ECONOMISTA

Pidieron otras dos copas, pero pronto se vieron rodeados por los otros comensales de la mesa, Gemma, las otras dos médicos y los amigos de Víctor, hicieron un grupo y estuvieron hablando un rato al ritmo de la música. Víctor quería deshacerse de ellos para seguir a solas con Paloma, pero no sabía como hacerlo, sobre todo de Gemma que no se separaba de su lado, esperando el momento de irse a la habitación de hotel para follar de nuevo.

– Voy a salir un rato fuera, se está cargando mucho el ambiente, dijo Paloma.

El resto del grupo iba yendo y viniendo, hablando con gente, así que Gemma y Víctor se quedaron a solas.

– Cuando quieras nos vamos, dijo Gemma.
– No tengas prisa, nos lo estamos pasando bien.
– Es que se está haciendo tarde, ya me entiendes.
– Gemma, tu haz lo que quieras, yo me quiero a quedar un rato más, hace mucho tiempo que no salía con Paloma, que es una amiga de toda la vida y no me quiero ir todavía…
– O sea que es eso, ¡¡tú lo que quieres es follarte a Paloma!!.
– Bueno, ya lo que me faltaba, una escena de celos, mira Gemma, no voy a discutir contigo, déjame solo, por favor.
– ¡Eres un cabrón!.
– Estás muy buena, si lo que quieres es follar, te das una vuelta y te aseguro que candidatos no te van a faltar, dijo Víctor acercándose a ella.

Gemma cogió el bolso y le dejó con la palabra en la boca diciendo algo que Víctor no pudo entender. Al poco volvió a entrar Paloma y se encontró al amigo de su marido sin nadie que le acompañara en la barra.

– Vaya, que solo te han dejado, ¿donde se ha ido todo el mundo?.
– Pues cada uno a lo suyo, jajajaja, me he quedado a solas con tu amiga Gemma y no veas que escenita de celos me ha montado.
– ¿Ah si?, ¿y eso?.
– Pues quería que subiera con ella a la habitación y la he dicho que me apetecía mas quedarme aquí contigo tomando una copa.
– ¿Y por eso se ha enfadado?.
– Si, se ha puesto como una fiera y luego va y me suelta que si lo que quiero es follarte a ti, perdón por la palabra, pero es lo que ha dicho.
– Es un poco fuerte.
– Pues si, ¿pero sabes que es lo mejor de todo?.
– El que…
– Que en parte lleva razón, no quiero irme con ella porque prefiero estar contigo…
– Víctor no empieces otra vez…
– Yo no quiero ligar contigo, ni ser el sustituto de Andrés, tu tampoco quieres eso, pero no me negarás que entre tu y yo siempre ha habido…digamos…una química especial…
– Yo por mi parte ya te digo que no…
– Puedes decir lo que quieras, pero desde que nos conocemos tenemos ahí como una tensión sexual no resuelta…
– ¿Y hoy por ejemplo, es un buen día para resolverla, no?.
– Si, por ejemplo.
– ¿Pero tu te escuchas hablar?, ¿me estás proponiendo que subamos arriba a la habitación a tener sexo?, ¡¡soy la mujer de tu mejor amigo!!, siempre me habías respetado eso…hasta hoy…¡te estás pasando!…
– No te enfades Paloma, la verdad es que me atraes mucho, muchísimo, eres la sexualidad echa mujer, hoy estás increíble con esa blusa y ese escote que no puedo dejar de mirar, estoy harto de decirme a mi mismo que no me gustas, pero me estoy engañando, todas las veces que me iba con otra deseaba estar contigo, esa es la verdad…
– Vamos a dejar aquí esta conversación o no me vas a dejar mas remedio que hablar con Andrés y contarle esto, ya vas borracho y no sabes lo que dices…mañana lo verás de otra manera.
– Sabes que no voy borracho y no me importa que hables con Andrés, asumo las consecuencias de lo que estoy haciendo, ¿estás tu dispuesta a asumir las consecuencias de hacer algo que estás deseando?.
– O sea que según tu, estoy deseando irme contigo.
– No solo hoy, desde la universidad, yo era el que te gustaba…pero al final te fuiste con Andrés…
– No sigas por ahí Víctor, va a ser mejor que aquí zanjemos la conversación, esto no debería haber pasado nunca, me voy a la habitación…
– De acuerdo, te acompaño…
– Casi prefiero que no, no quiero dar lugar a malas interpretaciones y menos que me acompañes…
– Tranquila, no pienso volver a intentar nada, solo quiero acompañarte, dijo Víctor.

Paloma salió rápidamente de la sala de fiestas, sin despedirse de nadie, no quería que la vieran saliendo con Víctor que fue unos metros detrás de ella. Se quedaron en la puerta del ascensor sin decir una palabra, la situación estaba tensa entre ambos debido a la conversación que acababan de tener. Subieron a la cuarta planta y Víctor fue con Paloma hasta la puerta de la habitación, ella abrió con la llave y pasó dentro.

– Muchas gracias por haberme acompañado.
– ¿Al final no me invitas a pasar?, dijo Víctor apoyándose en la puerta.
– Dijiste que no ibas a intentar nada.
– Te engañé, jajajaja, lo siento era broma..,solo somos dos amigos que vamos a charlar, nos podemos tomar una copa, tranquilamente…
– Creo que no procede que entres en la habitación, no quiero dar pie…
– No vamos a tener otra oportunidad como esta…y lo sabes…
– Víctor por favor, dijo Paloma empujando la puerta tímidamente para cerrarla.
– Déjame pasar, tu lo estás deseando tanto como yo…
– Víctor…
– No pienso irme.

Paloma entró en la habitación y se dio por vencida.

– Mira haz lo que quieras, dijo andando hacia el mueble bar, – No sé que hay aquí que podamos tomar.

Víctor entró despacio detrás de ella y con cuidado cerró la puerta, Paloma estaba agachada y notó que se ponía a su lado.

– Deja eso, dijo Víctor ayudando a Paloma a incorporarse.

Se quedaron frente a frente y por un momento pareció que el corazón se la iba a salir por la boca.

– Gracias por dejarme entrar, dijo Víctor en bajito poniéndose delante de ella. – Shhhhhhhhhh, estás muy nerviosa, estás temblando, shhhhhhh tranquila…

En ese instante Paloma se sintió como la chiquilla de 18 años de la universidad, sabía que se le había caído la coraza de mujer madura y segura de si misma, Víctor había conseguido desnudarla sin tan siquiera tocarla. Cruzó los brazos intentando protegerse..

– Hemos esperado mucho tiempo para llegar hasta aquí…

Víctor comenzó a besar la mejilla de Paloma repetidas veces, ella seguía en la misma postura, sin inmutarse.

– Te deseo Paloma, te deseo mucho, dijo Víctor bajando sus besos hasta llegar al cuello de ella.
– Para, para, ¿que estás haciendo?.
– Estoy haciendo lo que deseas y no te atrevías a hacer, dijo susurrando cerca de su oido.

Sabía que el cuello es el punto débil de TODAS las mujeres, si se dejaba trabajar esa zona ya la tenía preparada para poder hacer otras cosas. Siguió besando y chupando el cuello Paloma pasando una mano por el otro lado para atraerla contra su boca…por primera vez se le escapó a ella un pequeño suspiro.

– Hoy te toca a ti Paloma, por fin te toca a ti, hoy quiero estar contigo, siempre lo he querido, dijo Víctor buscando su boca en un beso que ella apenas correspondió y luego separando los brazos de su cuerpo.

De nuevo volvió a buscar su cuello, siguió besándola ahí hasta que Paloma habló de nuevo.

– Víctor, esto está mal, dijo casi en un jadeo.
– Shhhhhhhhh, eres preciosa, me vuelves loco…

Las manos de Víctor se apoyaron en la cintura de Paloma y otra vez buscó su boca, esta vez si, ella le empezó a corresponder un poco, abrió tímidamente los labios dejando que Víctor metiera la lengua dentro, luego él subió las manos metiéndolas por dentro de la blusa, tocó los enormes pechos de Paloma que se dejó hacer, ¡era increíble!, ¡efectivamente no llevaba sujetador!. Tantos años con los que había fantaseado en poder tocar aquellas tetas y ahora por fin las tenía en sus manos, eran mejores de lo que había pensado, unas tetazas enormes, calientes y duras.

Se quedaron mirando unos segundos allí de pies y cuando Víctor volvió a besarla en la boca tiró de la blusa a los lados desnudando sus pechos, acarició las tetas de Paloma con fuerza apretándoselas hacia arriba.

Esta vez el beso fue mas sucio y Paloma también le buscó con su lengua, Víctor ya estaba desatado, le quitó el cinturón de la falda y sacó la blusa que tenía metida por dentro, se quedó unos segundos contemplando las tetas de ella como si quisiera retenerlas en la memoria.

– Tienes unos pechos perfectos, la de veces que he soñado con esto…

Las areolas eran grandes y tenía los pezones hinchados, Víctor no puedo resistirse y se agachó para meter uno de los pechos en la boca, Paloma ya no suspiraba, ahora gemía mientras Víctor le comía literalmente las tetas.

– Víctor, tenemos que parar, ummmmmmmmm, no sigas, ahhhhhhhhh, no sigas…mmmmmm, para por favor…mmmmmmmmmmm, para…

Pero Víctor no iba a detenerse, bajó las manos para ahora tocarla el culo por encima de la tela mientras seguía mamando, comprobó el ancho, tacto y dureza de sus glúteos, la falda era tan ajustada que no podía meter las manos por debajo así que tiró de la falda hacia arriba poco a poco hasta que aparecieron unas braguitas negras muy bonitas, pero a Víctor lo que mas le gustó fue el detalle de las medias eróticas hasta medio muslo que ella llevaba y que le sentaban como un guante en las majestuosas piernas de Paloma.

– ¡¡Voy a follarte joder, voy a follarte!!, dijo Víctor ya fuera de si sacándose la polla y tirando de Paloma hacia arriba por las asilas para sentarla en la mesa.

Pero tras escuchar esas palabras y ver el miembro de Víctor delante de ella Paloma entró como en una fase de negación, se vió allí con la falda subida, con las tetas desnudas dejándose manosear y lamer por Víctor y se acordó de Andrés y de sus dos hijas. ¿Que coño estaba haciendo?. ¿Lo iba a tirar todo por la borda por un polvo como si fuera una adolescente?. Ya no era una niña, es verdad que estaba muy cachonda, pero tenía que tener fuerza de voluntad y poder controlar esos instintos, aunque se tratara de Víctor al que había deseado durante años.

– ¡¡Para, para!!, ¡¡que estamos haciendo joder!!, dijo apartando a Víctor con fuerza y bajándose de la mesa.

Se echó a un lado bajándose la falta y luego se cubrió los pechos.

– ¡Vete de aquí!, ¡¡no vuelvas a tocarme!!

Víctor no sabía como reaccionar, se vió en la habitación de Paloma con la polla en la mano y su primera reacción fue acercarse a ella para intentar calmarla al ver que estaba muy nerviosa.

– Lo siento Paloma, tranquilízate, ¿estás bien?.
– Vete de aquí, por favor…
– Perdona, yo creí que lo deseabas tanto como yo…
– ¡Que te vayas!…

Salió de la habitación, al momento supo que la había cagado y se arrepintió de todo. Había pasado la linea roja que tantas veces se había prometido que no iba a cruzar. No había tenido fuerza de voluntad y ahora Paloma a la que quería lo estaba pasando mal, además dió por supuesto que Andrés dejaría de ser su amigo. Y con razón, como puedes ser amigo de alguien que intenta follarse a tu mujer. No era mas que un cerdo.

Estaba enfadado y no sabía donde ir, pero su otro yo estaba excitado, le podía la ira y le gustaría poder dar marcha atrás en el tiempo. Pensó en volver a la fiesta, aunque ya no tenía sentido, no le apetecía seguir con la juerga después de lo que acababa de pasar. Se bajó a la tercera planta andando y fue por el pasillo. Llamó con los nudillos en la puerta de la habitación. TOC, TOC, TOC.

Oyó pasos dentro y alguien se acercó a la puerta.

– ¿Quien es?.
– Soy yo, Víctor.

Gemma abrió la puerta y se le quedó mirando, todavía llevaba el vestido rojo puesto e iba maquillada, por lo que Víctor dedujo que acababa de llegar.

– Hombre, ¿que haces aquí?, ¿no te estás follando a Paloma?.
– Vengo de su habitación, al final no ha querido tener nada conmigo…
– ¿Y ahora vienes aquí?.
– Si.
– Tendría que mandarte a la mierda, yo no soy el segundo plato de nadie.
– Tu solo quieres follar, lo mismo que yo…

Ella se apartó de la puerta y le dejó pasar también. Comenzaron a besarse salvajemente y Víctor la llevó hasta la mesa en la que antes había estado apoyada Paloma, le dió la vuelta y pegó el paquete contra su trasero, luego la empujó hacia delante y tiró de la falda hacia arriba, para posteriormente bajarla con brusquedad el tanguita.

El culazo de Gemma quedó delante de él, se puso un preservativo y sin miramientos se la metió por el coño desde atrás. Se vieron reflejados en el espejo que tenían delante, Víctor la embestía desde atrás y le gustaba ver la cara de placer que Gemma ponía y como se apartaba el pelo de la cara.

– Puedes llamarme Paloma si es lo que quieres, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….
– Nooo, ¡¡hoy voy a llamarte zorra!!, eso es lo que eres, ¡¡una zorra asquerosa!!.
– Ahhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhh, sigueeeeeeee….

Gemma levantó la mirada para volver a verse en el espejo, le gustaba como con el polvo el pelo se le iba a la cara y a pesar de que ella lo retiraba en la siguiente embestida se le volvía a poner delante, se chupó el dedo ella misma y se le corrió un poco el pintalabios, luego ella con la mano se quitó el color de los labios, entre el pelo revuelto y el pintalabios corrido parecía una vulgar puta. Eso la calentó mas. Ni tan siquiera se había quitado el tanga que hacía presión en los dos tobillos sin dejarla abrir mas las piernas.

– Mmmmmmmmmmmm, que bueno, ¡¡puedes correrte encima de mi!!.
– Ven, agáchate, ponte de rodillas, dijo Víctor tirando de ella hacia abajo y quitándose el preservativo.

Comenzó a meneársela delante de ella, no tardó en eyacular por su cara a lo que Gemma parecía encantada.

– Asiiiiiiiiiii, eso es, mmmmmmmmmmmm, eso es…….córrete por toda mi cara, vamos, ¡córrete en mi cara!!

Gemma se levantó para mirarse en el espejo, tenía el rostro totalmente cubierto de semen, incluso parte le había caído dentro de la boca y le escurría hacía su precioso vestido rojo.

– Eres un cerdo, ¡me encanta como me has dejado!, dijo riéndose ante Víctor que estaba sentado en la cama, pero con la cabeza fuera de la habitación.
– Tengo que irme, dijo poniéndose en pie.
– ¿Ya?, ¿no te quedas otro rato?.
– No, prefiero irme, hasta mañana.
– ¿Vienes aquí a follarme cinco minutos?, oyó que decía Gemma mientras le daba la espalda.

Víctor se fue a su habitación y se metió en la cama. No podía dejar de pensar en Paloma y en su amigo Andrés. ¿Que había hecho?. Y lo peor de todo es que él no se había detenido, si ella se hubiera dejado a estas alturas todavía seguirían follando seguramente. A su vuelta a Madrid tendría que aceptar las consecuencias de sus actos.

Al día siguiente bajó a desayunar, pronto, pero no se encontró con nadie conocido, preparó la maleta y se dió un pequeño paseo por las calles de Barcelona. Volvió al hotel y bajó a recepción, le hubiera gustado al menos despedirse de Gemma, pero no la encontró y tampoco a sus dos amigos. De Paloma tampoco tuvo noticias.

Cuando llegó a la estación del AVE casualmente Paloma estaba allí ya esperando, volvían en el mismo tren.

– Hola Paloma, creo que volvemos en el mismo AVE.
– Hola.

Eso fue todo lo que le dijo la mujer de su amigo que tenía cara triste y avergonzada.

– Siento mucho lo que pasó ayer, ojalá lo pudiera borrar, tu no hiciste nada, fui yo el que tuvo la culpa, se lo diré a Andrés que tu no tuviste nada que ver…
– No, de momento no le digas nada, si alguien tiene que hablar con él soy yo, tu no digas nada.
– Claro, como tu prefieras.

Paloma sacó un ebook y se puso a leer delante de Víctor.

– Deberíamos hablar lo que pasó ayer…

Pero ella ya no le respondió. No volvieron a hablarse en todo el camino de vuelta a casa.

A las 8:50 del lunes ya tenía los primeros pacientes esperando en la puerta la Dra Capdevila. Dió los buenos días y luego entró en la consulta donde estaba su auxiliar.

– ¿Que tal la mañana, tenemos muchas citas?.
– Si, como siempre, al completo.
– Que bien, ¿tenemos café preparado?.
– Si, claro, ¿ha sido un fin de semana duro, eh?.
– ¿Se nota?.
– Si, tiene usted ojeras, no se preocupe, le preparo un café solo y luego me cuenta que tal le ha ido el congreso…

Se puso la bata blanca y estuvo charlando un rato con la auxiliar mientras tomaba el café. Cuando terminaron Gemma se puso tras la mesa y esperó a que entrara el primer paciente.

– Ya son las 9, llama al primero, empezamos la semana…

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