ECONOMISTA

Claudia seguía abierta de piernas, recuperando la respiración delante del ordenador, se mostraba lascivamente como si Toni24 pudiera verla a través de la cam en esa postura. Acababa de pegarse una de sus típicas corridas y yo detrás de ella la acariciaba su mojado coño y metía y sacaba un par de dedos en él.

En la pantalla nuestro ciber-amigo también se tocaba la polla después de haberse corrido.

– Me encantaría que algún día nosotros también conectáramos la cam, al fin y al cabo él no podría vernos la cara, solo te vería correrte, ¿no te daría morbo?, dijo yo.
– No sé, puede ser un poco arriesgado.
– Tú déjame a mi, que yo lo arregle todo.

Cuando empezamos a conectarnos con Toni24 Claudia era muy reacia a este juego, pero ahora se pegaba unas corridas de tal calibre que estaba claro que quería seguir avanzando y la manera de hacerlo era que nosotros también conectáramos la cam. En el fondo yo sabía que Claudia siempre había tenido una vena un poco no sé si decir exhibicionista, pero sí que la ponía gustar al resto de gente, tanto con su cuerpo, como con su ropa. El mostrarse desnuda por cam ante Toni24 sabíamos que iba a potenciar sus orgasmos por 10.

Ya estaba preparada para ello.

Al día siguiente era viernes, se levantó para ir al instituto, aunque ya habían terminado las clases tenían que seguir yendo, para ir preparando el curso siguiente, además como Jefa de estudios tenía varias competencias añadidas. Se puso una falda verde con unas deportivas blancas y camiseta blanca, iba bastante informal, se notaba que no había alumnos en el instituto. Antes de salir se preparó una pequeña maleta.

– Cuando venga, me pegaré una ducha, comemos rápido y luego me voy a Madrid con Mariola.

Se iba a pasar el fin de semana con su amiga del pádel, yo por lo menos había conseguido que se llevara a las niñas con sus padres, así que iba a estar solo dos días en casa. Podría haberme preparado algún plan con los amigos, pero me apetecía estar solo en casa, hacer un poco de deporte, cortar el césped del jardín y luego verme una película tranquilamente para desconectar del trabajo y desayunar tranquilamente el domingo mientras leía la prensa en el patio con un par de tostadas calentitas.

Con esa idea me presenté en el trabajo, pero no tardó en ponerme de mala hostia mi cuñado Gonzalo.

Terminó lo que tenía pendiente y luego recogió su despacho hasta Septiembre. El curso había terminado, se saludó con un par de profesores y enfiló los pasillos vacíos del instituto. Se dió cuenta de que la puerta de Don Pedro estaba un poco abierta, fue andando hasta allí y picó.

– ¿Se puede?
– Si, pasa.
– Bueno Don Pedro, que ya me despido, mantenme informada de lo del programa del intercambio y en Septiembre volvemos a vernos.

Pasó dentro y fue hasta la mesa del director pasando por el lado, se apoyó en el borde sentándose ligeramente en ella.

– ¿Y que tal el verano?, como se le presenta, dijo Claudia.
– Pues me iré a Benidorm, suele pasar un mes y medio allí en verano, tengo un pequeño apartamento y muchos amigos…
– Estupendo, que lo pase bien…

Claudia cruzó la pierna derecha sobre la otra y se le subió ligeramente la falda, le estaba mostrando sin ningún pudor todo el muslo y al viejo se le fue la vista instintivamente a sus piernas. No es que quisiera calentarlo en ese momento, pero sí quería darle a entender que lo que pasó la otra vez en su despacho cuando él metió la mano bajo su falda no suponía para Claudia ningún problema ni le daba importancia. Había disfrutado mucho con ese juego y el año que viene tenía intención de volver a calentar al viejo.

Solo quería enseñarle un poquito mas las piernas para que no se olvidara de ella durante el verano.

– Vamos cuñadito, que llegas tarde.

Le había dicho tantas veces que no me llamara eso que ya había desistido de hacerlo, el muy cabrón me seguía faltando el respeto delante de todos y ya le dejé por imposible. Cuanto menos caso le hiciera al personaje éste mejor me iba a ir.

Me puse una bata y me metí a la fábrica dejándole solo en la oficina.

– ¿No te tomas un café?…

Es lo único bueno que tenia, por lo menos preparaba buen café, luego soltaba un par de chascarrillos que me hacían gracia y rebajaba un poco la tensión que había entre nosotros. Le gustaba tensar la cuerda, pero no llevarla al límite.

– He estado hablando con Pablo y hay que pegar un buen cambio en esta oficina, está muy vieja.
– ¿Y que te ha dicho?.
– Que lo que quiera, ahora que llega el veranito la vamos a pintar y a cambiar el mobiliario.

Me metí dentro de la fábrica y estuve trabajando un rato y dando una vuelta, serían las 11 de la mañana cuando a lo lejos vi a una mujer que entraba en nuestra oficina. No podía ser, pero con esa altura, ese pelo, ese movimiento de caderas, estaba claro.

Se trataba de mi ex-novia Cristina. ¿Que cojones hacía en la fábrica donde trabajaba?.

Rápidamente me fui para la oficina y efectivamente era ella, estaba hablando con mi cuñado Gonzalo, al verles juntos me asusté bastante, ¿que estarían tramando estos dos?, ¿De que coño se conocerían?.

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