ECONOMISTA

Al día siguiente se levantó temprano y cuando entró en el comedor estaban desayunado Gemma, Paloma con otras dos mujeres, Víctor les saludó con la mano y se sentó con sus amigos que estaban en otra mesa.

– ¿Que tal ayer con la rubia?, nos abandonaste muy pronto…
– Bien, la verdad es que estoy agotado, no hemos podido descansar mucho.
-Jajajajaja, ¿te ha tenido la rubia toda la noche en función, eh?.
– Si, mas o menos…
– Joder hoy ha venido con una minifalda que está muy cachonda, tiene buenas piernas y un señor culo.
– Si, tiene buen culo, si.

Efectivamente cuando terminaron de desayunar Víctor se fijó en Gemma que llevaba una faldita blanca con rayas azules en horizontal, era corta por encima de medio muslo y marcaba mucho el culo donde había intentado tener la polla metida unas horas antes. Iba elegantemente vestida y había recuperado la compostura de médico culta y elegante, en nada se parecía a la zorra que se metía a la ducha con el pelo pringoso por una corrida. Apenas pudo fijarse en Paloma que desapareció rápidamente del comedor.

Por la mañana terminaron las charlas sobre la 13:00, luego tenían tiempo para comer y descansar un poco, pues a las 17:00 se reanudaban las mismas. Víctor bajó a comer pronto ya que quería echarse un rato de siesta. Sobre las 15:30 entró a la habitación después de haber comido y cuando llevaba un minuto en la habitación oyó que le tocaban en la puerta.

Se levantó con un pantalón corto de dormir y camiseta y al abrir se encontró con Gemma.

– Hola, ¿que tal?, hoy casi no hemos hablado.
– Me pillas a punto de echarme la siesta.
– Bueno, pues lo dejamos para otro momento.

Víctor tiró del brazo de Gemma y la metió en la habitación, luego la besó y metió la mano debajo de la falda que había provocado toda la mañana la mirada de los colegas durante las charlas. Se encontró con las dos nalgas duras apenas acompañadas por un tanga de hilo que se la metía entre los cachetes. Tiró de la falda hacia arriba y siguieron besándose hasta que cayó sentado en la cama, Gemma se puso sobre él y le bajó el pantaloncito para sacarle la polla.

– ¡Quiero que me folles otra vez!.
– Chúpamela antes, dijo Víctor empujando el cuerpo de ella hacia abajo.

En cuanto la tuvo de rodillas se cogió la polla y abofeteó con ella la cara de Gemma, esto pareció encantarla ya que puso cara de guarra mientras se lo hacía.

– ¿Te gusta que te den pollazos en la cara?.
– Si, me encanta, me gusta que me des con la polla.
– Pues toma otra, ZAS, dijo volviendo a golpear con ella en su mejilla., – y ahora métetela en la boca, vamos, ¿para eso has venido, no?.

Gemma se puso a chupar con velocidad, parecía que tenía prisa por hacerlo, no dejó un solo centímetro sin salivar, hasta tuvo unos segundos para meterse las pelotas de Víctor en la boca. Le empujó para que cayera tumbado en la cama y luego volvió a ponerse sobre él.

– Venga ponte un condón y métemela, no puedo esperar más…

Se colocó el preservativo y Gemma apartándose el tanga se dejó caer sobre él.

– ¡¡Ahhhhhhhhh, que bueno!!, me encanta tenerte dentro…tendríamos que quedarnos toda la tarde follando en vez de escuchar esas estúpidas charlas, ahhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhh…

Movía su culo con amplitud arriba y abajo haciendo con chocaran con fuerza los cuerpos. Mientras follaban se fue quitando la camisa y el sujetador hasta que quedó desnuda, Víctor tiraba del tanga para acompasar el ritmo al que follaban y se lo clavaba en la raja del culo lo que ponía mas caliente a Gemma.

– Date la vuelta, ¡¡quiero verte el culo mientras me follas!!.

Se salió de dentro y volvió a ponerse encima de Víctor pero esta vez de espaldas, apoyó las manos en las piernas de él y siguió cabalgándole.

– ¿Te gusta mi culo?, dijo ella moviéndolo sensualmente.
– Me encanta, tienes un buen culazo. PLAS, dijo soltando un azote en una de sus nalgas.
– Puedes darme mas si quieres, no me importa.
– ¿Te gusta esto?, PLAS.
– Ahhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiii, dame otra.
– Toma, PLAS, PLAS.
– Ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Y a partir de ahí comenzó un desenfreno de sexo y azotes duros, que retumbaban incluso por los pasillos del hotel. No tardó Gemma en tener la nalga derecha completamente colorada y cada manotazo era una mezcla de dolor y placer. ¡¡Menudo escándalo!!, pero eso la daba igual, que se enteraran todos de una vez: se la estaban follando como se merecía. Gritaba como una posesa a cada azote y botaba descontrolada sobre la polla de Víctor poniéndose las manos en el cuello.

– Ahhhhhhhhhhhhh, no puedo más, dijo Víctor empujando a Gemma hacia delante.

Inclinándose un poco descargó por el culo y la espalda de ella, con varias ráfagas que casi la llegaron de nuevo hasta el pelo. Gemma quedó tumbada boca abajo con la cara en los pies de Víctor, se giró un poco y recogió con la mano el semen que tenía por su cuerpo.

– ¡Te me has corrido encima, me encanta!, dijo metiéndose los dedos en la boca., – para otra vez puedes correrte en mi cara…

Cuando terminaron de limpiarse, Gemma se vistió y le dijo antes de irse de la habitación.

– ¿Nos vemos luego por la noche?, es la última y tendríamos que aprovechar
– Claro, luego nos vemos.

Pasaron las charlas de la tarde y al subir a la habitación Víctor se arregló para bajar a cenar. Después de la ducha se puso una camisa azul clarita con dos botones desabrochados y un traje encima, llevaba la barba canosa de tres días que le hacía todavía mas atractivo y se quedó un rato mirándose en el espejo.

¿Como acabaría la noche?.

La cena de despedida de congreso se hacía en un sitio distinto al comedor donde habían estado estos días, era un salón mas grande y se fueron sentando por mesas redondas. Por suerte sus amigos ya estaban hablando con el grupo de Paloma y Gemma y se sentaron todos en la misma mesa. Paloma se había puesto una falda oscura y ajustada de cintura alta que le llegaba a las rodillas, llevaba una blusa negra con escote como en V que caía hacia abajo, abierta, casi se le veía el ombligo, además era como si no llevara sujetador por el bamboleo de sus pechos y encima una especie de americana, se había dejado el pelo suelto y oscurecido los ojos con el maquillaje. Los compañeros de Víctor se la comían con la mirada, las curvas de esa mujer eran divinas y mas si cabe cuando se quitó la americana y quedó con los brazos descubiertos. Era toda una belleza de la época barroca, de cuerpo con volumen, cintura estrecha y caderas anchas, brazos redondeados y carnosos, piel blanca y pechos grandes, por el centro se la veían parte de las tetas, unas ubres grandes y llenas de venas que daban ganas de tocar y chupar. ¡Espectacular!

Sin embargo parecía que esa noche quería competir en belleza con ella Gemma, se había puesto un vestido rojo bastante corto y también muy ceñido, le quedaba muy bien el contraste del pelo rubio con los labios pintados muy de rojo al igual que las uñas.

Durante la cena estuvieron hablando de cosas del trabajo, Víctor apenas pudo hablar con Paloma pues estaba justo al otro lado la mesa, pero la estuvo mirando toda la noche y ella a él, era casi inevitable al tenerse frente a frente.

Cuando terminaron de cenar les habían habilitado de nuevo una pequeña sala de fiesta como la noche anterior. Víctor se fue con sus dos amigos que no dejaban de piropear a Gemma y Paloma.

– ¿Habéis visto a Paloma?, no me jodáis, hoy si que era Mónica Bellucci, ¡¡que curvas tiene esa mujer, es sexualidad pura!!, ¡parece que no lleva sujetador!, ¡¡menudas tetas!!, me da igual que sea la mujer de tu amigo, hoy voy a intentar ligar con ella, le dijo uno a Víctor.
– Pues Gemma no está nada mal con ese vestido, vaya culazo que se la marca, me está volviendo loco con esa vestido rojo, llevo toda la noche mirándole las piernas y las dos veces que se ha levantado al baño lo hacía para que le mirásemos el culo, ¡era descarado!, ¿te la piensas follar otra vez esta noche?.
– No tengo planes, lo que surja, dijo Víctor.

Hoy sí que la noche estaba mucho mas animada que la anterior, fueron a la fiesta casi todos los médicos que habían estado en el congreso ya que al día siguiente no había que madrugar. Víctor estaba hablando con una de las médicos amiga de Gemma y Paloma con las que había estado cenando, solo la había conocido del congreso y le pareció incluso receptiva a que podían tener algo, sin embargo perdió el interés en ella cuando le dijo que estaba soltera.

Se fijó que uno de sus amigos estaba hablando con Paloma, le hizo gracia que cumpliera su promesa de intentar ligar con ella, aunque sabía que no tenía ninguna posibilidad, se fue a la barra y se pidió una copa y un Martini observando como avanzaba la situación. Casi por sorpresa se encontró con Gemma.

– ¿Que haces aquí tan solo nene?.
– Ah, hola, nada, pues pedir una copa, ¿quieres algo?.
– Voy servida, dijo Gemma mostrándole el vaso que llevaba de la mano, – tranquilo que sabe cuidarse ella sola.
– ¿Como dices?.
– Si, te lo digo por Paloma, veo que no la pierdes ojo, creo que sabe cuidarse sola.
– Ah, no, no es eso, estaba viendo lo que tardaba en quitarse de encima a mi amigo, jajajaja.
– ¿Te interesa a ti?
– No entiendo tu pregunta.
– Digo, que si estás interesado esta noche en Paloma, durante la cena tampoco la perdías de vista.
– ¿Que pasa que me estás controlando?, jajajajaja.
– Claro, esta noche te quiero para mi…
– ¿Estás celosa de Paloma?.
– Un poco si, me gustaría que me desearas a mi como la deseas a ella…
– Hoy estás muy guapa, podrías tener al médico que quieras de esta sala…
– Pero te quiero a ti.
– Disculpa un momento, dijo Víctor yendo hacia Paloma al ver que por fin su amigo había dejado de insistir con ella.

Cogió el Martini de la barra y se acercó hasta Paloma con las dos copas en las manos.

– Toma, para ti, le dijo dándole el vaso redondo.
– Muy atento, gracias.
– ¿Que tal, te ha dado mucho la paliza mi amigo?, jajajajajaja.
– Si, un poco si, la verdad, jajajaja.
– No hemos tenido mucho tiempo para hablar estos días.
– Estos congresos al final entre las charlas y saludar viejos conocidos se ponen casi imposibles.
– Estás muy guapa hoy, bueno como siempre, pero eso ya lo sabes, esa blusa te sienta de maravilla.
– Gracias.
– Soy ahora la envidia de todos hablando contigo, ¿has visto como nos miran?.
– A ti siempre te miran todas Víctor, sobre todo Gemma que no nos pierde ojo, jajaja, ¿que tal ayer con ella?, os vi que os ibais juntos…
– Bien, bueno normal, pasamos la noche juntos…
– Aunque no nos ha dicho nada, ya me lo imaginaba, es de las que te gustan, ¿de las casadas, no?.
– Si, ya lo sabes.
– Yo no estoy muy de acuerdo en eso que haces, pero ella tiene mas culpa que tu, al fin y al cabo es la que tiene una familia fuera de aquí…
– Si, yo estoy libre de hacer lo que quiera…pero bueno tan poco es tan malo lo que ha hecho Gemma, solo ha disfrutado de un poco de sexo fuera del matrimonio, si sabe bien separar lo que son las dos cosas tampoco es tan malo, no creo que le haya sido infiel a su marido muchas veces y seguro que ahora está mejor con él…ha venido aquí a desmelenarse un poco y desconectar de su vida cotidiana…
– Tal y como lo dices parece que le ha hecho un favor a su marido.
– Tampoco quería decir eso…
– Dejemos el tema, por cierto le queda muy bien ese vestido rojo, siempre te llevas a la mas guapa.
– La mas guapa eres tu, pero como no puedo estar contigo me tengo que conformar con la segunda, dijo Víctor.
– Y ahora intentas ligar conmigo, jajajaja.
– Ya sabes que respeto a las mujeres y novios de los amigos, dijo Víctor levantando las manos como en gesto de paz.

Aunque luego se acercó al oído de Paloma y le dijo.

– Bueno, contigo haría una excepción.

No pareció gustarle mucho el comentario a Paloma que se enfadó ligeramente.

– Ese comentario está fuera de lugar y lo sabes Víctor.
– Si, lo sé, quizás no tenia que haberte dicho nada, pero estos días no he podido dejar de mirarte, te he estado buscando con la mirada todo el rato para ver donde estabas y sé que a tí te ha pasado lo mismo, hemos estado pendientes el uno del otro constantemente…
– Víctor déjalo ya…
– Si te digo la verdad, me volvieron los viejos fantasmas cuando te volví a ver en la cena por la despedida de Jaime, no sé como lo haces para estar cada día mas atractiva y sensual, yo no iba a venir a este congreso hasta que me dijo Andrés que ibas a venir tu.
– O sea, ¿que has venido por mi?, deja de decir chorradas.
– Te lo digo en serio Paloma…
– ¿Y que se supone que te tengo que decir?, oh gracias Víctor, venga vámonos corriendo a la habitación a follar…por favor, no está bien esto que estás haciendo, ¡te estás pasando!
– Prefiero decírtelo y que sepas la verdad, sé que no vamos a hacer nada y que cuando le cuentes esto a Andrés dejará de hablarme posiblemente tengamos una buena bronca…
– No entiendo lo que estás haciendo Víctor, mira prefiero no decirle nada de esto a Andrés, voy a pensar que te has tomado unas copas de vino de más en la cena y que ya llevas dos copas…
– Si, la verdad es que algo he bebido…sino no tendría el valor para decirte esto…pero es evidente que no voy borracho…además tu también te has tomado tus copas de vino durante la cena, que te he visto…
– Claro y como he tomado vino ahora intentas ligar conmigo.
– Te desinhibías mucho con el vino en la universidad, te conozco bien Paloma…
– No le voy a contar nada de esto a Andrés, pero no sigas Víctor, sino me veré obligada a hacerlo.
– ¿No estás a gusto aquí ahora conmigo?.
– Si, estoy bien, sabes que me gusta hablar contigo, pero eso no tiene nada que ver en lo que estás haciendo…
– O quizás te asusta que estás demasiado a gusto, le dijo Víctor de nuevo en el oído.
– No sigas Víctor.
– Vamos a tomar otra copa y te prometo que no intento ligar mas contigo.
– Vale.

Se fue con Paloma a la barra, le gustaba mucho a Víctor como estaban discurriendo los acontecimientos. Se había declarado sin tapujos a Paloma y aunque parecía que no le había gustado mucho le había dicho que no le iba a contar nada a Andrés, eso era una buenísima señal y sabía que con esa afirmación ella le había dado mucha chance para seguir intentándolo. Además era verdad que durante la cena había visto a Paloma beberse tres copas de vino y también sabía desde la época universitaria que eso le bajaba las defensas, además Andrés se lo había confirmado muchas veces que la seguía pasando lo mismo.

Todo se le estaba poniendo de cara. No iba a volver a tener otra oportunidad como esa en la vida, ¿pero realmente quería follarse a Paloma?. Tenía unos principios y era la mujer de Andrés, posiblemente el único amigo de verdad que le quedaba, ¡¡pero es que estaba tan buena!!. Aquí la pregunta es clara y quien no se la ha hecho alguna vez.

Si se te pusiera a tiro, ¿te follarías a la mujer de un amigo?.

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