ECONOMISTA

Se dió cuenta como se le quedaba mirando toda la sala al entrar acompañado de Paloma que sin duda llamaba la atención por donde pasaba. Eso le gustaba mucho a Víctor, que el resto viera quien era el que mandaba. Quien se quedaba con la mas guapa.

Fueron a la barra separados del resto y Paloma se pidió un Martini, luego comenzaron a charlar.

– Te he visto antes hablando con Gemma, parece que os habéis caído bien…
– No es eso, bueno, ya nos conocíamos.
– ¿Ah si?, no me ha dicho nada, fuimos compañeras cuando hicimos la especialidad, ¿y de que os conocéis?.
– Pues lo típico, de algunos congresos, ya sabes, ¡que pequeño es el mundo!

De repente Paloma se le quedó mirando, Víctor esbozó una media antes de dar un trago a su copa y ella se dió cuenta de lo que pasaba.

– ¡No me lo puede creer!, ¡no me digas que habéis estado enrollados!, eres incorregible Víctor.
– Fue hace muchos años, por lo menos 10, en un congreso en Segovia, si te digo la verdad no la había vuelto a ver, pero no se lo digas, tu como si no supieras nada…
– Por aquella época ya tenía novio…
– Estaba casada, dijo Víctor subiendo las dos cejas hacia arriba.

Ahora fue Paloma la que sonrió negando con la cabeza, cogió una pequeña silla de barra que había y se sentó sensualmente cruzando las piernas.

– Voy a sentarme, ¡como eres!, ¿y ya estabais haciendo planes para esta noche?, os he visto hablando antes.

Le pareció interesante que Paloma le dijera eso, es como si estuviera pendiente a todos sus movimientos, estaba claro que parecía un poco celosa.

– No lo sé, solo estábamos hablando…
– Pues parecía que estuvierais coqueteando, aunque claro ahora sabiendo que ya habíais estado juntos lo entiendo todo…
– Me empieza a recordar esto a los tiempos de la universidad, jajajaja…
– ¿Y eso?.
– Si, cuando estaba con otras chicas y era como que me tenía que justificar siempre contigo, sin que me lo pidieras te daba explicaciones, no sé porque lo hacía…
– Es verdad, no entendía muy bien tu comportamiento, parecía que te gustaba, pero luego pasabas de mi, siempre me hacías lo mismo, te enrollabas con cualquiera de mis amigas, jajajaja…
– Pues ahora sigo igual, tengo que estar con otras para evitar tentaciones…
– Ya no tenemos 18 años Víctor, pero te sigues comportando igual, tendrías que madurar un poco…
– Eso es un golpe bajo.
– Jajajaja, si perdón.
– Y entonces que pasaba, ¿te molestaba que me enrollara con tus amigas?, nunca me lo habías dicho…
– Yo no he dicho eso, he dicho que te enrollabas con ellas aunque parecía que la que te gustaba era yo.
– Si, es que así era, pero Andrés era mi mejor amigo, ahora me alegro mucho que no pasara nada entre nosotros, yo no te hubiera dado la vida que te ha dado Andrés…y ahora que ha pasado tanto tiempo, dime, ¿que me hubieras dicho si te hubiera pedido salir en la universidad?.
– No tiene sentido hablar de esto ahora Víctor, no lo sé…
– Sé que te gustaba, esas cosas se notan…
– Bueno anda vamos a dejar el tema, dijo Paloma apurando la copa, – creo que me voy a subir a la habitación…
– Esta bien, descansa, mañana nos vemos, dijo Víctor marchándose junto con sus amigos.

Mientras salía Paloma se encontró con otro antiguo conocido en la puerta de la sala de fiestas y se quedó hablando un par de minutos con él, cuando ya se estaban despidiendo vió salir a Víctor junto con Gemma y pasaron justo a su lado.

– Hasta luego.

Le parecía increíble que en tan poco tiempo ya se la estuviera subiendo a la habitación, tuvo incluso que esperar y hablar mas tiempo con el antiguo conocido porque no quería coincidir con ellos en los ascensores. A pesar de que había pasado casi 25 años, como había dicho Víctor volvió a sentir aquello que le pasaba en la universidad, cuando se iba a follar con otras y pasaba de ella, aunque sabía que ese no era el caso. Pero sintió lo mismo. Era un ataque de celos total ver como Víctor le restregaba descaradamente en sus narices que se iba a tirar a su amiga Gemma. ¿Y que mas le daba a ella si estaba casada con Andrés?.

Entraron besándose en la habitación mientras se iban desnudando, cayeron sobre la cama y Víctor le quitó los pantalones junto con el tanga como si tuviera mucha prisa, le dejó la camisa puesta, no le interesaban sus tetas, solo quería metérsela. Se puso un condón rápidamente y sin mas previos se la introdujo a Gemma poniéndose encima de ella en un misionero apresurado.

Apenas aguantó tres minutos hasta que se corrió dentro, sin tan siquiera cambiar de postura. Luego se echó a un lado y se quedó mirando al techo con la mirada perdida.

Gemma no entendía nada, no es lo que esperaba desde luego, se había dado cuenta de que para Víctor solo había sido un agujero donde descargar y aunque eso no la importaba, es mas, le daba morbo, pero si que la hubiera gustado un poco mas de interaccionar entre los dos.

– ¿Estás bien?, le preguntó Gemma.
– Si, perdona, estaba recuperándome, ha sido muy intenso…
– Ya lo creo…parece que no estabas conmigo…
– No, lo siento si te ha dado esa impresión…

Gemma se puso de medio lado pasando una pierna por encima de las de Víctor, éste se quitó el preservativo, le tiró al suelo y luego pasó un brazo alrededor de Gemma en una muestra de cariño. Ella le acarició el estómago y se quedó mirando el miembro de él que seguía duro.

– Tienes una polla preciosa.
– ¿Como dices?.
– Si, tu polla, es perfecta, no es que haya visto muchas, pero ninguna como la tuya, es grande, proporcionada y muy bonita, ¿sabes?, nunca he podido olvidarme de tu polla…
– Pues gracias.
– ¿Te gusta Paloma, verdad?.

Le sorprendió la pregunta a Víctor que se levantó y se quedó medio recostado en la cama.

– ¿Y eso a que viene, estoy aquí contigo, no?.
– Es lo normal, en la universidad les tenía a todos loquitos, sigue siendo muy guapa, yo creo que ahora mas todavía ¿habéis tenido algo juntos cuando estabais en la universidad?.
– No, ella es la mujer de mi mejor amigo.
– Ahhh, entiendo…no me importa que te guste…no me molesta ni nada de eso…

Gemma se bajó de la cama y cogió el pantalón que estaba echo una bola en el suelo, desenrolló el tanguita que había dentro y luego se lo puso.

– Estuve 10 minutos para ver que ropa interior me ponía y mira donde ha terminado, ni te has fijado, dijo volviendo a la cama mientras se quitaba la camisa y el sujetador.
– Ven aquí, dijo Víctor.

Entró en la habitación y se sentó en la cama. Tenía la misma sensación que cuando tenía 18 años, ¿cuantas noches lloró por él?. Siempre era igual, entre su grupo de amigas todas hablaban de Víctor, de que si era muy guapo, de que si era un cabrón que solo las quería para follar, pero todas terminaban cayendo en sus redes, se folló a 6 de su grupo de amigas mas muchas conocidas de su clase. Pero pasaba olímpicamente de ella. ¿Porqué si era la mas guapa?. Por la noche mientras estaban de fiesta parecía que Víctor estaba interesado en que podían tener algo, pero luego se ponía hablar con otra chica e inmediatamente se la llevaba a cualquier sitio para tirársela. Además se la restregaba por las narices pasando por su lado con ella.

Le había hecho lo mismo con Gemma, le había insinuado que para él era una tentación y que le gustaba, pero en un par de minutos ya se estaba yendo con otra a la habitación. Y una vez mas había tenido que cruzarse con él mientras se iba con una amiguita suya a follar.

Ya no tendría que importarle esas cosas, ahora Paloma era una mujer de 42 años segura de si misma, casada con Andrés y con una familia perfecta, le hubiera gustado llamar a su marido y escuchar su voz, pero ya era tarde, así que se metió en la cama. Cerró los ojos y lo único que pudo visualizar fue a Gemma y Víctor pasando ante ella y después perdiéndose por el pasillo.

Encendió la luz y se sentó en la cama, por un momento se le pasó por la cabeza el poder hacer una tontería con Víctor, se quedó tan asustada con esa sensación que se levantó y se puso a hacer la maleta. Iba a largarse corriendo de allí, quería evitar cualquier tentación con Víctor o que luego por la noche volviera a restregarle que se acostaba con otra mujer. Las dos opciones le aterraban. Unos minutos mas tarde se tranquilizó y volvió a acostarse, al fin y al cabo era una noche. Solo una noche más y no volvería a coincidir con Víctor en muchos años. Ella podía superar esa situación con facilidad o al menos eso pensaba.

Comenzaron de nuevo a besarse, ahora los dos ya estaban desnudos excepto por el tanguita de Gemma, la polla de Víctor no tardó en volver a ponerse dura, ella le fue besando por el abdomen hasta que llegó abajo. Se la iba a chupar.

– No me importa que pienses en ella, si quieres puedes llamarme Paloma, dijo Gemma justo antes de metérsela en la boca.

Estaba claro que a Gemma le daba igual como la tratara, por su comportamiento era evidente además que el sentirse usada le daba incluso mas morbo, la excitaba mucho que follara con ella pensando en Paloma. No quería mimitos ni cariños, solo que la usara como un objeto donde meterla.

Le pasó la lengua por todo el rabo mientras le miraba directamente a los ojos, luego le chupó los huevos e incluso tuvo algún acercamiento con la lengua en la zona escrotal muy cerca de su ojete.

– ¡¡Me encanta tu polla, me encanta!!, y se la engulló casi hasta la mitad.

Con su miembro dentro trató de metérsela lo mas profunda posible, así que varias veces se tocó la campanilla atragantándose con ella.

– Que grande la tienes, cabrón…

La otorrina había perdido todas las formas, estaba claro que poniéndole los cuernos a su marido en aquella habitación se le habían desatado los infiernos. Se la mamaba sin estilo, como una choni, como una puta de carretera. Pero ella no quería eso.

Quería que se la follara de nuevo.

Se puso a cuatro patas ofreciéndose su magnífico trasero a Víctor.

– Vamos métemela, ¡¡fóllame otra vez!!.

Víctor se puso otro condón y poniéndose de rodillas detrás de ella se la metió desde atrás.

– Ahhhhhhhhh, que bueno, dijo Gemma.
– ¿Te gusta zorra?.
– Ommmmmmmmmm, si, dame duro, dame duro, ¡¡llámame Paloma!!

Víctor entró en su juego y mientras se la follaba con ganas cerró los ojos pensando en la mujer de su mejor amigo.

– Toma Paloma, toma, ¿te gusta Paloma?, ¿te gusta que te folle duro Paloma?.
– MMMMMMM, siiii, eso es, me encanta, sigue, sigue, di su nombre…dilo otra vez….¡llámame Paloma!

Gemma estaba descontrolada, movía su culo con fuerza lanzándolo hacía atrás para buscar las embestidas de Víctor. La polla de él la llenaba por completo y la encantaba como sonaban los cuerpos al chocar. Hacía años que su marido no se la follaba así.

– ¡¡¡PALOMA, PALOMA, PALOMA!!!!, dijo Víctor empotrándola tan fuerte que cayeron en la cama uno encima de otro.

Se quedaron unos segundos así, ella tumbada boca abajo y Víctor encima de ella.

– ¡¡Joder eres una cerda, voy a darte por el culo!!, ¡¡tienes un culazo tremendo!!
– ¡¡Nooooo, eso no!!, la tienes muy grande, vas a hacerme daño, ¡por el culo noooo!, dijo Gemma.
– Por el culo si, ha eso has venido puta, a que te deje bien follada, ¿No quieres que te de por el culo, Paloma?, dijo restregándole la polla por el ano.

El que volviera a llamarle como su colega hizo que venciera su mínima resistencia.

– ¡¡Pero hazlo con mucho cuidado por favor!!.
– Pídeme que te la meta por detrás, quiero que me lo pidas…
– ¡Dame por el culo Víctor!, ¡dame por el culo!…

Se echó un salivazo en la mano y luego con brusquedad le metió un dedo por el ano a Gemma para mojárselo bien, luego repitió la misma operación pero sobre su polla dejándola ensalivada.

– ¡No te muevas, te la voy a clavar!
– Ahhhhhhhhhhh, despacioooo, joder que dolor, despacio….ahhhhhhhhhhhhhhhhhh

Víctor siguió empujando pero Gemma estaba muy tensa, apenas le entraba un poquito y no hacía mas que gritar por el dolor, a pesar de ello le seguía ofreciendo el culo para ser follado.

– Ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhh, me duele mucho, me duele mucho…
– Abre el culo zorra o te va a doler de verdad…

Por mas que lo intentaron aquello era imposible, Gemma tenía el ano cerrado y lo único que estaban consiguiendo era mortificarla por el dolor.

– No puedo, no puedo, me duele mucho, ¡joder que daño!, creo que me lo has roto, dijo ella echándose a un lado.
– Lo siento, no quería hacerte daño, ¿estás bien?.
– Si, tranquilo, es que me ha dolido mucho, pero ya se me va pasando.

Víctor seguía a su lado totalmente empalmado, antes de que se le bajara la erección se puso encima de ella sentándose en su estómago y comenzó a meneársela a toda velocidad, luego quedó erguido ante ella y le advirtió.

– Me voy a correr encima de ti.
– Vale, hazlo, córrete en mi cara si quieres.
– En tu cara no zorra, ven aquí…

La sujetó por su rubia melena y girando la cabeza comenzó a correrse por el pelo de Gemma pringándoselo por completo, aquello era una guarrada absoluta. Ella se echó la mano a la cabeza y palpando vio que tenía el semen de Víctor por su cuero cabelludo.

– Joder cabrón, me has dejado el pelo asqueroso, ¡nunca se me habían corrido en el pelo!.
– Para todo hay una primera vez, puedes ducharte si quieres antes de irte a la habitación, tendríamos que descansar un poco, mañana hay que madrugar…
– Si, voy a ducharme, no puedo a ir a la habitación así, ¿te duchas conmigo?.
– No, yo ya me voy a quedar en la cama, me ducharé mañana antes de bajar a desayunar…

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