía como tratar a una mujer y hacerla sentir especial, además desprendía mucha seguridad en si mismo y eso se notaba enseguida.

– Venga que, ¿aceptáis esas copas?, dijo Víctor.
– Bueno, vale, dijo Claudia.
– ¿No decías que esta noche era para nosotras sola?, jajaja, le dijo Mariola al oido.
– Venir que os presento, este es mi amigo Andrés, estan son Mariola y Claudia, dijo mientras se daban besos a modo de presentación.

Después Víctor ya no se separó de Claudia en toda la noche, estuvieron hablando de sus respectivas vidas, Víctor le contó que era médico, ella le dijo que estaba casada, tenía dos hijas y que era profesora de instituto. Mariola y Andrés no tuvieron tanta complicidad, él era mas paradillo y Mariola lo último que quería era tener una aventura con un tío casado, a pesar de que Andrés era muy guapo y todo un caballero.

Sin embargo no quiso interrumpir a su amiga que parecía que se lo estaba pasando muy bien con Víctor, no sabía de que estarían hablando pero Claudia se reía constantemente incluso le llegó a poner la mano en el hombro a él a modo de pequeño tonteo. Nunca la había visto así tan desinhibida y coqueteando con otro hombre, cuando siempre había sido muy cortante con ellos.

Ya mas tarde llegó la hora de despedirse.

– Me gustaría quedar otro día contigo, ¿vienes mucho por Madrid?, dijo Víctor.
– No, no suelo venir y en cuanto a quedar ya sabes que estoy casada, así que no es posible.
– Déjame que te invite a cenar un día, si quieres hasta puedes venir con tu marido, aunque preferiría que vinieras sola, claro…
– Ya se lo diré a mi marido a ver si quiere que cenemos los tres.
– Vale.
– Te lo decía de broma, eh, jajajaja.
– Ya, ya lo había cogido…
– Bueno, ¿me das tu teléfono al menos?.
– Mejor no, hasta aquí.
– Ohhhhhhhhh, es una pena, me gustas mucho Claudia, eres increíble, dame tu número de teléfono, por favor…
– Noo, dijo con la cabeza Claudia.
– Pues nada, al menos me alegra haberte conocido.
– Nos vamos a ir.
– Yo creo que nosotros también, os acompañamos.

Mientras salían Mariola iba hablando con Víctor, no sabía que la estaría diciendo aunque Claudia no tardó en descubrirlo. Salieron las dos chicas y fuera había varios taxis esperando, cogieron uno hasta la casa donde se quedaban a dormir, por el camino fueron hablando.

– Oyes, pues no estaba nada mal el médico ese, dijo Mariola.
– Si, era muy guapo, quería que quedáramos otro día, pero le he dicho que no.
– Anda, ¿porqué?.
– Pues porque estoy casada.
– Pero si tu marido te deja…
– Yo no quiero hacer eso, ya lo sabes..
– Si mi marido me hubiera dejado follar con ese tío, no me habría separado nunca, jajajaja.

En ese momento sintieron que la mirada del taxista se las clavaba a las dos a través del retrovisor, Mariola se dio cuenta, pero siguieron hablando como si nada.

– Mañana si quieres volvemos a quedar con ellos.
– Mejor que no, además no tenemos ni sus números, me pidió el teléfono, pero no se le he querido dar.
– Yo si le he dado el mío, dijo Mariola.
– ¡¡¿Porqué?!!.
– Porque me gusta para ti, hacéis muy buena pareja.
– Yo ya tengo una pareja, tengo marido, dijo enseñando el anillo de la mano.
– Sabes a lo que me refiero, no me digas que no te imaginas follando con ese tío, parece que es de esos que saben lo que se hacen, ya me entiendes, dijo levantando las cejas y mirando justo al retrovisor para cruzar su mirada con la del taxista.
– No voy a quedar con él.
– No tienes que quedar con él, solo follar con él y luego tan tranquila se lo cuentas a tu marido, seguro que le encanta.

El taxista se revolvió incómodo en el asiento, seguro que se acababa de empalmar solo de escuchar hablar así a aquellas dos MILFS.

– ¿Usted que piensa de esto?, dijo Mariola al taxista, mientras recibía un codazo de Claudia.
– ¿Me dice a mi?.
– Si, claro, a usted.

El taxista aprovechó un semáforo para darse la vuelta al hablar con ellas.

– Pues pienso que si el marido de esta mujer la deja acostarse con otros es que es gilipollas.
– Es usted un antiguo…
– Puede ser, pero tampoco me gustaría que mi mujer tuviera una amiga como usted.
– ¿Una amiga como yo?, a que se refiere a que esté tan buena?, dijo subiéndose el vestido si es que se podía mas, para enseñarle toda la pierna e incluso parte de las braguitas.
– No, me refiero a una tía tan ZORRA, dijo el taxista llenándosele la boca mientras decía la palabra.
– Uyyyyyy, que grosero…
– Déjalo Mariola que vas borracha…
– Que este tío me ha insultado…
– Aquí las dejo, pueden coger otro taxi, allí hay una parada.
– Pero será cabrón, encima no nos lleva a casa, voy a llamar a la policía.
– Llame usted a quien quiera, dijo el taxista.
– No la hago caso, yo le pago la carrera, dijo Claudia, dándole un billete de 20 sin esperar el cambio.

Se fueron a la parada para coger otro taxi, de vuelta a casa ya no volvieron a hablar mas del tema. Entró Claudia a su habitación y se puso un pijama fino para dormir, ya hacía calor al ser verano. Cuando miró el whatsapp tenía varios mensajes de un número que no tenía en la agenda, se quedó bastante extrañada.

– Hola, me ha gustado mucho conocerte, espero que a ti también te haya gustado, me has parecido muy interesante y me gustaría seguir hablando contigo. 4:16
– No sé quien eres. ¿Como tienes mi número?. 4:34
– ¿Has conocido a mucha gente esta noche?. 4:34
– No, solo a un pesado, pero no le quise dar mi teléfono. 4:34
– Touché, jajajaja. 4:35

Al día siguiente al levantarse estaba Mariola en la cocina.

– ¡¡Eres una cabrona, le has dado mi número a Víctor!!.
– Solo he hecho lo que te hubiera gustado hacer a ti, si no te gusta bloqueale…

El móvil de Claudia volvió a vibrar.

– Buenos días, ¿estás hoy por Madrid?, sigue en pie mi oferta para comer o cenar juntos. 10:48.

Era un mensaje de Víctor, pero Claudia ni se molestó en contestarle. Después de desayunar fueron a dar un paseo y se echaron una pequeña siesta. Luego empezaron a prepararse para ir al teatro y a cenar.

– Esta noche tenemos que volver a salir de fiesta, a ver si ligamos en Madrid, dijo Mariola.
– Hoy no me apetece salir, después de cenar me vuelvo a casa y tu ya si quieres te quedas de fiesta con tu amiga, dijo Claudia.
– Noooooo, no seas cabrona, hoy dijimos que salíamos las tres.
– Vale, pero no nos quedamos tan tarde como ayer.
– No, hoy nos vamos a quedar mas, jajajajaja.

Durante el día Claudia estuvo mirando el móvil constantemente, era como si en el fondo quisiera seguir recibiendo mensajes de Víctor. Por la mañana no le había contestado, pero tampoco le había bloqueado, así que podría seguir mandándola mensajes, aunque ya no la había hecho mas. Claudia, Mariola y su amiga se fueron al teatro, luego a cenar y cuando terminaron pensaron en volver al mismo sitio donde habían estado la noche anterior.

Claudia no podía dejar de pensar en ningún momento en el médico, posiblemente volviera a encontrársele en el mismo sitio y de repente se puso muy nerviosa. Entraron en el local, pero Víctor no estaba, durante la noche varios chicos fueron a hablar con ellas, la amiga de Mariola no daba crédito.

– Joder chicas, así da gusto salir con dos mujeres como vosotras, estamos rodeadas de hombres toda la noche, jajajajaja.

Mas tarde que la noche anterior como había prometido Mariola regresaron a casa. Ya en la soledad de su habitación Claudia volvió a mirar el móvil. Nada. Ningún mensaje de Víctor. Se quedó dudando unos instantes y ahora fue ella la que le escribió. No supo porqué lo hizo.

– Esta noche hemos estado en el mismo sitio de ayer, no te he visto. 6:56.

Se quedó esperando unos minutos, pero el whatsapp no le llegaba al otro lado así que se echó a dormir. Por la mañana en cuanto se despertó encendió los datos del móvil nerviosa como una adolescente para ver si Víctor le había contestado. Bingo.

– Vaya, que sorpresa me he llevado, me gusta que me escribas. No me fastidies que ayer salisteis tb, haberme avisado antes, no suelo ir mucho allí, el viernes fui porque hacia tiempo que no salía con Andrés, ¿sigues en Madrid?, si es así te invito a comer. 9:46.

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