ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Había un pequeño planeta donde todos eran felices. Los habitantes apenas sobrepasaban el millón de años. Cuando tenían hambre en vez de verduras les servían caramelos en salsa de nuez. Nunca morían.

Vivían en una minúscula Galaxia que orbitaba cerca del planeta Júpiter. El suelo parecía una gran alfombra, los árboles estaban repletos de cerezas en forma de letras góticas; los seres podían juntar las letras y formar frases, oraciones. Era divertido ver habitantes tan felices.

Una mañana aquella extraña nave proveniente del Asteroide 1234 llegó e hizo un caos en la superficie. Con su conquista tomaron la gran cocina y a la fuerza hicieron comer verduras a los bebexoides de ese planeta que gritaban, pataleaban.

– No me gustan las verduras, chilló el bebexoide líder.

– ¡Te las vas a comer!, gritó la líder del Asteroide 1234. Y zas, a la fuerza le metió la cuchara.

Minutos más tardé, en la guardería Mi Pequeño Mundo de Caramelo todos dormían, y el cuento había terminado.

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