ECONOMISTA

Llegué como cada mañana a trabajar a la fábrica de zapatos, una de las máquinas nuevas que habíamos comprado seguía parada porque se había estropeado una pieza y no daban con ella. Solo el ver esa máquina así era una gran derrota para mi, además iban a venir Pablo y Gonzalo a hacerse cargo de la situación que parecía enquistada.

A primera hora ya les tenía en la fábrica.

– Ya os dije que no debíamos haber comprado esas máquinas, ahora mira, la producción casi parada y sin gente para trabajar a la antigua, dijo mi cuñado Gonzalo.
– ¿Te han dicho cuando mandan la pieza?, me preguntó Pablo.
– En principio, en una semana espero que esté aquí…
– Una semana como mínimo, sino es bastante mas, menudo desastre tenéis montado aquí, dijo Gonzalo.
– Déjame el teléfono de los de la empresa, ya me encargo yo, dijo Pablo.

Entró en mi oficina y comenzó a hacer llamadas, Gonzalo y yo nos quedamos fuera hablando sobre cosas del trabajo.

– La has jodido pero bien, cuñadito…
– No me llames eso, te lo he dicho muchas veces Gonzalo.
– No te enfades hombre, que era broma, ya te sacará del apuro Pablo, como siempre…

Al rato salió Pablo de la oficina con cara de pocos amigos, nunca le había visto así de enfadado.

– He estado hablando con el ingeniero y me dice que posiblemente sea la pieza esa que decís, pero puede que tarde en llegar casi un mes, mas luego montarla y que vuelva a funcionar correctamente…tenemos un buen problema, dijo Pablo.
– Podemos llamar a los 6 que tuvimos que despedir para que sigan trabajando ahora, dijo Gonzalo.
– Claro y luego cuando arreglemos la máquina les volvemos a despedir, dijo Pablo.
– Debería llamarles este, dijo Gonzalo señalándome con el dedo.
– No tengo problemas en hacerlo.
– Hablaré con Carlota, hay que contratar gente, si no quieren los que estaban habrá que buscar a otros, dijo Pablo.
– Ya les llamo yo si quieres.
– Déjalo David, nos encargamos nosotros, dijo mi cuñado Gonzalo dándome unos golpes en el hombro como si fuera él el jefe, antes de irse de la fábrica.

Como odiaba a aquel tipo, me subía la tensión cada vez que se presentaba en el trabajo,no sé quien se pensaba que era, si no fuera por Carlota estaría por ahí en un trabajo de mierda ya que no tiene estudias y no sabe hacer la o con un canuto.

Fui al colegio a buscar a las niñas y luego me llamó Claudia que iba a venir a comer tarde, que tenía la última reunión con Don Pedro. Cuando regresó pasamos un día familiar y a última hora de la tarde mi mujer se fue a jugar un partido de pádel, así que tuve que bañar a las niñas, darles de cenar y acostarlas antes de que llegara por la noche.

Para que negarlo, si, el día había sido malo, una mañana de perros en el trabajo y sin poder desconectar por la tarde haciéndome cargo de las niñas. Menos mal que quedaba la noche, en la que habíamos quedado para conectarnos con Toni24.

Esperé pacientemente que regrasara mi mujer, cenó algo rápido y luego se subió a la habitación, tardó un rato en bajar, pero se había puesto tremendamente sexy con unas braguitas pequeñas de color blanco y una camiseta interior de tirantes también blanca en el que se le marcaban las tetazas y los pezones descaradamente, se puso delante de mi.

– ¿Que te parece?.

En ese momento me la hubiera follado porque estaba buenísima, pero me dijo que le apetecía jugar un poco con Toni24. Parecía que mi mujer estaba mas excitada de lo normal, no sé que tal día habría tenido, desde luego que no había parado casi por casa, pero se tumbó en el sofá y me dijo que le hiciera un masaje por las piernas.

– Espero que no te quedes dormida…
– Si sabes donde tocar no creo, me dijo Claudia como insinuando que la metiera mano.

Yo estaba alucinando con la actitud de mi mujer, generalmente cuando me pide un masaje es porque quiere relajarse, pero aquella noche es como si quisiera que la fuera sobando. Cerró los ojos y se dejó hacer. Fui amasando sus fibradas piernas poco a poco empezando por los gemelos y luego por los muslos, pero eso no es lo que Claudia se esperaba.

– Por la cara interna de los muslos, así muy bien, mmmmmmmmm, dijo mi mujer ronroneando.

Así que la hice caso y empecé a acariciarla por esa zona, me pareció que tenía la entrepierna mas caliente de lo habitual, sin llegar a tocar ya desprendía calor esa zona, estaba claro que ya había llegado excitada a casa. ¿Que habría pasado durante el dia?. Al primer roce en su coño Claudia gimió.

– Mmmmmmm, así, despacio, tócame despacio…

Viendo el estado en el que se encontraba mi mujer no era muy difícil darle una caricia que le proporcionara placer, pero yo se lo hacía desear, bajaba por todas las piernas y al llegar arriba le tocaba sutilmente con el dedo indice en el coño, como si el masajista hubiera dado allí sin querer. A cada contacto Claudia gimoteaba, incluso empezó a mover levemente las caderas.

– Mmmmmmm, me estás empezando a poner cachonda…mmmmmmmm, jadeó mi mujer.

Ese lenguaje era impropio de ella en la vida cotidiana, salvo cuando estábamos ya metidos en faena, o sea que para mi mujer esto ya eran los preliminares. Escucharla decir eso hizo que se me pusiera dura al momento, seguí con las caricias solo por los muslos y tocando cada vez con mas frecuencia haciendo presión sobre su coño.

A cada contacto Claudia gemía como si la estuvieran penetrando.

De repente sonó el ordenador, yo ese día hubiera pasado de Toni24, pero Claudia se incorporó al momento, tenía los ojos medio cerrados, una cara tremenda de satisfacción y placer, como si estuviera muy agusto con el masaje, pero a la vez muy excitada. Pude leer en la pantalla el mensaje que había llegado.

– Hola pareja, ¿estáis ahí?.

Claudia se giró un instante y me dijo.

– Hoy no te corras, ¿me has oído?, quiero que me la metas, me dijo justo antes de ponerse a chatear con Toni ignorándome por completo.

Me puse detrás de ella como hacía siempre, casi prefería que no me hubiera dicho nada porque solo de pensarlo estaba a punto de correrme.

– Ahora vuelvo, dije yo.

Subí al dormitorio y busqué en la caja donde guardábamos nuestros juguetes, cogí la última polla realística que le había regalado a Claudia, tenía un buen tamaño, de unos 22 cms por 5 de ancho, ¡¡era enorme!!, cuando la compré solo pensaba en las medidas de Toni24 y quería que fuera lo mas parecida a su miembro, luego un bote lubricante y me bajé de nuevo al salón.

Claudia no había dejado de hablar con Toni, me vió lo que llevaba en la mano y no dijo nada, siguió a lo suyo, estaban hablando de que tal les había ido el día. En cuanto él la preguntó por los alumnos o el director del instituto mi mujer prefirió no hablar de estos temas, ella seguía queriendo guardar discreción en esos asuntos.

– ¿Y que llevas puesto?.
– Una camiseta blanca interior y las braguitas a juego.
– Mmmmmmmmmm, me encantaría verlo…
– Dice David que se me transparentan los pezones.
– Joder, dile al cornudo que gracias por la información, jajajaja.
– De nada.
– ¿Estás hoy excitada?.
– Si, bastante.
– MMMMMMMMMMM…¿Ya quieres verme la polla?.
– Como quieras tu.

– Quiero que me lo pidas, Claudia, dime que te enseñe la polla.
– Enséñamela…

De repente Toni24 hizo una video-llamada y apareció su enorme verga ocupando toda la pantalla del ordenador, se dió varias sacudidas y luego se golpeó con ella la mano como si fuera una barra de acero dura. Cortó la llamada.

– ¿Que te ha parecido?.
– Bien.
– ¿Solo bien?, dime que te ha gustado.
– Si, me ha gustado.

Claudia se giró y me cogió una mano para que se la metiera en el coño.

– ¡Tócame, estoy muy excitada!, estate preparado, dentro de poco quiero que me la metas, dijo quitándose las braguitas.
– He traído esto, dijo mostrándola a Claudia la polla de goma.

Ella no dijo nada, solo volvió a chatear con Toni, se abrió de piernas y yo comencé a masturbarla desde atrás mientras ella hablaba. Comenzaron con la fantasía que tenían últimamente.

– Imagínate que quedamos a cenar los tres, David, tu y yo, luego iríamos a una discoteca, le pediríamos a tu marido que nos fuera a pedir unas copas para que nos dejara solos. ¿Te gustaría ser como Sofía, verdad?. Nos enrollaríamos delante de todos, a David le encantaría ser un cornudo cabrón, luego iríamos a el coche y seguiríamos besándonos en la parte de atrás mientras tu marido conduce y nos lleva a un hotel. ¿Te gusta?.
– Si.

– Me tocarías la polla por encima del pantalón, luego me la sacarías y me harías una paja delante de David, en el coche, él miraría por el retrovisor como disfrutas con una polla gigante, no como la suya…¿Me harías una buena paja?.
– Si, te haría una paja…

– Mmmmmmmmmmmmmmmm, estarías muy cachonda, luego mirarías por el retrovisor y te agacharías para meterte mi polla en la boca, me la chuparías delante de David, igual que hacía Sofía con su marido, te pondrías muy perra…

Claudia se giró moviendo ya las caderas en círculos a toda velocidad.

– ¡¡No puedo mas!!, ¡¡necesito que me folles!!.
– No puedo Claudia, si te la meto me voy a correr, espera un momento, dije echando lubricante en la enorme verga de juguete.
– ¡Vamos date prisa!, ¡prepara eso de una vez!

Cuando estaba preparada puse la base en el sofá, Claudia se echó hacia atrás, sin pensárselo se subió en la polla de juguete y poco a poco comenzó a empalarse en ella. Era un contraste brutal, el pequeño cuerpo de mi mujer con aquel trozo de silicona que parecía que no podía caber dentro de ella.

Toni24 seguía hablando pero mi mujer ya estaba concentrada en otra cosa, yo sujetaba la polla como si fuera un mamporrero, así hasta que el culo de mi mujer tocó los huevos del juguete. ¡¡Tenía dentro los 22 cms de polla de silicona!!.

– ¿Estás Claudia?.. ¿Ya estáis follando?, preguntó Toni24 al ver que no le hacíamos caso.
Mi mujer subió las dos rodillas en el sofá y luego se echó hacia delante apoyando las manos en la pequeña mesita del salón donde estaba el ordenador.

– Sujétame para que pueda escribir, me dijo.

Yo pasé una mano sobre sus axilas, así no podía caerse hacia delante, con la otra seguía sujetando la base, luego ella siguió chateando a la vez que movía despacio su cuerpo arriba y abajo sobre el juguete que tenía debajo, cabalgando a ritmo lento.

– Me ha dicho David que no puede follar, estoy con un juguete…
– ¿Estás con un juguete dentro de ti?, cuéntamelo todo, como es el juguete, como estás puesta, todos los detalles que puedas…
– Pues es una polla de silicona, bastante grande.
– Mmmmmmmmmmmm, ¿mas grande que la de tu marido?.
– Si, bastante mas…
– Jajajajaja, ¿y mas grande que la mía?.

– Deben ser parecidas de tamaño dice David…
¿Te gusta tener una polla tan grande dentro de ti?, ¿te llena?.
– Si, me gusta.
– ¿Como estás puesta?.
– Estoy sentada sobre ella.
– ¿Te las estás follando?.
– Si.
– Mmmmmmmmmmmmmm, ¿rápido o despacio?
– Despacio.
– ¿y David que hace?.

– Sujetando la polla de goma.
– Mmmmmmmm, como un buen cornudo, jajajajaj, eso es lo que le encantaría, coger una polla de verdad y metértela dentro, yo le dejaría la mía si quiere meterla dentro de ti, ¿Quieres verme la polla y moverte al ritmo que me la meneo?.
– Siiiii…
– Pídemelo.
– Quiero verte la polla, enséñame la polla.

Toni24 volvió a realizar una video-llamada y en cuanto se conectó comenzó a masturbarse delante de nosotros, Claudia se echó hacia atrás sin perder detalle de lo que veía moviéndose al ritmo que lo hacía la mano de nuestro ciber-amigo sobre su polla, se quitó la camiseta quedándose completamente desnuda.

Claudia Álvarez estaba sentada sobre una polla de juguete de 22 cms, con su marido detrás y viendo en una pantalla de ordenador a un tío masturbándose. Increíble.

Miré hacia abajo para ver como meneaba su pequeño culo, en ningún momento dejé de sujetar por la base el juguete de silicona, los movimientos de Claudia cada vez eran mas amplios, subiendo y bajando hasta tocar con sus glúteos en mi mano, luego volvía a subir y se dejaba caer con fuerza. Una de las veces se le salío el juguete de dentro con lo que arrastró una gran cantidad de flujos que fueron a caer al sofá, la polla se la quedó extendida a lo largo de la raja del culo, yo mismo la ayudé para que se la volviera a meter.

– Ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ¡¡estoy a punto de correrme!!.

Toni24 cada vez se masturbaba mas rápido y Claudia seguía cabalgando a su ritmo.

– ¿Quieres que haga algo?, pregunté yo.
– ¡¡Tócame las tetas cornudo!!, ¡tócamelas!.
– ¿Te gusta tener una polla tan grande dentro?.
– MMMMMMMM, SIIII, SIIIIIII…
– ¿La prefieres antes que la mía?.
– AHHHHHHHH, siiiiii, ahhhhhhhhhhhh, la prefiero antes que la tuya.
– Dime que prefieres la polla de juguete antes que la mía…
– Siiiii, prefiero una polla de mentira antes que la tuya, cornudo…
– ¿Te gustaría la de Toni?, es enorme, me encantaría verte follada por esa verga…
– MMMMMMMMM, MMMMMMMMMMMM, ¡¡¡voy a correrme!!!!
– Dime que te gustaría follar con Toni, igual que hacía la puta de Sofía en un hotel con su marido…
– Siiiiiiii, siiiiiiiiiiiiii…
– Llámame cornudo, por favor…
– AHHHHHHHHH, ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ¡¡¡me corro, cornudo, me corrooooooo!!!.

Claudia se echó un poco hacia atrás y sin dejar de moverse se acarició el clítoris para pegarse una señora corrida, cuando terminó siguió meciendose lentamente todavía con la polla de silicona dentro de ella mientras no dejaba de ronronear, yo seguía amasando sus pechos.

– Ohhhhhhhh, diooosss, que bueno, que bueno…

Era como si tuviera ganas de mas, no había quedado satisfecha del todo, Claudia seguía cachonda a pesar de que acababa de llegar al orgasmo. Yo seguía detrás de ella muy empalmado, todavía no me había corrido y en ese momento no sabía muy bien que hacer.

Cerré el portátil, cogí a Claudia como si fuera una muñeca y la tumbé boca abajo en el sofá, lentamente fui sacando el juguete de silicona de su interior que volvieron a ir acompañados de sus flujos, el coño de mi mujer quedó tremendamente abierto y enrojecido como yo nunca se lo había visto. No pude aguantarme mas, me puse encima de ella y se la metí sin apenas resistencia.

Claudia no dijo nada, solo se dejó hacer mientras yo la embestía desde atrás en golpes secos y duros sobre su culo, tenía la vagina tan dilatada que mi polla apenas hacía fricción contra sus paredes, no sentía placer físico, era todo mas psicológico, no hacía mas que pensar que esa tenía que ser la sensación de follarte a tu mujer después de que otro tío con la polla mucho mas grande que la tuya lo acabara de hacer.

Era una de las pocas veces en que mi mujer no llevaba la iniciativa, ahora mandaba yo, embistiendo su culo mientras Claudia seguía sin apenas moverse, solo gemía tímidamente, tras varias acometidas mas no aguanté mas y me corrí, clavé salvajemente mi polla con otro golpe seco y me dejé llevar echando todo mi semen dentro de ella.

– Ahhhhhhhhhhh toma joder, tomaaaaaaaaaaa, me corrooooooooo….

Pensé que habíamos terminado aunque estaba equivocado, me quedé unos segundos disfrutando de la sensación de acabar de correrme dentro, pero Claudia quería mas. Se giró para que me saliera de dentro de ella y luego pasó a tumbarse boca arriba, se abrió de piernas y dijo.

– ¡¡Cómeme por favor, cómeme, necesito correrme otra vez!!.

No podía creérmelo, mi mujer estaba insaciable, no me quedó mas remedio que agacharme y bajar lentamente hasta su coño, seguía bastante abierto, pero ahora mi semen manaba de él a borbotones, me quedé mirando esa maravilla, pero Claudia no podía esperar mas.

– ¡¡Vamos cornudo, cómemelo!!.

Levanté un poco las piernas de ella y comencé con un tremendo lametón desde su ojete hasta la vagina recogiendo todo el semen que se la escurría, Claudia me sujetó por el pelo.

– Mmmmmmm, asiiii, eso es…muy bien…ahhhhhhhhhh….cómemelo…

Durante un rato estuve jugando con la lengua dentro de su coño, intentando lamer todo lo que podía de su interior, me encantaba sentir el sabor de mi propio semen mientras le comía el coño a Claudia. Luego ya pasé a su clítoris, me lo metí en la boca absorbiéndolo y a la vez jugando con mi lengua en el pequeño botoncito. Mi mujer enloqueció de placer.

– Asíiiiiii cornudo, no te pares, sigue cornudo, me voy a correr otra vez, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh..¡me corro!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…me corro, ahhhhhhhhhhhhhh….

Sus caderas cayeron de golpe sobre el sofá y en el siguiente contacto sobre su clítoris ella me retiró la cabeza.

– Para, para, que ahora está muy sensible, joder ¡¡me he corrido dos veces!!
– ¿Estas bien Claudia?, pregunté a mi mujer que respiraba agitada con los ojos cerrados.
– Fenomenal, nunca había estado tan bien, dijo mirándome y haciéndome una caricia en el pelo.

Luego comenzó a reírse.

– Vaya pintas tienes, me dijo.

Llevaba el pelo despeinado, seguramente tuviera la boca roja de hacer presión sobre ella y de mis labios se escapaban restos de mi propio semen que dejaba escurrir barbilla abajo. Me limpié con la mano como si me acabara de comer un plato de macarrones y no tuviera una servilleta a mano.

– Te encanta esto, me dijo Claudia.
– Si, pero no me negarás que a ti también…no te había visto correrte así en la vida…
– Hoy tenía mucha tensión acumulada de todo el día…
– Si, puede ser, pero en cuanto se conecta Toni al ordenador te excitas un montón…
– ¿Es lo que querías, no?.
– Si, lo que me pregunto es si te gustaría dar el siguiente paso…
– ¿El siguiente paso?, dijo mi mujer todavía desnuda y abierta de piernas.
– Si, el siguiente paso, hacer como la pareja esa de la que nos hablaba Toni, Sofía y su marido el empresario…¿te gustaría quedar con él de verdad?…, a mi ya sabes que no me importaría, es más, me encantaría verte follar con él…te lo digo en serio Claudia, no es ninguna fantasía, ¡¡quiero verte follar con Toni!!…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s