ECONOMISTA

Cada vez se sentía mas cómoda con la ropa que utilizaba para ir al instituto. Ese día se había puesto una falda corta hasta medio muslo con unas finas negras medias y como siempre zapato de tacón, en la parte de arriba llevaba una camisa de cuadros por dentro de la falda lo que le daba un aire todavía mas de pija de lo que acostumbraba.

Mario se fijaba mucho en sus piernas, con los zapatos de tacón se le ponían muy duras y le hacían unos gemelos que se notaban trabajados en el gimnasio, no sabía cual era la parte que mas le gustaba de Claudia, el pelo rubio siempre lo llevaba perfectamente arreglado, era guapa con ojos verdes y una mirada que intimidaba a muchos alumnos, bajo la camisa se adivinaban unos buenos pechos, el culo era pequeño, duro y redondito y aunque era baja de estatura las piernas era uno de los atributos que mas destacaban en ella. Claudia era una mujer, pequeña, dura y compacta. Una MILF de 10.

Cuando terminó la clase se reunió en el pasillo con su amigo Lucas que estaba en la clase de enfrente y salió deprisa para ver marchar a Claudia.

– Está buenísima, ya ni sé la de pajas que me he hecho con ella, joder como iba hoy vestida, que ganas de que llegue luego la clase de recuperación, dijo Lucas.
– Si, hoy ha venido muy guapa, se nota que ya empieza a hacer calorcito y va con menos ropa, lleva unas semanas que se está soltando el pelo, me encanta cuando viene marcando culo a lo bestia en vaqueros o como hoy con esa mini faldita…
– ¿Estarás haciendo buenos dibujos, no?.
– Si, estos días la estoy dibujando con ropa.
– Me encantaría verlos, ya lo sabes, a ver si me haces alguno nuevo.
– Jajajaja, vale, pásate por casa cuando quieras.
– Bueno yo de momento me tengo que conformar con su amiga Mariola, esta tarde tenemos partido de la liga de pádel.
– ¿Y que tal con Mariola?, ¿hay avances?.
– Si, la verdad es que nos llevamos muy bien y hay mucho tonteo, pero poca cosa mas…
– ¿Tu crees que puedes tener algo con ella?, es mucha mujer para ti, jajajajaja.
– Claro que voy a tener algo con ella, me la pienso follar, jajajajajaja.
– Si, lo que tu digas, jajajajaja.
– Ya viene el profesor para la siguiente clase, voy para dentro, luego hablamos…
– Ciao tío.

Llegó Claudia a su despacho y se puso a repasar un poco la siguiente clase que tenía, cuando terminó se pasó por donde el director y le picó en la puerta.

– Don Pedro ya tengo listo todo lo del programa de intercambio de alumnos, es solo un momento, cuando tenga un minuto le dejo el papeleo y ya estaría preparado.
– Muy bien Claudia, estupendo, ¿te puedes quedar ahora?.
– Dentro de 20 minutos tengo clase.
– ¿Y cuando termine esa clase?.
– Es que hoy tengo clase de recuperación de 14:00 a 15:00…
– Si, es verdad, ¿luego ya sería un poco tarde no?…
– No me importa venir a las 15:00, así ya lo dejamos todo solucionado…
– Pues estupendo, a las 15:00 te espero aquí, dijo Don Pedro.

Volvió a su despacho y llamó a David.

– Oyes tengo reunión con Don Pedro, llegaré un poco mas tarde, vete dando de comer a las niñas, nada es para dejar ya cerrado lo del dichoso programa, es la última reunión y ya termino con esto, ¡que ganas tengo!
– No te preocupes, yo me encargo de las niñas.
– Llegaré sobre las 16:00 o así…

Terminó Claudia la última clase y ya solo le quedaba la clase de recuperación, estaba esperando en su despacho y de repente se le ocurrió la idea, estaba siendo un día muy caluroso y empezaban a sobrarle las medias, durante unos segundos estuvo discurriendo la idea, ¿se había vuelto loca?, ¿como se iba a quitar las medias?. Al fin y al cabo tampoco era una clase normal, solo una de recuperación a la que iban a ir 4 alumnos, pero dudaba, quizás era un poco provocativo ir mostrando las piernas. Luego se acordó de Don Pedro y de que tenía que pasarse por su despacho, sin saber porqué empezó a ponerse cachonda, se tuve que reprimir el meterse la mano entre las piernas, ¿porqué le excitaba tanto provocar a Don Pedro?. Casi sin querer se dio cuenta de que había mojado sus braguitas blancas.

Finalmente se decidió, se subió la falda y tiró de las medias pantys hacia abajo, se sentó en la silla para quitarse los zapatos y poder sacárselas, luego volvió a ponerse los zapatos y se metió bien la camisa por dentro de la falda. Así estaba mucho mejor, por lo menos no iba a pasar tanto calor.

Llegó a clase y estaban los 4 alumnos, en cuanto la vieron así vestida le pareció ver que Lucas le daba un pequeño empujón con el brazo a Mario. ¿Sería por su ropa?. Pues claro que era por su ropa, hizo como que no que se había dado cuenta del gesto, pero no le gustó que sus alumnos empezaran a alterarse por su vestuario.

– ¿Son cosas mías o la zorra ésta se ha quitado las medias?, cuchicheó Lucas a Mario.
– Se las ha quitado, si, se las ha quitado…
– Joder, ¡¡está impresionante!!, ¡¡menudas piernas y que culazo!!, hoy estoy muy salido tío, creo que me voy a sacar la polla…
– ¡Ni se te ocurra cabrón!.

Los 4 alumnos se habían sentado en la primera fila, pero Lucas y Mario estaban en la mesa de la izquierda delante de la mesa del profesor con Lucas pegado a la pared, por lo que si hacía lo que estaba pensando no podían verle.

Claudia les fue entregando unos ejercicios, los dos chicos se quedaron mirando su culo descaradamente y luego se sentó frente a ellos, les dijo que tenían 20 minutos para hacerlos.

Con un gesto rápido Lucas cumplió su palabra y bajo la mesa se sacó la polla para cubrírsela con la camiseta, luego bajó la mano e hizo presión sobre ella, le dió otro golpe a Mario para que mirara hacia abajo, éste se puso colorado en cuanto se dio cuenta de que Lucas se había sacado la verga de los pantalones y se la meneaba despacio bajo la mesa por encima de la camiseta. En otro movimiento se la guardó dentro de los pantalones, estaba claro que tenía mucha práctica en hacer eso. No era la primera vez.

Todavía lo hizo varias veces mas, se sacaba y se guardaba la polla, nadie mas podía verle, a los otros dos alumnos les tapaba Mario y Claudia estaba delante de él a un metro escaso, pero con las mesas delante. En cuanto la tenía fuera se metía la mano por dentro de la camiseta y se pegaba unas sacudidas, luego se la volvía a guardar a lo que Mario estando a su lado cada vez estaba mas colorado, como si estuviera pasando vergüenza ajena.

Se quedó observando Claudia a sus alumnos, parecía que Mario estaba un poco rojo, aunque es verdad que hacía bastante calor, luego cruzó un par de veces la mirada con Lucas que estaba frente a ella, el chico sostenía la mirada con total descaro, por lo que fue Claudia la que tuvo que bajar la vista de nuevo al artículo que estaba leyendo.

Por unos momento se le pasaron por la cabeza el sueño que había tenido y como Mariola le chupaba la polla a Lucas, ni remotamente se podía imaginar que esa polla con la que había soñado ahora estaba suelta a un metro de ella y su alumno se la estaba meneando mientras la miraba. Intentó pensar en otra cosa, no podía permitirse el lujo de empezar a fantasear con alumnos, llevaba muchos años dando clase y eso siempre lo había llevado muy bien y lo había respetado, pero algo había cambiado desde que Mariola le contaba como se follaba a tíos de 20 años y desde que había empezado a quedar con Lucas, además sabía que su amiga estaba firmemente decidida a follarse a el alumno que ahora tenía delante, e incluso a contarle los detalles.

Se le mojaron mas las bragas e instintivamente cruzó las piernas con fuerza. Ese día estaba muy excitada.

Decidió dar por terminado el tiempo para hacer los ejercicios y los estuvieron corrigiendo, luego se levantó y estuvieron practicando un poco de inglés hablado, para finalizar les dió otros pocos ejercicios para que se los llevaran a casa. Les preguntó si tenían alguna pregunta y Lucas levantó la mano.

Le hizo la pregunta en inglés, algo sobre gramática, realmente le daba igual, solo quería hablar con ella mientras tenía la polla fuera, eso le daba mas morbo, Claudia sentada frente a él ni remotamente se imaginaba lo que pasaba bajo la mesa.

Cuando terminó la clase se quedaron Mario y Lucas los últimos en salir.

– Estás loco tío, no veas que vergüenza he pasado, cabronazo, dijo Mario.
– Jajajajaja, ¿y tu porqué?, si no estabas haciendo nada malo.
– Te la estabas meneando a mi lado, si nos llega a pillar…
– Que no me pilla tranquilo, tengo mucha práctica, me ha encantado estármela tocando frente a ella mirándola a los ojos, hoy no lo he hecho, pero para otro día lo mismo hasta me corro…
– Jajajajajja, estás fatal tío…
– Pues sí, lo que estoy es muy salido, voy a ir al baño a terminarme la paja que no quiero ir salidorro del todo cuando quede esta tarde con su amiguita Mariola, otra zorra que me pone a mil…
– Jajajajaj, lo que yo te digo, bueno anda yo me voy para casa…
– Ciao
– Ciaoo…

Llegó Claudia a su despacho y recogió la documentación para ir luego donde estaba Don Pedro. Eran las 15:00 de la tarde y el instituto prácticamente estaba vacío, solo quedaba uno de los ordenanzas, pero Don Pedro le dijo que podía irse a casa, que dejara todas las puertas cerradas que ya abría él con su llave para salir.

Claudia sabía que estaba ante su última oportunidad de estar a solas con Don Pedro, hacía calor, estaba excitada e iba vestida muy provocativa, aun así se desabrochó un botón mas de la camisa. Estaba dispuesta a jugar un poco con el viejo, pero ese día era mas peligroso, aunque ella no quería se había puesto mas caliente de lo normal cuando se la pasaba por la cabeza que Mariola quería tirarse a uno de sus alumnos.

“No pienses en eso, está muy mal, soy su profesora y la jefa de estudios”.

Pero cuanto mas intentaba apartar ese pensamiento mas caliente se ponía e incluso pensó en algo que pudiera darle mas morbo mientras estaba en el despacho de Don Pedro. “¿Y si me quito la ropa interior?”. Quitarse el sujetador ya podía ser muy descarado, las tetas botarían libre bajo la camisa y posiblemente con el roce de los pezones en la tela se le iban a poner muy duros, se iba a dar cuenta, “¿bueno y que si se da cuenta?, que mire”, dijo dudando si hacerlo, pero luego pensó en otra posibilidad. Si se quitaba las braguitas no se iba a dar cuenta.

Eso si era morboso, ¡¡estar en el despacho del director sin bragas!! ¡¡menuda guarra!!.

Se subió la falda y se bajó las braguitas, luego volvió a alisar la falda como si nada y metió la húmeda prenda interior blanca en su bolso, antes de salir de su despacho no pudo evitar meterse la mano bajo la falda y acariciarse el coñito desnudo. ¡Estaba mojadísima!, solo fueron dos o tres caricias, sino se habría terminado corriendo.

Picó en la puerta de Don Pedro.

-¿Se puede pasar?.
– Si, pasa Claudia, a ver si terminamos pronto que ya es tarde y querrás ir a casa.
– La verdad es que si.

Claudia se sentó frente a él en la mesa, a pesar de la temperatura Don Pedro no se había quitado la americana del traje, ella no hacía mas que pensar que no llevaba nada bajo la falda y eso no hacía que ponerla mas y mas cachonda. Sacó una documentación de la carpeta y se la pasó al director del instituto.

– Aquí ya está todo resumido, el número de alumnos que viene, los que mandamos nosotros, las direcciones, el tiempo que van a estar, teléfonos de contacto…

Don Pedro se puso las gafas y empezó a leer las hojas que había cogido, entonces Claudia quiso hacer algo morboso, poco a poco sin que se diera cuenta el viejo se subió la falda hasta que puso el culo directamente en la silla.

¡Estaba desnuda frente a él!. Si el viejo se agachaba podría verle el coño.

– Aquí todo lo referente a la administración, dijo dándole otra hoja,

Actuaba como si nada y aquella situación la estaba sacando de sí. Por un momento deseó el contacto humano, estuvo muy tentada de tocarse el coño bajo la mesa, pero prefirió no hacerlo, ya se había dado cuenta de que quitarse las braguitas había sido un error, notaba como le goteaba el coño y era seguro que que la silla debía estar mojada bajo su culo.

Tiró de la falda hacia abajo y se puso de pies, miró a la silla y efectivamente había un circulo de humedad de unos 3 centímetros. Cogió la pequeña butaca y se puso al lado de Don Pedro que seguía repasando la documentación.

El viejo tragó saliva cuando vió a Claudia sentarse a su lado, ella cruzó las pierna e instintivamente Don Pedro miró hacia abajo, nunca la había visto con una falda tan corta a su jefa de estudios. Ya le sobraba todo, la corbata, la americana y hasta la camisa, de repente hacía mas calor en el despacho, Claudia por supuesto que se dio cuenta de que el viejo se empezaba a ruborizar y a poner nervioso.

– Ves , esto es lo que le decía, ya se hicieron esos pagos, aquí los justificantes de las transferencias de los billetes de avión, dijo poniendo una mano sobre el huesudo muslo del director.
– Entiendo, has hecho un gran trabajo Claudia, el instituto no podría haber hecho esto sin ti…tengo que darte la enhorabuena, dijo tocando el muslo de ella a modo de felicitación con dos palmaditas suaves.

Pero Claudia no retiraba la mano del muslo del director, lo hacía con naturalidad, como si fuera lo mas normal del mundo tocar a alguien con el que estás hablando, hay gente que tiene esa manía, necesita estar tocando constantemente a la persona con la que charla, pero Claudia no es de esas, solo lo hacía para calentar al viejo y sin embargo lo hacía muy bien.

– Ha sido un trabajo duro, hemos invertido muchas horas, también usted ha colaborado mucho, mintió Claudia, pues sabía que Don Pedro no hubiera sabido ni por donde empezar sin ella.

Seguían repasando la documentación cada vez mas cerquita, entonces Don Pedro se vio con confianza de poner una mano sobre el muslo desnudo de su jefa de estudios.

La estaba tocando y ese mínimo contacto hizo que el coño de Claudia tuviera una pequeña contracción.

Ella tambíén se empezó a ruborizar como Don Pedro, que ya hacía un par de minutos había roto a sudar, lo que mas morbo le daba de todo es que debajo de la falda no llevaba nada y la cara interna de los muslos estaba húmeda, unos centímetros mas hacia arriba y se le mojarían los dedos a el viejo.

Aunque sabía que Don Pedro no se iba a atrever a ir mas allá, en ese momento se le pasó por la cabeza con que el viejo la masturbara en su despacho y al instante otro chorro de humedad la impregnó la entrepierna. Descruzó las piernas y como sin querer se echó hacia delante para ver una hoja, entonces la mano de Don Pedro quedó todavía mas cerca de su coño, como a unos 5 cms, él no podía creer lo que estaba pasando, era como si Claudia estuviera forzando este encuentro.

¡Tenía la mano prácticamente en el coño de su jefa de estudios!.

Tragó saliva y tiró del nudo de la corbata para que le corriera un poco al aire.

– Ya empieza a hacer calor, dijo Claudia.
– Es normal, estamos casi en Junio, aunque ya sabes que hasta el 40 del mayo no te quites el sayo…

Tuvo que soltar las hojas para poder sacar un pañuelo del bolsillo izquierdo, a lo que no estaba dispuesto Don Pedro era a sacar la mano que tenía bajo la falda de Claudia. Le había costado mucho llegar hasta allí y quizás no iba a volver a tener una oportunidad como esa en su vida. Se secó el sudor de la cara y luego volvió a coger la hoja que había dejado sobre la mesa, pero ya no la prestaba atención, solo estaba concentrado en la mano bajo la falda de Claudia.

Y todavía se puso peor cuando ella volvió a cruzar la pierna derecha sobre la izquierda dejando aprisionada su mano entre ellas. Aquello ya era lascivo, no era un simple gesto de afecto al tocar a otra persona.

¡Tenia la mano atrapada a escasos centímetros del coño de Claudia y ni tan siquiera ahora podía retirarla!.

– Bueno vamos a ir terminando, tengo que volver a casa a descansar un poco, luego esta tarde tengo partido de padel.
– Si, si, por supuesto, se nota que haces deporte, dijo Don Pedro tratando de echar un piropo a Claudia.
– Una hace lo que puede.

Claudia estaba ya a punto de explotar. Se le había ido de las manos el juego y con la mano del director entre las piernas no sabía como continuar aquello, pero estaba decidida a todo, le daba mucha tranquilidad saber que él era inofensivo y tenerle allí al lado sudando a chorros no hacía que ponerla mas y mas cachonda.

Ella misma también estaba bastante ruborizada, con las mejillas coloradas.

Volvió a descruzar las piernas en un último intento y se pegó mas si cabe al viejo, ahora ya casi tuvo que poner una pierna sobre la de Don Pedro y notó que uno de los dedos le rozaba el vello púbico.

¡¡Ahora si, Don Pedro tenía los dedos pegados a su coño!!…

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