NEUS SINTES

Se volvieron a dejar llevar por el fuego ardiendo en su vientre. Los cuatro querían más. Minerva y Selene volvieron a moverse seduciendo a los chicos. Ambas volvieron a toquetearse, pero esta vez más a fondo. Los chicos siempre siempre habían deseado estar con dos chicas y que fueran cómo ellas. Ya fuera por el efecto de la bebida o no. Las deseaban. Y ellas se dejaban desear.

Empezaron a estimularse tocándose, acariciándose. Descontroladas por un frenesí y una renovada energía que les había proporcionado la suculenta bebida, por otro lado también refrescante.

Sus bocas volvieron a besarse, proporcionando pequeños mordiscos mientras sus manos bajaban lentamente de la cintura hasta sus pubis. Fueron estimulando su vulva mientras ofrecían a los chicos una visión de cómo dos mujeres podían darse placer.

-¿Os apetece darnos placer entre los cuatro juntos?…- propuso uno de los chicos – alzando una ceja

-Te refieres los cuatro juntos a la vez – Selene miro divertida a Minerva.

-Humm…suena bien. – respondió Minerva mordiéndose el labio inferior, todavía más excitada.

La cama estaba a un lado de la habitación. La habitación era bastante grande. Según les contó Selene eran dos habitaciones. Cuando entró a vivir ya estaba convertida en una sola habitación.

-Mirád una colchoneta en pequeño! – encontró curioseando Minerva en el armario.

-Anda, déjala en el suelo.!. – le rogó Selene

De pronto, dejaron de hablar y los efectos en los cuatro empezaron a surgir. Los pezones de Minerva se endurecieron como también el miembro masculino y erecto de los chicos.

-Chicas malas y curiosas – dijo Luis, que parecía el más pícaro.

-Vamos a divertirnos – dijo Guillermo, pero ahora nosotros también queremos estimularnos.

Selene volvió a soltar una risita traviesa y mirando a Luis que tenía delante fue bajando hacia su miembro, erecto, poniéndose de rodillas. Empezó a estimular al chico que tenía delante. Guillermo sin poder resistirse a sus encantos penetró poco a poco analmente a Selene, quien en ese momento le pilló desprevenida, soltando un gemido de dolor que se convirtió luego en placentero. Mientras sus caderas se movían a un ritmo parsimonioso. Hacia adelanta y hacía atrás. Minerva no quería quedarse fuera de juego así que sólo le faltaba un orificio por donde todavía podía dar placer a su mejor amiga. Se tumbó en la colchoneta, donde colocó su cuerpo en dirección a la vagina de su amiga. Fue introduciendo sus finos dedos en ella, convirtiendo todas las partes de su cuerpo atrapadas por cada uno de ellos. Su cuerpo empezó a temblar de placer. Se revolvía como una gata, hasta que estalló en un poderoso orgasmo, mientras notaba que los chicos también se corrían dentro de ella. La lujuria que se percibía en el ambiente era más poderosa que cualquier droga. Todo mezcla de fluidos se combinaban entre sí, dando lugar a una orgía que había empezado a cobrar vida entre los cuatro. El lado salvaje de Minerva había despertado.

Minerva fue a dar un sorbo de la copa , mientras Selene se echaba en la cama, retorciéndose de placer, humedecida, exhausta pero con ganas de seguir jugando.

-Mirad una venda! – encontró de entre los cajones Minerva

-Serás curiosa- rió Luis.

Déjamela ver – insistió Guillermo. – quien se la puso a Minerva en los ojos, sin que ésta pudiera ver nada.

-No veo nada! – exclamó

-De eso se trata,- afirmó Guillermo.

-¿Te apetece jugar? – le dijo, mordisqueándole el lóbulo de la oreja con suavidad

-Hummm – gimió, empezando a excitarse como nunca.

-No veo nada.

-No importa, cariño – lo pasaremos bien, ya verás.

Guillermo la sujeto llevándola a la cama, donde Selene antes había estado. La nueva sensación de no poder ver nada, la impacientaba, aunque a la vez le atraía. Acostumbrarse a las nuevas sensaciones. Entreabrió los labios resecos por la ansia. Fue Luis, entonces quien se los besó. Se quedó pensando si serían los labios de Guillermo o del Luis. Empezó a notar cómo su piel se erizaba al notar cómo alguien le recorría su cuerpo con una pluma. Sabía que era una pluma, por su tacto y suavidad, mientras a la vez notaba cómo lamían y mordisqueaban su cuello suavemente, suaves caricias recorrían su cuerpo, estimulándola, Sus pezones erguidos por la pasión, proclamaban sexo. Mientras, por otro lado, alguien le extendió los brazos y se los cruzo y ató en los barrotes de la cama.

-No te escaparas, muñeca – le dijo Luis, besando en los labios

-Pero… – exclamó, suplicando.

-Shiist – un dedo le silenció los labios.

-Relájate, no habrá momento igual como éste – eres afortunada.

-Ohh! – me gustaría estar en tu lugar, Minerva – exclamó Selene.

Minerva se relajó al oír la voz de su amiga. Selene se inclinó a su oreja y muy suavemente y con voz excitante le dijo – estoy mojada, gracias a ti…Déjate llevar.

-Vamos a a jugar a saborear tu cuerpo los tres! – exclamo, soltando una risita Selene.

Minerva fue relajando los músculos sabiendo que Selene también participaba. Atada de manos y sin poder ver nada. El placer empezó a surgir efecto en los besos y caricias que los tres le proporcionaban. Mientras le besaban los labios, otro le mordisqueaba el lóbulo de la oreja, llevándola a excitarse. De nuevo notó la pluma recorriendo todas la partes de su cuerpo. Sus pechos, llegando hasta el ombligo y las inglés. Pequeños gemidos empezaron a salir de sus labios. Sus piernas se abrían dando paso a un pubis humedecido, cuyos labios uno de ellos empezó  a devorar con ansia. Empezó a sentir  como introducían la lengua dentro de su pubis. Gemidos de placer, empezó a retorcerse.

-¿Tienes sed? – preguntó, Guillermo.

-Ajá… – asintió humedeciéndose los labios con la punta de la lengua.

-Ahora venimos…

-Soy yo Selene… Se han ido a buscar algo para beber – dijo con una voz pícara.

-Minerva, antes has estado genial.

-¿Te ha gustado? – con una sonrisa en los labios

-Mucho, chica! – me estas excitando viéndote así.

-Humm, Selene, chica mala…No te apresures. Déjanos para nosotros también.

-Chicos os quiero mucho – les dijo Selene.

-Me tenéis los tres atada – explicó Minerva. Debería ser yo la inquieta por saber que tramáis.

-Nada de lo que tengas que preocuparte, preciosa – Y le besó en los labios, sellándolos.

Minerva seguía excitada y deseaba ser deseada como lo estaba siendo en esos momentos. El que le cubrieran los ojos le inquietaba pero aumentaba su placer.

-Abre la boca – le ordenó. Era la voz de Luis

Minerva la abrió sin rechistar.

Luis empezó a introducir un trozo de cubito que pasaba de boca en boca. Luego el trozo de cubito empezó a hacer giros en torno a su silueta, erizándose la piel.

Entreabrió de nuevo la boca y se encontró con un miembro varonil erecto, grande.

-Chupamela, como tu sabes, cielo – le ordeno uno Luis.

Minerva se inclino apenas un poco, y se entregó a saborear mientras Guillermo le penetraba en su vagina húmeda y deseada. Se hallaba en otro mundo, transportada por la sed y el poder del sexo. Su mente daba vueltas. Se sentía amada y deseada. Ansiaba el poder, el poder del sexo. Empezó a tener orgasmos. Mientras los tres se corrían juntos.

Le desataron las muñecas y le quitaron la venda de los ojos. Respiro profundamente, exhausta y con los pezones erguidos por los acontecimientos. Se giró, miró a su amiga y ésta se acerca lentamente, colocándose a su lado.

Los chicos se quedaron mirándolas con deseos. Ellas jadeaban todavía por el cansancio. Sentados en el borde de cada esquina de la cama las miraban con un ardor todavía en sus cuerpos.

-¿puedo haceros una pregunta? – dijo Guillermo tocándose la perilla

-¿Cual? – pregunto Selene.

-¿Queréis probar el chocolate? – señalando un bote lleno de chocolate

Mi intención es echaros a las dos chocolate por todo el cuerpo y estimularnos los dos mientras lo hacéis.

-Venga, Selene, Minerva… – por nosotros y os doy mas energía de la bebida prohibida.

Vale.. – pero antes danos bebida, por favor. Y yendo al encuentro de Guillermo, le beso ardientemente. Luego haz conmigo lo que te plazca. Todo tuya.

-Te arriesgas mucho – observó.

-Me atreve a todo, soy tu putita esta noche. Y mirando a su alrededor; la de todos.

-Tenemos sed. En serio. Un sorbo. Minerva fue a por la copa, pero Luis fue más rápido.

-Os haremos luego lo que queráis. – afirmó

-¿Lo que queramos? – se tocó la barbilla, pensativo.

-De acuerdo. Trato hecho.

Sorbieron de la bebida prohibida como si de una droga se tratara. Necesitaban de ella para tener las fuerzas suficientes y entrar en calor. Ya no sentían el mareo, sino una ola de calor inmenso les subía desde el interior hasta volverse locas de placer.

Se echaron en el jacuzzi del baño y los chicos las rociaron de chocolate por todo su cuerpo, incluido dentro de sus partes más intimas. Colocaron una cámara para filmarlas y tener de recuerdo.

-Pensad que estáis rodando una peli porno – dijo riendo uno de ellos, estimulando su ego.

Las chicas empezaron a relamer todo su cuerpo. Una de ellas echada sobre el jacuzzi se dejaba hacer por su compañera que iba acariciando cada parte de su cuerpo con su lengua. Cuando llegó a la parte de las caderas, cerca a la ingle. Selene entreabrió las piernas y dejó que su amiga introdujera su lengua dentro de ella, saboreando cada parte de su pubis lleno de chocolate e humedecido por su sexo. Luego cambiaron de postura y fue Selene quien relamió todo el cuerpo de Minerva.

Los chicos no aguantaban más. deseaban gozar de nuevo. Las chicas se ducharon juntas y volvieron a sentir el deseo. Hicieron el amor. Los chicos entraron en el jacuzzi y cada uno detrás de ellas empezaron a penetrar a cada una. Las tenían sujetas por las caderas de manera que no pudieran moverse, sólo para ser penetradas.

Salieron del jacuzzi jadeando. Sus mentes solo pensaban en una cosa; sexo. La bebida prohibida era la causante, la que les ayudaba a pensar en pensamientos oscuros.

Hemos dicho que si deseabais mas bebida – les hizo recordar Guillermo. Haréis lo que digamos, ¿verdad?

-Ajá! – dijo removiéndose de placer, Selene.

-A cuatro patas, perritas mías – guiñándoles un ojo.

Selene se cubrió la boca ya que le entraba de nuevo la risa contagiosa.

Los chicos pusieron sus miembros erectos delante sus bocas y cada una fue haciendo una mamada a uno de ellos, combinando fluidos. Luego un sorbo de la copa les ofrecieron.

-Por ser chicas malas, os vamos a azotar – señalando un látigo que encontraron en la habitación.

-Ah, no! – exclamo Selene. Eso no.

-Es un látigo placentero, ya veras.

A cuatro patas, fueron recibiendo pequeños azotes que al principio dolieron, al rato empezó por gustarles. Se oían gemidos de dolor y placer combinados. Luego las penetraron analmente. Terminando por repartirse las dos chicas.

Guillermo esperaba en la cama, deseando que viniera una de ellas para penetrar en su vagina mientras su compañero le introducía su miembro erecto a la vez por detrás. Así se fueron turnando las dos amigas. Empezaron a sentir orgasmos múltiples y su cuerpo empezó a temblar. El éxtasis recorría todas las parte de sus cuerpos, envenenados por el placer de la bebida prohibida. Se sentían otras personas, llenas de energía y ganas de gozar sin parar.

Terminó el fin de semana y al despertar se hallaban desnudas, en la cama. Exhaustas y sin fuerzas. No había señales de los chicos que habían estado con ellas. Solo habían dejado sus huellas en sus cuerpos.

Minerva empezó a revivir sensaciones de la noche anterior y preguntándose si todo había sido un sueño. Era extraño, porque no sentía el más mínimo arrepentimiento, era como si hubiese hecho algo que tenía que hacer.

Se levantó lentamente, viendo a su amiga todavía dormida. Le dolía todo el cuerpo del mismo cansancio. Se acercó a la ventana, por donde pequeños rayos de sol se filtraban queriendo entrar en el interior. Se apoyó en la ventana, posando ambas manos en ella. Tenía la mirad fija, en la lejanía. Sus pensamientos iban y venían sin más.

Al rato, los pasos pequeños de Selene se acercaron a ella. En silencio, le retiró un mechón que le cubría la cara. Se prolongó un silencio, aunque no era incómodo. Al contrario. Estar cerca de Selene la tranquilizaba.

-¿Te encuentras bien, cariño? – le preguntó, preocupada Selene.

-Sí, no…No lo sé – le respondió, girándose hacia ella

-Minerva, lo siento – me gustas desde siempre – confesó Selene.

-No lo sientas, Selene – he empezado a amarte yo también. Le afirmó Minerva, mirándola a los ojos.

-Hay una cosa que debo hacer sola, Selene

-¿Cual és? – yo te acompaño

-No puedes. – afirmó, mirándose el dedo anular. Por esto. Tengo que devolver este anillo. No me pertenece ni nunca me pertenecerá. Necesito recuperar mi libertad, deshacerme de él, de Alejandro. He perdido bastantes años, logrando encontrar el amor verdadero con el cual compartir deseos y pasiones innumerables. – dijo besando a Selene.

-Espera! – Como tienes pensado hacer…

Minerva se encogió de hombros – ya veremos.

Minerva se vistió y se encaminó hacia el coche. Selene se empeño en acompañarla aunque mantendría las distancias, esperando dentro del coche.

Minerva entró en la casa de Alejandro, a sabiendas de que a esa hora ya se habría ido a trabajar. Se miró por última vez el anillo y se lo quitó del dedo. Dejándolo sobre la mesita de noche con la siguiente nota:

“Alejandro he pecado para tí. Aunque he encontrado la felicidad que he ido anhelando toda mi vida. Este anillo, no es digno de estar en mi mano, ni mucho menos de poseer. Deseo recuperar mi libertad, sin ataduras. Ser libre. Tal vez encuentres a una mujer que sea digna de ti, pero te aseguro que esa no soy yo. ”

Minerva.

PD: Te devuelvo las llaves. Te deseo lo mejor.

Minerva salió corriendo, con un cosquilleo en el cuerpo.

-Selene, por favor, hazme un favor – conduce por mí.

-Claro mi amor. Por ti, cualquier cosa.

De vuelta a casa Selene y Minerva se abrazaron y soltaron alguna que otra lágrima. Después de los sollozos se consolaron y volvieron abrazar notando de nuevo el contacto físico. Se volvieron a amar, a desear y no hizo falta de la bebida prohibida para saber que se amaban y se gustaban.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s